Animales…

Animales (Animals, en inglés) resulta un disco fundamental en la historia del rock. Es difícil mezclar política, intereses individuales, crítica social, con arte y originalidad. Muchos lo han intentado y han sucumbido al panfleto gris o al discurso hueco. No es el caso de Animals.

Roger Waters volvió a sacar a flote sus inquietudes políticas y sociales para la concepción de este álbum, enmarcado en una época de fuerte crisis para el Reino Unido, con un gran desempleo, numerosas huelgas y tensiones raciales. Como punto de partida se inspiró en la sátira de George Orwell titulada Rebelión en la Granja, Farm Animals, en inglés.

Es del libro de Orwell de donde Waters rescata el papel de los cerdos (líderes moralistas y autoritarios, pero estúpidos a fin de cuentas), los perros (fieros y capaces de hacer cualquier cosa por conseguir sus objetivos) y las ovejas (seres conformistas y carentes de ambiciones, que se dejan dominar por cerdos y perros). La historia de Waters sigue caminos diferentes a la de Orwell, pero a fin de cuentas representa la misma crítica al capitalismo y al sistema establecido.

En consecuencia, el tono general del álbum es gris y oscuro quizás deprimente. Como la vida en el reino Unido de 1977, matizado por la crisis económica, las huelgas, la división de clases, el terrorismo del IRA, y la represión del Estado y la Monarquía para mantener el statu quo, la llegada del punk, el fin del Estado del Bienestar y las ilusiones de los socialistas ingleses…de reformas y bienestar tras la Segunda Guerra Mundial.

Reflejan las contradicciones internas de la banda, ese cielo gris y rojo, salpicado de cerdos rosados, es igual el enfrentamiento descontrolados de los egos internos que prefiguran el desmoronamiento de la amistad y el desplome de los proyectos futuros en conjunto, a partir de Animales el Pink Floyd de “The Wall” jamás volvería a existir.

Las canciones de Animals están salpicadas con efectos sonoros que nos recuerdan a los animales protagonistas que les dan título: cerdos, perros, ovejas…se adentran en progresiones intrincadas, largos “solos”…perturbadores y docenas de efectos sonoros deslumbrantes y opresivos.

Pero, la música, como imitación de la vida humana, finalmente debe iniciar y terminar en el destello de la esperanza, el extraordinario disco inicia y termina cantándole de forma casi ingenua al amor, generando así un contraste que resulta estremecedor, entre las partes.

El último gran tema es “Sheep”, en 10 minutos ponen fin a la crítica social de Waters. Una curiosa atmósfera de jazz donde los teclados, apoyado por un divertido coro de ovejas balando un progresivo ascenso del bajo tocado por Gilmour… Gilmour y Waters se cambiaron las roles para este tema uno era el bajista el otro el guitarra líder.

 

 

En el punto intermedio la banda, a modo de broma, hace una parodia del Salmo 23 con la voz distorsionada y el coro de ovejas entonándolo. Al final del tema Waters dice algo así como “¿Escuchaste las noticias? ¡Los Perros están muertos! haciendo referencia a que la gente común se ha sublevado frente a los poderosos y los han aniquilado.

 

 You better watch out,
There may be dogs about
I’ve looked over Jordan, and I have seen
Things are not what they seem.
What do you get for pretending
the danger’s not real.
Meek and obedient you follow the leader
Down well trodden corridors
into the valley of steel.
What a surprise!
A look of terminal shock in your eyes.
Now things are really what they seem.
No, this is no bad dream.

Animals sigue siendo un disco esencial.

 

 

 

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