Perversamente obvio.

Conocí a Malcolm Gladwell de casualidad, ambos descansábamos en el mismo hotel de sol y costa en Cuba, ambos con una familia repleta de mujeres ruidosas, bellas e inteligentes, ambos de orígenes caribeños y europeos.

No conocía sus libros, pero el destino siempre es el azar vestido de secretos y oportunidades, una amiga en común nos presentó, hablamos entonces un par de horas en la playa, de las hijas, de las mujeres, de la verdad intuitiva y las noticias falsas en la red, de Cuba, de Martí, del futuro que se hace imprevisible por necesario. Después supe que era un hombre que vende millones de libros, entre sus lectores están Bill Gates y Bill Clinton, en Cuba nadie lo conocía: reía entre el sol y la arena bebiendo cervezas nacionales, por lo que ningún medio le solicitaba una entrevista. Su aspecto y trato es el de un hombre simple, sencillo, sincero…un mestizo caribeño (madre jamaiquina, padre ingles).

Ahora le debo a esa misma entrañable amiga la recomendación de un podcast extraordinario del mismo Malcolm Gladwell.

En un anterior post explicaba el desconocimiento de los podcast entre los cubanos como los libros de Gladwell. La presencia casi nula de cubanos en las librerías de podcast en la Red, posibilidad de comunicación que resulta barata y fácilmente manejable con los recursos limitados de ancho de banda y altos costos de acceso en la Isla.

Quisiera volver a compartir lo mejor que puede ofrecer ese medio magnífico. Se trata de Revisionist History de Malcolm Gladwell. Está ya en su tercera temporada.

Pueden escucharse los veinte capítulos en http://revisionisthistory.com/ .

O descargarse en cualquiera de las librerías de podcast. Se trata, como lo dice en su presentación, del intento de repensar aquello que damos por comprendido. Tiene razón: el pasado merece una segunda oportunidad.

El periodista canadiense ha examinado en varios volúmenes lo contra intuitivo. Sabe bien que la verdad se esconde en lugares comunes, en datos ocultos y en prejuicios. Los saberes recibidos suelen ser engaños confortables de los que alguien saca beneficio. De eso mismo habla en el podcast pero lo hace con un tono distinto. Las historias de cada programa adquieren una extraordinaria intimidad. No son pocos los capítulos terribles, los conmovedores, los que desatan la indignación. Nada tan íntimo como la voz. Nada tan honesto como el sonido de las palabras, sus silencios, sus acentos. La voz no puede ocultar la tristeza, rabia, duda, asombro. Lo sabe bien Gladwell y quiere usar el poder del audio y de la palabra: hacernos pensar pero también hacernos llorar.

(Vale advertir que será difícil en algunos capítulos contener las lágrimas).

El talento narrativo de Gladwell se pule para alcanzar su mayor brillo en este producto auditivo. Las historias que cuenta se enredan y se aclaran magistralmente. Los secretos de una vieja exposición de pintura, los efectos mortíferos de una amistad, las revelaciones de la música country, alguna lección de un basketbolista, las paradojas de la sátira. En cada oportunidad Gladwell confronta nuestras expectativas, juega con la idea que tenemos del mundo y la somete al ácido de su inteligencia interrogante. Hilos que parecen inconexos se van trenzando para conformar el argumento.

Uno de los capítulos abre con dos cápsulas: una sobrecogedora descripción de la hambruna en Bengala en 1943 y el retrato de un excéntrico físico inglés. En 34 minutos Gladwell exhibe el impacto de las lucubraciones de ese aristócrata en la muerte de millones de indios. Si el poder te puede hacer pasar hambre simplemente te hace pasar hambre porque puede. ¿Cuál fue la causa de la hambruna en Bengala, pregunta Gladwell? Creo que fue una amistad, responde. Cada capítulo es un enigma que se resuelve ante nuestro oído: algo que parece obvio es, en realidad, un engaño; eso que esperamos que produzca el efecto virtuoso desencadena consecuencias funestas. Gladwell sabe sacar jugo a los trabajos de la academia pero, sobre todo, sabe hacer buenas preguntas y contar historias. Un detective intelectual que no se deja llevar por la corriente de las opiniones hechas.

Siendo auténticamente conmovedor, este trabajo de Gladwell es, probablemente, el más político de todos los que ha hecho el investigador canadiense. Hay una línea común en todos sus casos: nuestro entendimiento del mundo no es resultado de nuestro interés por la verdad sino un efecto del poder. El poder declara lo razonable, lo útil, lo valioso y barniza con cera nuestros ojos para que seamos incapaces de ver lo que tenemos frente a los ojos. Su gran victoria es la cancelación de las preguntas. Acercarse a este podcast es maravillarse ante una inteligencia que interroga eso que yace perversamente como obvio.

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