Matrimonio después del 2019.

Después de las todas las divergentes narrativas sobre el polémico Artículo No. 68, del Ante-proyecto de constitución en Cuba, la que de aprobarse definitivamente permitirá los matrimonios entre personas, sin distinción de sexo, me parece interesante dar una mirada a la realidad de la vida conyugal en la Cuba de 2012 (fecha del último censo de población en la Isla) desde 2018.

La metodología del Censo 2012 establece seis categorías conyugales o de estado civil, a saber:

  • Casado(a): Persona que forma parte de una pareja con un individuo del sexo opuesto, cuando esta unión ha sido for­malmente reconocida por la ley. Si una persona casada está separada de su cónyuge y convive con otra en unión consen­sual se considerará esta última situación.
  • Unido(a) consensualmente: Es la persona que convive mari­talmente en forma estable con otra persona del sexo opues­to, sin que medie trámite legal que lo reconozca. Este estado conyugal es también llamado unión consensual.
  • Divorciado(a): Persona que ha roto su vínculo legal preexis­tente con otro individuo del sexo opuesto, por medio de una sentencia firme de un tribunal competente o por disolución notarial, y no vive en unión consensual.
  • Separado(a): Es la persona que, estando casada legalmente o unida a otra, se encuentra actualmente separada, es decir, no convive maritalmente con esa persona de la cual no ha llegado a divorciarse, ni vive en unión consensual estable con otra.
  • Viudo(a) Es la persona que habiendo estado casada o unida ha muerto su cónyuge o compañero(a) y no se ha vuelto a casar, ni está unida actualmente.
  • Soltero(a): Persona que nunca se ha unido legalmente con otra del sexo opuesto, ni vive o ha vivido en unión consensual estable.

Las cifras son las siguientes.

De los 9,244,763.00 habitantes (mayores de 15 años) de Cuba en el 2012, 2,859,876.00 se reconocida como casado(a), el 30.94% de la población total. Unidos consensualmente 2,616,858.00, para el 28.31%. Cifras casi similares entre los casados civilmente y los que sin estarlo conviven mari­talmente, en forma estable con otra persona del sexo opues­to, sin que medie trámite legal alguno.

Los divorciados alcanzan la cifra de 559,593, 6.05% de la población. Un 19.5% en relación con los casados en el 2012.

Las cifras de los solteros muy similares a las uniones, 2,517,232. Si sumamos las cifras de las uniones y los solteros, representan el 5,134,090 de la población mayor de 15 años , para un 55.54%. 

No se hace referencia en el Censo 2012 a los matrimonios celebrados por algún tipo de rito religioso, ya sean católicos (60% de la población cubana se reconoce como tal de acuerdo al PEW), o judíos o islámicos, religiones minoritarias en la Isla.

Notar que, en el Censo del 2012, el concepto conyugal se sostenía en la definición “persona que forma parte de una pareja con un individuo del sexo opuesto”. De aprobarse en referéndum la Constitución en el 2019 habrá que ver como se configura la demografía conyugal en Cuba, y como cambia el componente “individuo del mismo sexo” para el censo del 2022.

Personalmente creo no se producirán grandes cambios.

Los debates sobre el tema –en la Isla y fuera de ella- han sido todos de profundo cimiento “ideológico” ya sea desde la sexualidad, la libertad, la teología o la moral. Desde la institucionalidad estatal o incluso desde la moral religiosa (sobre todo de las iglesias cristianas, pues el otro componente religioso raigal de lo cubano, los cultos afrocubanos, no emiten muchos criterios sobre la opción conyugal de sus feligreses o practicantes).

Creo no se producirán cambios significativos en las condiciones de una población secularizada, más allá del escenario simbólico y de las ficciones narrativas sustentadas en credos e ideas. La realidad siempre supera a la ficción.

Los matrimonios homosexuales quizá superen en número a los matrimonios canónicos y/o sacramentales (cristianos), pero después del 2019, con la nueva Carta Magna, más de la mitad de la población seguirá siendo o bien “soltero/a” o vivirán la experiencia conyugal de forma consensuada al margen de las leyes civiles o canónicas, como expresión de su libertad individual y por supuesto como respuesta al amor.  

2 opiniones en “Matrimonio después del 2019.”

  1. Excelente artículo huxley. Hay un temor casi generalizado en la sociedad propiciado por el artículo No. 68 del ante-proyecto que es, a todas luces, risible. Nadie parece recordar (o todos pretenden olvidar) cuando las personas de piel negra tampoco se aceptaban en la sociedad. Aún hoy muchos utilizan la hipócrita afirmación de… “yo no soy racista” pero desprecian o rechazan a las personas de color. Concuerdo que cambios significativos no habrá ninguno, o casi ninguno, para no ser absoluto, las parejas gays seguirán viviendo del mismo modo en que lo hacen hoy. Solo cuando la sociedad deje de juzgar lo que no conoce, o aquello a lo que teme, podría surgir algún cambio. Todos se aferran a ciertas actitudes denigrantes para increpar a las personas homosexuales, cuando en realidad esas actitudes no parten de su orientación sexual, sino de su conducta. Y gente de pésima conducta sobra en nuestra sociedad, ya sean heteros, metrosexuales, homosexuales, académicos, doctorados, universitarios, vagos, hombres, mujeres, jóvenes, ancianos, niños… Los valores no son directamente proporcionales a la orientación sexual.
    Saludos. M@ndy
    (https://mandy69.cubava.cu)

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