El libro de J…

 

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Harold Bloom no necesita presentación alguna para cualquiera que ame los libros o la literatura. Es uno de los críticos literarios más influyentes, respetados y comentados.

Recién concluyo la lectura de dos de sus principales libros: “El libro de J” y“¿Cómo leer y por qué?”. Bloom es el autor de un canon universal de la literatura que puede resultar toda una herejía. Un intelectual polémico. A veces las ideas para serlo deben ser como blasfemias.

¿Qué es lo nuevo en su ensayo: “El libro de J”?

En uno de sus primeros párrafos el crítico americano desata la polémica al afirmar categóricamente: “Pero mi conjetura principal es que J fue una mujer, y que se dirigió como mujer a sus contemporáneos, en amistosa competición con su único rival poderoso entre esos contemporáneos, el autor masculino de la breve narración histórica del Libro II de Samuel”.

En el“Libro de J”el Dios de Israel deja de ser“el innombrable” para transmutarse en un personaje literario como lo pueden serHamlet o Karenia. Una imagen reflejada en papiro y tinta de cáñamo.Una vasta e inacabada metáfora. Una figura del lenguaje ydel pensamiento; eso sí,un personaje sumamente complejo, problemáticopero al final solohumano. Amorosa como una madre protectora. Irascible como un padre ausente yvengativo. Un ser humano, demasiado humano.

También lo es Hamlet, pero no oramos aHamlet, ni lo invocamos cuando aspiramos a un cargo político nijustificamos nuestra oposición al aborto apelandoa él.Ese es el misterio del libro de J.

Soy un hombre profundamente creyente, creo en la belleza única de las mujeres y la excepcionalidad del arte. En la literatura y los libros. Descreode su origen divino. Menossoy un teólogo, o un pastor de rebaños, aunque cualquier lector avispado puede coincidir conmigo, sea religioso o no, creyente o no, que el dilema es similar para cualquier lectura no fundamentalista del libro de J.

Con J estamos en presencia de las pasiones, los amores y temores de todo ser humano, un personaje más cercano al mundo helénicoo posmoderno que a losproscritosdel Éxodo o los cortesanos del Rey Salomón. ¿Por qué Yahvé intenta matar a Moisés? ¿Cómo puede un dios sentarse bajo los terebintos en Mamré y devorar ternero asado y requesón? ¿Qué podemos hacer con un Ser Supremo que está a punto de perder los estribos en Sinaí y nos advierte que puede arremeter contra las multitudes, que, evidentemente, le causan un gran disgusto?

Bloom insiste durante todo su ensayo en esas cualidades literarias y por lo tanto humanas de autor y personajes, del drama y las tramas. Todo ello creadosegún el críticopor una escritora para nada ingenua;por el contrario, por la más compleja de las escritoras, tan sutil como lo pueden ser Shakespeare o Jane Austen.

Más adelante en su ensayo el comentarista literario más influyente del siglo XX detalla:

Soy consciente de que mi visión de J será condenada como una fantasía o una ficción, y comenzaré señalando que todas nuestras informaciones sobre la Biblia son ficciones eruditas o fantasías religiosas, y que generalmente sirven a fines tendenciosos. Al sostener que J era una mujer, al menos no alimento los intereses de ningún grupo religioso o ideológico. En cambio trataré de exponer, sobre la base de mis años de experiencia como lector, mi creciente impresión de las asombrosas diferencias entre J y todos los otros autores bíblicos”.

Es la meta confesa del texto de Harold Bloom y David Rosemberg.Pero es una meta aparente, ya veremos…Leer el libro resulta fascinante.

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Leer el capítulo dedicado al personaje mínimode Tamar es releer y complementar la historia de J con páginas magistrales sobrepsicología, literatura y humanidad. Tamar resulta ser un personaje menor en el libro de J; es deber de nosotroscomo lectores desentrañar sus recónditos misteriosinteriores a través de los actos y de su imperceptible monologo interior. Descubrir su grandeza que es la de J, de Yahvé,de Bloom, de todos nosotros; y, por supuesto, develar nuestrapropia minúscula humanidad.

Tamarfue la primera esposa de Er. La segunda de su hermanoOnána la muertedel primero.La prostituta amante del padre de ambos.Es la mujer frente a su destino individual. La que desafía la ley de los hombres, la Ley de Dios. Nuestra contemporánea en muchos aspectos. Lahembra que decide derramar el semen de su segundo esposo sobre la tierra para no engendrar hijos bajo los términos de laley del levirato (yibbum)por la cual su primogénito nunca será su hijo.

Es la viuda de dos hermanos. La que se hace prostitutita para engendrar a sus descendientes, Fares y Zara, teniendo relaciones sexuales con su suegro Judá. Condenadaa ser quemada viva. La mujer que consigue sobrevivir gracias a su fina intuición sobre la masculinidad. Parir los hijos que Judá, sus insignificantes hijos y la Leyle negaban. Es la persona que construye su existencia desde suastucia individual. Desde la misericordiafunda una familiaen amor y la fundamenta en el perdóncomo sustento para construir cualquier  futuro.

(Finalmente los descendientes deTamar yJudáserán la tribu más poderosa de Israel. Sus herederos los elegidosdel Dios de los Ejércitos: elRey David y Jesús de Nazaret. Sobre ellos recaerá el trágico y luminoso destino de la casa davídica).

Concluye Harold Bloom: La elíptica(de J)  no nos brinda ningún retrato espiritual o psicológicode Tamar, ninguna exposición de sus motivos o su voluntad.No existe ningún otro autor que logre, como J, convertir al lectoren su colaborador. Somos nosotros quienes debemos esbozar el caráctery el colorido de Tamar en toda su formidable personalidad.Indomable, no acepta la derrota, sea de Er, Onán o Judá. Su voluntadse convierte en la voluntad de Yahvé, y diez generaciones mástarde llegan hasta David, el más favorecido por Yahvé de todos los sereshumanos. En el puro plano de su actividad, Tamar es una profetisa,y se apropia del futuro más que cualquier profeta. Es obstinada,valiente y totalmente segura de sí misma; además, conoce enprofundidad a Judá. Más decisivamente aún, sabe que ella es el futuro,y deja a un lado las convenciones sociales y masculinas parallegar a su verdad, que resulta ser la verdad de Yahvé, o de David.Sus hijos han nacido sin estigma, y ella también está más allá del estigma.

Tres mil años más tarde el alemán Thomas Mann fue imaginativamente certero al hacer de ellauna discípula de Jacob. Porque su lucha es la lucha femenina contra la muerte, similar al gran desafío a manos de Esaú en su combate contra el Ángel dela Muerte.

De los dos luchadores, Tamar la hembra, esla más heroicapues  combate contra fuerzas mayores: naturales, socialesy sobrenaturales. Contra la ley de la propia J y los Hombres. Jacob gana el nuevo nombre de Israel; pero demanera aún más gloriosa, Tamar gana la inmortalidad y su propionombre personal y femeninoocupa un lugar importante en una historia en la cual no debíaparticipar por nacimiento y género, historia de la que tuvo que apropiarse por  sus propios medios.

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Existe otra minúscula Tamardescendiente de aquella primera en el MelajimÁlefdel Tanaj. Otra Tamar que se repite.  La mujer enfrentandosu destino. Otro drama trágico acompañado por la historia trágica y sangrante de la Casa del Ungido de Yahvé.

Su historia posee los ingredientes humanos y literarios propios de J; es el mismo drama que seinicia justo con el asesinato y se desarrolla con la violación, el infantico, el parricidio, el fratricidio yel genocidio. Para terminar con el perdón, la redencióny la coronación del Poder.Absalón, Absalón.

A estas alturas la declaración inicial del sexo de Jpor parte de Bloom se nos hace irrelevante. La historia toda del libro ya va por el drama de la humanidaddescrita por Baudelaire en aquel dueto asesino…

Raced’Abel, chauffe ton ventre.

a ton foyer patriarcal.

 

 Raza de Abel, calienta tu vientre.

en el hogar patriarcal.

 Ya poco nos importa el sexo de J. Incluso sus preferencias sexuales. La hipótesis inicial sobre el sexo de Jfue el caballo de Troya dentro de la que se esconde la tesis central del ensayo de Bloom& Rosemberg. Si fue hombre o mujer, lo mismo da, no fue un autor religioso sino uno literario su Creador; y el personaje de Yahvé no es más que el reflejo de una imagen patriarcal, eso síinfinita, inconclusa e incoherente;uno de los personajes más fascinantes y contradictorios de la historia de la literatura.

Miedo y cinismo en tu televisor: las series y la cloaca geopolítica.

La televisión por fin ha llegado a niveles nunca antes visto de creación artística gracias a los serialesde los últimos veinte años.

Las series o seriales tiene sus pequeñas diferencias, aunque el rasgo principal que las define es que sus capítulos constituyen una unidad narrativa independiente, mediante la continuidad a través de los personajes, los escenarios o los temas, cuyas tramas pueden encontrar una resolución argumental en cada uno de los capítulos o no.

Los mayores talentos de la industria audiovisual han sido atraídos por los seriales para la televisión.

En Cuba recuerdo todo un hito en la televisión nacional, a mi modesto juicio no se ha realizado ni antes ni después una serie televisiva con una mejor calidad y una mayor repercusión social y artística que la legendaria:“En silencio ha tenido que ser…”.

 Desde otros ámbitos los mejores directores, productores y actoresde la poderosa e influyente industria cinematográfica de los EE.UU. han sido atraídos por latelevisión; por ejemplo podemos citar cuatro nombres:Allen, Spielberg, Hanks y Scorsese. Todos han incursionado con grados variables de crítica y/oéxito de público en realizacionestelevisivas.

Entre mis actores favoritos se encuentra Kevin Spacey, soy su seguidor desde aquellaactuaciónmagistral desde su sencillez y por su excepcional sinceridad actoral en el filme de 1997del  realizador Clinton Eastwood Jr.: “Midnight in thegarden of good and evil”(Medianoche en el jardín del bien y el mal”).

 Kevin interpreta a un frio asesino en una ciudad detenida en el tiempo, se mueve en los lugares más sórdidos junto a un increíble desfile de pintorescos y magníficos personajes que van desde un aristócratasureño (John Cusack), taxi-boys, sacerdotisas del vudú y “drag-queens” (The Lady Chablis). Desde entonces intento seguir toda la carrera de Spacey, gracias a ello llegue a la serie: “House of Cards”.

Soy un fanático de los avatares de la familia presidencial Underwood en la Casa Blanca. Sus intrigas dely por el poder te sobrecogen a tal punto que necesitas un poco más con el capítulo de cada semana. (Aunque a veces la realidad de la familia Trump supere a la ficción de los Underwood’s en la “Casa de Barajas”). La política no deja de ser un juego de azar completamente adictivo tanto en la ficción o la realidad.

Me he preguntado. ¿Cuál es la geopolítica de todas estas series que nos hablan de los príncipes de Maquiavelo? Del Poder y el Leviatán. Esa misma pregunta intenta responderla el investigador Dominique Moïsi en su libro ‘Geopolítica de las series’ un lúcido análisis del mundo de las series a nivel global. Este es un fragmento de su quinto capítulo.

 La destrucción sistemática del sueño americano.

 En “House of Cards” el sueño americano se despedaza de forma deliberada y sistemática. Todo el mundo, hasta los llamados personajes secundarios (¿pero sigue habiendo de eso en el mundo de las series?), se describe bajo la luz más negativa. Ninguna categoría se libra. Al contrario, con un propósito de inclusión democrática, todas se presentan bajo una mirada crítica. Afroamericanos, hispanos, indios, hombres, mujeres, ricos, pobres, jóvenes, viejos, lobistas, hombres de negocios, políticos, periodistas. Todos son, de un modo u otro, corruptos, cínicos y calculadores, obsesionados por una misma cosa: el poder, sea cual sea el precio que haya que pagar, tanto uno mismo como los demás, para lograrlo. Nadie supone una excepción a la regla. Casi se podría hablar de una presentación negativa del melting-pot a la estadounidense. El sistema de integración de Estados Unidos ha funcionado bien, la prueba es que todos son igual de detestables, igual de corruptos moralmente unos que otros.

Esta crítica sistemática del sueño americano se corresponde, de hecho, con una realidad; al menos, en términos de percepción. En junio de 2014, The Washington Post difundió un estudio sobre la opinión pública estadounidense, realizado por CNN, que llevaba por título: «¿El sueño americano ha muerto?». Los resultados principales eran sorprendentes. El sesenta y tres por ciento de los estadounidenses pensaba que sus hijos vivirían peor que ellos. Era justo lo contrario que en 1999, cuando empezó la serie “El ala oeste de la Casa Blanca”. En aquella época, dos tercios de los estadounidenses estaban convencidos de que sus hijos tendrían una vida mejor que la suya.

Al elegir una presentación de la política en su forma más oscura, del modo más extremo, por no decir exagerado, los autores de la serie se sintieron animados por la evolución del mundo real. Su mensaje explícito podría ser: «Sé que estoy exagerando, pero poco». No hay más que ver lo que ocurre en Washington, el poder está paralizado. La democracia estadounidense se ha convertido en una «vetocracia», por retomar el afortunado término de Francis Fukuyama, filósofo de la Universidad de Yale. La sociedad está cada vez más dividida y polarizada. Existe un desacuerdo sobre los fundamentos en cuanto al papel que debe desempeñar el Gobierno. Siempre demasiado según los unos, nunca suficiente según los otros. La cantidad de dinero que se invierte en las campañas electorales se ha disparado y no sólo en las elecciones presidenciales, sino también en las de legisladores o gobernadores.

De hecho, el contrato social está agotado y las desigualdades se acrecientan. En Estados Unidos, el rotundo éxito del libro de Thomas Piketty “El capital en el siglo XXI’ es la prueba de que el economista francés sabe dar donde duele. Estamos asistiendo, efectivamente, en el país que se erigió en adalid de la igualdad entre los seres humanos, a la victoria de los herederos sobre los trabajadores. «El pasado devora el porvenir», escribe Piketty. ¿No es ésta la definición del anti-sueño americano? Sumemos a ello un país que vive muy por encima de sus posibilidades, habida cuenta de sus deudas, y que, en pleno agotamiento imperial, está obsesionado con la perspectiva o la realidad de su declive. Las últimas intervenciones de Estados Unidos en Irak y Afganistán, por no hablar de Pakistán, han arrojado, en general, un saldo muy negativo. ¿Se puede llegar a hablar, más allá de una crisis de Estados Unidos, de una crisis del modelo democrático o, por ampliar aún más, de una crisis del mundo occidental? Muchos seguidores de House of Cards están convencidos de ello, ya que ven en la serie una confirmación de sus convicciones más pesimistas.

House of Cards vista desde China 

En realidad, la influencia de la serie es doble. Por un lado, “House of Cards”  refleja el malestar de Estados Unidos. Por otro, alimenta el cinismo de las élites en los regímenes totalitarios que confunden con júbilo realidad y ficción y extraen de ella interpretaciones políticas que sirven a sus convicciones. ¿Cómo osan los estadounidenses darnos lecciones de moral?, piensan. Hemos visto los últimos episodios de House of Cards, no somos tontos. Incluso los occidentales nacidos en países democráticos sucumben a veces a la tentación de integrar la serie en sus categorías de análisis. Así, en el Financial Times se podía leer, al día siguiente de que el presidente Obama anunciara su ambiciosísimo plan de lucha contra el calentamiento global, un comentario que hacía referencia a House of Cards y ponía el énfasis no en el contenido del plan, sino en su capacidad para poner a la oposición republicana a la defensiva:

«Digan lo que digan, los republicanos no pueden más que mostrarse a la defensiva, al haber dejado el bando de la modernidad a la Casa Blanca». En política, ¿no es más importante dividir a los adversarios que poner en marcha las reformas necesarias?

 “House of Cards” está en su salsa al describir un mundo político totalmente dominado —la palabra «obsesionado» sería quizás más oportuna— por sus luchas internas. El contexto internacional está presente, es cierto, desde China hasta Oriente Próximo pasando por Rusia, que tiende a sustituir a China como la principal amenaza conforme avanzan las temporadas. Pero todo ello, al final, es secundario. De hecho, en la tercera temporada de la serie el tratamiento de los envites internacionales es, demasiado a menudo, totalmente idealista, por no decir ridículo. Parece casi un pretexto para preparar el terreno a las crecientes tensiones entre la pareja presidencial. «Jamás debí haberte hecho embajadora», dice Frank Underwood a su mujer.«Jamás debí haberte hecho presidente», le responde ella al instante.

Estamos más cerca de «La fierecilla domada en la Casa Blanca» que de cualquier análisis serio de la política estadounidense, a menos que se trate de una explicación en profundidad sobre las debilidades extremas de la diplomacia actual de ese país. En el fondo, no les interesa o ya no les interesa. Ya han dado demasiado juego, y durante demasiado tiempo, con los resultados que conocemos.

Las disputas familiares en la cúspide o los problemas de poder en el interior son infinitamente más apasionantes, e importantes en realidad, que los juegos de equilibrio en el exterior. Todos los prejuicios contra la política y los políticos se ponen por delante y, por lo tanto, se magnifican.

¿Y si saliera rentable mentir?

 En esta lucha desequilibrada entre la ficción que debilita y la que magnifica, ¿se puede temer que, al menos a corto plazo, salga rentable mentir? La pregunta está sobre la mesa. Digna heredera de la URSS, la Rusia de Putin no anima a sus ciudadanos a un proceso de reforma, indispensable, no obstante, para su supervivencia económica y, por lo tanto, política. «Todo sería perfecto si no estuviéramos rodeados de enemigos agresivos que no tienen otra ambición que humillarnos y debilitarnos mediante una política de sanciones», repite sin cesar la propaganda rusa.

Una política simplista que se acompaña, sin embargo, de una diplomacia mucho más sutil y, en lo que concierne a Siria, eficaz, al menos temporalmente.Dejándose llevar por lo que a algunos podría parecerles un antiamericanismo simplista. ¿Una serie como House of Cards permitiría a la democracia estadounidense, por el contrario, reinventarse y trascender, en concreto, el bloqueo de sus instituciones?

La serie se convierte en aliciente para no hacer nada en el caso ruso y para hacer las cosas mejor en el caso estadounidense.

Pero el daño es profundo. Pensar que una serie como “House of Cards”  puede ser la oportunidad de un repunte de la democracia estadounidense es, sin duda, demostrar un exceso de optimismo. Desde luego, se puede leer como una suerte de llamada desesperada a un despertar moral, una forma de «nunca más» a la estadounidense. No vamos a tolerar más estas derivas de nuestro modelo democrático.

Pero, de manera más profunda sin duda, “House of Cards” refleja una pérdida de confianza generalizada con respecto a las élites. De ellas se puede esperar cualquier cosa. En Gran Bretaña, la multiplicación de escándalos sexuales —a menudo de pedofilia— que implican a personalidades que pueden estar ya muertas se inscribe así en esta nueva visión negativa de las élites. Una evolución que fomenta todo tipo de populismos o radicalismos.

¿House of Cards, en su versión estadounidense (¿universal?), contribuye a acelerar este fenómeno o no hace más que reflejarlo? Ésa es la pregunta clave. Ante una serie así, parece que se estén esperando picos en la voluntad de desacralizar la política y a los políticos. Y esta evolución se produce en el peor momento, cuando la potencia protectora del Estado se hace más necesaria que nunca frente a amenazas existenciales que son cada vez más numerosas.

¿Una serie debería contribuir a un despertar moral o incluso a tranquilizar a los ciudadanos mediante un mensaje que resulte más positivo y al mismo tiempo no deje de ser realista sin parecer aburrido ni artificial? Dicho de otro modo, ¿una serie puede llevarnos a repensar el orden del mundo, más que a concentrarnos exclusivamente, como con placer, si no con un cierto sadismo, en la defensa e ilustración de sus trastornos?

Sin lugar a dudas, éste no es tampoco el objetivo de la serie noruega Occupied, cuya primera temporada se emitió a través del canal de televisión Arte a finales de 2015. En realidad, el universo de Occupiedestá más próximo al de House of Cards que al de Borgen.

Tomado del libro

“Geopolítica de las Series. O el triunfo global del miedo”, por Dominique Moisi. Errata Nature.

 

“Mascaras”

Cada vez que terminó de leer algún libro de Stanisław Lem recuerdo las últimas líneas de su novela “Solaris”:

“Yo no tenía ninguna esperanza, y sin embargo vivía de esperanzas; desde que ella había desaparecido, no me quedaba otra cosa. No sabía qué descubrimientos, qué burlas, qué torturas me aguardaban aún. No sabía nada, y me empecinaba en creer que el tiempo de los milagros crueles aún no había terminado”.

El polaco Stanisław Lem tiene ese sentido fanático entre lo ridículo y lo filosófico. Esa pequeña ventana a la eternidad, a las máscaras de la existencia, a la risa reflexiva de los adolescentes, la infinitud del tiempo. Sus libros intentan desde la ¿ciencia? ficción comprender lo que sucede con la condición humana, sus (im)posibles esperanzas y por supuesto la final certeza de no saber nada. Lem sonríe.

Lo mismo me ocurre con la lectura de “Mascaras”. Todos sus libros son ese reflejo condicionado de la mente, explicación coherente de ese  “tiempo de los milagros crueles”. Y, siempre, al final… la ausencia o la presencia de Ella.

 

Y en el resto del mundo.

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Revolution Now.

El centenario de la Revolución Bolchevique resume elepilogo del siglo XX. El prólogo del XXI.

La fecha comúnmente aceptada como el inicio de los levantamientosrevolucionarios no fue día feriado en Rusia. El 7 de noviembre quizá lo será pero de seguro el baile porla caída del Zar (de cualquier Zar)será íntimo y reservado.

En la Rusia de Putin el cien aniversario de la Revolución O-17 tendrá un bajo perfil. Así lo quieren las personalidadesy las aspiraciones de los actuales mandatarios del Kremlin los cuales se desfiguranentreaquella “nostalgia”por el pasadoglorioso y la “unidad nacional”del inalcanzable futuro.

La explicación oficial asegura que Rusia sigue muy dividida por las consecuencias de aquel 1917yse busca evitar mayores confrontacionescon celebraciones desde el Estado. En un recienteartículo el diarioNew York Timecita a Mikhail Shvydkoy(representante de asuntos culturales de Putin) para el que la Revolución de Octubre tiene dos caras: “Para un grupo de personas, la revolución fue la sentencia de muerte de la Gran Rusia, fue el ‘Brexit’, cuando detuvimos nuestro desarrollo en Europa. Para muchas otras personas, el pasado soviético fue la mejor época de sus vidas”.

Por su parte las más prestigiosas editoriales académicas han publicado cientos de libros que abarcan todo el espectro político con diversas perspectivas históricas y las más variadas interpretaciones a partir de encontradas posiciones ideológicas. Hay temas que no tienen final  siempre sujetos a novedad o la reinterpretación, entre otras razones porque son abordables desde perspectivas muy distintas y porque son en sí mismos polémicos y discutidos.

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Proyecto 1917 (2017).

De los libros, revistas, foros, entrevistas, documentales,congresos, carteles, filmes, comics, novelas y un largo etcétera…que conmemoran la Revolución lo más interesante me parece el“Proyecto 1917”.

Una idea del periodista y editor de la televisora alternativa “TV Rain”Mikhail Zygar. Después de realizar una intensa investigación en los archivoshistóricosy las bibliotecas en toda Rusiacon el propósito de escribir un libro decidió lo mejor era crear una página en internet nombrada precisamente:“Proyecto 1917” (en ruso e inglés) para describir lo que ocurrió en 1917 desde la narrativa de cada uno de sus protagonistas.

“Proyecto 1917”utiliza los diarios personales de cientos de rusos de la época entre ellos los personajes más destacados de la propia revolución: la familia real Romanov, los plebeyos, artistas, políticos, siervos, intelectuales, obreros y campesinos. Individuos de todas las clases sociales. El sitio funciona con un formato similar a lared social Facebook y en él podemos leer e interactuar con las anotaciones y los pensamientos de las personalidades de una época esplendorosa en la historia de Rusia: “Lenin”, Serguéi Diáguilev, Ígor Stravinski, Serguéi Eisenstein, Vladímir Mayakovski, KazimirMalévich, Boris Pasternak, Gorki y Trotsky junto adecenas de protagonistas sin nombre; víctimas y victimarios, revolucionarios y contrarrevolucionarios, rojos y blancos. Todos tienen algo que decir.

El15 de marzo, día de suabdicación, elZarNikolai Aleksandrovich Romanovescribió en su diario:“Hay traición, cobardía y engaños por doquier”.Resultado lógico en tiempos de cambios.

El proyecto narra esos cambios perodesde susdramas personales. Los dramas del Zar Nikolai IIy Lenin, de loscampesinos de Siberiaa los obreros de San Petersburgo. Desde Trotsky hastaStalin.La Historia de Octubre desde las Personas.

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Y en el resto del mundo.

Las redes sociales pueden logar con las revoluciones y los acontecimientos lo que el poeta definió como unconstante: “arriesgar y rectificar”.

El “Proyecto 1917”posee ese riesgo de la individualidad. Un sentido íntimo de lapsicología tan escasa en tiempos de revoluciones. Nada que ver con los relatos de los púlpitos, las plataformas o los pedestales. Son las voces de los individuales dentro del coro de la historia lo que se interpreta, las narraciones personales detenidas en ese pasado cuando toda rectificación se hace imposible por (in)necesaria. La definida perspectiva desde la persona.

Ahora, gracias al internet, tenemos esa posibilidad virtual de interactuar, rectificar y arriesgarcon todos esos acontecimientos pasados. Sentir el frio atroz la madrugada del 6 de noviembre en Petrogrado, el hambre provocada por la escasez de leche y pan, conocer que aun en esas horas decisivasKérenski confiaba en las elecciones de la Asamblea Constituyente. El “Proyecto 1917” tieneentonces mucho que ver con esas manipulables instantáneas detenidas en el tiempo.

En la imagen vemos a un Vladimiren 1920 elocuente y vaporoso arengando a las tropas del Ejército Rojo.A su derecha en la foto, sobre la tarima improvisada y mirandoa la cámaracomo si escudriñara desafiante el incierto futuro que se le avecina, un joven León Trotsky.  En años posteriores su legado sería borrado de la historia oficial soviética y por supuesto su imagen de la fotografía.

Décadas después aparece el mismoLeón ya convertido en prófugo yexiliadderrotado por su encarnación humana de revoluciónjunto a su envejecida esposaa bordo del barco que los trajo desde la fría Noruega al telúricoMéxico. Recibidos por su futuraprotectora-confidente-amante la mágicaFrida Kahlolatercera esposa del obeso Diego Riveraacompañada esta vez por su amigoíntimo Max Schachtmanel jefe de los disidentes de la “IV Internacional” y del “Comité Comunista” de los Estados Unidos de América.Detrás de las sonrisas laépica sangrienta del siglo, una historia de “traición, cobardía y engaños por doquier”.

Hoy “Lenin” se encuentra momificadoen la Plaza Roja, Trotskysepultadoen la Ciudad de México bajo el signo entrecruzado de la hoz y el martillo; sus viejos camaradas  bolcheviques sonen el mejor de los casosestatuas que adornan parqueso en el peorbronces reciclados por esa misma historia que ahora se intenta“celebrar”o “lamentar”…pero…el sentido de injusticia y la desigualdad extrema que los animó están más vivos que nunca en la Rusia del Siglo XXI. Y en el resto del mundo.

 

¿Pueden los humanos llegar a “comprender” el lenguaje de otras especies (extra) terrestres?

Uno intuye cuando concluye la lectura de un libro, escuchado una canción, u observado a una mujer, que ese acto nos acompañará toda una vida. Un misterio. Eso me sucedió cuando termine de disfrutar del filme “Arrival”, “La Llegada” en español.

Los seres que nos visitan desde otro planeta en “La llegada” son unos pulpos enormes que logran comunicarse con nosotros a través de la tinta de sus tentáculos. De las largas extremidades de los cefalópodosextraterrestres brotan crípticos mensajes que conducen a la protagonista a vivir otra experiencia; no solo de otros signos, de otro lenguaje, sino de otra dimensión. Otra realidad.

Peter Godfrey-Smith, es un filósofo que bucea, a diferencia de “La Llegada” no ha tenido que salir del planeta Tierra para encontrar una inteligencia radicalmente distinta a la nuestra. En los mares del mundo ha estudiado pulpos, calamares y otros cefalópodos, en ellos ha detectado los ecos de una conciencia lejana.La inteligencia del pulpo es asombrosa. Capaz de emplear herramientas, resolver problemas complejos, posee memoria, construye su propio refugio marino. Resulta un animal extraordinariamente curioso. Quienes han convivido con pulpos durante largo tiempo, han podido apreciar una personalidad en cada individuo. Algunos son agresivos, otros extrovertidos. Parece que son capaces igual de reconocer las diferencias entre los hombres. Podemos reconocernos en su afán exploratorio y en su capacidad de aprender; en sus simpatías y repulsiones personales.

Pero, como bien advierte Godfrey-Smith en su libro: “Otras mentes. El pulpo el mar y los orígenes profundos de la conciencia” (Farrar, Strauss and Giroux, 2016), representan la otra evolución de la inteligencia.

La criatura inteligente más lejana a nosotros. Nuestro ancestro común habrá sido una lombriz plana que vivió hace unos 600 millones de años. De ella partieron dos ramas que evolucionaron por rutas distintas. Una dio lugar a los vertebrados, la otra a los moluscos. El pulpo es, entre ellos, el que tiene el sistema nervioso más complejo. Tiene el cerebro más grande y la mayor cantidad de neuronas en todo el reino de los invertebrados.

Lo más notable, desde el punto de vista anatómico, es que las neuronas no están recluidas en el cerebro. La mayor parte de ellas están fuera de su cerebro sembradas en todo el cuerpo. Los tentáculos están tapizados de células de pensar. Cada tentáculo percibe el mundo de manera independiente y procesa la información exterior sin necesidad de recibir instrucciones del cerebro. Los bailes del pulpo, sus peleas y exploraciones no son resultado de una instrucción que desciende desde la torre cerebral. Hay, por supuesto,  una coordinación que proviene del cerebro pero hay una perceptible independencia de cada  extremidad pensante.

El pulpo, sugiere Godfrey-Smith, es como una banda de jazz. Hay una melodía común pero cada instrumento tiene el deber de improvisar. Un pulpo es un ser y es varios. En uno solo, hay muchos. La unidad de la conciencia, sugiere el autor, es una simple opción evolutiva.En el pulpo la vieja idea de la separación de la mente y el cuerpo es simplemente un absurdo. Todo el cuerpo sirve para conocer el mundo.

El estudio de Godfrey-Smith es una lectura fascinante: observando a nuestro lejanísimo pariente, el buzo reflexiona sobre la mente y los orígenes más profundos de la conciencia. “La mente, escribe, evolucionó en el mar.” Por supuesto, es imposible adentrarnos en la experiencia de ser pulpo. Podemos simplemente conjeturar: la imagen que esta criatura puede formarse del mundo, el contacto que puede tener consigo mismo y con lo que lo rodea será incomprensible para nosotros pero habrá, en alguna dimensión, sensaciones que nos hermanen.

Esa es la misma experiencia que desde la ficción intenta ilustrar “La Llegada”. La comunicación humana con otras especies, el intercambio de símbolos y todo lo que ello involucra. La posible comunicación entre diferentes caminos evolutivos. ¿Pueden los humanos llegar a “comprender” el lenguaje de otras especies (extra) terrestres?

Nadie habla…¿qué se intentó silenciar y el por qué?

 

 

“Nobody Speak: Trials of the Free Press”  es un documental ejemplar en muchos sentidos. El primero que la libertad y la independencia del sistema judicial no es un fin sino un medio. Un medio que requiere estar siempre alertas. Combativos.

El segundo exponernos esa realidad, parece ser el objetivo del cineasta Brian Knappenberger con su filme: “Nobody Speak: Trials of the Free Press”.

El documental no solo nos habla de libertad de prensa o la manipulación del sistema judicial con el objetivo de establecer intereses políticos, económicos o incluso personales por parte de las elites económicas de EE.UU. Narra el intento deliberado de silenciar las voces de aquellos incomodos que exponen, publican o disienten. Knappenberger va mucho más allá del simple intento de silenciar. Nos brinda una respuesta para entender… ¿qué se intentó silenciar y el por qué?

El filme describe inicialmente la demanda judicial de Hulk Hogan contra Gawker por difamación y daños y perjuicios al publicar el portal de noticias un video casero que el propio “Hulk” grabó manteniendo sexo con la esposa de su mejor amigo. La corte falló a favor de Hogan. Gawker fue declarada responsable de dichos daños y obligada a pagarle más de 140 millones de dólares. Gawker se declaró en bancarrota; y, finalmente, cerró sus operaciones.

Por más superficial y mediático que suene esta explosión de farándula, el documental nos va conduciendo al interior del sistema judicial estadounidense, a la gobernanza de internet, a los derechos constitucionales, a la libertad de expresión y a la manipulación de la prensa y el sistema judicial por parte de poderosas fuerzas económicas con marcados intereses individuales, financieros o partidistas.

Resuelto el caso “Nobody Speak…” nos explica en detales de dónde proviene la intención de representar un problema tan grave con un caso tan sensacionalista; de a poco nos descubre la madeja de poder y manipulación que hubo en el caso “Hogan vs Gawker”. Los poderosos factores que influyeron y decidieron finalmente para silenciar y cerrar un portal como Gawker.

El caso finalmente se nos revela.

El juicio y veredicto a favor de la demanda de Hogan contra el portal de noticias fue en realidad la venganza personal del multimillonario elitista Peter Thiel (magnate financiero del Silicon Valley, admirador de la escritora Ayn Rand y donante a la campaña presidencial de Donald Trump) quien actuó aparentemente por venganza contra Gawker por revelar años antes sus preferencias sexuales. O exponer los propios comentarios misóginos o racistas de Hulk Hogan. Durante el juicio se demostró sin dudas razonables que el propio “Hulk” publicó mucho antes que Gawker el video sexual completo como parte de una operación de publicidad para promover su decadente carrera de luchador profesional y mediocre actor televisivo.

Los minutos en que “Nobody Speak: Trials of the Free Press” hace referencia a este enramado de intereses ocultos e intentos de manipular la realidad son estremecedores y los mejores momentos del documental, al mostrarnos que más allá de analizar lo superficial hay que indagar en lo primordial.

 Lèse-majesté 

El veredicto de “Hogan vs Gawker” resulta la punta de lanza de una elite global supermillonaria comprometida contra la libertad de prensa, contra la critica a sus posiciones políticas, financieras o personales. Algo que sucede por estos tiempos con más frecuencia en la república “de los libres”. Al intento deliberado de una plutocracia global que no desea una prensa investigativa que intente escudriñar en sus manejos financieros, políticos o personales.   El juicio de Hogan parece ser la advertencia de esa aristocracia para con la prensa y la independencia de los sistemas judiciales. No es casualidad sea similar a la narrativa de un Donald Trump desde la Casa Blanca con sus: “noticias falsas” o la “prensa deshonesta”.

 Gawker pudo ser un sitio poco ético, amarillista e irreverente, publicar incluso bajo escasos fundamentos legales o morales. Pero el resultado del juicio funciona como una venganza personal con reales implicaciones legales y éticas, políticas y sociales; no solo para silenciar al portal de noticias Gawker. Se utilizó el mediático caso para coactar la libertad de expresión en toda Red. Por ejemplo, los diarios británicos “The Observer” y “The Guardian” han documentado comportamientos similares por parte de Peter Thiel y su empresa Palantir. (El documental expone otro caso: la del diario “Las Vegas Review Journal, al ser comprado por un grupo de inversores controlados por el magnate de los casinos Sheldon Adelson despidió a los periodistas de investigación que en el pasado habían sido críticos con el manejo de los negocios por parte del magnate).

Nadie desea ver expuesta su privacidad. Que algo íntimo se publique, menos un video donde apareces teniendo sexo con la esposa de tu mejor amigo; lo deplorable es que los enemigos ocultos del portal Gawker fabricaron el caso para promover su propia agenda y lo hicieron desde las sombras, sin involucrarse, a espaldas de la opinión pública y manipulando el propio sistema judicial.

“Nobody Speak: Trials of the Free Press”  señala lo peligroso que resulta ese comportamiento desde las sombras, arrogante y siniestro, de una parte importante de las elites económicas estadounidenses o globales quienes financian políticos, contratan legiones de abogados, crean y controlan las nuevas tecnología con el oscuro propósito de sostener el statu quo, coactar las libertades sociales y los derechos individuales.

¿Por qué somos lo que decimos?

¿Por qué somos lo que decimos? La pregunta me parece fundamental. Lógica. Simple. Y tan humana como ninguna otra. Somos la única especie conocida que podemos emitir sonidos y transcribirlos en un lenguaje complejo. La única que maneja el símbolo del sonido, la palabra y la escritura.

“El mundo de las palabras. Una introducción a la naturaleza humana”, resulta un libro fascinante, su autor Steven Pinker nos aporta una versión totalmente distinta de cómo funciona la mente a través del lenguaje y nos muestra cómo nuestras palabras pueden revelar el corazón mismo de nuestra naturaleza. De nuestra propia individualidad. No solemos ser mejores que nuestras palabras, imágenes de nuestros pensamientos y finalmente son nuestros pensamientos los que impulsan nuestros actos. Conocí el trabajo de Steven Pinker gracias a los estudios universitarios de mi hija.

Pinker es profesor del departamento de Psicología de la Universidad de Harvard. Dirige investigaciones sobre lenguaje y cognición y autor de diversas obras; de las que he leído destaco: “La tabla rasa: la negación moderna de la naturaleza humana” y “La tabla rasa, el buen salvaje y el fantasma en la máquina”. Todas con traducción al español por la editorial española “Páidos”. Al igual que la que reseño en esta nota: “El mundo de las palabras. Una introducción a la naturaleza humana”.

 Sus ideas son pioneras dentro del campo de la psicología evolucionista. Piensan estos autores que la conciencia humana -el lenguaje y el pensamiento abstracto y la mente humana- evolucionó a través de la selección natural como fuerza resultante del impulso por adaptarse, sobrevivir, reproducirse. Esta visión, compartida por otros pioneros como: E. O. Wilson, Leda Cosmides y John Tooby; (estos dos últimos junto a Jerome H. Barkow autores del clásico La mente adaptada: psicología evolucionista y la génesis de la cultura en inglés, The Adapted Mind: Evolutionary Psychology and the Generation of Culture). Constituye un paradigma de investigación especialmente entre los psicólogos cognitivos y los neurocientificos evolucionistas. Ideas no exentas de controversias, incomprensiones y agudos debates mediáticos, científicos e intelectuales.

Nuestros lenguajes tienen un modelo de sexualidad inscrito en ellos, así como modelos de supervivencia, poder, intimidad e intercambios de socialización. Modelos en definitiva de evolución. El lenguaje es la materialización simbólica de la naturaleza humana en evolución.

“El mundo de las palabras. Una introducción a la naturaleza humana” es un pormenorizado estudio del habla cotidiana, Pinker traza una elocuente panorámica de los pensamientos y emociones que rigen nuestras vidas “mentales”. El autor da respuesta a multitud de preguntas en las que la naturaleza humana coincide con las inquietudes contemporáneas. ¿Por qué lloramos, y por qué nos sentimos incómodos cuando otras personas lloran? ¿Por qué tantas obras abordan la muerte? ¿Puede emplearse la metáfora como un arma letal en política? ¿Por qué socializamos?

Pinker sortea cómoda y hábilmente los claroscuros del debate científico actual y arroja la brillante luz de la racionalidad sobre la forma en que nos expresamos.

 

Finalmente intuimos el por qué somos nuestras palabras.

Mi corazón abierto

Mi corazón abierto
Ahora sabe de los prófugos.
Y del delito cometido a media noche.
De las hojas con extraños símbolos.
Y de cuevas con cielos marinos.
A mitad del camino entre las Nubes y Nueva York.
Siempre abierto a los sonidos circulantes.
A la sonrisa de la Mona Lisa.
Busco un territorio de contrastes.
Donde el hijo pródigo pueda gritar,
las oscuras cicatrices de nuestro tiempo.
Mi corazón abierto, cáliz sangrante.
Liberado por cuatro hadas del Abismo.
Por ingrávidas Alas Azul celeste.
No soporto la miseria del Amor.
Ahora lo sé. Todo. Mi corazón abierto.
Reposa en un hotel de fresas y manzanas.
La salvación es el sonido de una hembra en celo.
Animales del Alba. Estrellas de Orión.
Incandescente perversidad de lo obvio.
Me estremece el cantico de los dioses rotos.
El país que perdura siendo agua. Siendo Nada.
Bebo del oro verde de tus ojos.
Bebo vino diseminado por su sexo.
Gracias, por las personas que he conocido.
En paz y furia, en amor y olvido.
Escucho lejanas plegarías habitadas por el odio.
Coros disecados por los insectos de la noche.
Alimento mi templo con todas tus visiones,
entonces, cae el renacido sonido de la lluvia,
dura y vertiginosa.
Nace un siglo hueco de silencio.
Como la vida que asedia vuestra derrota.

The Wall vs Trump

La última vez que Roger Waters, el ex integrante de Pink Floyd, grabó un disco fue en el lejano 1992 con “Amusedtodeath”.Después de casi 25 años de espera, Waters, liberó completamente gratis el pasado 19 de mayo en YouTube su nuevo álbum de estudio: “Isthisthelifewereallywant?”.

Un compilado que reflexiona sobre los ritmos del “mundo moderno y los tiempos de incertidumbre”. Dice Roger para la revista Rolling Stone: “Me gusta pensar que la gente todavía le gustaría vivir en un mundo en el que podríamos hacer frente a los problemas del cambio climático, donde podríamos entender que nos identificamos con los demás, que eso nos hace sentir más felices”, señaló el cantante, compositor e instrumentista puedes leer la entrevista completa aquí.El británico señaló, además, que se ha inspirado en la antipatía que siente hacia el gobierno de Trump para editar esta nueva placa. De hecho, como el mismo apunta, “dos o tres de las canciones sobre ello están en este álbum”.

En el páramo de intrascendencia de la industria musical contemporánea el disco “Isthisthelifewereallywant?” es un baño de aguas y sonidos turbulentos. Como melómano uno echa de menos discos con ese contenido de protesta, antipolítica(s) y hasta de contenido “cultural y artístico”. Rodeado sonoramente como estamos de frases “suavecitas” o ruidos extridentes.

“Is this the life we really want?Mezcla lirismo y protesta, amor e indignación. Aunque el sonido final parezca imitar a los mejores momentos de Pink Floyd, el disco no es un pastiche nostálgico del ayer. (No obstante resulta casi un imposible deshacerse de ese impresionante legado que el propio Waters contribuyó a construir con la banda Pink Floyd). Además de esas reconocidas y evidentes influencias la placa tiene referencias a sonidos teatrales, a la TV, la radio, el cine, la literatura y por supuesto la propia política. Fue precisamente el apoyo de NigelGodrich, productor e ingeniero de sonidos, quien impulsó la nueva estética que quería darle el ex Pink Floyd.

“Is thisthelifewereallywant?” tuvoya unextraordinario debut en los escenarios de California mediante la gira “Us+Them”. Tour que hace referencia al tema homónimo “Us and Them” de la obra maestra “TheDarkSide of the Moon”. “Smellthe Roses” es el primer sencillo que se escucha en las emisoras, para recordarnos que la estupidez y los políticos, no podrán impedir que las rosas tengan perfumes y texturas que estremezcan nuestros sentidos.

El CD quizá esté alejado de los mejores momentos “The Wall” o incluso el anterior disco en solitario de Waters: “Amusedtodeath”. Las críticas han sido dispares, para algunos es un buen disco, para otros no. No obstante el cuarto trabajo de estudio de Waters de seguro puede estremecernos con esa sensibilidad tan rockera de ir siempre contra corriente.

Los temasson:

«When We Were Young»

«Déjà Vu»

«The Last Refugee»

«Picture That»

«Broken Bones»

«Is This The Life We Really Want?»

«Bird In A Gale»

«The Most Beautiful Girl»

«Smell The Roses»

«Wait For Her»

«Oceans Apart»

«Part Of Me Died»

Es posible que la historia le agradezca a Donald que haya sido el motivo por el cual Roger Waters haya regresado a los estudios de grabación y a los escenarios. Quiza ese sea el mayor legado del magnate presidente a la cultura y a la mejor tradición del Rock `n` Roll. Colocar a Trump en el lado oscuro de la Luna.

En “DéjàVu” y TheMostBeautifulGirl” nos canta sobre la nostalgia de la juventud que ya se nos escapó, al eteno retorno de lo similar, al amor. Para mí, nostálgico de…Floyd… los mejores temas de la placa son los fínales: “OceansApart” y “Part of me died”. Uno funciona como introducción al otro. El otro como complemento. Los dos un recordatorio de que no morimos de repente, si no de a poco, con un suspiro.