Karen Alkalay-Gut y los demonios azules…

Karen Alkalay-Gut,  sorprende con su vida conjetural, el Tánger, el hachís, la bohemia de la costa sur mediterránea. Hay personas que nos les gusta el mundo y se esconden otras no les gusta el mundo y se exponen, es asunto de visiones e imaginarios. Diluidos y sanguinarios. Hoy tome un café con una amiga, una mujer preciosa e inteligente, el mundo pierde no solo credibilidad, pierde sentido, cuando se inicia una conversación de esas que pueden resultar infinitas e indeterminadas, hablas de los atentados en San Petersburgo y los Chechenos, de la menstruación en el Islam y de las antípodas de Hitler y Lenin en el infierno imaginado por los tibetanos. Las palabras pueden ser infinitas, como lo son la milimétrica distancia que separan los incisivos de mi amiga rusa, que vive en los EE.UU.y habla castellano con asento bonaerense. Hablaba, hablabas; y yo, mientras tanto,  imaginaba el dolor que pueden infligir esos dientes en una piel desnuda, entonces el jodido mundo vuelve a perder toda credibilidad y sentido. Karen Alkalay-Gut, nos habla de su existencia psicográfica, paranormal, demonológica, nos habla de los demonios azules y de la simpatía; y, yo… perdiendo el tiempo miserablemente en el meridiano del medio día carnívoro hablando de la Internet en Cuba. Al menos la jornada  concluyó sobre el amor, acerca de los demonios azules  y con Karen Alkalay-Gut de protagonista.

Incluso tú, Príncipe, algunas veces estás ciego,
viviendo tan profundamente en la oscuridad;
sin duda la maldad es fácil como el egoísmo,
y que alguien como yo saborearía
tu especie de soledad, paladeando
aquellos días seductores, noches en lechos vacíos.
¿Qué puedo decir? Tu manera es tan masculina…
Y cuando nos encontramos esa noche en el cruce de caminos
marché un poco contigo, observando cómo se torcía
tu bastón, deseando poder aplacar
todas las congojas de tu mundo. Pensé
acunarte, como un discípulo agónico,
en mi dadivoso regazo; incluso no escuché
todas las ofertas de sabiduría que me hiciste
a cambio de mi alma.
Incluso cuando enarbolaste el contrato,
seguro de mi firma, no estaba prestando
atención, embrujada por ese dolor
en tus ojos, esa necesidad de algo bueno,
¿me atreveré a llamarlo… amor?

 

2 opiniones en “Karen Alkalay-Gut y los demonios azules…”

    1. La genialidad del mundo son tus ojos azules, la perfecta simetria de tu dentadura y la prodigiosa profundidad de tu cerebro. Y la amistad que nos profesamos.

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