Doris Lessing

“Esta es una época en que da miedo estar vivo, en que es difícil pensar en los seres humanos como criaturas racionales. Dondequiera que uno mire solo ve brutalidad y estupidez. Pero yo creo que, si bien es cierto que en líneas generales vamos a peor, es justo porque las cosas son tan aterradoras que nos quedamos como hipnotizados y no advertimos -o, si las advertimos, les restamos importancia- fuerzas igualmente poderosas en el sentido contrario, las fuerzas de la razón, la cordura y la civilización”.

Así comienza Doris su recopilatorio de ensayos.

En los ensayos inéditos que conforman Las cárceles que elegimos, la Nobel de Literatura Doris Lessing (Kermanshah, Irán,1919 – Londres, 2013) nos contagia la necesidad de cuestionar las convicciones políticas y morales que marcaron el siglo XX y nos emplaza a cultivar un pensamiento crítico individual como única manera de hacer frente a los axiomas heredados del pasado. La autora estructura así una honda reflexión sobre las posibilidades de la racionalidad frente al totalitarismo. En un mundo globalizado e insensibilizado, Lessing nos recuerda que el futuro de la humanidad no es la democracia en sí misma ni los grandes movimientos revolucionarios, sino la capacidad del ser humano de analizarse, estudiar su propio comportamiento y aprender del ayer.

Nuestra época será recordada por su mucha información y su poca capacidad para poner en práctica ese saber. Sin embargo, ante la crueldad, los dogmas, la mercadotecnia, las modas caprichosas de la opinión pública, las estrategias con las que el entorno ejerce su presión sobre la individualidad, Lessing contrapone una tenue pero segura confianza: ahora la humanidad es, al menos, capaz de observarse a sí misma con objetividad y en esa capacidad está cifrado su futuro.

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