Al fin llegaste Tú para mecer el cadáver de mi Alma


“Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”

Lucas 23:43, Nuevo Testamento. 


“She said you are the perfect stranger she said baby let’s keep it like this
It’s just a cake walk twisting baby step right up and say
Hey mister give me two give me two cos any two can play 
And the big wheel keep on turning neon burning up above
And I’m just high on the world
Come on and take a low ride with me girl
On the tunnel of love “

 
“The tunnel of love” Dire Straits
 
 
Me miraste a los ojos, eras hermosa.
(aún se preguntan los allí  presentes como fui capaz de no agachar mi cabeza perdida)
Dijiste: ” Soy el Mar, sácame de este Planeta”.
Yo siempre creí ser un vertedero.
¿ Cómo saber si esto es real un sueño?.
Decidí intentarlo.
 
Nos emborrachamos de verano en Nuevo York
con Claro de Luna de Debussy fuera de lugar meciéndose
en nuestro ansioso sudor mientras hacíamos el amor. 
Un mutuo “te quiero” al despertar y volvíamos a estar rendidos al opio del amor.
 
Nos sentimos, viento limpio y enamorado, ahora en La Habana,
estampaste el Plymouth 1946 borracha como una cuba, 
discutimos y no hicimos el amor,
despertar y otro te quiero,
Erik Satie Gymnopedie 1;
volamos a Lisboa, 
Alfama y gingiha,
de praça de comerçio a praça da figueria
baje 19 y días 500 noches a pillar “1/2 de coca”,
encerrados en nuestra cama,
escuchamos a mil revoluciones “Diario de un peatón”,
nos prometimos no acabar como Henrika y Rimbaud,
en la pared dibujamos un corazón
hecho con sangre, nuestros pasados y miedos;
juro que nos amamos como nadie jamás se amo,
nos perdimos dos noches en Sintra,
juntos de la mano escribimos muchas estrofas 
que ahora estarán susurrándose otros amantes.
 
Desperté durmiendo en la calle, en mi barrio,
un mes después. Creo que te perdí.
Café, y prensa… 
” Muere chica en Cracovia congelada 
por intoxicación etílica de Soplica”.
 
Me senté dónde solía con mi perrito,
y esnifé  las estrellas con la esperanza de encontrarte.
En la paz ingrávida me sentí,
me mecías en tu pecho,
me cogiste de tu mano,
Leopoldo me susurró al oído:
” No dejes escapar una oportunidad así, 
no sueltes su mano y dile:
” Al fin llegaste Tú para mecer el cadáver de mi Alma”.
 
Seguí su consejo. 
Y allí nos quedamos para siempre.
Fuera de este planeta.
Sin dolor, sin cuerpo.
Amándonos.
En paz. 
 
* En la imagen, el poeta Leopoldo María Panero. 

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