El bienestar de lo pequeño.

La revista Temas No 89 90 dedica su nuevo número doble a “La pequeña escala como modelo de desarrollo” en momentos en que se espera un nuevo paquete de normativas y legislaciones para el trabajo privado en la Isla.

El próximo jueves, 29 de marzo 2018, el encuentro de debate y reflexión que promueve la propia revista Temas estará dedicado a conversar acerca de los grupos de altos ingresos en Cuba, sus dinámicas y características.

De ahí la importancia y la oportunidad de la nueva entrega de la revista. Su visión general e individual de la actual sociedad cubana, sus rasgos dinámicos dentro de una dialéctica de cambios políticos y económicos, pero sobre todo su impacto en la sociedad y sus individuos.

El esfuerzo intelectual de la revista Temas tiene por meta una dinámica multifactorial. No basta con la unificación monetaria y su impacto en la macroeconomía, si no el impacto sobre los trabajadores y las empresas estatales. O el emergente sector privado. Tiene que ver con la reforma al mercado del trabajo, los precios y por último los ingresos.

Tenemos por una parte la propuesta de la emprendedora empresa privada en Cuba, ya sea “cuentapropismo” o pequeña y mediana empresa; y los efectos en la distribución de los ingresos y la propiedad en Cuba que ella provoca. Según cifras internacionales dicho sector emplea más del 30% de la población económicamente activa y aporta entre un 7% y un 20% al Producto Interno Bruto.

Una dinámica de reforma económica y de paradigmas sociales y hasta culturales en Cuba en momentos en que por cuestiones temporales y/o biológicas la dirigencia histórica le da paso a una nueva generación.

En la presentación leemos:

Este número, armado por Rafael Betancourt y nuestro equipo editorial, analiza el rol de la pequeña escala (empresarial, territorial, privada, estatal, cooperativa) como sostén de dinámicas de desarrollo, en términos de eficiencia, crecimiento, innovación tecnológica, empleo, competitividad, resistencia ante crisis. Los casos reunidos aquí abarcan desde India y China, pasando por Rusia, Francia y el resto de Europa, hasta nuestra región, y sectores que van desde la agricultura a la bioteconología. Con esta entrega, Temas intenta contribuir modestamente al fomento de una cultura de la economía.

Por su parte en la presentación de la publicación Ricardo Torres brinda algunas pautas de la situación actual del debate sobre el tema.

Quiero terminar esta pequeña reflexión, muy improvisada sobre el tema, con una idea: muchas veces no es casual que en determinados debates, determinados contextos socioeconómicos, estas escalas pequeñas tengan un rol menor. Existe la idea, y por eso mencioné antes el caso de la nueva izquierda latinoamericana, de que hay un criterio de justicia social que tiene que ver con distribuir, centralizadamente, recursos para satisfacer necesidades de grupos poblacionales que pueden ser muy amplios. 

El “rol menor” del que escribe Torres lo conoce muy bien el consejo de redacción de Temas. Y finaliza y comienza con la distribución de la riqueza y la propiedad en las sociedades del siglo XXI.  La adaptabilidad al entorno global y complejo del mundo actual ya sea “empresarial, territorial, privado, estatal, cooperativo” proporciona la única posibilidad de “sostén de dinámicas de desarrollo, en términos de eficiencia, crecimiento, innovación tecnológica, empleo, competitividad, resistencia ante crisis”.

Tomemos como ejemplo un agregado macroeconómico: el salario.

El salario real del sector estatal en Cuba, como fuente fundamental de ingresos en una economía socialista, aun no se  recupera desde 1989. Señala el economista Cubano Carmelo Mesa Lago: “(…) el salario era un décimo del nivel de 1989; después con la recuperación aumenta consistentemente, pero todavía en 2016 era 39,3% del nivel de 1989, o sea, un 60,7% menor, esto quiere decir que el poder adquisitivo se contrajo en ese porcentaje. Si se observa el año 2010, usado como base por la CEPAL, el salario aumenta de 27,1% a 39,3% pero esta es una visión a corto plazo que no se conforma con una mirada a largo plazo (2). Cuba es el único país en América Latina donde el salario en el sector estatal (la enorme mayoría en el país) se fija centralmente; la ley no estipula su ajuste al IPC y concede gran discrecionalidad al gobierno para hacerlo. El salario medio estatal mensual de 687 CUP en 2015, equivalía a 27 dólares, insuficiente para cubrir las necesidades básicas (excluyendo educación y salud), mientras que el salario mínimo de 225 CUP era una cuarta parte del ingreso necesario para cubrir necesidades básicas”.  

“Qué pasa con las leyes?

Al final la cuestión del equilibrio y la dinamica de lo “pequeño” con lo “grande” concluye en y con el individuo.

Esa cultura individual y de la sociedad civil como parte decisiva en el actual debate sobre políticas y por supuesto el reordenamiento de toda la sociedad cubana. No por casualidad (imagino) el equipo editorial de Temas incluye en el mismo número una interesante sección con una serie de preguntas: ¿Qué peso tiene la legislación en la Actualización del modelo? ¿En qué medida es fundamental en el proceso de implementación de los cambios? ¿Cuáles son los problemas de la instrumentación normativa de las políticas? ¿Cuáles afectan el área específica de la producción de normas? ¿Cómo explicar que la legislación aparezca retrasada respecto a las políticas enunciadas hace un lustro?

Me parece la mejor sección del ejemplar.

La nueva legislatura y el nuevo gobierno tendrá que priorizar un debate sobre políticas no solo monetarias o tributarias sino laborales y de acceso a la propiedad privada de los medios de producción,  o el acceso a los mercados internacioneales de capitales o bienes, o a las comunicaciones y los flujos globales de saberes y bienes, pero sobre todo debe llegar a un consenso para aplicarlas oportuna y en las mejores condiciones para que sean operativas y oportunas.

Al final el bienestar y la durabilidad de los proyectos sociales se definen por el bienestar de lo pequeño: las personas.

2 opiniones en “El bienestar de lo pequeño.”

  1. hay un dato que llama la atencion. El sector privado representa el 30 % de la fuerza de trabajo , mienstras solo aporta como maximo un 20@ del PIB.O sea , a pesar de tantas loas , el sector privado en Cuba es , en sus conjunto , aun mas ineficiente que el sector estatal, a pesar de la ventaja competitiva que le da la doble moneda

    1. Las cifras del aporte al PIB no son bien claras, entre otros temas por la doble moneda, pero oscilan entre un 7% y un 20%. Desconozo la cantidad de activos o capital que cuenta el sector privado en Cuba para compararlo con el estatal. Un hombre que se sienta a vender CD, o mani, o enseres domesticos debe tender a la baja de la productividad del sector. Recuerda que el “sector privado” ademas de los conocidos cuentapropistas (los que en su mayoria se dedican a los servivios restaurantes, alquiler de casas o taxistas) incluyen ademas el sector cooperativista campesino (CSS, CAP) y las no agropecuarias (CNA), el sector de las inversiones directas extranjeras. Ese 7% al 20% es solo el cuentapropista.

      Eficiencia se puede medir en productividad, o calidad, no se como se mide logra eso en el PIB, pero la experiencia es que un restaurante privado o taxista privado, incluso algunos alojamientos, proveen mas calidad, mejores precios y una productividad superior al estatal.

      Otro tema es el salario entre ambos extremos del mercado laboral, privado: un socio de una CNA puede estar ingresando 30 veces mas ingresos que un Director de una empresa estatal. De eso se trata creo, de que los ingresos, por salarios, alcancen los niveles de los 80.

      Pero, el articulo va mas alla de cuestiones de macro. Intento.

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