Sal…

Yo te convoco, musa macho, con astas que revolotea en torno a mis hombros cuando escribo.  Duro, ríspido, ingobernable.  Te convoco, te llamo, pido por ti en esta tarde de musas blandas y anémicas que cantan a coro ese estribillo en el que no quiero reparar.

Cuando bramo como un loco pegando puñetazos sobre el teclado, eres tú quien brama.  Cuando narro con la lengua mordida la desazón y el odio y la lujuria, eres tú quien narra, quien escupe saliva y sangre contra la pantalla blanca y acechante.

Sal de la oscuridad.  Definitivamente.  Haz restallar el látigo mágico que quiere morder en la piel de los malos mercaderes.

No sé de otros ojos en los que me quiera mirar.  No sé de otra pupila que me pueda servir de espejo ahora.  Solo tú.  Indecente y magnánimo. Y mío.

Chely Lima 2017

 

2 opiniones en “Sal…”

  1. Me ha encantado esas palabras, no pude dejar de robarte la primera frase para mi proxima entrada. Gracias por encontrar lo que nadie ve. Un saludo y mis mayores deseos de cosas buenas para tí en el proximo año. Nos leemos.

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