Nadie habla…¿qué se intentó silenciar y el por qué?

 

 

“Nobody Speak: Trials of the Free Press”  es un documental ejemplar en muchos sentidos. El primero que la libertad y la independencia del sistema judicial no es un fin sino un medio. Un medio que requiere estar siempre alertas. Combativos.

El segundo exponernos esa realidad, parece ser el objetivo del cineasta Brian Knappenberger con su filme: “Nobody Speak: Trials of the Free Press”.

El documental no solo nos habla de libertad de prensa o la manipulación del sistema judicial con el objetivo de establecer intereses políticos, económicos o incluso personales por parte de las elites económicas de EE.UU. Narra el intento deliberado de silenciar las voces de aquellos incomodos que exponen, publican o disienten. Knappenberger va mucho más allá del simple intento de silenciar. Nos brinda una respuesta para entender… ¿qué se intentó silenciar y el por qué?

El filme describe inicialmente la demanda judicial de Hulk Hogan contra Gawker por difamación y daños y perjuicios al publicar el portal de noticias un video casero que el propio “Hulk” grabó manteniendo sexo con la esposa de su mejor amigo. La corte falló a favor de Hogan. Gawker fue declarada responsable de dichos daños y obligada a pagarle más de 140 millones de dólares. Gawker se declaró en bancarrota; y, finalmente, cerró sus operaciones.

Por más superficial y mediático que suene esta explosión de farándula, el documental nos va conduciendo al interior del sistema judicial estadounidense, a la gobernanza de internet, a los derechos constitucionales, a la libertad de expresión y a la manipulación de la prensa y el sistema judicial por parte de poderosas fuerzas económicas con marcados intereses individuales, financieros o partidistas.

Resuelto el caso “Nobody Speak…” nos explica en detales de dónde proviene la intención de representar un problema tan grave con un caso tan sensacionalista; de a poco nos descubre la madeja de poder y manipulación que hubo en el caso “Hogan vs Gawker”. Los poderosos factores que influyeron y decidieron finalmente para silenciar y cerrar un portal como Gawker.

El caso finalmente se nos revela.

El juicio y veredicto a favor de la demanda de Hogan contra el portal de noticias fue en realidad la venganza personal del multimillonario elitista Peter Thiel (magnate financiero del Silicon Valley, admirador de la escritora Ayn Rand y donante a la campaña presidencial de Donald Trump) quien actuó aparentemente por venganza contra Gawker por revelar años antes sus preferencias sexuales. O exponer los propios comentarios misóginos o racistas de Hulk Hogan. Durante el juicio se demostró sin dudas razonables que el propio “Hulk” publicó mucho antes que Gawker el video sexual completo como parte de una operación de publicidad para promover su decadente carrera de luchador profesional y mediocre actor televisivo.

Los minutos en que “Nobody Speak: Trials of the Free Press” hace referencia a este enramado de intereses ocultos e intentos de manipular la realidad son estremecedores y los mejores momentos del documental, al mostrarnos que más allá de analizar lo superficial hay que indagar en lo primordial.

 Lèse-majesté 

El veredicto de “Hogan vs Gawker” resulta la punta de lanza de una elite global supermillonaria comprometida contra la libertad de prensa, contra la critica a sus posiciones políticas, financieras o personales. Algo que sucede por estos tiempos con más frecuencia en la república “de los libres”. Al intento deliberado de una plutocracia global que no desea una prensa investigativa que intente escudriñar en sus manejos financieros, políticos o personales.   El juicio de Hogan parece ser la advertencia de esa aristocracia para con la prensa y la independencia de los sistemas judiciales. No es casualidad sea similar a la narrativa de un Donald Trump desde la Casa Blanca con sus: “noticias falsas” o la “prensa deshonesta”.

 Gawker pudo ser un sitio poco ético, amarillista e irreverente, publicar incluso bajo escasos fundamentos legales o morales. Pero el resultado del juicio funciona como una venganza personal con reales implicaciones legales y éticas, políticas y sociales; no solo para silenciar al portal de noticias Gawker. Se utilizó el mediático caso para coactar la libertad de expresión en toda Red. Por ejemplo, los diarios británicos “The Observer” y “The Guardian” han documentado comportamientos similares por parte de Peter Thiel y su empresa Palantir. (El documental expone otro caso: la del diario “Las Vegas Review Journal, al ser comprado por un grupo de inversores controlados por el magnate de los casinos Sheldon Adelson despidió a los periodistas de investigación que en el pasado habían sido críticos con el manejo de los negocios por parte del magnate).

Nadie desea ver expuesta su privacidad. Que algo íntimo se publique, menos un video donde apareces teniendo sexo con la esposa de tu mejor amigo; lo deplorable es que los enemigos ocultos del portal Gawker fabricaron el caso para promover su propia agenda y lo hicieron desde las sombras, sin involucrarse, a espaldas de la opinión pública y manipulando el propio sistema judicial.

“Nobody Speak: Trials of the Free Press”  señala lo peligroso que resulta ese comportamiento desde las sombras, arrogante y siniestro, de una parte importante de las elites económicas estadounidenses o globales quienes financian políticos, contratan legiones de abogados, crean y controlan las nuevas tecnología con el oscuro propósito de sostener el statu quo, coactar las libertades sociales y los derechos individuales.

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