Usasha…

Hace medio siglo. Buenos tiempos, malos tiempos.

Una chica caminaba sobre una delgada placa de hielo trasparente a la sombra de mil Kraken mientras conversaba con un profeta enloquecido de luz y horror. Ambos, libres como el espíritu de un adolescente, hablaban de un albino, una rosa, un enano, una lámpara, mi libido. Recuerdos.

Un mono gesticulaba en griego.

La chica se detiene, escupe algo sucio sobre el agua congelada, se sobrepone. Camina. Corre. A lo lejos algo se incendia sobre el cielo húmedo y gris. Las llamas azules y naranjas destierran la soledad como una avalancha de miradas a la media noche. La Isla de las tristes mofetas se detiene, se hunde,bajo sus piernas como la Cobra antes de inocular su veneno. Aléjate.

Se interrumpen las comunicaciones.

La chica se detiene, duda, evoca el pasado, dibuja con una aguja de plomo algo sobre el hielo, una runa, un signo de viejas civilizaciones galácticas, una señal con dos significados, cree que todo lo que brilla es oro. Se desnuda lentamente como una serpiente milenaria, lapiel se le torna áspera, traslucida, sexual, en hermoso contraste con el fuego de aquellas tres rocas celestes.

Alucinaciones. Cannabis. Contrastes.

Un alud derrumba el lado de la montaña donde reinaLibitina, se desata un nuevo sonido para una nueva época. Hipnotizado por su oráculo bebo vino de su ombligo, sedientase emborracha con la noche profunda, entonces su cuerpo trasmigra en un hada, en la resurrección de las brujas, una hechicera de ojoslúdicos y mirada órfica, una y otra vez.

El silencio recorre el sonido.

Sobrevivimos bajo el lago congelado con mi néctar y sus hongos alucinógenos. Resulta tan divertido perder y disimular. ¿Verdad?  Sus pezones lucen como los faros del Hades, sus brazos alas emplumadas, su sexo una flor de vainilla que atrae cientos de ceyx y mamíferos de la mañana. No le importa. Se deja poseer con un gemido. Mater Matuta. Nix de misterios eleusinos. A quien le importa, si estoy confundido y desorientado. Ese es mi nombre, mi lugar. Usasha.

Perder y encontrar es tan divertido.

Dejar a una mujer y encontrar otra. Perder un amigo. Estremecerse. Golpearse.  La chica carga sus armas e invita a sus amigas. Lee una poesía desnuda. Se estremece. Susurra. Dispara balas de hielo toda la noche peroyo no sangro. Soy como las batallas de los hombres, inmune, eterno.

Escucho, desde el Zeppelin en llamas, su lamento y risa.

 

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