Reina de Venecia

Reina de Venecia

¿Qué mar descubre tus costas de flúor y lava incandescente?

Detienes la sombra un instante en tus pliegues. Degusto tus sabores.

Mi último canto: el gesto de tus manos. Tus cabellos de corales vivos.

 

¿Qué tierra esconde tus selvas oscuras de  minotauros y unicornios?

La brizna trasparente de la mañana color plata, tus gemidos ocres.

Las siluetas de tus pies desnudos en una playa hecha de meteoritos.

 

¿Qué cielo clama a las estrellas de la noche con tus ojos de cristal?

El signo doble del árbol de tu jardín prostituido por las lluvias de octubre.

Mientras el enano observa desde su banco como la oruga devora la mariposa.

 

¿Qué fuego muerde las entrañas de tu sexo perfumado de orquídeas y vainillas?

Nuestro camino a Damasco o Roma. Un dios envenenado y una piedra de colores.

El vapor de las arenas de Marte o el abismo infinito que separa nuestros deseos.

 

¿Qué amor oscuro corta la daga de hierro y diamantes del Faraón de Egipto?

Despiertas esperando que la vida te devuelva a las espumas azules de Lesbos.

El horizonte nos descubre el sentido de mil universos circulares e infinitos.

 

¿Qué más puedo hacer Reina de Venecia si solo soy demasiado humano?

 

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