Guía Michelin y los alquimistas.

Es una curiosidad que genera fascinación el hecho que la casa más vieja que aún se conserva en París es la de un legendario alquimista. Se trata del Auberge Nicolas Flamel, comisionada por Nicolas Flamel (1330-1418) y su esposa en 1407 para ofrecer alojamiento y alimento a trabajadores itinerantes. Hoy en día es un restaurante y una parada turística.

Según la tradición alquímica, Nicolas Flamel consiguió la piedra filosofal, y a este éxito se podría deber en parte que fue un gran filántropo. Flamel tenía un negocio de imprenta y se casó con Pernelle, una mujer muy rica, a quien algunos historiadores han atribuido la fuente de las profusas donaciones que hicieron los Flamel. Sus contribuciones a la iglesia fueron notables, así como también para la producción de arte religioso. Aunque los historiadores dudan de que haya sido un logrado alquimista, el hecho de que Flamel haya sido tan alabado por alquimistas de primer orden, y siendo que la alquimia tiene una tradición oral que sobreescribe todo lo que se conoce exotéricamente, es una fuerte indicación de que hay más aquí que un simple hoax creado en el siglo XVIII por fantasiosos adeptos (como algunos historiadores especulan).

 

Las inscripciones de la casa exhortan a los trabajadores a simplemente agradecer la generosidad rezando un Padre Nuestro y un Ave María para el perdón de todas las personas. El mismo Flamel diseñó los relieves de la fachada, como diseñaría también la lapida de su tumba, la cual puede verse en el Museo Cluny.

Esta gema arquitectónica de 610 años fue restaurada en el 2007 y actualmente es un restaurante destacado por la Guía Michelin.

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