Simone Weil

La filósofa y activista Weil fue una de las grandes mentes del siglo XX, y parte de su gran logro intelectual se debe sin duda a su voluntad y a su pragmatismo al lidiar con las actividades y las emociones cotidianas.

Simone Weil (1909 – 1943) fue una de las grandes figuras intelectuales del siglo XX, una extraordinaria escritora, mística, pacifista, activista social y política. Estuvo siempre con los más desfavorecidos. Aunque cuando murió tenía sólo 34 años, había aprendido sánscrito, griego antiguo y otros idiomas, había apilado una importante obra literaria y había ganado influencia con los más importantes políticos de su tiempo, incluyendo a Charles de Gaulle.

Albert Camus dijo de ella: “es el único gran espíritu de nuestro tiempo”.

El idealismo de Weil y su capacidad de vivir para los demás y manifestar amor en el mundo fue notado por muchos de sus contemporáneos y es por estas virtudes que sus palabras en este caso nos parecen relevantes. El sitio Brain Pickings ha compilado frases de los cuadernos de Weil sobre la disciplina y la resistencia a la pereza, a la procrastinación y demás tentaciones. Se puede decir sin lugar a dudas que Weil emergió victoriosa en la lucha con los demonios cotidianos de la mente.

Un ejemplo de la vitalidad y la voluntad de Weil es el hecho de que en 1933, a los 24 años, se ausentó 1 año de su puesto de maestra para trabajar de manera incógnita en una fábrica ensamblando autos con el fin de entender la lucha social. Después de este trabajo Weil escribió un famoso cuaderno de pensamientos, de donde se recogen estos puntos. Es de notarse que a los 24 años Weil ya había encontrado una fuerza de voluntad y un pragmatismo extraordinarios.

1. La tentación de la desidia  

Nunca te sometas al flujo del tiempo. Nunca postergues lo que has decidido hacer.

2. La tentación de la vida interna  

Lidia sólo con esas dificultades que te confrontan actualmente. Deja que se manifiesten solamente aquellos sentimientos que te hacen más efectivo o, también, que son requeridos por el pensamiento en función de encontrar inspiración. Corta implacablemente todo lo que sea  imaginario en los sentimientos.

Simone Weil 2

Simone Weil fue periodista voluntaria en Barcelona y se incorporó al combate armado en Aragón, en las filas anarquistas. Allí aprendió a usar el fusil pero nunca se atrevió a dispararlo.

3. Tentación de autoinmolación    

Subordina a los asuntos externos y a las personas todo lo que sea subjetivo, menos el sujeto mismo –esto es, tu propio juicio. Nunca prometas y nunca des a alguien más de lo que tu mismo exigirías de ti mismo si fueras él.

4. La tentación de la cobardía  

Ilusión de que el tiempo, en sí mismo, traerá valentía y energía… de hecho, es usualmente lo contrario lo que ocurre (sopor). Dite a ti misma: ¿Y si fuera a permanecer como estoy en este momento siempre? Nunca pospongas algo indefinidamente, sólo a un tiempo definitivo fijo. Intenta hacer esto incluso cuando es imposible (dolores de cabeza…).

Ejercicios: decide hacer algo, no importa qué, y hazlo siempre a la misma hora.  

Vives en un sueño. Estás aguardando empezar a vivir.

5. La voluntad

No es difícil hacer cualquier cosa cuando uno está inspirado por la clara percepción del deber. Lo que es difícil es hacerlo cuando uno está sufriendo y esta clara percepción se desvanece, y todo lo que queda es la conciencia de un sufrimiento que es imposible de soportar. Pero lo contrario también es cierto: en en el momento de tomar una decisión, el deber está presente y el sufrimiento se encuentra distante. La voluntad no podría triunfar si tuviera que luchar contra fuerzas más poderosas que ella misma. Todo el arte del querer consiste en tomar ventaja del momento, antes que la lucha comience, para tomar la delantera y asegurarse de que cuando llegue la debilidad uno estará en la posición que uno desea.

Apocalipsis, Hipopótamos y Vangelis.

 

 A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno

del Padre, él lo ha contado. 

                                                                                              Juan 18

 

Los niños de afrodita cierran el show. No verán llover hipopótamos sobre Paris o Barcelona.

Ya no existe “Aphrodite’s Child” para poder ver publicado su tercer disco: “666 (The Apocalypse of John, 13/18)” (Vértigo, 1972).  Las relaciones entre Vangelis y el resto de la banda, completada por Demis Roussos, Loukas Sideras y Anargyros “Silver” Koulouris, este último reintegrado tras cumplir con el servicio militar obligatorio en Grecia; están en punto muerto desde hace meses para 1972, como la dictadura militar en su Grecia natal.

En “666 (The Apocalypse of John, 13/18)” Vangelis propone otro sonido. Rompe con los anteriores trabajos del grupo. Regresa a un rock progresivo y abandona el pop.  El disco, basado en un texto del director de cine Costas Ferris, responde al ideal de álbum conceptual muy de moda en la época, desde el Sargento de los Beatles al Tommy de The Who.

Un tema como Loud, loud, loud, loud nos recuerda al Vangelis cósmico de los setentas y de sus mejores bandas sonoras.

The day will come up

The we ll all wake up

Hearing the shouts of joy

And shouting together with the freaks

Lou, loud, loud, loud…

Costas Ferris se inspiró en la cultura de los sesenta para redactar el libreto de “666 (The Apocalypse of John, 13/18)”. Su obra se centra en una compañía circense que ofrece un espectáculo basado en el “Apocalipsis” de San Juan. Mientras que bajo la carpa de un circo se desarrolla la acción, el “Juicio Final” comienza en el exterior haciendo creer al público que todo forma parte del show.

Como colofón, el recinto desaparece y se desata una lucha entre la revelación divina y la interpretación de los artistas. Ferris estuvo influido por el trabajo de su colega, Kit Lambert, que ejerció como productor de la ópera rock “Tommy” de “The Who”, publicada en 1969. Frente a ésta, “666” presenta una estructura narrativa más holgada. La creación fue bautizada por Ferris como “rock oratorio”, dada la temática religiosa. Ferris y Vangelis se conocieron en Grecia cuando el músico aún militaba en su anterior banda “The Formynx”. Tras el golpe de estado de abril de 1967 ambos se trasladaron a París. Allí, en 1969, decidieron comenzar a trabajar en un álbum conceptual inspirado en el “Apocalipsis”.

Por aquel entonces, “Aphrodite’s Child” ya había lanzado al mercado su primer disco, “End of the world” (Philips Records, 1968), y estaba a punto de publicar su segundo trabajo, “It’s Five O’clock” (Polydor Records, 1969). Ambos álbumes siguen la estela del pop psicodélico de formaciones como “Procol Harum” y “The Moody Blues”. Vangelis era consciente de que sus compañeros rechazarían su propuesta de dar un giro hacia el rock progresivo. A pesar de todo, siguió adelante y la grabación se inició a finales de 1970.

Al término de la grabación los músicos ni siquiera se hablaban entre sí. Tan sólo se limitaban a cumplir con su cometido. Y esa atmosfera degradante y aplastante se siente en el disco. Tras más de tres meses de grabación, “666” ya estaba listo para ser editado. El trabajo de edición se prolongó durante meses. Su contenido no era del agrado de los directivos.

El principal tema de discusión giraba en torno al corte “Infinite” en el que la actriz griega Irene Papas –quien en el futuro grabaría importantes discos con Vangelis, simula un orgasmo mientras repite hasta rozar la histeria “I am…I am…I am to come….I was…”. Esta canción se grabó en una sola toma de treinta y nueve minutos, de los cuales tan sólo cinco fueron incluidos en el disco.

Por otra parte, el diseño del álbum incluía una etiqueta que rezaba: “Este trabajo ha sido grabado bajo la influencia del shalep”. Esto despertó las suspicacias de la disquera “Mercury Records” al suponer que se hacía apología del consumo de estupefacientes. Nada más lejos de la realidad, el shalep es una bebida típica de Turquía elaborada con una orquídea. Se deja escuchar en el tema “Lament”:

Alas, alas…

For the human race

Alas

For the kings

of separation.

Finalmente, y tras un calvario que se prolongó durante varios meses, “666” salió al mercado en 1972, cuando Roussos y Sideras ya habían publicado sus primeros trabajos en solitario. El álbum arranca con el contundente “The System” en el que se asevera “Tenemos el sistema para joder al sistema”.

Sus letras se inspiran en el manifiesto “Fuck de System” redactado por el activista Abbie Hoffmann, abanderado del movimiento “Yippie”. La canción “Do It” también está influenciada por esta formación revolucionaria, concretamente en el libro homónimo de Jerry Rubin. “666” es una explosión de sonidos en la que psicodelia, rock progresivo, recitales, sonidos étnicos y sintetizadores confluyen para dar lugar a composiciones repletas de cromatismo.

Los primeros minutos de la composición “Aegian Sea” anticipan al Vangelis de trabajos como su banda sonora para “Blade Runner”, la obra maestra de Ridley Scott. Por su parte, “The Four Horsemen” –quizá el corte más conocido de este trabajo- inspiró a otros conjuntos como “Yes”, que llegó a grabar “Awaken” alumbrado por la canción de los helenos. Tras una hora y quince minutos, “666” cierra con “Break”, que pasa por entroncar con la época primigenia de la banda y que fue comercializado como sencillo.

En América, la tierra de los libres, vetó la frase “Do It” incluida al final del último disco. “666” fue censurado en varios países, entre ellos España. No creo se haya escuchado o comercializado en Cuba. Asimismo, se prohibió la difusión de “Infinite” en la radio del norte al considerar que su contenido era pornográfico.

No obstante, no todo fueron agravios.

En 1971, Ferris conoció a Salvador Dalí en París durante una muestra del pintor francés Olivier Mosset. El realizador invitó al genio de Cadaqués a asistir a la presentación del álbum, que tendría lugar en los estudios “Europa Sonor”. Dalí acudió. Durante la audición mantuvo un silencio sepulcral. Al final señaló: “Es una música de piedra”. El artista afirmó que “666” le recordaba a la Sagrada Familia de Gaudí y a Durero.

And then a crowd

Impossible to number

Carrying palms

Shouted amid

The hotless sun

The lightless moon

The windless earth

The colourless sky…

Salvador Dalí, fascinado por la propuesta de Vangelis & Cia, se embarcó en el proyecto llegando a sugerir un “happening” en el centro de Barcelona con “bombardeo de elefantes, hipopótamos, ballenas y arzobispos” incluido…Dalí propuso realizar una presentación internacional “acorde con la grandeza de 666”. A tales efectos, escribió el guión de un “happening” que tendría lugar en Barcelona. Incluso llegó a ofrecer la venta de un cuadro por 200.000 dólares para financiar el evento, tal y como llegó a señalar Ferris. En concreto, Dalí proponía un acto en el que, entre otras cosas, se decretaría un toque de queda en Barcelona, tan sólo sería presenciado por dos pastores, la música sería difundida a través de inmensos altavoces, centenares de cisnes con dinamita en sus barrigas serían liberados frente a la Sagrada Familia y aviones de la marina bombardearían la ciudad con elefantes, hipopótamos, ballenas y arzobispos de carne y hueso. Ni que decir tiene que la desbordada imaginación del maestro de ceremonias surrealista nunca llegó a llevarse a la práctica.

The day the world will turn upside down

We ll together round and round

Screaming, shouting, singing

Loud, loud, loud, loud…

 

 

 

Islam en Cuba

 

En un reciente estudio sobre las tendencias de la religión en el mundo el PEW Center, con sede en los Estados Unidos de América, hacía referencia al incremento en los últimos anos de la población cubana practicante del Islam.

Aunque no resulte aun relevante, según el PEW menos de uno por ciento de la población se declara como islámica, frente 52.9% de cristianos, 17.4 cultos afrocubanos, o el 23% que se declara no estar afiliado a credo alguno, la población islámica ha sido una de las de más rápido crecimiento en la última década según el PEW;  alcanzado a otras minorías como los budistas, los hindúes o los judíos.

Otros medios norteamericanos han escrito sobre la población islámica en Cuba USA Today y  Newsweek.

Si bien los creyentes islámicos en cuba son minoría, la tendencia está de acuerdo a los estudios del propio PEW que prevé la religión de más rápido crecimiento hasta el 2050, con un 73%. El cristianismo y el hinduismo a penas incrementaran sus feligreses en un 34% y un 27% respectivamente.  Mayormente los practicantes cubanos son afrocubanos,  el islam que practican esta trasculturalizado con creencias animistas propias de las religiones afrocubanas y los ritos catolicos, mayormente.

Mayormente son urbanos, su presencia en La Habana Vieja resulta significativa, junto a la de los Rastafaris, por ejemplo. No es dificil encontralos  navegando en el Centro Comercial ETECSA, la Sala Nauta de la Calle Obispo. Son jovenes y mayormente bien educados.

Se construye una gran mezaquita cerca al puerto de La Habana, con fondos de Arabia Saudita.

Al menos una docena de imanes cubanos esperan viajar durante el 2018 a la Mecca, para afianzar sus votos y compromisos con la fe de Mahoma.

 

 “Fais Que Ton Rêve Sois Plus Long Que La Nuit” y “Paris 1968”. 

 

Vangelis como miembro de grupo de rock progresivo Aphrodite’s Childs acaba de terminar en Paris la grabación del tercer álbum de estudio de la banda conformada por los griegos exiliados en la capital francesa: Demis Roussos, Loukas Sideras, Anargyros «Silver» Koulouris y el propio Vangelis Papathanassiou. El disco “666 (The Apocalypse of John, 13/18)” sin embargo no se publicaría hasta iniciado 1972 cuando los niños de afrodita ya tenían encaminados sus destinos musicales.

Vangelis definirá el sonido de los teclados en la próxima década, al punto de audicionar para remplazar a Rick Wakeman en la súper banda YES.

Aprovechando el 50 aniversario de 1968. Hoy deseo comentar sobre dos rarezas en la discografía del griego que nos sumergen en un universo eléctrico y su personal cosmología de sonidos. Vangelis fue testigo de las revueltas en Francia. Estuvo en el epicentro de Paris en la primavera de 1968. Y como todo artista dejo en estos dos CD,  los que conforman su personal e íntimo collage de sonidos para dejar testimonio personal de los hechos, su experiencia vital de 1968.

Ambos discos son una verdadera rareza  “Fais Que Ton Rêve Sois Plus Long Que La Nuit” y  “Paris Mayo 1968”.  En ellos se escucha con una fuerza artistica aquella mayor demostración del poder revolucionario juvenil que ha conocido el mundo.

Nunca sabremos si, de no haberse suspendido la masiva huelga general y la cadena de protestas un par de meses después de su inicio, toda la sociedad occidental actual habría cambiado radicalmente. Quizá sí que cambió. ¿Fue una revolución utópica que no llegó a término? ¿Fue un grito enorme de libertad que nunca persiguió otros fines que el de hacerse escuchar?

Se escuchan a los estudiantes parisinos gritar  construir barricadas, cantar proclamas contra todo y todos, la mentira y la burocracia, los militares y el poder, sobre la guerra y la universidad, la sobre organizada sociedad de consumo, contra los horrores de Vietnam y la Guerra Fría, sintieron durante unas cuantas semanas que en sus manos estaba “hacer que su sueño fuese más largo que la noche”.

Prohibido prohibir. “Fais Que Ton Rêve Sois Plus Long Que La Nuit” es el resultado de aquel experimento, uno de las bandas sonoras más difíciles de encontrar para el actual coleccionista de Vangelis, editados originalmente solo en Francia y Grecia, y publicado en formato CD  hace solamente dos o tres años (bajo el título de Paris May 1968) como suplemento a una revista griega, dedicada en pleno al 40 aniversario de 1968.

Se trata de un poema sinfónico (así lo proclama la cubierta del álbum) consistente en dos suites que mezclan con una técnica de “collage”.

Recrean el sonido ambiente de las calles parisinas durante las revuelas, con intervenciones a los teclados y las percusiones del propio Vangelis, y con la participación de músicos y cantantes poco conocidos o simplemente no profesionales. Por suerte, algo tan interesante es muy fácil de encontrar hoy en la Red.

No es fácil encontrar información que detalle si es verdaderamente Vangelis el autor de toda la música del álbum, inspirado por lo que leyó en las pintadas de los muros de París, o si algunos fragmentos -sobre todo las canciones-protesta, diría yo- son auténticos himnos de Mayo del ’68, pero el disco posee un aura de autenticidad documental que lo hace fascinante, si bien no es precisamente una obra musical accesible para todo el público.

No encontramos aquí al Vangelis cósmico y electrónico de los setenta, ni al elegante compositor clasicista y new age posterior, sino en todo caso a aquel compositor de sonido nostálgico, neblinoso y algo primitivo cuya obra más representativa fue, a gran distancia de esta, L’Apocalypse Des Animaux (1973).

Todavía abierto a la experimentación, creativamente muy joven y felizmente inexperto, aquel Vangelis Papathanassiou nos fascina cuando pensamos que, a los músicos como él, hoy se les considera gurús de la meditación zen y soñadores en plácidas torres de marfil, sin saber que muchos de ellos han vivido la vida (e incluso la Historia) a pie de calle, con todos los compromisos generacionales que ello conlleva.

Ese animal original…

La Internet significa globalización. Un rasgo de nuestros tiempos.

Y desde tres ámbitos diferentes nos llegan con solo un par de clics las ideas de un surcoreano que vive y escribe en alemán, el enjuiciamiento político y penal por lo publicado en Twitter o Facebook, o las ideas filosóficas mas sofisticadas escritas para entendernos en el mundo digital.

En uno de sus números más recientes la revista “The Spectator”  ponía en portada el artículo: “The Digital Inquisition” sobre las consecuencias de lo publicado en las redes sociales (Twitter y Facebook) en la vida privada y profesional. La periodista Lara Predenrgast repasa en su escrito  lo sucedido con Toby Young quien tuvo que renunciar a su carrera por lo publicado tiempo atrás en las redes sociales. Lo “posteado” por Toby casi una década atrás, seccionado y fuera de contexto, fue articulado en las mismas redes sociales como un comportamiento y una generalizada conducta sexista.

Ahora, hoy, comentarios on line pueden definir quién eres, también pueden condenarte. Lara describe la creciente paranoia entre sus amigos universitarios de publicar y comentar en las redes. El artículo tiene claros antecedentes orwellianos.

Los mismos antecedentes y preocupaciones  descritas por el filósofo surcoreano y residente en Alemania: Byung-Chul Han. Un estudio  sobre su pensamiento, publicado en el diario español El País,  se ha convertido en viral. Sim emabrgo la mayor parte de los lectores de Han han llegado a él a través de esas mismas redes sociales, no obstante el propio Byung-Chul es sumamente crítico con eas mismas redes sociales.

El pensador se pregunta; si no ocurrirá que al final el algoritmo sea quien construya al hombre y no a la inversa.

En la era de Orwell “1984”  la sociedad consciente de que estaba siendo dominada; hoy no tenemos ni esa consciencia de la dominación”, describe Han. No tenemos conciencia de la dominación impuesta por terceros menos de la autoimpuesta. Han describe sobre la expulsión de la diferencia. Los individuos hoy se auto explotan y sienten pavor hacia el otro, el diferente. Viviendo, así, en “el desierto, o el infierno, de lo igual”. 

Los artículos periodísticos de Lara y los ensayos de Han habla de lo mismo. De la alienación y la dominación, del infierno de lo igual, de la sociedad del cansancio y de la explotación a la que nos sometemos con el aparente incentivo de la auto realización. El narcicismo y la paranoia de las redes, del hiperconsumismo y la conectividad a toda costa. Nos encanta que nos vean, gritar, pero rara vez escuchamos el susurro del Otro. O cuando la hacemos es para intentar imponer el propio.

La lectura de Han y Lara es una “lectura crítica del mundo acelerado que tiene que ver con la transparencia y las tecnologías y le funciona y genera complicidad. Es el tipo de pensamiento que acompaña las soledades”.

“Sin la presencia del Otro, la comunicación degenera en un intercambio de información: las relaciones se reemplazan por las conexiones, y así solo se enlaza con lo igual; la comunicación digital es solo vista, hemos perdido todos los sentidos; estamos en una fase debilitada de la comunicación, como nunca: la comunicación global y de los likes solo consiente a los que son más iguales a uno (…)”. Se margina la diferencia que es la esencia de la humanidad, el respeto a lo diferente. La lectura de Lara y Han, nos recuerdan que:

“Cuanto más iguales son las personas, más aumenta la producción; esa es la lógica actual; el capital necesita que todos seamos iguales, incluso los turistas; el neoliberalismo no funcionaría si las personas fuéramos distintas”. Por ello  Han propone “regresar al animal original, que no consume ni comunica desaforadamente; no tengo soluciones concretas, pero puede que al final el sistema implosione por sí mismo… En cualquier caso, vivimos en una época de conformismo radical: la universidad tiene clientes y solo crea trabajadores, no forma espiritualmente; el mundo está al límite de su capacidad; quizá así llegue un cortocircuito y recuperemos ese animal original”.

 

“Mother´s Milk”

En un mundo en el que ya parece estar todo inventado, es bueno darse una vuelta de vez en cuando por el universo Peppers, por sus discos de los 80, cuando todavía quedaba cierta inocencia en el negocio de la música, y dejarse sorprender una vez más por la personalidad y el estilo único que acuñó esta banda, tomando elementos de todas las corrientes imaginables hasta transformarlas en un sello de identidad, tanto sonoro como estético y de actitud vital, que creó escuela y se extendió a todos los movimientos alternativos en la siguiente década.

“Mother´s Milk” es un álbum muy especial en la trayectoria de Red Hot Chili Peppers. Desde que se dieron a conocer, habían ido subiendo escalones y perfilando sus rasgos Lp tras Lp, con su funk rock gamberro sazonado de matices hardcore, rap, punk, soul, y una levísima capa de pintura metálica, jazzística y bluesy.

Los artífices de esta historia, Flea y Anthony Kiedis, contaban con dos compañeros de viaje ideales, Jack Irons y el guitarrista de origen checo Hillel Slovak, pero como intensos que eran, vivían al máximo ambos extremos del mundo del espectáculo: la grandeza de emplear tu tiempo en crear e interpretar tu música ante los demás, y su reverso: Tras la grabación del tercer disco, “The Uplift Mofo Party Plan”, Slovak fallecía por una sobredosis de heroína. Sus tres compañeros eran consumidores también, pero habían sabido controlarlo en cierta manera. La adicción del guitarrista venía lastrando al grupo, y le dieron de lado, en una decisión similar a la que habían tomado veinte años antes Pink Floyd respecto a Syd Barrett, con consecuencias igualmente fatales. La historia se repetía, todo parece ser cíclico en el mundo del Rock, como en la vida.

La muerte de Slovak generó un fuerte sentimiento de culpa en Kiedis y en Flea, y Jack Irons cayó en una depresión que le llevó a abandonar el grupo. Kiedis dejó temporalmente las drogas, llevándose consigo una serie de experiencias que le harían escribir pocos años después su canción más popular: la celebérrima “Under the Bridge”.  Bien. Sin Slovak ni Irons, el cantante y el bajista decidieron continuar, y reclutaron a dos músicos, Chad Smith y John Frusciante, que pasarían a formar parte de la historia del grupo, configurando su formación más conocida, relevante y exitosa a nivel artístico y comercial.

Frusciante tenía solo 18 años, como 10 menos que sus tres compañeros, pero poseía una asombrosa capacidad innata de asimilación, y dominaba todos los palos que la música de la banda solía abarcar, acercándose incluso al Hard y al Heavy Metal.

Chad Smith por su parte era un batería todo terreno, y tanto él como el joven guitarrista interiorizaron desde el principio la filosofía Pepper de los dos líderes, que se encontraban deseosos de mostrar al mundo que los sinsabores recientes les habían endurecido y preparado para afrontar la siguiente jugada con todas las garantías.

Con estas premisas, grabaron “Mother´s Milk”, su disco más elaborado hasta ese momento, antesala del que sería su pasaporte definitivo a la cima, el excepcional “Blood Sugar Sex Magik”.

“Mother´s…” es más modesto, pero muestra a RHCP en su mejor momento, repartiendo gota a gota el elixir de su infinita imaginación y talento, a lo largo y ancho de 13 canciones tan sorprendentes como inimitables.

La primera, “Good Time Boys”, es un canto al optimismo, en el que expresan su alegría por hallarse de vuelta, mencionan a bandas amigas como Fishbone y Thelonious Monster, de similar espíritu libre, e intercalan fragmentos de temas de ambas, entre una doble construcción sustentada por el incansable bajo funky de Flea, y un fuerte riff de guitarra.

“Higher Ground”, su versión de Stevie Wonder, es una de las piezas más conocidas. El cuarteto ruge imparable, y nos levanta del asiento en la parte final, con ese riff desbocado que se frena en seco cortando el aliento.

Los momentos de ortodoxia funky y clásico sonido Peppers aparecen en “Subway to Venus”, donde Flea se acompaña con su trompeta de dos colegas que tocan el trombón y el saxo tenor, dotando al tema de ese ambiente negroide, de las bandas de Psycho Funk como los Parliament/Funkadelic de su mentor George Clinton.

“Magic Johnson”, dedicado a la estrella de Los Angeles Lakers, es un divertimento espectacular: Sobre unas frenéticas voces al estilo de los cantos de los seguidores de los equipos de fútbol o basket, la base rítmica imita constantemente el botar de la pelota sobre la cancha antes de lanzar a canasta. Una gamberrada como sólo podían hacer estos cuatro monstruos, que fieles a su surrealista, montypythoniano sentido del humor, posaron en la contraportada del disco con bombines y calzoncillos, algo muy habitual en ellos, marcando músculos en la sabana africana ante un elefante.

La desnudez, que les causó un montón de encontronazos con las autoridades encargadas de velar por la moral ciudadana y de evitar actos impúdicos, era una característica fundamental que demostraba lo básico, lo vitalista y primario de su actitud y sus canciones.

“Nobody Weird Like Me” es un trallazo fulminante, con unas estrofas histéricas que se parten constantemente para que Kiedis se enorgullezca, en el estribillo, de su condición de tío raro que se sale de la media. Junto a “Stone Cold Bush”, algo más discreta, conforman las dos canciones más duras del Cd.

Entre las dos tenemos “Knock me Down”, una maravilla, la mejor composición que habían escrito hasta ese momento, con una melodía vocal irresistible, un cambio de ritmo delicioso en la mitad, y un final, con la intervención de la voz femenina, que es un auténtico orgasmo, y “Taste the Pain”, a medio tiempo, con excelentes dibujos de los instrumentos de viento, y una lírica introspectiva que nos coloca de frente al Kiedis más humano y vulnerable.

Completan el disco una versión del “Fire” de Hendrix que habían registrado con Slovak y Irons aún en la banda, dos temas típicamente Peppers como la seductora “Sexy Mexican Maid” y la extensa “Johnny Kick a Hole in the Sky”, con otro gran trabajo del bajo, y un adictivo estribillo, la coña de “Punk Rock Classic”, y el ensayo instrumental “Pretty Little Ditty”.

La primera es, como su nombre indica, un puntapié de menos de dos minutos, donde la banda rinde homenaje sonoro a los grupos punk y hardcore americanos de la época, y contiene una broma final, el cierre en que Frusciante se lanza a tocar el riff de “Sweet Child O´Mine”, que metieron para tocar los c… a Axl Rose, quien no perdió la ocasión de agarrarlos del cuello para pedir explicaciones. Por suerte, Kiedis y Flea no eran Vince Neil, y se limitaron a desc…. del iracundo vocalista.

Y “Pretty Little Ditty” es un esbozo de algunas melodías que desarrollaran en el “BDSM” un par de años después, un extraordinario divertimento que permite a Flea y a su nuevo guitarrista lucirse desprendiendo magia por los cuatro costados con sus instrumentos. En el enlace del track list tenéis la versión en estudio, fundamental sobre todo por esa entrada de la trompeta del bajista, pero aquí os dejo una toma en vivo en el PinkPop Festival de 1990, asombrosa muestra del poder y el magnetismo que son capaces de desprender, captando la atención de de miles de personas en un recinto abierto desde el fondo del escenario, sentados sobre la tarima de la batería, con el bajo y la guitarra creando ese mundo de sonidos que ayudaron a nacer a todo el Rock Alternativo:

http://youtu.be/Cn88p4vAwHk

En el libreto del CD incluyeron una pintura de Hillel Slovak, a quien por supuesto estaba dedicado el disco, y para la portada posaron en ese montaje sobre los brazos de la modelo, Kiedis tapando un pecho, y una rosa cubriendo el otro, que estábamos en 1989, y Tipper Gore ahuecaba el hocico cada vez que un grupo de Rock editaba nuevo álbum.

“Mother´s Milk”, junto a “Blood Sugar…”, la obra maestra de Red Hot Chili Peppers, con un nivel y una inventiva a la que no se han vuelto a acercar ni en sus mejores sueños.

Felicidades…..

Charles Baudelaire dejó escrito uno de los consejitos de amor más bonitos que pueden leerse por San Valentín: “¡En el amor, guardaos de la luna y de las estrellas, guardaos de la Venus de Milo, de los lagos, de las guitarras, de las escalas y de todos los romances, del mejor del mundo, escrito por el mismo Apolo! Pero amad bien, amad vigorosamente, intrépidamente, orientalmente, ferozmente, a quien améis”.

Sospecharán, sin embargo, quienes conozcan la fama del poeta francés. Porque si bien es verdad que encarnó como pocos al dandi, al flanêur que ya con dieciocho años se paseaba por las calles de París “distraído, soñador, orgulloso, elegante”, pronto su nombre será célebre por su existencia decadente.

¿Amar ferozmente? Antes de los veinte años, Baudelaire contrajo la sífilis. Fue casi un plan deliberado, una forma extrema de abrazar la propia autodestrucción. “La voluptuosidad única y suprema del amor consiste en la certeza de hacer el mal”, escribió el poeta, y se dedicó a demostrar esta tesis con su propia biografía. “Larvas, cabezas de muertos, lésbicas, sarcasmos impíos, diabólicas ocurrencias, eróticos frenesíes, himnos al vicio, a Satanás, a la nada: todo esto ha sido introducido en el depósito de accesorios literarios con la etiqueta ‘Charles Baudelaire'”.

Las flores del mal son el monumento que este anticristo con traje y sombrero legó a la posteridad. Un conglomerado de versos escritos a destiempo, trufados de experiencias, lamentos y recriminaciones. ¿Son su testamento sentimental? ¿El recuento de sus desamores? Esto es lo que se propuso explorar Camille Mauclair en Vida amorosa de Charles Baudelaire (WunderKammer ediciones), una biografía sentimental que escarba en sus poemas y diarios para discernir entre mito y realidad, para diferenciar entre hombre y leyenda negra. Algo especialmente difícil si se tiene en cuenta que “nadie se había deleitado tanto como el propio Baudelaire aumentando el número de habladurías, calumniándose y vilipendiándose, por un bizarro amor a la mixtificación, por una orgullosa amargura descarnada en descrédito de sí mismo”.

¿Cómo fue realmente la vida amorosa de Charles Baudelaire? ¿Qué podemos aprender de ella? Y, especialmente, ¿en que no deberíamos imitarle?

  1. Despreciar a las mujeres (porque odias a tu madre).

Decir que Baudelaire estuvo enamorado de su madre no es abusar de la retórica edípica, no es una metáfora: Charles Baudelaire estuvo enamorado de su madre.

François Baudelaire, su padre, era treinta y cuatro años mayor que su madre. Cuando murió, Caroline Archimbaud-Dufäys todavía no había cumplido los 30. Era una viuda muy joven que conoció a otro hombre, el comandante Aupick, con quien se desposará en segundas nupcias un año después de la muerte de su esposo.“Teniendo un hijo como yo”, escribió el poeta, “mi madre no debería haberse vuelto a casar”.

En noviembre de 1828, Baudelaire vio cómo su mundo se desplomaba. “La alcoba conyugal se cierra tras el primer abrazo, y mientras que la viuda de un viejo cortés conoce su verdadera noche de bodas, hay en la casa un niño intratable que se convulsiona con las torturas de un amor equivocado, solloza por su felicidad acabada, execra al intruso legal, execra a su madre, espantándose de sentir que la quieren más que nunca. La acusa, la maldice, le suplica, todo en la tortura de un silencio imposible de romper”.

El odio despertado esa noche no se apagará jamás. Despreciará el amor antes de conocerlo, y sólo querrá relacionarse con mujeres para vengarse. Su misoginia es fundamental: quiere humillarlas y quiere que lo humillen.

  1. Lanzarte a un espiral de autodestrucción y misoginia (porque eres impotente)

Es probable que la traumática relación con su madre no fuera la única causa de su misoginia radical. Cabe la posibilidad que Baudelaire fuera un “fanfarrón del vicio”: “este hijo de viejo no tiene un real temperamento. Es un impotente. Es un erótico imaginativo. En el fondo podría vivir perfectamente en una castidad casi constante. Se figura que es necesario hacer el amor, y no siente necesidad fisiológica. […] como no está en absoluto seguro de poder usar a voluntad su facultad sexual sin temer la vergüenza del fracaso, es como todos los seres nacidos con esta disposición humillante, este defecto de confianza en la manifestación de su potencia amorosa: es tímido. Es tímido orgánicamente”.

Tanto en el retrato que hace de la supuesta impotencia de Baudelaire, como en la descripción (física y moral) de las trabajadoras sexuales, se hace evidente que el libro de Mauclair fue escrito en 1927. El biógrafo entiende que hay una relación causal entre esta condición “humillante” y el hecho que Baudelaire solo quisiera conocer el amor carnal en los prostíbulos. Perseguirá a las mujeres que le parezcan más abyectas: “no hay que preocuparse por ellas. Pagadas, no tienen sino sufrir y callar, y si hay fracaso sensual por parte del cliente, ni se burlarán de ello”.

El propio Charles Baudelaire sintetizará su “falsa filosofía del amor, fundada en el orgullo herida y la amarga pena”, en una sola línea: “el amor es el gusto por la prostitución”.

  1. Fingir un suicidio para llamar la atención (y ganar dinero).

Su vida disipada indignó a su madre, pero especialmente a su padrastro, quien no sentía ninguna indulgencia por el poeta. Cuando supo que Baudelaire se había juntado con Jeanne Duval (y que le estaba pagando una vivienda), decidió cortarle el suministro de dinero: no permitiría que su fortuna fuera dilapidada para mantener a una “ramera mulata”.

Jeanne Duval era una actriz que el poeta conoció por casualidad, y de quien se quedó prendado enseguida. En Las flores del mal la describe como una vampiresa: “tú, que entraste como una cuchillada / en mi pobre y dolorido corazón; / tú, que, fuerte como un rebaño / de demonios, viniste, loca y dispuesta, / a hacer de mi espíritu humillado / infame a la que estoy ligado / como el candado a su cadena, / como el juego al jugador, / como la botella al borracho, / como el gusano a la carroña, / ¡maldita, maldita seas!”

Para poder pagar las deudas que ha ido acumulando por culpa de este amor, Baudelaire tramó junto a su amante un falso suicidio. La “infame comedia” empezó con el propio poeta extendiendo el rumor entre amigos y conocidos: expresa con afectación el deseo de darse muerte. Una vez las habladurías cogieron consistencia, “envía a un amigo una especie de testamento recomendándole a su querida. Luego, en un cabaret de la calle Richelieu, delante de Jeanne y los asistentes, se da en el pecho un leve golpe de puñal. Se desvanece o finge un síncope. La policía llega. Le llevan a comisaria, entre papanatas. ‘¡Pobre hombre! ¡Parece ser que es poeta!”.

4.Hacer la revolución por despecho (y con el fusil descargado)

Aunque la treta funcionó suficientemente bien, al poco tiempo el poeta volvió a verse enterrado en deudas. Duval le era infiel y se sentía más solo que nunca. Como explica Mauclair, “todo contribuía a helar más este corazón, helado ya por el orgullo, ulcerado por la decepción”.

En este estado llegó “a los febriles días que precedieron la revolución de 1848. […] Baudelaire no entendía nada de política. Rechazaba la democracia y la burguesía, siendo un dandi y un artista.” Solo sabía que odiaba a los militares, porque su padrastro era uno de ellos. La conclusión era inevitable: “erró, pues, por las calles durante la tormenta, la cabeza al descubierto, en blusa, con una estupenda corbata roja. Siguió a la multitud. Aprovechó el clásico saqueo de una tienda de armas para poderarse de un fusil de caza y de una cartuchera. Pero no cargó el fusil. En el fondo, se divertía, despreciando a los unos y a los otros. Todo lo veía a través de su rabioso aburrimiento, del humo del opio y del vino blanco. Se dejaba llevar con delicia a la excitación del desorden, de la demolición, de la venganza.”

  1. Idealizar a mujeres casadas (y mandarles a todas los mismos versos)

“No podemos hacer el amor más que con los órganos excrementicios”, sentenció el francés, y fue esta galopante repulsa hacia lo físico que, al final de su vida, lo consagró al amor espiritual: “¿No hay algo esencialmente cómico en el amor, especialmente para los que no son aceptados?”.

Se enamoró, por fin, de mujeres “dignas”. Es decir: de mujeres que pertenecían a su clase social, que se comportaban según las reglas del decoro y que —no menos importante— eran blancas. Sin embargo, la dicha de sus allegados no fue completa: estas mujeres o bien estaraban casadas o bien desdeñaban su devoción adolescente.

A Marie X. —desconocemos su apellido— le escribió epístolas apasionadas, hablando de lo indecible de su amor: “Un hombre que dice: ‘os quiero’, y que ruega, y una mujer que responde: ‘¿amaros? ¡Yo! ¡Nunca! Uno solo es mi amor, desgracia para quien venga después de él, no obtendrá sino mi indiferencia, mi desprecio’.[…] Por usted, Marie, seré fuerte y grande. Como Petrarca, inmortalizaré a mi Laura. Sed mi Ángel guardián, mi Musa y mi Madona, y conducidme por el camino de lo Bello.”

Sin embargo, la redención de Baudelaire no fue completa. Si bien su transformación parecía radical —¡el poeta maldito por fin rendido a los pies del ideal del amor romántico!— sus acciones desmentían las buenas intenciones: mandó estas mismas palabras inflamadas a distintas mujeres. En ellas, más que declaraciones sinceras, el francés ensayaba los versos que compondrían algunos de los poemas de Las flores del mal. “Sí, Baudelaire miente, se miente a sí mismo, y utiliza su prosa y su verso a dos fines, y es, por lo tanto, sincero deseando amar y ser amado de otro modo que lujuriosamente: se debate en una atroz confusión.”

Es fácil comprobarlo. Basta con acudir al ‘Soneto XLII’, recogido en Las flores:

"Bien sea en la noche y en la soledad,

bien sea en la calle y en la multitud,

su fantasma danza en el aire como una bandera.

A veces habla y dice: 'Soy bella y ordeno

que por mi amor no ames sino lo bello:

soy el Ángel de la guarda, la Musa y la Madona".

 Tommy, un chico ciego, sordo y mudo…

 

 UN CHICO CIEGO, SORDO Y MUDO…

Pero “Tommy” no es solo un argumento de una historia del siglo XX. De perdidas, dioses falsos y sin trono, de rock y abusos, de drogas y amor, es un gran disco que cumple 50…

Es un disco doble lleno de canciones inmensas.

A medida que Townhsend iba presentado las nuevas composiciones el entusiasmo del grupo por ellas crecía de manera exponencial como también aumentaba la ambición sonora de Chris Lambert. El manager-productor quería que en las sesiones de grabación además de The Who, participara también una orquesta con la idea de dar más solemnidad al proyecto pero por cuestiones presupuestarias, porque algunos de los arreglos escritos por Townshend no convencían y porque el guitarrista quería hacer un disco de rock, esta idea se abandonó cuando ya se había registrado buena parte del material (aunque algunos temas, como la ‘Overture’, sí tienen orquestación). Quizás por ello el sonido resultante del conjunto del disco resultó algo decepcionante en el momento de su lanzamiento, independientemente de la calidad de las canciones. La voz de Daltrey suena en un excesivo primer plano, que deja al grupo en un segundo término más apagado, lo que le aleja de un buen sonido profesional estándar y le acerca a una producción amateur. El cuarteto siempre ha reconocido este problema en el disco, quizá por ello sacaron al mercado hace unos años una edición remasterizada en CD y ahora rematan la jugada con esta edición “Deluxe” de 2018 en la que el LP suena realmente remozado. Así, Townshend se quejaba durante la década de los setenta de que “cuando escuchabas las maquetas originales, estaban llenas de energía pero el disco sonaba plano. Lambert lo mezcló deliberadamente de esa manera y quedó demasiado blando”. Entwistle, aún era más explicito: “las baterías sonaban como si fueran cajas de galletas. No nos dejó doblar ninguno de los sonidos que teníamos previsto. Quizás porque lo quería tener terminado antes de la gira que iniciábamos a finales de abril del 69”.

Instrumentalmente, “Tommy” está construido sobre los acordes que suenan en ‘Overture’, el tema que abre la ópera rock y que se van modificando a lo largo del disco. Descartada la orquestación, el grupo toca sus instrumentos habituales y además el cuerno francés, guitarras acústicas, piano y el órgano.

Por lo que se refiere a la canciones, en un primer grupo, encontramos los temas que en alguna parte del disco cumplen con una función que podríamos calificar como introductoria de alguna de las partes narrativas de la historia (‘1921′, ‘Miracle cure’ o ‘Do you think it’s allright?’) son las más insustanciales, de hecho se encuentran entre las peores que The Who han grabado nunca. Hay otro grupo de canciones de transición como la ya mencionada ‘Overture’, ‘Underture’ y ‘Sparks’, que aunque han sido menospreciadas con frecuencia, en ellas se puede vislumbrar el potencial del grupo a nivel instrumental.

Pero los mejores momentos de la obra se encuentran en temas como ‘Pinball wizard’, en el que la guitarra acústica se funde en un zumbido con la eléctrica hasta explotar. Este tema, que fue el primer single del disco, es el que narra una partida de Tommy contra uno los campeones de la máquina de petacos. La capacidad para enfrentarse a la máquina del millón es una habilidad que Townshend reconoce no haber tenido nunca y que le generaba unas altas dosis de envidia cuando veía jugar a los adolescentes. “Tommy” incluye más temas poderosos como ‘I’m free’, ‘Christmas’, ‘Acid queen’, ‘Cousin Kevin’ o ‘Fidle about’ (estos dos últimas obra de Entwistle) que podrían haber sido composiciones con entidad propia en cualquier otro disco pero que en “Tommy” se acoplan perfectamente para formar un todo. Así ‘Cousin Kevin’ narra las trastadas que sufre el niño ciego, sordo y mudo por parte de su primo; ‘Acid queen’, las experiencias con las drogas, mientras que ‘I’m free’ describe el momento en que el protagonista recupera la vista, el habla y el oído.

“Tommy” salió finalmente a la venta en mayo del 69 y la crítica se deshizo en elogios hacia el disco. Pete Townhsend fue elevado a la categoría de compositor de primera división. Algo parecido ocurrió con Roger Daltrey, un cantante infravalorado hasta la fecha. El disco incluía un libreto con las letras de las canciones, un hecho completamente inusual en esa época. En 1972 apareció un disco con una versión orquestal de “Tommy” en la que participaron Roger Daltrey, Rod Stewart, Merry Clayton, Richie Havens, John Entwistle, Steve Winwood, Richard Harris, Ringo Starr, Maggie Bell, Graham Bell, Pete Townshend, y Sandy Denny. Fue una idea del productor Lou Reizner que, en principio, contó con el apoyo de Townshend que vio la oportunidad de acercarse musicalmente a la idea que inicialmente tenía de “Tommy”, aunque a medida que avanzaban las sesiones de grabación se sintió algo desengañado con el proyecto.

En 1975 se hizo una película basada en el disco, en la que intervenían Elton John, en el papel del “Pinball Wizard”, y Tina Turner como “Acid Queen”. El film fue escrito y dirigido por Ken Russell y también contó con la presencia de Ann-Magret, Jack Nicholson, Eric Clapton y Oliver Reed. Para la banda sonora de la cinta se regrabaron algunas de las partes del disco original de las que el grupo no estaba plenamente satisfecho.