Destejiendo el Arco Iris

El tema de los milagros, por su origen,  proviene de ese furor del interpretar. Interpretar siempre por supuesto al estilo de un  furor theologícus. Lo que trasciende  de ese “furor” es apoyar esas celebraciones subjetivas contra la probabilidad de no ocurrencia de la leyes de Maxwell, Darwin o las de Einstein, por tan solo mencionar a tres genios de los últimos tres siglos.

Por supuesto donde mejor prospera ese clima de furor es entre los monoteísmos y mientras más militantes  (o fundamentalistas, para usar un término ajustado a nuestros días) mucho peor, o mejor, de acuerdo a las circunstancias.  Solo hay que presenciar los debates entre estas sectas repleta de “ismos” que escapan a cualquier atisbo de credibilidad ya sea real o ficticia.

Puedes revisar esa ahora extensa lista de textos sagrados en el recorrido de la historia humana desde aquellos textos  de las tribus altas del Punjab conocidos como “shru ti” (‘lo que se oye’, lo que escucharon los sabios “rishis” directamente de Dios) textos que por ser la Palabra de Dios no admiten la subjetiva interpretación humana y deben ser seguidos al pie de la letra sanscrita o los textos “smri ti”  (“lo recordado”) que si admiten la subjetividad humana ya sea poética-literal o metafísica; hasta libros sagrados más contemporáneos como la Torá, el Nuevo Testamento,  El Corán o El libro de  Urania, el Zohar o el Avesta…

Cuando terminas ese recorrido regresas al inicio. A interpretar.

El intérprete hace la Ley. Autoritas, non veritas facit legem. El intérprete, no el texto, hacen la ley. Un ejemplo… “Dei Filius” (la constitución dogmática del Vaticano I).  Todo lo escrito anteriormente me viene a colación por un par de post originados por un intento fallidos de reseña de un libro en uno de estos sitios en la plataforma www.cubava.cu dedicados a la apologética, donde interpretarán y reinterpretan ad infinitum su original texto sagrado a través del verbo que esta vez no se hace carne, sino meras reinterpretaciones enmarcadas en dogmas y tradiciones.

Recuerden el “dei filius” dogma donde por primera vez la burocracia y la curia vaticana intentan delimitar el debate desde Aristotleles hasta Kant de lo que significa fe y razón bajo…la consigna de “interpretar” por supuesto… Dei Filius omnibus diebus…

La reseña está dedicada al libro de Richard Dawkins para “destejer el arco iris”. Y en ella se hace una alusión al tema de los milagros, a Fátima y los milagros del sol. Que resume la hermenéutica de los que se apoyan en la interpretación de los hechos, no los fenómenos per se. Coincido con el filósofo alemán  Peter Sloterdijk en su libro “Temperamentos filosóficos De Platón a Foucault” cuando escribe: “Como ningún otro, el ejemplo del cristianismo testimonia el poderío, hacedor de historia universal, de los intérpretes sobre el texto. Con rasgos monumentales, el catolicismo romanizado encarna el tipo ideal de una dictadura hermenéutica, burocráticamente comedida; en él se examina minuciosamente y se lleva a cabo hasta sus últimas consecuencias la unidad entre la monarquía episcopal y la autoridad interpretativa”.

“Últimas consecuencias” significa que invariablemente intentaras adaptar los fenómenos reales a la sectaria hermenéutica metafísica de vuestra propia interpretación, que por definición y esencia,  siempre será subjetiva.

Mucho peor terminas creando ese monopolio de verdad interpretativa que al final sustenta la propia violencia contra la persona humana que no comparte, o incluso combate esa verdad, los historiadores nos lo detallen desde la Inquisición hasta los Gulags de Siberia. Entonces la verdad no te hace libre, si no esclavo.

El tema de los misterios y los milagros es otra más de las variadas y muchas manifestaciones de ese furor theologícus.  

La capacidad de unos pocos elegidos de interpretar lo divino dentro de la historia y los individuos, validar que es milagro y que no, aunque para hacerlo deban violentar no solo las leyes de los hombres (algo por demás fácil de hacer) pero sobre todo recurrir al indetenible empeño de violentar o desconocer las propias leyes de la naturaleza, leyes que de acuerdo a mi personal interpretación subjetiva deben ser las leyes propias de “su” particular dios creador. Resulta entonces el milagro probabilistico, del que comentaba Hume, el de un dios que necesita esa incomprensible vocación que para manifestarse debe antes contradecirse.

Recomiendo la lectura de “Destejiendo el arco iris” de Richard Dawkins.

5 opiniones en “Destejiendo el Arco Iris”

    1. La frase famosa, lo que tiene de famosa la frase de Hume, es que a diferencia de muchas frases célebres es imbatible pues con el tiempo se convirtió en una ley matemática, una ley probabilística, una ley de las probabilidades. La ley de los grandes números. Y, entre otros acotaciones, define como absurdo tratar de demostrar una negación, algo que probabilísticamente tiende a cero. La frase de Hume, aposta igual por la “falacia del jugador” veo que la palabra le gusta. Puedes sustituir en el teorema la palabra “jugador” por “milagros” y no pierde nada del sentido original que al que le daba la frase -y el libro completo- de donde proviene la cita de David Hume. Por demás demostrable…

      “…ningún testimonio es suficiente para establecer un milagro, a menos que el testimonio sea tal que su falsedad fuera más milagrosa que el hecho que trata de establecer…”

      Genial.

      Hume, describe la “ley de los grandes números”… la probabilidad que un individuo gane la lotería es bastante baja; sin embargo, la probabilidad de que alguien gane la lotería es bastante alta, suponiendo que suficientes personas comprasen boletos de lotería. La probabilidad de que ocurra el milagro del Sol descrito en la aparición de Fátima es que es probable y falsedad el testimonio de las 70 mil personas. O de una sola. El testimonio de los que esperaban a la virgen no solo es insuficiente si no (esta vez en su aceptación contradictoria) falso el Sol en movimiento: un Sol detenido, que cae sobre la tierra, que gira sobre su eje de derecha a izquierda, etc…(que tampoco los testimonios dicen haber visto todos lo mismo, lo que refuerza su falacia…) son testimonios más milagrosos que la aparición de la virgen (vírgenes que según la Sede ¿Santa? han aparecido miles de miles, miles de miles, incluso una en Cuba otra en el Congo, ambas morenas; pero que el Sol se detenga, esa probabilidad tiende a ser cero y por lo tanto es indemostrable, porque su probabilidad tiende a cero…

      Más allá de la Purga en un perro de plástico. El origen de estos posts proviene de una –para mí de una sesgada- interpretación del libro de Dawkins. “Acusar” de ser creyente o no…me suena demasiado inquisitivo, judicial, señorial, colonizador, en fin dogmático… Serlo o no serlo, es un asunto íntimo y/o personal. Pude haber cambiado el nombre de Mahoma, por Thor o Oshun, que la esencia del asunto queda inamovible.
      Me esfuerzo, créame, pero no lo suficiente como para comprender los dogmas. La dinámica dogmática, el monopolio de la curia, los Edictos, las Fatwas, o las Bulas Pontificias…

      Ser político, impartiendo conocimientos. Creo que los que imparten conocimiento son los profesores y los maestros, los políticos (como los religiosos) imparten sueños, los primeros generalmente materiales, los segundos…eso mismo. Usted sabe…Me recuerda un libro de Pessoa, que presenció en Portugal lo de Fátima, y dejo escrito una nota donde explicaba que “el verdadero milagro en Europa era “creer” en los que “creían” ya sea en Fátima o en Lenin”.
      Platón. El tema del griego en estos post partió de la verdadera utilidad de unir dialogo con apología. Y además de su magistral y dialéctica frase: “hoy soy católico”. “Mañana” puedo no “serlo” como no lo fui “ayer”. El primer ser humano que uso la apologética fue el propio Platón defendiendo el “ahora soy” de Sócrates. Siglos después el catolicismo, los primeros apologetas cristianos quiero decir, influenciados por las escuelas griegas de filosofía, se apoderaron de la idea griega ¿platónica? Y muchas veces donde Platón decía Sócrates, solo cortaban y pegaban, para hablar del idioma de ahora, y decían “Cristo”. Las posibilidades que abre la dialéctica platónica son infinitas, como lo son probabilidades de Hume y Poisson.

      “A Usted nada tiene que gustarle que para eso es ateo”. No entiendo. Quien le dijo a usted lo que yo era, soy o seré. No argumente sobre “logos” falsos, falseables y falaces (sobre la palabra que tanto le gusta regresaremos adelante). Usted no tiene ni idea de lo que yo “soy”. Sin embargo yo sé que usted es “católico” “ahora”, pero de ello ya hablamos y al final, preguntas y respuestas son triviales.

      “Dios de los católicos”. Wao…Y el de los hebreos, o los maronitas, y de los coptos, para que seguir…

      Creo lo que decía un poeta, que los libros sagrados de una civilización son las literaturas de otras. Yo soy un ejemplo. Leo las aventuras y desventuras de Cristo, como leo las del Quijote o Hamlet. “No mezcle esto”. No, ¿por qué no? Me pregunto. Ah… ya porque usted es católico y no puede mezclar. Pero yo si lo puedo mezclar, ya que para mí el Viejo y el Nuevo testamento es literatura como el Gita o la Ilíada. Puede leer mi entrada aquí, donde uno de los mayores críticos literarios, tiene interesantes y polémicas ideas sobre el tema. Puede leer en:

      http://huxley2.cubava.cu/2017/11/01/el-libro-de-j/

      Dice Bloom…en el “Libro de J” el Dios de Israel deja de ser “el innombrable” para transmutarse en un personaje literario como lo pueden ser Hamlet o Karenia. Una imagen reflejada en papiro y tinta de cáñamo. Una vasta e inacabada metáfora. Una figura del lenguaje y del pensamiento; eso sí, un personaje sumamente complejo, problemático pero al final solo humano. Amorosa como una madre protectora. Irascible como un padre ausente y vengativo”. Un ser humano, demasiado humano.

      Sí. ¿Por qué no?…me imagino también a un dios librepensador, homosexual, incluso hasta hemafrodita, o simplemente hembra, un dios como el de los cristianos fundido en el amor…

      “Iglesia es infalible en sus pronunciamientos doctrinales”. Usted cree en eso. Yo no.

      “Pero vamos que como Usted reconoce eso ni le increpa que Usted es ATEO. ¿Increpa? No entiendo ni J. Oh…si ya entiendo. Para mí (mi interpretación se entiende) siento por igual la humanidad de Cristo y el Quijote, pero ambos tienen el defecto de ser ficción. Interpretación y doctrina agónica. El resto que describe es sus párrafos es lo que llamo “furor theologicus”.

      Lo cito: “Aunque no me asombraría que si Dios así lo hubiese querido el Sol se parara, habría que investigar sobre esto y sobre otra parada o retroceso o algo que también se dice en la Biblia. “Furor theologicus”. Kepler tiene algo que decir con el movimiento del Sol, Einstein, Copérnico, Newton, Galileo. La Biblia no tiene nada que decir. Menos que investigar, pues los textos sagrados, no son libros de física, vaya incluso de anatomía patológica.

      PECADO ORIGINAL. Wao…Yo no creo en eso.

      “Usted puede creer lo que le venga en gana, yo en la historia del hombre así lo veo, quizás Usted no”. De acuerdo.

      DEI FILIUS Y LUMEN GENTIUM.

      Creo, no usted no puede dejar de creer en un dogma emanado de un Concilio pues si no dejaría de estar en comunión con la madre iglesia apostólica, católica y romana. Los dogmas de fe se aceptan, no se creen o dejan de creer por propia voluntad ya sea cognitiva o sentimental. Si… “Habría que buscar bien a que se refiere el texto, su contexto, si tienen un anatema detrás (lo que lo declara como dogma), etc…Ahora ni puedo, ni me interesa”. Eso es lo que me han dicho algunos amigos católicos, incluso algunos diáconos, sacerdotes, obispos no, pues no conozco a ninguno. Muchos no tienen ni la menor idea cuando le preguntas por el Dei Filius, o el más reciente Lumen Gentium. No me extraña. “ahora ni puedo ni me interesa” denota mucha de esa pereza intelectual más para alguien que administra un blog de “apologética” (eso, si…del Dios Católico).

      Muchos católicos norteamericanos en una reciente encuesta no saben ni que es un Concilio, el 30%, no creen por ejemplo, en la “transubstanciación”. En Cuba imagino que todos saben que la transculturación puede convertir mediante la imbricación de la fe, la cultura, la antropología, la sociología y la historia nacional a Oshun con la Virgen del Cobre, y al mismo tiempo tampoco creer que el vino se convierta en sangre…

      Regresando a la falacia, a la tetera de Russell. O al unicornio rosa volador. La misma dice…

      Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana (el coco, de su ejemplo) que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.
      Usted que estudia medicina, algo bien cercano a la psicología, puede encontrar una afirmación de esto en el experimento del MIT, titulado “Fox & Box”.

      LOURDES

      “Una rápida búsqueda por internet no parece apoyarlo”. No le preguntaba si INTERNET me apoyaba o no. (Espero que no). Le preguntaba que si la comisión médica de Lourdes desestimó o no pronunciar entre lo que es o no es “verdadera curación” o “verdadero milagro”: le preguntaba, ya que toco el tema de Lourdes, me podría aportar información al respecto. No creo todo lo que devuelve Google o GoGoDuck.

      Usted no ha preguntado sobre mí. Usted sin preguntar ha emitido criterios sobre mí, que no es lo mismo. “Posible presuntuoso”, “político barato”, “probable pícaro cizañero”…(eso lo soy un poco, solo un poco), darwinista (eso lo soy un poco, solo un poco)…

      “También disculpa mi escueta intervención en su blog, pregunté sobre lo que creí interesante”. Ah, por qué lo que dejó en mi blog es una pregunta. Disculpe, no entiendo lo que preguntaba.

      Por cierto, hablando de preguntas, le preguntaba en mi anterior post, ante la trivialidad, en del tema del paganismo o no del dogma de Nicea, le preguntaba, por pura curiosidad, me gustaría conocer la opinión de un “hoy soy católico” al respecto de un tema que me interesa más que el nombre propio del Innombrable. Le escribía…

      “Por cierto me gustaría conocer su opinión personal, digo individual, y no sé si tiene o no que ver con la apologética que usted promueve en este Blog, de este delicado asunto.

      http://huxley2.cubava.cu/2018/05/22/el-hombre-que-hizo-renunciar-a-34-obispos/

      Post Data.

      Bueno desestimó publicar mi respuesta en su blog, incluso desestimó habilitar la opción de los comentarios. Cada cual está en el derecho de publicar lo que le venga en gana, incluso de censurar, yo tampoco creo en la censura: me gusta el dialogo con los que piensan diferente, eso ya le dije te hace ser un mejor ser -mutatis- pero tengo a mi favor las probabilidades, en todos estos sitios, en un 98%, con una varianza de 1% y error de 2%, al sexto mensaje deciden -casi siempre- no publicar mis comentarios. Por cierto he escrito preguntando por el tema de la renuncia, digo el despido masivo de los obispos de chile, una banda de delincuentes y depredadores sexuales, o al menos de encubridores e hipócritas, pero ningún sitio de apologética católica me contesta. En fin…el infinito océano…

      Bueno para mis lectores el origen de este post se origina en

      http://apologetica.cubava.cu/2018/05/22/remendando-el-arco-iris-a-proposito-de-una-lectura-de-destejiendo-el-arco-iris-de-richard-dawkins/

  1. La norma con los sitios apostólicos, apologéticos, fundamentalistas (que no religiosos) es que son siempre tan predecibles, como el Pi, una sucesión infinita de decimales para terminar encerrados en un círculo, una esfera.

    Esa es una esencia de su personalidad, más que sus creencias. Dogma, en muchos sentidos equivale a Censura.

    Visito, debato, escribo, en estos sitios para intentar comprender esa psicología personal, aunque reconozco no todos los creyentes tienen el don de dogma, tengo entre mis mejores amigos personas que creen en Jehová y Cristo, Mahoma o Ala, y no le teman a las opiniones y creencias de los Otros, pero son la excepción a la regla.

    La Regla es callar y censurar al que opine lo contrario.

    Hace un par de semanas debatía en uno de estos sitios sobre Hume y Dawkins, con uno de estos post apologetas, neo mineliaristas de Google, ligeramente universitarios y “profundamente creyentes”, con el resultado previsible. Al final te banean los comentarios. En un punto del debate, te censuran, y uno pierde entonces el interés en interactuar con el Censor-Creyente.

    Aquí les dejo los cuatro comentarios censurados, que completan el circulo de Pi, y el teorema de Bayes a la reversa…de dios. Para que puedan leer completo el “debate”, y….nada. Adjunto los dos URL donde no los pubicaron.

    http://apologetica.cubava.cu/2018/07/09/david-hume-las-probabilidades-y-los-milagros/

    http://apologetica.cubava.cu/2018/05/22/remendando-el-arco-iris-a-proposito-de-una-lectura-de-destejiendo-el-arco-iris-de-richard-dawkins/

    Los textos no publicados para que puedan poner punto final coherente son…

    2 Comments

    *
    1

    huxley
    Tu comentario está pendiente de moderación.
    Publicado 12 julio, 2018 a las 10:46 AM

    El siguiente articulo, escrito por Richard Price, tomado de:

    http://www.statisticsviews.com/details/journalArticle/4370821/Richard-Price-Bayes-theorem-and-God.html

    Hace referencia desde el punto de vista de los de los estadísticos de la sarta de imbecilidades copiadas de….

    pensadorcatolico.wordpress.com

    Pensé recurrir a la fuente pero el citado blog esta mas muerto que el Mar Muerto. a ultima entrada es del 2015, puede o que este en la Gloria de Dios, “hoy” ya no sea católico y sea cualquier otra cosa, o quizá por sus entradas este junto a Dios ayudando al pueblo de Venezuela, claro milagro mediante…En fin, sobre el tema que conozco algo, pensé compartirle lo que significa la inferencia estadística condicionada de Bayes y su “furor theologicus” vista por alguien que al menos sabe de lo que esta hablando. Richard Price.

    El articulo trata de revelar como los anglicanos utilizan la probabilidad condicionada de Bayes, eso si con un estilo mucho mejor a la del ” desparecido pensador católico”, para probar que Dios existe…O la Virgen de los Sicarios. O el Demonio…

    Richard Price,.. al final no puedo probar nada…

    Abstract

    Bayes’ theorem is 250 years old this year. But did the Rev. Thomas Bayes actually devise it? Martyn Hooper presents the case for the extraordinary Richard Price, friend of US presidents, mentor, pamphleteer, economist, and above all preacher. And did Price develop Bayes’ theorem in order to prove the existence of God?

    It was 250 years ago that Richard Price (1723–1791), a dissenting minister from Wales who lived and worked in London, wrote to John Canton FRS enclosing “An Essay towards Solving a Problem in the Doctrine of Chances” by the late Rev. Thomas Bayes1. The letter was written on November 10th, 1763, and the accompanying essay, which was read to the Royal Society on December 23rd of the same year, contained ten propositions and three rules together with an appendix that applied these rules to particular problems. The essay by Bayes is rightly regarded as laying the foundation for probability theory based on the theorem that makes its first appearance in the paper.

    Richard Price; portrait by Benjamin West (1728–1820); courtesy National Museum of Wales

    It was Price, not Bayes, who communicated the essay to the Royal Society; Thomas Bayes had died two years before. And it was Price who submitted a second paper a year later2 that demonstrated the second rule in the original essay. I have long been intrigued by just how much of Bayes’ essay was the work of Price and now, 250 years after it was first read to the Royal Society, is a good time to try to estimate this. But first a few words about Richard Price, Doctor of Divinity and Fellow of the Royal Society.

    I know of nobody acquainted with the works of Price who can understand why this quiet, unassuming Welshman is not more widely known. His contribution to the eighteenth‐century Enlightenment was truly great. His close personal friends included Benjamin Franklin, John Adams, Joseph Priestley and Thomas Jefferson as well as Thomas Bayes. (Franklin was one of the ten Fellows who sponsored Price’s membership of the Royal Society.) He was a prolific writer on morals and ethics, political theory, economics, mathematics and statistics; but what is truly astonishing is not the volume of written work that he produced but the quality and richness of his writings, which helped formulate the modern world and remain relevant today. His defence of the American and French Revolutions made him a household name to the extent that when Yale University awarded honorary law degrees in 1781 one went to George Washington and the only other one to Price3. He advised the British Prime Minister Pitt on reducing the national debt, was very active in attempts to introduce the first workable system of universal old age pensions (which was passed by the House of Commons and rejected twice by the House of Lords) and he set the insurance industry on a sound footing while advising the Society for Equitable Assurances (forerunner of today’s Equitable Life Assurance Society) over many years. There is yet more: the enormity of his contribution to some of the great questions of the day has to be set against the fact that he believed any activity not associated with his preaching to be secondary. So just who was Richard Price and what exactly was his contribution to Bayes’ theorem?

    All this – and Bayes’ theorem too?

    On December 5th, 1765, ten Fellows of the Royal Society signed the following citation: “The Revd Mr Richard Price of Newington Green, who hath communicated several curious papers to this R Society, printed in the Philosophical Transactions, being desirous of becoming a member of it, is recommended by us, upon our personal knowledge, as likely to become a very usefull member, from his great skill in Mathematicks and Philosophy.”

    Richard Price was admitted as a member of the Royal Society a week later. His admittance was based on many contributions made by Price to the important theological and moral questions of the day. And his election would have been in no small part due to his having written two papers that were concerned with the doctrine of chances.

    Richard Price was a preacher, a radical, a pamphleteer, and, above all, an influence in all kinds of areas: not least in statistics, in economics, in rights for women, and in the founding of the United States. Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, John Adams and Thomas Paine all visited him at his house in Newington Green or at the church where he ministered, both of which are still standing today. (The house forms part of the oldest brick terrace in London.) So did Prime Minister William Pitt.

    Though he never visited America, he was fěted there. In 1776 his pamphlet Observations on the Nature of Civil Liberty, the Principles of Government, and the Justice and Policy of the War with America argued for independence and against the war and sold 60000 copies within days of publication. It made Price one of the best‐known men in England, and is said to have played no small part in determining the Founding Fathers to declare independence. Hence his honorary degree from Yale – and in 1778 a Congressional invitation, declined, to assist in running the finances of the new nation.

    His statistical work, and his US connections, were not limited to his contribution to Bayes’ theorem. In 1769 in a letter to his close friend Benjamin Franklin he wrote on life expectancy and the increasing population of London. This and another on calculating the values of contingent reversions helped reform the inadequate calculations on which many insurance and benefit societies had recently been formed. His 1780 essay on the population of England directly influenced Thomas Malthus, who formulated the idea that population increases geometrically, outstripping food production which only increases arithmetically.

    His fame was such that he was frequently caricatured and satirised. Gilray’s political cartoon, overleaf, was one of many.

    Mary Wollstonecraft, the pioneer of feminism, though an Anglican, attended his chapel, was inspired and was mentored by him, and wrote A Vindication of the Rights of Men to defend him when his praise of the French Revolution was attacked by Edmund Burke. Her Vindication of the Rights of Woman, perhaps the founding document of the feminist movement, followed two years later.

    Price died in 1791. His funeral sermon was preached by Joseph Priestley, the discoverer of oxygen; he was buried in Bunhill Fields, the North London burial ground for Nonconformists. Thomas Bayes is also buried there. A few yards separate their tombs.

    Richard Price was born on February 23rd, 1723, into a Nonconformist family in the village of Llangeinor, just to the north of Bridgend, south Wales. He received his education in various dissenting academies in Wales, but when his father died, when Richard was 16, he made the journey to London where his Uncle Samuel, a popular dissenting preacher, took the young Price under his wing.

    It is important to understand the background of how Price came to submit the “Essay towards Solving a Problem in the Doctrine of Chances”. Bayes and Price went back a long way. Both came from a family of Nonconformists and therefore were denied a traditional university education. (Students at Oxford and Cambridge had to confirm their acceptance of the 39 articles of the Anglican Church; Catholics and Nonconformists were therefore excluded.) Price was enrolled at the Tenter Alley dissenter academy at Moorfields in London where he studied under John Eames. Eames was a friend of Isaac Newton and a capable mathematician. A former pupil at the Academy was Thomas Bayes and, even though there may have been as much as 20 years in age difference between the two students (there is some doubt as to the exact year that Bayes was born), it is conceivable that the two met at the academy. Perhaps Bayes would visit as an old boy – though it is more likely they met through friendship with John Eames whom both of them knew. As well as studying Classics and moral philosophy, Richard was taught applied mathematics including hydrostatics, mechanics, astronomy and optics by Eames himself, and there is every reason to believe that the educational standards at some dissenting academies was every bit as good as, or even better than, those at established universities4. If their friendship began through John Eames it certainly grew in later years, cemented, no doubt, by the shared religious beliefs of the two men. When Bayes dies in April 1761 he left Price £100 in his will and asked that his unfinished papers be given to him – although curiously Bayes could “only suppose” that Price was a “preacher at Newington Green”, which is evidence that they had drifted apart over the years. Bayes’ will instructs his family to “examine the papers which he had written on different subjects, and which his own modesty would never suffer him to make public”. One of these papers was an unfinished attempt to solve a problem on the doctrine of chances which Price, with his love of mathematics, recognised as important in relation to probability theory. And that is how Price became involved in submitting Bayes’ essay to John Canton while indicating that its content might be of interest to the Royal Society, which it certainly was.

    The essay begins with the problem being set out:

    Given the number of times in which an unknown event has happened and failed: Required the chance that the probability of it happening in a single trial lies somewhere between any two degrees of probability that can be named.

    This leads us to ask how much Price contributed to solving the problem in the essay. Ideally we would have sight of Bayes’ original unfinished work for comparison with Price’s submission, but we do not. Nor do we have Bayes’ original introduction to the problem. Lacking the ability to compare the unfinished essay with the finished product leaves us having to look for other sources of information that can indicate the extent to which Price contributed to the essay. And this is where I confess that I believe that Price’s contribution to the essay was more than to just act as the messenger to the Royal Society. And I base my belief on three indicators that point towards Price contributing significantly to the content of the essay.

    First, we have to go back to Bayes’ will. Remember that Bayes had instructed his family to examine his papers on various subjects “which his own modesty would never suffer him to make public”. That is a strange thing to say. Why would Bayes’ “modesty” prevent him making public much of his work, including the essay on the doctrine of chances? Could it be that, like many of his other papers, the essay on the doctrine of chances was not published in Bayes’ lifetime because it went only part way to answering the problem set? I believe that Bayes was not able to publish the essay because it simply was not finished; otherwise surely he would have done so. It seems that Bayes had already revisited his unfinished work to try to complete it, as Price’s introduction to the essay, in the form of the letter to Canton, tells the reader that “Bayes had some doubts as to the validity of an earlier version of his demonstration”5 and he feared “that the postulate on which he had argued might not perhaps be looked upon by all as reasonable; and therefore he chose to lay down in another form the proposition in which he thought the solution of the problem is contained”2. This is interesting. Bayes had obviously been grappling with the problem but was still some way off answering the question posed in a way that would save his “modesty”.

    There might be another reason why Bayes had not been able to complete the paper to his, and others’, satisfaction. The paper was given to Price in 1761 yet had probably been written 5 or 6 years earlier when Bayes began a long battle with illness. It may have been that he was simply too unwell to divert all his energy towards finishing the work. What is clear is that the work was unfinished and that nobody other than Price worked on the piece following Bayes’ death. We can reasonably conclude, therefore, that Price answered the question set by Bayes.

    Cartoon of Richard Price and Edmund Burke, by James Gilray (1757–1815). The caption reads “Smelling out a Rat – or the Aetheistical Revolutionist disturbed in his midnight calculations”. Price, seated, is the aetheistical revolutionist – aetheistical because he is a Nonconformist and also because he supported the American and French revolutions challenging the divine right of kings. The painting above his head is of the beheading of Charles I. The creature above him is the arch‐conservative and monarchist Edmund Burke, holding the cross of Christianity and the orb of the monarchy. Above his head is a copy of his book Reflections on the Revolutions in France, which was written in outraged response to a sermon of Price’s welcoming the French Revolution. Many others joined in the pamphlet war between them. Courtesy National Museum of Wales

    The second piece of evidence comes from Price’s nephew, William Morgan FRS, writing about his uncle in 18156. In his memoir Morgan tells us that his uncle undertook “the task of completing Mr Bayes’s solution” (emphasis added). And whilst there is some argument as to the accuracy of Morgan’s memoir, there is no reason to doubt this particular recollection. Indeed, Morgan goes on to say that his uncle was dissatisfied with the demonstration in the first paper and that, “notwithstanding the pains he had taken”, he went on to write a supplement to the first paper. Price was obviously very well acquainted with the substance of the essay.

    Richard Price’s birthplace, Tynton, in Llangeinor, South Wales

    The third reason why I believe that Price’s contribution to the essay was substantial is the fact that it took Price two years or more to answer the question set to a standard that would be acceptable to the Royal Society. Now we know that Price considered any work not associated with his calling to be of secondary importance to his ministry, and the fact that he had recently moved his ministry to a new chapel would mean that his calling would have occupied a great amount of his time during this period. It was also around this time that his wife became ill and suffered her first bout of palsy. These events could all explain the length of time it took Price to work on the essay. However, Price believed the essay to be important for what, to him, was the most fundamental reason of all: he believed it could be used to explain the probability of the existence of God. He believed also that it could show how probable it was that miracles had taken place in the past. He wrote this plainly in his letter to Canton:

    The Purpose I mean is, to shew what reason we have for believing that there are, in the constitution of things fixt laws according to which events happen, and that, therefore, the frame of the world must be the effect of the wisdom and power of an intelligent cause; and thus to confirm the argument taken from final causes for the existence of the Deity1.

    Price would not, therefore, have believed this excursion from his duty to be in any way secondary to his calling as a minister.

    The correspondence between Richard Price and Benjamin Franklin continued for at least ten years, on topics as diverse as life expectancy, the constitution of American states and the effect of the Aberration of Light on the Time of a Transit of Venus. In 1780 Franklin wrote to Price lamenting the existence of religious tests in the constitution of Massachusetts, but ending “But I shall be out of my Depth, if I wade any deeper in Theology, and I will not trouble you with Politicks, nor with News which are almost as uncertain; but conclude with a heartfelt Wish to embrace you once more, and enjoy your sweet Society in Peace, among our honest, worthy, ingenious Friends. “The portrait above, by Stephen Elmer (d. 1796), believed to be of Franklin, shows him reading the Morning Post, held in his right hand, but with his left hand resting on Price’s Observations on the American War. The portrait of Price on page 36 is sometimes catalogued as showing him with a letter from Benjamin Franklin in his hand.

    Indeed the linkage of the theorem to a proof of God’s existence would mean that he would devote as much time as he could to helping to answer the question set by Bayes. Of course, his extra ministry work and his wife’s illness may have prevented him from spending as much time as he would want on solving the problem, but even so it still took him two years or more until he was happy with his solution.

    Sharon Bertsch McGrayne has written an entire book on the theorem3. Her subtitle, How Bayes’ Rule Cracked the Enigma Code, Hunted Down Russian Submarines, and Emerged Triumphant from Two Centuries of Controversy, does not mention proving the existence of God among its many achievements; but Bayes’ (and Price’s) theorem, she writes, “transformed probability from a gamblers’ measure of frequency into a measure of informed belief”3 and Price’s application of it to insurance and macroeconomics should be seen as a cornerstone of modern life. It is time to give this gentle Welshman more credit for his contribution to probability theory, and I am not alone in believing that Price’s contribution to formulating Bayes’ theorem was a substantial one and that he deserves to be recognised for that contribution. To quote from Sharon McGrayne again:

    By modern standards, we should refer to the Bayes‐Price rule. Price discovered Bayes’ work, recognized its importance, corrected it, contributed to the article, and found a use for it. The modern convention of employing Bayes’ name alone is unfair but so entrenched that anything else makes little sense3.

    And I did not say that – a statistician did.


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    huxley
    Tu comentario está pendiente de moderación.
    Publicado 11 julio, 2018 a las 10:36 AM

    “Si Usted opina que el desconoce de esos pensamientos matemáticos es su mera opinión tendrá que probarlo”.

    No es mi mera opinión, la exposición del teorema de Bayes, del artículo, es completamente acientífica. El solo hecho de no mencionar la Hipótesis de la Nulidad, sobre la que se basa toda la inferencia estadística bayesiana, condicionada e invalida todo el argumento probabilístico. El que escribe no tiene el más mínimo entrenamiento en probabilidades y/o estadística. Y se demuestra cuando el propio articulista se contradice cuando escribe y lo cito.

    Igual, comparto su punto de vista con respecto a Usted. “Me parece que Usted no entiende la esencia de la cuestión, lee y lee, pero aplica de una forma torpe y ya preconcebida sus ¡conocimientos¡”.

    Me recuerda a Cromwell (del que mas adelante alego) cuando le escribia a un sinodo de obispos…

    I beseech you, in the bowels of Christ, think it possible that you may be mistaken.

    Yo puedo asumir que estoy equivocado, pero esa probailidad de que sus dogmas esten equivocados no la puede asumir usted. Y aqui partimos de esa premisa inicial, que no es trivial, como lo que puede o no creer usted.

    Lo cito….”aun así le digo que en la práctica puede resultar falaz, pero puede demostrarme un caso en donde esto no se cumpliera y que por favor no esté lleno de teatros seudorreales que hagan perder el sentido más básico que tienen las probabilidades: su aleatoriedad”. Con el mayor respeto usted no sabe lo que esta escribiendo.

    Las probabilidaddes pueden ser estocásticos al azr, pero en los ultimos decenios existe toda una nueva rama de las estadisticas que investiga los procesos no estocásticos. Aquello de que Dios no juega a los dados, de Albert. Pero ese es otros tema.

    Usted, digo el articulista desconocido, escribe, por ejempo…

    “Las probabilidades P varían entre 0, para eventos imposibles, y 1, para eventos certeros o proposiciones verdaderas sin duda alguna”. No entiendo, leo, leo pero no entiendo.

    “Confieso que no entiendo el porqué de esta herramienta estadística -hipotesis nula- en sus palabras”.

    No entiende, pues desconoce el primer axioma del teorema de Bayes…que se enucncia como la hipótesis que ha sido inferida antes de que la nueva evidencia, E, resultara disponible. Y que como repito no la menciona ni usted, ni el redactor original.

    Las probabilidades varían desde la certeza, del Uno 1, a la improbabilidad del Cero, 0.

    Dennis Lindley, uno de los mejores bayesianos nombró esta serie de incoherencias que usted y el articulista tratan de “demostrar” en una Regla, la de Cromwell…Sus argumentaciones y el verso de Cromwell me la recuerdan…

    No es inconcebible que un evento tenga una probabilidad de 0, aunque en el mundo real prácticamente nada lo tiene. En el mundo real, no en las visiones de actos irreales o que escapan de la certeza de P(A/A/*n-1).

    Sin embargo, muchos eventos parecen tener una probabilidad de 1, lo cual implicaría que la probabilidad de no existencia de dichos eventos sería nula. La Regla de Cromwell, Dennis la adorna con su gastronómico ejemplo de la Luna de Queso. Ustedes la pueden variar y poner “milagro”, “brujas”, “demonios”, “exorcismo”, “resurrección”, “Papa”, “Dogma 2.0”…etc…Y sigue siendo válida, la regla digo.

    Yo la puedo variar determinado que Fatima es un Sapm, y el resultado es el mismo. O el Papa es un Hereje, y el resultado es el mismo.

    Vaya…con su ejemplo…la cuadratura del círculo. Explica Dennis que la multiplicación y división del cero -nulidad- harían que el efecto transformativo del teorema de Bayes fuera inexistente cuando esas probabilidades previas son CERO.

    Se puede argumentar, ad infinitum, como lo hacen los sitios adscritos a algún pensamiento del tipo “furor theologicus”, pero eso no es ciencia, es mistica barata. Redefiniendo incluso la multiplicación y división por cero, podría resolverse de acuerdo a Dennis, este inconveniente, pero ello sería a costa de forzar una serie de conceptos algebraicos que “tenemos por ciertos”.

    O como bien dice usted con un desconocimiento de causa que asombra, “para mí no hay principio matemático que sea inmutable y holístico al mismo tiempo”. “Inmutable” y “Holístico”. Interesante.

    Para mi el principio euclidiano que relaciona la longitud de una circunferencia y su diámetro son inmutable y su aprendizaje puede ser perfectamente holístico. Igual sucede con la ecuación de Schrödinger, inmutable y holística desde el Big Bang. Y al mismo tiempo. Que usted no lo piense asi, no afecta en nada la “cuadratura del circulo” o la mecanica de particulas elementales…

    Citar a Hume, Einstein. Newton, Eddington & Dyson, Kolmogrov, Bayes, Barth Erthman, más el hielo de la Isla tropical, mezclado con inferencias de probabilidades condicionadas (que no aleatorias) para demostrar que las virgenes existen es de una incoherencia intelectual que escapan a mi imaginación.

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    huxley
    Tu comentario está pendiente de moderación.
    Publicado 11 julio, 2018 a las 10:48 AM

    Habemus Papam,, se imagina que emocionante el Cardenal Protodiácono anunciando…

    Habemus Papam…que Viva Shangoooooooooooooooo….

    Hector, que era el nombre de mi amigo, pudo llegar a ser Obispo, un buen Hombre. Que EPD.

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    huxley
    Tu comentario está pendiente de moderación.
    Publicado 11 julio, 2018 a las 11:02 AM

    De verdad, siempre soy tan sincero como feo, de verdad, todo lo que deseaba conocer y aprender por acá ya lo intuyó…y tiene toda la razón del mundo cada entrada se ha convertido en un detalle sin sentido… Así que disfrute sus vacaciones, que su opinión sobre cualquier tema, realmente ya me importan un bledo…
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