¿Por qué somos lo que decimos?

¿Por qué somos lo que decimos? La pregunta me parece fundamental. Lógica. Simple. Y tan humana como ninguna otra. Somos la única especie conocida que podemos emitir sonidos y transcribirlos en un lenguaje complejo. La única que maneja el símbolo del sonido, la palabra y la escritura.

“El mundo de las palabras. Una introducción a la naturaleza humana”, resulta un libro fascinante, su autor Steven Pinker nos aporta una versión totalmente distinta de cómo funciona la mente a través del lenguaje y nos muestra cómo nuestras palabras pueden revelar el corazón mismo de nuestra naturaleza. De nuestra propia individualidad. No solemos ser mejores que nuestras palabras, imágenes de nuestros pensamientos y finalmente son nuestros pensamientos los que impulsan nuestros actos. Conocí el trabajo de Steven Pinker gracias a los estudios universitarios de mi hija.

Pinker es profesor del departamento de Psicología de la Universidad de Harvard. Dirige investigaciones sobre lenguaje y cognición y autor de diversas obras; de las que he leído destaco: “La tabla rasa: la negación moderna de la naturaleza humana” y “La tabla rasa, el buen salvaje y el fantasma en la máquina”. Todas con traducción al español por la editorial española “Páidos”. Al igual que la que reseño en esta nota: “El mundo de las palabras. Una introducción a la naturaleza humana”.

 Sus ideas son pioneras dentro del campo de la psicología evolucionista. Piensan estos autores que la conciencia humana -el lenguaje y el pensamiento abstracto y la mente humana- evolucionó a través de la selección natural como fuerza resultante del impulso por adaptarse, sobrevivir, reproducirse. Esta visión, compartida por otros pioneros como: E. O. Wilson, Leda Cosmides y John Tooby; (estos dos últimos junto a Jerome H. Barkow autores del clásico La mente adaptada: psicología evolucionista y la génesis de la cultura en inglés, The Adapted Mind: Evolutionary Psychology and the Generation of Culture). Constituye un paradigma de investigación especialmente entre los psicólogos cognitivos y los neurocientificos evolucionistas. Ideas no exentas de controversias, incomprensiones y agudos debates mediáticos, científicos e intelectuales.

Nuestros lenguajes tienen un modelo de sexualidad inscrito en ellos, así como modelos de supervivencia, poder, intimidad e intercambios de socialización. Modelos en definitiva de evolución. El lenguaje es la materialización simbólica de la naturaleza humana en evolución.

“El mundo de las palabras. Una introducción a la naturaleza humana” es un pormenorizado estudio del habla cotidiana, Pinker traza una elocuente panorámica de los pensamientos y emociones que rigen nuestras vidas “mentales”. El autor da respuesta a multitud de preguntas en las que la naturaleza humana coincide con las inquietudes contemporáneas. ¿Por qué lloramos, y por qué nos sentimos incómodos cuando otras personas lloran? ¿Por qué tantas obras abordan la muerte? ¿Puede emplearse la metáfora como un arma letal en política? ¿Por qué socializamos?

Pinker sortea cómoda y hábilmente los claroscuros del debate científico actual y arroja la brillante luz de la racionalidad sobre la forma en que nos expresamos.

 

Finalmente intuimos el por qué somos nuestras palabras.

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