No + o igual de eterna.

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Alejandro VI, electo en 1492, fue padre de 10 hijos con distintas amantes, no se le reconoce sacramento marital, incluso tuvo relaciones sexuales con una de sus hijas. Julio II, conocido en su época como el Terrible contrajo una enfermedad de trasmisión sexual durante su pontificado. Más acá en el tiempo Pío IX en el siglo XIX se inventó y canonizó la doctrina de la infalibilidad papal mientras agregaba al “Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum” lo mejor del pensamiento occidental so pena de excomunión para con sus súbditos en el bautizo. Prohibió a Madame Bovary de Flaubert por pornográfica, el libro de John Stuart Mill sobre la economía del libre mercado, a Zola o Balzac, en su totalidad. Víctor Hugo, del que “Los miserables” no fueron retirados hasta 1959. Entre los pensadores se encuentran Michel de Montaigne (los Ensayos), Descartes (varias obras, incluidas las Meditaciones metafísicas), Pascal (Pensées), Montesquieu (Lettres persannes), Spinoza (Tratado teológico-político), todo David Hume, Kant (Crítica de la razón pura), Beccaria (De los delitos y las penas), Berkeley, Condorcet (Esquisse d’un tableau historique des progrès de l’esprit humain), o todo Bentham.

No hay que mencionar las obras de Marx, de Nietzsche, de Freud, de Lenin, de Luxemburgo, no hace falta tan siquiera decir que ni merecían aparecer en el Índex, prohibidas todas de facto. No obstante, ya en pleno siglo XX llegaron a “tiempo” para ser incluidos en la nefasta lista antes de su abolición, “Maurice Maeterlinck, prohibidas íntegras, lo mismo con: Anatole France, André Gide (1952) o Jean Paul Sartre (1959). Otra inclusión significativa es la del sexólogo holandés Theodoor Hendrik van de Velde, autor del manual de sexo “El matrimonio perfecto”, en el que se animaba a los matrimonios a disfrutar del sexo.

El “Índex” se extendió desde 1559 hasta 1966. Una de las “primaras medidas” tomadas por el “negocio de Dios” junto a los poderes terrenales y los reinos teocráticos en contra de las propuestas de la Reforma, la imprenta de Gutenberg y la modernización y secularización del Renacimiento. Así hasta nuestros días.

En la propia Notificación de la Santa Sede, publicada el 14 de junio de 1966 por el Pro-Prefecto Cardenal Alfredo Ottavani desde la “Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe”, refiere sobre la “Abolición del Índice de Libros Prohibidos” se dictaminaba textualmente (las negritas son mías):

Declara que el índice conserva su vigor moral, en cuanto que orienta la conciencia de los fieles, para que, por exigencias del mismo derecho natural, tengan precaución ante los escritos que puedan poner en peligro la fe y las buenas costumbres; sin embargo, deja de tener la fuerza de ley eclesiástica con las censuras anejas.

Por lo cual, la Iglesia confía en la madura conciencia de los fieles, especialmente de los autores y editores católicos y de quienes se dedican a la instrucción de la juventud. Pone una firme esperanza en la vigilante solicitud de los Ordinarios y de las Conferencias Episcopales, que tienen como oficio y derecho inspeccionar, prevenir y, si llegara el caso, condenar y reprobar los libros que hacen daño.

La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, de acuerdo con el pensamiento de la carta apostólica Integrae servandae y de los decretos del Concilio Ecuménico Vaticano II, se pondrá en contacto, en caso necesario, con los Ordinarios de todo el mundo católico para facilitarles ayuda en el juicio de las obras publicadas, en la promoción de una sana cultura, uniendo sus fuerzas con los institutos de estudios y universidades.

En el caso de que se publicaran doctrinas y opiniones contrarias a la fe y a las costumbres, y sus autores, una vez invitados con delicadeza a corregir sus errores, se negaran a hacerlo, la Santa Sede hará uso de su derecho y obligación de condenar públicamente estos escritos, con el fin de ayudar al bien de las almas. Finalmente se proveerá debidamente para que el juicio de la Iglesia sobre las obras publicadas llegue al conocimiento de los fieles.

“Libros que hacen daño” (“Los Miserables” hace daño.) No es de extrañar entonces que una secta adscrita y creada bajo la extrema derecha católica y falangista mantenga entre sus herramientas con “fuerza de ley eclesiástica con las censuras anejas” el hoy empolvado “Índex” (ver aquí). Pues asumen el derecho “inspeccionar, prevenir y, si llegara el caso, condenar y reprobar los libros que hacen daño”.

Interesante tema para (sobre)escribir ¿cómo un texto prohibido (prohibitivo) permanece vigente en pleno siglo XXI? Así en una sociedad tan reducida como lo es el Opus Deis; el hecho per se contrasta con estos tiempos de globalización digital donde el acceso casi absoluto a toda clase de información está al alcance de dos golpes digitales. Un anacronismo en el siglo de las redes sociales, ¿cómo es posible que el poder de una secta mantenga bajo sujeción a sus miembros, aún sin la Inquisición y sin la Hoguera? Un tema digno de consideración para el personal especializado en la salud mental, pues esta paranoia y neurosis siempre suele concluir en la sexualidad humana.

Por ello no me sorprende que uno de los últimos libros censurados por el catolicismo sean los textos que contienen el pensamiento del sexólogo holandés Theodoor Hendrik van de Velde sobre el matrimonio perfecto (aquel que disfruta en pleno de la sexualidad). No hay otra institución occidental más freudianamente atormentada que la corte de papas, sus excelencias, la curia y sus feligreses por la sexualidad que la Iglesia de Roma. Un tema de estudio de la psiquiatría.

Todos estos santos padres tienen algo en común, son hombres muy viciados que proponen ideas mediocres e ineficientes, sino que en la raíz de sus fracasos personales se encuentra la incapacidad que desde hace siglos ha tenido el catolicismo romano para abordar el tema del sexo y la libertad (humana). Ese es el gran problema detrás de la crisis por los escándalos de pedofilia, encubrimiento y corrupción, cuya ruptura podría hundir a la Iglesia en una mentalidad medieval sobre la sexualidad y la vida humana en pleno siglo XXI. Además, la mayoría de las enseñanzas retrógradas y/o poco realistas de la Iglesia, han sido dictadas por hombres nominalmente célibes (muchos de ellos célibemente hipócritas) que no tienen relación alguna con las poderosas palabras de Jesucristo de libertad y amor al prójimo, ni por supuesto la experiencia existencial que proporciona una familia humana real. Padres, esposos, hijos, nietos…

Los católicos de derecha, tradicionalistas y fundamentalistas, creen que permitir que los miembros homosexuales de su fe practiquen su religión con dignidad y derechos es una afrenta a Dios, acaban de lanzar sus mejores tiros contra Francisco, tiros que desean sangre, mucha sangre, como la derramada por los Borgia.

Se trata de un intento de golpe de Estado “blando” disfrazado de periodismo a través de una “guerrita de cartas” patrocinadas por parte del ex nuncio y arzobispo Carlo Maria Viganò, un clérigo mediocre y atormentado por sus propios demonios como encubridor de pedófilos. Sus declaraciones públicas destilan signos evidentes de neurosis, remordimiento por culpas no absueltas y frustraciones conscientes e inconsciente al estilo psicoanalítico. Viganò afirma que el papa debe renunciar porque sabía sobre los casos de abuso sexual contra jóvenes seminaristas perpetrados por un cardenal norteamericano y no alejó del sacerdocio al depredador sexual activo por décadas. Es una observación sensata, que exige una respuesta cabal de Francisco, no su silencio. Pero si se lee toda la carta de once páginas de Viganò, se denota lo que en realidad los está impulsando a él y a su grupo ultraconservador de inquisidores: y es el aborrecimiento a la propia comunidad de católicos homosexuales y un deseo de regresar a la “edad oscura”. “Las redes homosexuales presentes en la Iglesia deben ser erradicadas”, escribió Viganò. Olvida entonces Viganò que el mismo protegió en su momento a un declarado pedófilo -posiblemente homosexual- hecho que lo involucra de posibles cargos criminales en los Estados Unidos de América y en otras muchas regiones del mundo. (Por ejemplo acaba de ser condenado en Australia el otrora hombre fuerte de Francisco el Secretario de Economía de la Santa Sede Cardenal George Pell.

Quienes son cercanos a Francisco, afirmó Viganò, “pertenecen a la corriente homosexual a favor de subvertir la doctrina católica en torno a la homosexualidad”. Para tener autoridad teológica, citó la infame carta de 1986 dirigida a los obispos en la que se condenó a la homosexualidad como “un trastorno moral”. Esa directiva fue emitida por la “Congregación para la Doctrina de la Fe” y estaba diseñada para hacerles a los homosexuales lo que alguna vez hizo la Inquisición, sin las muertes en la hoguera. La carta del obispo cita las sanciones del Antiguo Testamento a los “sodomitas” y una interpretación del Nuevo Testamento de Pablo, quien admitió que no estaba hablando con autoridad divina directa. San Agustín, a quien le encantaba el sexo y lo practicó mucho antes de odiarlo, y moldeó la mentalidad de la Iglesia al respecto en el siglo V diciendo: “El matrimonio es solo un grado menos pecaminoso que la fornicación”. Lo que llamaba “el desorden adictivo”.

Igual desde las antípodas, desde Cuba y propiciado por el intenso y poco habitual debate entre cubanos surgido del proceso constituyente, la extrema derecha conservadora católica local anónimamente desveló su existencia al publicar un extenso panfleto al estilo “yo acuso” contra uno de los suyos el señor Arzobispo de Camagüey Wilfredo Pino Reyes. Al expresar este su opinión personal   -aunque en contra del matrimonio libre y consensuado entre adultos- pero si a favor de las “parejas de hecho”. La carta anónima, firmada por un “grupo de sacerdotes católicos cubanos” nos recuerda en nuestra historia la lucha contra los demonios: aquellos “autos de fe” contra los primeros “amujerados’  isleños en el siglo XVII o los actos de repudio contra las escorias sociales (entre ellos los homosexuales) en pleno siglo XX. Una larga historia de prejuicios y odio al Otro. Lo que falta en estos pronunciamientos neo-puritanos, desde entonces hasta ahora, es la Figura en el centro de la fe. Eso se debe a que, salvo por su condena al comportamiento adúltero, Jesucristo jamás dijo nada sobre a quién se podía amar o no. Nada sobre las personas homosexuales. Nada sobre el celibato sacerdotal ni sobre prohibir que las mujeres formen parte del clero, para el caso.

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Mientras caminaba una fría mañana de diciembre por la Puerta Toscana de la Vía Francígena de mil años de antigüedad, me topé con muchos católicos a lo largo de ese sendero peregrino hacia Roma que se mostraban escépticos de que los nuevos aires puedan refrescar los salones y las mentes en el Vaticano donde no se había abierto una ventana en décadas. La única nube que tapaba el sol de la fe de estos hombres y mujeres eran las incesantes noticias sobre el clero criminal, pedófilo y corrupto. Una mujer católica y sexagenaria me explicaba que los “conservadores no moverán un dedo para solucionar el problema, sino que optarían por el statu quo y ello haría de la Iglesia una paria global”. De acuerdo. A las viejas guardias le enfurecen declaraciones como la que hizo Francisco el 26 de agosto 2018, cuando le preguntaron cómo debe tratar un padre a un hijo homosexual, dijo: “No lo condenes, dialoga, escucha”. Una Iglesia que no condena, que escucha, dialoga y es dialéctica, no lo perdonan los militantes de la falange integrista.

Los mismo se repite ahora a pocas semanas de la reunión de febrero los encubrimientos en el interior de la Iglesia por el abuso de poder, la corrupción y la violencia sexual en sus filas, destapan otro caso relacionado con el Obispo argentino Gustavo Zanchetta considerado hijo espiritual de Francisco a solo un año que el papa lo nombrara asesor de la “Oficina de Administración del Patrimonio de la sede Apostólica” (APSA) el organismo encargado de administrar las propiedades inmobiliarias de la Iglesia, por conducta sexual lasciva, abuso de poder y encubrimiento.

La manera de salir de la crisis actual es tener más luz y menos oscuridad, así como dar algunos pasos audaces y drásticos, me comenta esta mujer en la Puerta Toscana. El papa opta por hacer silencio, con su agenda de dinamitar desde (a)dentro a esa curia medieval. Me explica “…para empezar, los clérigos no deben juzgar a otros clérigos; dejen que los miembros laicos, mujeres y hombres, realicen las investigaciones, que la justicia penal y civil puede ejecutar sus obligaciones en trasparencia”.

El celibato sacerdotal debe ser opcional. Es un anacronismo y, en efecto, no es una de las verdades “infalibles”; además, quizá es una de las principales razones psicológicas por las que abunda la pedofilia en el clero al verse privados de una familia real, humana, con esposa e hijos. Durante años en la Iglesia, los hombres casados podían ordenarse sacerdotes como aún pueden hacerlo en la fe griega ortodoxa u otras muchas iglesias protestantes.

Igual sucede con la ordenación de las mujeres, sectores laicos reclaman el derecho de entrar al sacerdocio, como la Iglesia anglicana o las luteranas. Cuando le preguntaron al respecto, Francisco dijo que únicamente los hombres podían ser sacerdotes porque Jesucristo solo eligió a hombres como apóstoles. Esa lógica es bastante deficiente, pues Jesucristo también eligió solo a judíos y no hay muchos de ellos en la actualidad que sean invitados al sacerdocio católico. Sin mencionar la historia de María de Magdala.

Una última alternativa escapatoria podría ser tomar como guía moral a la católica embajadora de Estados Unidos en el Vaticano, Callista Gingrich, quien tuvo una aventura de seis años con el ultraconservador Newt Gingrich, quien era casado, y se convirtió en su tercera esposa. En Roma, como toda ciudad que presume de Eterna, la hipocresía suele ser igual de eterna.

Hola Armonía.

Hola Armonía.

Me dibujas ese parpadeo de luces que revelan

cascadas de aludes de lava y miel.

Hola Armonía.

Sol que no  concluye con el amanecer

de tus labios de cerezas y tus dientes de salitre.

Pequeña que juega con el agua que fue nieve,

espejo que me devuelve el reflejo de la Luna.

Espumas plateadas de cirios que resucitan

como venas sangrantes de vírgenes.

Hola…

Rostro perfecto de azules y mágicos contrastes.

Templo de sectas ocultas en el desierto.

Almohadas de arenas movedizas.

Tú que te compadeces de los enanos y travestis,

de los bípedos que caminan sobre el agua,

dejas atrás el viento del sur y las ballenas blancas.

Hola

Espíritu libre, camino al andar, versos de ágape.

Deja que el brabante sonido de la trompeta

Dirija a las hormigas y los sueños de ayer.

Hola Armonía.

Intellectual dark web, Quillette.

 

 

La Australiana Claire Lehmann, editora del sitio “Quillette” resulta una de las principales voceras de lo que se conoce en el ámbito de las redes digitales y la internet como los IDW (intellectual dark web) un grupo de académicos, periodistas y empresarios tecnológicos que expresan su inconformidad para con los prejuicios y los sesgos de los medios de comunicación y las limitaciones en el mundo académico y universitario. En un amplio artículo titulado “The Voice of the ‘Intellectual Dark Web’ publicado por Mark Metcalfe en el sitio digital “Politico Magazine” se define IDW como:

Over the past year, the IDW has arisen as a puzzling political force, made up of thinkers who support “Enlightenment values” and accuse the left of setting dangerously illiberal limits on acceptable thought. The IDW has defined itself mainly by diving into third-rail topics like the genetics of gender and racial difference—territory that seems even more fraught in the era of #MeToo and the Trump resistance.

Algunos de los intelectuales más polémicos y mediáticos de nuestros días han expresado su admiración por el sitio “Quillette” como el psicólogo  Jordan Peterson, el biólogo evolucionista Richard Dawkins, el profesor de Harvard Steven Pinker  y Jonathan Haidt de la Universidad de New York University, junto a periodistas y columnistas como: David BrooksMeghan Daum y Andrew Sullivan.

El sitio publica artículos y ensayos que incluyen temas tabús sobre el sexo, las diferencias sexuales, la raza, el islam, la libertad de expresión, la violencia doméstica y social, la religión… Jonathan Haidt coautor del aclamado libro “The Coddling of the American Mind” refiriéndose a “Quillette” escribió: “un lugar donde las personas que aman las ideas pueden jugar con ellas sin suponer que hay ideas con las que no se pueda jugar”.

Lehmann, ahora de 33 años fundó “Quillette” en 2015, es su principal editora a tiempo completo y publica como promedio 10 entradas cada semana con el tema principal de la libertad de expresión; libertad de expresión que acuerdo a la propia Lehmann es coartada desde el mundo académico hasta los medios de comunicación. Entre los 10 artículos más leídos del sitio se encuentran títulos como: “The Psychology of Progressive Hostility,” “I Was the Mob Until the Mob Came for Me” y “Why Women Don’t Code.”

Durante una muestra de treinta días “Quillette” recibió aproximadamente 2 millones de visitas diarias más que otras páginas populares leídas fundamentalmente por la inteligencia anglosajona desde Australia hasta Canadá, como los portales del New York Review of Books; y, más que Harper’s y Tablet juntas, de acuerdo al sitio Alexa.

Claire Lehmann no se considera una periodista, tampoco le interesa participar directamente en la política. Se define como una “centrista” sin poder identificarse “claramente” en el espectro político.

Explica que, en Australia, un país con 25 millones de habitantes el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch es dueño del 60% de los diarios que se venden en la isla continente, entonces no hay muchas opciones o plataformas para ejercer la libertad de prensa e información, el debate público y la pluralidad de ideas. La opción lógica es la internet. Por ejemplo, en una entrevista con la editora de Rebel Media, Ezra Levant, dejó claro que los medios oficiales australianos no publicarían sus ideas críticas sobre el feminismo que si puede hacer desde “Quillette”.

En tiempos en que muchos poderes intentan controlar lo que leemos, lo que podemos decir, escuchar o ver en la internet, incluso coartar el debate de ideas, las ideas expuestas en “Quillette” pueden a veces parecer “inflamatorias”. Pero, necesarias, opino. De los debates y la libre circulación de las idas nacen las acciones que transforman la vida de los hombres y sus sociedades, sin la libertad de la Viena o Londres en el siglo XIX no existiría el freudismo o el marxismo. Sin “Quillette” o la comunidad de los “intelectuales de la red oscura”    –u otros grupos o usuarios a su favor–   la internet terminaría siendo controlada por un agresivo y poderoso grupo de capitalistas de alto riesgo, innovadores tecnólogos, voraces políticos o burócratas bajo el nombre de Google o Facebook, la Agencia de Seguridad Nacional o la UNESCO, una red donde impere la censura, el control y la vigilancia, donde las minorías no puedan opinar con claridad sobre sus valores, su lógica y la de sus objetivos últimos con veracidad, pluralidad y libertad.

Como escribiera Richard Dawkins en un tuit sobre “Quillette”:

Quillette, superb online magazine, stands up for the oppressed minority who value clarity, logic and objective truth              https://t.co/B5XUZ7giyv

— Richard Dawkins (@RichardDawkins) July 25, 2017

Por supuesto que la publicación tiene una amplia comunidad en línea de detractores y críticos que los “acusan de fascistas” o en su defecto de “comunistas”, de “liberales o conservadores blancos, elitistas y ajenos a la realidad política del resto del mundo que no sea el anglosajón”, de psuedociencia o propaganda inflamatoria. De perseguir oscuros intereses lucrativos o algo peor…Algunos de los criterios adversos se pueden leer en sus enconados debates en la red social Twitter.

 

The reason publications like Quillette exist and find audiences is that not everyone with a higher education is smart.

— Only using this platform for BOO-ms (@DavidKlion) August 17, 2018

 

Bari Weiss, Katie Herzog, Peterson, Quillette… these people are in the “validating old-white-refusal-to-grow” business. it’s not an honest or dignified business, but DAMN is it lucrative            pic.twitter.com/ODBv13QnRn

— Owen Ellickson (@onlxn) October 2, 2018

 

Sorry Quillette trolls, and supporters of «real science», I have to do some pseudo science now, so I can’t play with you anymore. But your fav mag has some great reads for you, such as mocking sexism or, for truly masculine troll, call for military intervention in Venezuela        pic.twitter.com/nb0CffG24v

— Cas Mudde ✊ (@CasMudde) October 5, 2018

Al visitar “Quillette” leer sus artículos junto a los cientos de comentarios que los acompañan uno siente ese cálido aire de la pluralidad en los debates, a veces elevado e instructivo, otras menos; pero siempre descubres la reconfortante aspiración de disponer de “un lugar donde las personas que aman las ideas pueden jugar con ellas sin suponer que hay ideas con las que no se pueda jugar”.

 

Iglesia católica y matrimonio igualitario en Cuba.

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Iglesia católica y matrimonio igualitario en Cuba: breve comentario a un texto preocupante, escrito por el intelectual cubano Víctor Fowler Calzada, a finales del 2018.

 La Agenda LGBTI de Wilfredo Pino Estévez, arzobispo de Camagüey-Cuba” es el título de un documento que, con bajo la firma de “Un grupo de Sacerdotes Católicos de Cuba”, circula por las redes. Se trata de un material destinado a confrontar (en realidad, se propone acorralar) un texto de monseñor Pino Estévez, que bajo el título “Mi modesta opinión” había publicado en la página web de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. Basta tomar en cuenta y agregar a lo anterior que, en medio del encuentro de opiniones que el país vive a propósito del actual Anteproyecto de Constitución, un obispo considera que el artículo 68 es un ejemplo de “imperialismo cultural” (Dionisio García, de Santiago de Cuba); otro estima que el matrimonio igualitario no debe de ser admitido, aunque sí ofrecer cobertura legal a las “uniones de hecho” (Wilfredo Pino, Camagüey) y 21 iglesias protestantes firman un documento manifestando su oposición radical a la inclusión del artículo, para que entendamos que estamos ante un momento especial.

Si algo resalta en “La Agenda LGBTI…” es el modo en que la rabia es organizada para despertar en quien lee la sensación de un peligro arrasador e inmediato, capaz de hacer estallar el orden social en el país (e incluso en el mundo); por este camino, el texto hasta incluye un momento en el que la ira se transforma en simple vulgaridad solariega. De esto último es un buen primer ejemplo cuando la inesperada introducción de la sospecha de que alguien como Pino, ascendido a la dignidad de Obispo en un panorama marcado por “la actual deficiencia de formación del clero de Cuba en general”, ni siquiera ha leído las “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”, firmadas por quien luego fuera Benedicto XVI, cuando como cardenal Joseph Ratzinger actuaba como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Y otro ejemplo más, esta vez al nivel de la chancleta, lo encontramos en la siguiente pregunta que, puesto que no es derivable de las palabras de Pino, sólo pueden venir de los cerebros de los redactores del documento: “Al menos, de momento, en la Arquidiócesis de Camagüey, ¿para continuar siendo católico, será necesario volverse pro-sodomita?”

En este exacto punto, no deja de llamar la atención lo que el texto, sin decir, dice acerca de un calculable (a partir de lo que sugiere sobre la supuesta ignorancia de Pino) bajísimo nivel teórico, cultural, teológico e informativo en la más alta jerarquía del catolicismo nuestro; sobre la tolerancia de quienes promovieron, aceptaron o compartieron responsabilidades con este que ahora es negado de modo tan absoluto. ¿Son realmente “un grupo de Sacerdotes Católicos de Cuba” quienes, arrastrados por la cólera hablan así, dejan entrever suspicacias semejantes sobre las interioridades de la Iglesia cubana y, en general, sobre los sacerdotes católicos cubanos? ¿De cuál Cuba?

Con toda humildad, arrodillado y humillado en lo poco que soy, quisiera que no sea cierto y más bien prefiero imaginar a personajes oscuros, en sótanos más oscuros aún, gente entrenada para manipular y mentir; gente a quien señalar sin vergüenza porque -en el contexto de la vida interna y los escándalos del catolicismo hoy- es una clara, muy lamentable y peligrosa intervención en la opinión pública un párrafo como el que sigue, colocado casi en el final de la carta:

“Paralelamente, si urgido por las circunstancias, el Papa Francisco convocó a una reunión mundial de obispos para febrero de 2019, a fin de tratar el escándalo de los abusos sexuales en la Iglesia, viendo lo que pasa en Cuba tendría la oportunidad de dar una señal muy clara. En efecto, si el Papa sancionara severamente a este arzobispo cubano por predicar lo que la Iglesia condena, los obispos de todo el mundo pondrían las barbas en remojo sabiendo de antemano el castigo que les espera en febrero a los homosexuales infiltrados en la Iglesia, pero si como todo indica no se toma ninguna medida ejemplar, vamos derecho al abismo.”

 Lo primero a decir es que la reunión mundial de los obispos va a tratar el escándalo de la pedofilia, escándalo que -vale la pena recordarlo- lo mismo incluye hasta hoy múltiples ejemplos de abuso homosexual que heterosexual; es decir, lo que se trata es el uso del poder para dominar “al otro” o “la otra” y así satisfacer deseos sexuales. El documento clama por una acción papal específica para sancionar “severamente” al Obispo camagüeyano y para ello mezcla, como si se tratasen de una única cosa, el pronunciamiento de Pino acerca de las “uniones de hecho” con los numerosos casos de pedofilia que (luego del conocimiento público de casos en países como Irlanda, Estados Unidos, México o Chile) han conmovido a los creyentes católicos en el mundo, sacudido a la opinión pública internacional, y estremecido a la más alta jerarquía vaticana.

En el penúltimo párrafo los autores de “La Agenda LGBTI…” se despiden con un burdo e increíble chantaje nada menos que a la más alta autoridad católica, y para ello presentan un argumento según el cual cualquier inacción o silencio del Papa sobre la opinión de Pino significaría que el abismo se precipita, todavía, más veloz, en nuestra dirección. Decepciona y nos llama a extremar la alerta pública el leer a estos presuntos “Sacerdotes Católicos de Cuba” que imaginan “el castigo que les espera en febrero a los homosexuales infiltrados en la Iglesia” como si ese fuera a ser el tema de la reunión; por tales motivos, hay que insistir y nuevamente insistir, en que el tema es la fusión entre poder, pedofilia, abuso sexual y, lo peor de todo, el silencio y la manipulación sobre estos temas en el interior de la institución católica. De esto es que hablan las denuncias que nunca fueron tramitadas, o los casos de curas que, en lugar de ser juzgados, eran trasladados de diócesis o protegidos de otra forma.

Echar en un mismo saco una diferencia doctrinal y una conducta criminal, perdónenme los redactores de la carta, es una elección irresponsable, inculta y malvada.

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Pedro Monreal, desde un sitio en la red, el nueve de octubre de 2018, se permite un comentario y dos preguntas sustentadas en el escrito de Victor Fowler.

Comentario:

El texto del arzobispo de Camagüey fue publicado el 24 de septiembre en página web de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. Esa es una publicación institucional –con sede legal en Cuba- donde es razonable asumir que no se publica “por la libre”. Por otra parte, la respuesta de “Un grupo de Sacerdotes Católicos de Cuba” se publicó poco después en un sitio web llamado InfoVaticana –con sede legal en España- que se autodefine como “un medio de información libre e independiente”, y que declara entre sus objetivos “el rechazo de las imposiciones totalitarias del poderoso lobby LGTB”. Es decir, parece ser un sitio hecho expresamente para facilitar que se publique “por la libre”.

Primera pregunta: ¿se conoce quienes son las personas que han firmado el documento bajo el seudónimo colectivo de “Un grupo de Sacerdotes Católicos de Cuba”?

Segunda pregunta: ¿existe información acerca de si el sitio InfoVaticana es una plataforma de vehementes trabajadores por cuenta propia obsesionados con denunciar con “crudeza” el islamismo y lo que llaman “ideología de género, o si se trata de otra cosa más aviesa, como pudiera ser una disimulada derivación institucional diseñada para la “negación plausible”?

“Negación plausible”, excelente termino el utilizado por el economista cubano muy acorde con el uso de las políticas comunicacionales de la Santa Sede y las nomenclaturas locales. Silencio, primero. Negación, después. Las preguntas de Monreal pueden estar contenidas en la última oración de Fowler, “elección irresponsable, inculta y malvada”.

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Por su parte la académica y prestigiosa revista del Instituto Cubano de Cine: “Tema”, dedica uno de sus debates conocidos como… “jueves del último mes” a ¿redescubrir? que en Cuba existen “fundamentalismos”.

Ocultos y solapados, según los panelistas. Pero hay otros profusamente visibles, sonoros y hasta folclóricos.

Estos “fundamentalismos religiosos” han aflorado según los panelistas de “Temas” a raíz de los debates y consultas constitucionales y el plebiscito del 24F para ratificar la nueva ley de leyes para Cuba. Víctor Fowler formula una pregunta esencial. ¿De cuál Cuba?

De cual Cuba estamos legislando, de una interpretación real o una ficcional que se reconstruye incesantemente desde la narración poliédrica de todo “fundamentalista”.

Lamentablemente como desea el articulista no se trata de gentes entrenadas para mentir y manipular desde los oscuros sótanos de los poderes terrenales o celestiales; se trata de personas con poder. Poder real para decidir sobre nuestras propias potestades; y, que, por lo general, no responden a las interrogantes de ciudadanos tan bien informados como Víctor o Pedro.

Una abstracción fundamentalista dentro de la negación de lo plausible como esbozaba Derrida en su libro “El siglo del perdón”. La narración de “Había una vez…” un debate apócrifo sin respuesta a las preguntas.

 

Del planeta de cristal al cisne negro.

 

Hace unas horas, en una conversación con un par de amigos, quedamos en escoger a un guitarrista vivo y un disco. Seleccione a Joe Satriani y el disco “Black Swans and Wormhole Wizards”.

Aquellos de mis lectores que no lo han escuchado se los recomiendo.

Tomen una hora libre y escuchen el disco completo, como se escucha una sinfonía. No se arrepentirán. Satriani ha sido reconocido desde sus inicios como un músico de elevadísimo nivel instrumental, desde su consolidación con el célebre disco Surfing with the alien, publicado en los ’80. Lo mismo ejecuta hard rock, heavy metal, jazz y blues.

Su virtuosismo ha trascendido a tres generaciones musicales. Se le considera uno de los creadores del estilo “shred” (intérpretes de pasajes de gran complejidad técnica a gran velocidad). Incluso se le considera como uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos.

“Black Swans and Wormhole Wizards” se escucha como un todo desde “Premonition” hasta el “Black Swans and Wormhole Wizards”. Una pequeña obra maestra.

 

El infiel y el profesor.

 

Puede la amistad transformar el mundo. Si, puede. Claro que puede. Se imaginan que en el siglo V A.C. Sócrates y Buda fueran amigos, que ambos describieran la simple verdad de la liberación humana, los caminos al nirvana, se unieran Oriente y Occidente, en una meditación o en dialogo sin propósito o fin. En el siglo XXI (con las redes sociales) la amistad y el amor igual se han digitalizado. Pero había un tiempo que no era así, y muchas de esas amistades animaron al mundo que hoy tenemos.

El avance de las ciencias durante el siglo XIX estará en deuda con esas relaciones de amistad que se establecieron entre muchos de sus protagonistas: David Ricardo y Thomas Malthus, Jeremy Bentham y John Stuart Mill, Nassau Senior y Alexis de Tocqueville, o Eugen von Böhm-Bawerk y Friedrich von Wieser, Marx y Engels…

En esta tradición, el estudio de la relación de amistad fraterna entre David Hume y Adam Smith abre al interesado un panorama fascinante del ambiente intelectual en la Escocia del siglo XVIII y de la personalidad de estos dos grandes del pensamiento intelectual, social y filosófico.

La lectura de la obra de Hume y Smith, mas allá de sus carencias humanas, te hacen recuperar la sensación de libertad y el deseo de “hacer” como pocos intelectuales occidentales en el actual siglo XXI. Dos fuerzas de la naturaleza que han configurado las ideas occidentales desde entonces.

David y Adam fueron amigos. Quedo poco que decir. Esa amistad nos las narra Dennis C. Rasmussen (profesor en la Tufts University) en un deslumbrante ensayo, donde aborda la relación de amistad de estos dos genios desde su encuentro en 1749 hasta la muerte de Hume en Edimburgo en 1776 y el período posterior, hasta 1790, en que desaparece Smith. El libro es un relato de este aprecio mutuo en el que destaca, de forma llamativa, la ausencia de debate entre los dos hombres. Los otros casos conocidos de amistad intelectual nos enriquecieron precisamente porque, más allá del afecto personal, predominó entre los amigos la pugna de las ideas. Ricardo se opuso ‒con la excepción de la teoría de salarios‒ a prácticamente todo lo que dijo Malthus; Senior rebatió la idea de Tocqueville según la cual la extensión de la propiedad eliminaría el pauperismo; Mill renegó del utilitarismo benthamita; y Böhm-Bawerk criticó frontalmente la teoría del valor de Wieser. Nada de esto se da entre Hume y Smith, o entre Marx o Engels, por ejemplo (otra amistad que define nuestros tiempos). Más allá de esta curiosidad el libro profundiza en la similitud intelectual de Hume y Smith, su liberalismo. Las referencias mutuas son siempre respetuosas y, cuando discrepan lo hacen siempre de forma sutil y marginal, con la intención clara de no poner en duda la validez de lo comentado.

“Libro breve, ameno y bien escrito que cuenta dos historias relacionadas: una, sobre la larga amistad de dos personajes públicos prominentes, reconocidos y controvertidos que viajaron, debatieron y movieron la actualidad del momento; la otra, el diálogo intelectual entre dos colosos del pensamiento europeo del siglo XVIII. La primera es divertida y amena. Nos introduce en los prejuicios ‒especialmente los religiosos‒ y rivalidades sociales del momento, y nos descubre la personalidad de los dos genios y de sus vidas cotidianas; la segunda intenta descubrir las influencias sutiles de uno sobre otro en sus posiciones intelectuales”.

Se lee desde la reseña de la Revista de Libros.

Una de las razones de la notoriedad de Hume fue su escepticismo religioso, su rechazo al concepto de la inmortalidad y su consideración de las creencias religiosas como superfluas para la filosofía y la moral. Como afirma Rasmussen en su libro:

«Smith fue mucho más hábil a la hora de ocultar sus propias opiniones» (p. 48), pero es dudoso que en su fuero interno fuese tan escéptico como su amigo Hume. Uno de los mejores conocedores de Smith y su tradición intelectual, Jacob Viner, subraya la influencia del «teísmo optimista de los filósofos escoceses» en las creencias smithianas (Adam Smith and Laissez Faire) y sobre su creencia en la «existencia de un orden en la naturaleza en el que pueden discernirse benéficas intenciones hacia el género humano». 

Es seguro que algunas de las tesis del Tratado sobre la naturaleza humana de Hume influyeron sobre la Teoría de los sentimientos morales de Smith.  Tanto la idea de que la moralidad no deriva de Dios, sino de los propios seres humanos, de sus sentimientos, como los conceptos de simpatía y benevolencia, y se proyectaron sobre el esquema smithiano, pero es difícil compartir la idea de Rasmussen de la influencia de Hume en toda la concepción social de Smith.

La amistad, ese espejo donde cabe toda la sencillez de la vida y donde puede reconocerse una extrañeza compartida, desde Sócrates y Buda, ha sido el aliento inmemorial de la filosofía.

Entre sus episodios memorables encontramos la ascendencia de Sócrates sobre Platón, la complicidad de Montaigne y La Boétie, el mecenazgo de Jelles con Spinoza, la amistad fraternal entre Emerson y Thoreau, la estudiantil entre Nietzsche y Rodhe, la polémica entre Chesterton y Shaw. Hume y ­Smith se suman a esa cita. Ambos compartieron una misma plataforma desde la que pensar, un trampolín que estaba ya un tanto desvencijado. La Escocia del XVIII, pobre y atrasada, no sólo perseguía a las brujas, sino que una blasfemia podía significar la horca. En ese ambiente avinagrado e intolerante, dominado por el espíritu de la persecución, obsesionado con la predestinación y la mortificación, surgieron estos dos genios del pensamiento moral y económico. Los dos fueron solteros empedernidos. Por sus circunstancias vitales, Smith tuvo que ser más circunspecto (ocupaba un cargo en una universidad dominada por el clero), mientras que Hume fue rechazado en las dos cátedras que solicitó (por “incapaz de instruir a los jóvenes”). Smith escribió el libro más influyente de la historia del pensamiento liberal, La riqueza de las naciones, una defensa del comercio libre y una crítica de los aranceles (Margaret Thatcher lo llevaba siempre en su bolso. Cuando abandono la cátedra, ironías de la historia, ocupó un puesto de agente de aduanas y pasó el resto de su vida cobrando aranceles).

Uno Hume revolucionó la moral dejando aparte la religión por primera vez. El otro Smith escribió el libro más influyente del pensamiento liberal. El escepticismo se asociaba en aquella época al nihilismo y la insensibilidad. Pero para Hume era el mejor modo de estar en paz con uno mismo. La humildad intelectual permitía hacerse preguntas y era eficaz para combatir el dogmatismo. A diferencia de Smith, Hume nunca tuvo una profesión estable con la que financiar su vocación. Ejerció de preceptor de un noble enajenado, de bibliotecario, de secretario en una expedición militar y de miembro del servicio diplomático. Esa independencia de las cátedras le permitiría, como a Spinoza, pensar en libertad y convertirse en uno de los filósofos más importantes de Occidente.

Al final del libro, Rasmussen se detiene en el affaire que rodeó la publicación póstuma de los Diálogos sobre la religión natural, la obra más ambiciosa de Hume. La religión fue una de sus grandes preocupaciones y, en cierto sentido, todo lo que escribía tenía que ver con ella. El volumen suponía su aportación definitiva sobre el tema. Hume no simpatizaba con el clero, pero, a diferencia de sus amigos los “philosophes’, nunca fue un ateo militante. Su crítica de las creencias religiosas, enmascarada por el humo de los diálogos socráticos, era sutil y profunda. Nadie en su época creía que se podía ser íntegro sin tener fe, y que un escéptico declarado fuera un modelo de sabiduría y virtud constituía un escándalo. Cuando en la primavera de 1775 la salud de Hume empezó a empeorar, todo el mundo quería saber si mantendría su escepticismo hasta el final. El relato de lo que fueron sus últimos días es impactante. El filósofo demostró que la moral no requería de consuelos extraterrenales y se mostró alegre y calmado, sin esperanzas o miedos injustificados. Una actitud que confirmaría Adam Smith en la conmovedora Carta a Strahan, con la que se cierra el libro y el círculo de la amistad. “Estoy muriendo tan rápido como desearían mis enemigos, si es que los tengo”, le dijo Hume a su médico, “y con tanta serenidad y alegría como podrían desearme mis mejores amigos”.

‘El infiel y el profesor. David Hume y Adam Smith, la amistad que forjó el pensamiento moderno’. Dennis C. Rasmussen. Traducción de Àlex Guàrdia. Arpa, 2018. 382 páginas.

“Evolution”

¿Qué tierra esconde tus selvas oscuras de minotauros y unicornios?

La brizna trasparente de la mañana color plata, tus gemidos ocres.

Las siluetas de tus pies desnudos en una playa hecha de meteoritos.

 ACC/2018

Muro do Classic Rock

Hace cuarenta años la banda Journey publica su disco “Evolution”.

Una evocación a la memoria que comienza con una introducción majestuosa, un tema de rock instrumental, acústico y eléctrico, que anuncian nuevos tiempos, “Majestic”.

Bien comienzan los ochentas… 1980. El Mariel. Asesinados Lennon y Óscar A. Romero. Solidaridad. El Nombre de la Rosa. Czesław Miłosz premio Nobel y muere Alejo en Paris. The Gods Must Be Crazy y mi primer Cunnilingus, Guerra Fría en el Este, llega Ronald Reagan. Pero todavía estamos en 1979.

“Evolution” (1979) e “Infinity” (1978) le dan la bienvenida a Steve Perry a Journey. Una voz poderosa.

No es casualidad que la última canción de “Infinity” sea “Open the Door”, la invitación a que una chica te toque el alma. Se puede escuchar como un mismo tema, “open the door…majestic”, un tema doble. Abre la puerta majestad y todo el infinito del universo se te mostrará tal cual es, la deslumbrante sencillez de los átomos y las estrellas, junto al viento de marzo.

Le sigue “Too Late”. Te pregunto. ¿Escuchas lo que te voy a decir? Sabes todo cambia, como las aguas del rio del sabio griego o el mundo según el Eclesiastés. “Evolution” te canta como te abalaba el Maestro. “Vive la vida con la mujer que amas. Cualquier cosa que esté a tu alcance el hacerla, hazla según tus fuerzas, porque no existirá obra ni razones ni ciencia ni sabiduría en el “she ol” a donde te encaminas”. Demasiado tarde.

 “Lovin’, Touchin’, Squeezin’” uno al otro. Cuando estamos solos, acompañados de unas gotas de sudor, una vela, las cartas del Tarot, la Mena. Tus pecas que denotan un patrón oscuro y oculto como las silabas de de una civilización en la puerta de Tannhäuser y las estrellas de Orión, perdidos en “City of Angels” querubines adictos a la heroína y al hardcore, azules y desnudos. Y he visto alguna vez, eso que el hombre ha creído ver. He visto cosas que vosotros no creeríais. Yo he visto los archipiélagos siderales y las islas donde los cielos delirantes están abiertos al viajero. Atacar naves en llamas más allá de Orión.

 “When You’re Alone (It Ain’t Easy)” ¿Qué fuego muerde las entrañas de tu sexo perfumado de orquídeas y vainillas? Nuestro camino a Damasco o Roma. Un dios envenenado y una piedra de colores. El vapor de las arenas de Marte o el abismo infinito que separa nuestros deseos. 

“Sweet and Simple. SS. “Lovin’ You is Easy”.

“Just the Same way”, “Do you recall”, “Daydream”, “Lady Luck”. Junto a “Sweet and Simple”, “Daydream” son mis temas favoritos, dos baladas que define el sonido de “Journey” en los primeros años ochenta. Un sonido que a pesar de las malas críticas del gremio suele ser la banda sonora de los ochentas, el Kohélet de la Frecuencia Modulada cuando llegó  a Cuba por primera vez de mano de unos toscos radios rusos.

Ojos esmeralda

 

Con los pies descalzos sobre las maderas viejas.

Me asfixias cuando estás mirando tan desesperadamente.

Me ahogas con tus gestos transparentes

y tus vestidos de azúcar y espumas.

Susurras, el hombre que alguna vez ame, se ha ido.

Ojos esmeraldas, recuerdas la canción.

Sé que, bajo esos gestos de silencios y los pies desnudos

se esconde la fuerza de un universo en armonía.

En tus ojos esmeralda.

No puedo elegir por ti ¿lo sabes?

Solo decir que eres el Sol de enero.

La sombra tenue en la casa de los abuelos.

Las sirenas del mar Pacifico, el coral, las estrellas de cielo y mar.

El fuego de los faros.

El viento de las alas.

Solo permíteme danzar con tus ojos esmeralda.