Les miroirs ternis et les flammes mortes.

En una reciente entrada una amiga amada escribió sobre elsurrealismomaravilloso encantadodelrealismomágicohispanoamericano. Del amor, del amor de tele novela, del amor después del amor.

No soy muy amante de la literatura del colombiano Gabriel García Márquez. No creo mucho en el hielo en la selva colombiana, lo único blanco que se ve y esnifa en sus matorales suele ser el polvo de los ángeles, cocaína manchada con la sangre de miles de inocentes y otros muchos pelotones de fusilamiento.  Lo real maravilloso suele ser como el amor maravilloso, maravilloso hasta que nos lo joda la realidad. El Gabo tiene millones de lectores, por algo es, pero yo suelo ser lector desde las minorías. Leo a Fernando Vallejo que era  (es)  desconocido en la Cuba de los noventas, cuando Gabriel era tan popular como los Van Van…Pero, ¿A quién le importa?

Puedes buscar en Google mil definiciones de amor, amor sacro, profano, libre, teoría triangular del amor, amor correspondido y no correspondido, amor filial, carnal, sexual, poli-amor, amor pornográfico, fragmentos inconclusos de amor. Lo que pensaba sobre el amor Platón, Aristóteles, Santa Teresa, Shakespeare, Gandhi, Stalin…¿A quién le importa?

El propio Barthes quizá lo intuye en medio de su vida signada por sus tendencias maniacas, depresivas y autodestructivas,  desde su infinito amor a la madre, el amor es el ‘materialismo absoluto’.

Escribe Barthes:  La proferición simultánea funda un movimiento cuyo modelo es socialmente desconocido, impensable: ni intercambio, ni regalo, ni robo, nuestra proferición, surgida como fuego cruzado, designa un gasto que no cae en ninguna parte y del que la comunidad misma anula todo pensamiento de reserva, entramos uno a través de otro en el materialismo absoluto.

La proferición absoluta al materialismo. Lo único real. Lo único verdadero. Lo único revolucionario.  La total anulación de las reservas. La total anulación.  No se debería  teorizar sobre el amor. ¿A quién le importa?

De esa larga anulación le viene el amor a los franceses, de lo que Clyde Plumauzille describe magistralmente en su extraordinario ensayo “Prostitution et R‘evolution. Les femmes publiques d’ans la cit’e republicane”,  de materialismo y anulación…En 1847 el otoño parisino fue más frio que de costumbre, Baudelaire sufría sus primeras crisis de afasia y hemiplejia a causa de su temprana sífilis, estaba al cuidado de una de sus prostitutas, Baudelaire primero intuyó, como Barthes décadas después, que el amor era la muerte de los amantes. Los espejos empañados y las antorchas muertas. Les miroirs ternis et les flammes mortes.

 La Mort des Amants

Nous aurons des lits pleins d’odeurs légères,
Des divans profonds comme des tombeaux,
Et d’étranges fleurs sur des étagères,
Ecloses pour nous sous des cieux plus beaux.
Usant à l’envi leurs chaleurs dernières,
Nos deux coeurs seront deux vastes flambeaux,
Qui réfléchiront leurs doubles lumières
Dans nos deux esprits, ces miroirs jumeaux.
Un soir fait de rose et de bleu mystique,
Nous échangerons un éclair unique,
Comme un long sanglot, tout chargé d’adieux;
Et plus tard un Ange, entr’ouvrant les portes,
Viendra ranimer, fidèle et joyeux,
Les miroirs ternis et les flammes mortes.

 

4 opiniones en “Les miroirs ternis et les flammes mortes.”

    1. LA MUERTE DE LOS AMANTES

      Tendremos lechos llenos de olores tenues,
      Divanes profundos como tumbas,
      Y extrañas flores sobre vasares,
      Abiertas para nosotros bajo cielos más hermosos.

      Aprovechando a porfía sus calores postreros,
      Nuestros dos corazones serán dos grandes antorchas,
      Que reflejarán sus dobles destellos
      En nuestros dos espíritus, estos espejos gemelos.

      Una tarde hecha de rosa y de azul rústico,
      Cambiaremos nosotros un destello único,
      Cual un largo sollozo preñado de adioses;

      Y más tarde un Ángel, entreabriendo las puertas,
      Acudirá para reanimar, fiel y jubiloso,
      Los espejos empañados y las antorchas muertas.

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