“VomAblaß”

 

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En una reciente entrada en su bitácora el ensayista cubano Iván de la Nuez, al estilo de los propios panfletos de los que él mismo descree, decretaba que el ensayo es mortala diferencia del panfleto que por supuesto sería inmortal (inmortala imagen y semejanza de cualquier ídolo según las perspectivas ideológicas de cada potencial lector).

Iván de la Nuezdefinelas diferencias en unas líneas justas y memorables.

La fiebre panfletaria ha modificado, por otra parte, el criterio editorial sobre el ensayo. Así que no pocos editores –con el “potencial de venta” y no la toma del Palacio de Invierno en su cabeza- han primado a este género que le ofrece al lector confirmación y no perplejidad. A partir de ahí, la inundación de montañas de libros con esa autoayuda ideológica que mezcla sin rubor a Paulo Coelho con la lucha de clases.

El panfleto comosecreción mentale inmortal del ensayo. El “Manifiesto Comunista” la nota al margen de “El Capital” y las noventa y cinco tesis de Martin Lutero clavadas en una hoja de papel a la puerta de la iglesia de Schlosskircheuna nota apócrifa alSermón de la Montaña; ese Padre de todos los Panfletos.

Ya casi nadie desea tomar el Cielo por asalto, ni tan siquiera los Palacios de Invierno o Verano. Sin embargo existen algunos panfletos que si tienen la aspiración,si no de cambiar la historia,al menos de entrara ella por la puerta principalde un Castillo o un Palacio.

No obstante 500 años después un historiador tan serio como Peter Marshalltiene sus dudas razonables acerca de que el acto teatral atribuido a Martin Lutero de clavar sus noventa y cinco tesis en la puerta de la Iglesia de Schlosskirche fuera históricamente demostrable. Pero…que importa. ¿No es en esencia la historia el equilibrio sangrientoentre hechos y leyendas?La puerta es real. No el performance Luterano.

La leyenda delCastillo de Wittenbergbien pudo traspasar del mito ala historia de la vieja Sajonia y de ahí a todaEuropahasta convertirse en el símbolo universal para todas las protestas. El manifiesto crucificado en la puerta de una Iglesia o de un Palacio. La historia se alimenta por igual de los acontecimientos que de los mitos.

Para muchosya sean “deterministas históricos”o “materialistas dialecticos” el destino de la Revolución Rusa estaba ya descrito entre las líneas del “Manifiesto Comunista”. Ola administración Trump prefigurada en la “Declaración de Independencia”. El Cubismo enel “Manifiesto Surrealista”.

Mark Greengrass define el panfleto como aquel documento que entra a la historia con proposiciones míticas. O al menos aspira a la épica de cambiar el ordenexistente con una aplastante lógica simplificadora. Pocos pueden citar quinientos años despuésalgunas de las demandas “VomAblaß”(“Sobre las indulgencias”) de Lutero al Papa León X.

Menos los que puedan dimensionar en la actualidad post-mortemlos efectos de los vapores del opio sobre la lucha global de clases. (Siempre quise preguntarle a mi bella profesora de marxismo si Karl había fumado opio para poder describir tan literalmente sus efectos sobre las masas y por su puesto su impacto en el actual letargo proletario; o… ¿sería solo una buena metáfora del hebreo?).

 

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Gracias a las conmemoraciones el panfleto regresa ahora envuelto en cifras: 500 Reforma y 100 Revolución. #R…

Mark Greengrass catedrático emérito de Historia Moderna en la Universidad de Sheffield y miembro del Centre RolandMousnier de la Universidad de la Sorbona y autor de una obra fundamental “The Virtual Representation of thePast” (Aldershot, Ashgate, 2008) ha escrito un extenso artículo para laRevista de Libros, donde intenta poner algo de orden en tiempos de caos:

Las conmemoraciones son asuntos complicados. ¿A quién y qué estamos conmemorando en el quinto centenario de las noventa y cinco tesis? ¿Al Lutero de 1517 (no un hombre joven)? ¿Al Lutero de 1524-1526 y las Guerras Campesinas? ¿O al Lutero anciano, enfermo, agresivo, espantosamente antisemita? “LuthersJuden”(Los judíos de Lutero), de Thomas Kaufmann, aborda este tema incómodo en concreto y cómo empañó a partir de entonces a la Iglesia luterana. ¿Qué parte de la Reforma protestante estamos conmemorando? Fue un movimiento que devino rápidamente multidimensional e internacional, dividido por diferencias confesionales, extrayendo sus raíces confesionales de lugares diferentes de la Sajonia luterana. Una vez más, es la más reciente historia de la Reforma protestante de Kaufmann, publicada en alemán con el título de Redimidos y condenados” la que aleja el foco de la Sajonia luterana para examinar el movimiento dentro de sus dimensiones conflictuales más amplias. La conmemoración es un asunto complicado incluso en Alemania, un país multiconfesional en el que la imagen de Lutero el Liberador, el verdadero alemán, el hombre moderno, ha de combatir con otros Luteros, el Lutero que traicionó a los campesinos, el virulento polemista anticatólico, el antisemita. Una conmemoración que promueva una historia de la Reforma protestante que resulte en exceso simplificadora, que se centre en demasía en el propio Lutero y en su teología de la justificación por la fe, se arriesga a convertirse en un modo de utilizar la historia como un refugio seguro, reforzando lo que creemos que ya sabemos, y amplificando lo que ya tememos. Asumir la dinámica de lo que sucedió, incluida la evolución de las ideas del propio Lutero, y el modo en que fueron transformándose en reciprocidad con sus adversarios, es una manera de empezar a derribar los estereotipos tras el “no hecho” de Wittenberg.”

¿Será ese el objetivo definitivo de la historia?

Arropar almito y el panfleto en su tangible matriz. Como ya había explicado Raymond Aronrecombinar la inevitabilidad histórica con la justificación del mitonos condena a crear la perfecta tiranía totalitaria. Reforzar certezasantes que evocar incertidumbres. Desfigurarlos hechos hasta convertirlos en “no hechos”entonces la historia termina comoburda épicaadornada deexquisitos mitos. No resulta extraño estemos de vuelta a la época de la post verdady de regreso a los panfletos. Imposibilitados de rectificar la realidad bajo la amplificación mitológica de los acontecimientos.