Mi corazón abierto

Mi corazón abierto
Ahora sabe de los prófugos.
Y del delito cometido a media noche.
De las hojas con extraños símbolos.
Y de cuevas con cielos marinos.
A mitad del camino entre las Nubes y Nueva York.
Siempre abierto a los sonidos circulantes.
A la sonrisa de la Mona Lisa.
Busco un territorio de contrastes.
Donde el hijo pródigo pueda gritar,
las oscuras cicatrices de nuestro tiempo.
Mi corazón abierto, cáliz sangrante.
Liberado por cuatro hadas del Abismo.
Por ingrávidas Alas Azul celeste.
No soporto la miseria del Amor.
Ahora lo sé. Todo. Mi corazón abierto.
Reposa en un hotel de fresas y manzanas.
La salvación es el sonido de una hembra en celo.
Animales del Alba. Estrellas de Orión.
Incandescente perversidad de lo obvio.
Me estremece el cantico de los dioses rotos.
El país que perdura siendo agua. Siendo Nada.
Bebo del oro verde de tus ojos.
Bebo vino diseminado por su sexo.
Gracias, por las personas que he conocido.
En paz y furia, en amor y olvido.
Escucho lejanas plegarías habitadas por el odio.
Coros disecados por los insectos de la noche.
Alimento mi templo con todas tus visiones,
entonces, cae el renacido sonido de la lluvia,
dura y vertiginosa.
Nace un siglo hueco de silencio.
Como la vida que asedia vuestra derrota.

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