El hombre religioso

Siempre he intentado comprender la psicología del hombre religioso -llamémosle hombre religioso- para diferenciarlo del hombre creyente como aquel que simple mortal necesita creer que resulta imposible que un universo, sitio infinito y misterioso, esté regido por las leyes de la física, el orden de las matemáticas, la fragilidad de la vida y el caos de la inteligencia humana; las fuerzas del hombre creyente necesita de una “entidad superior” para poner orden material y existencial en tanta grandeza y belleza, en tanto caos y violencia extremis.

La psicología del hombre religiosos es otro asunto. El hombre religioso cree en sus instituciones como emanaciones de esa “entidad superior” y casi siempre hace el ridículo, o el protagónico de imbécil.

Para muestra este tuit. Con una foto del tornado casi sobrepasando la casa de mi madre en Santos Suárez llega alguien y te provoca una sonrisa de tristeza por tanta idiotez.

Creo que le escribí algo parecido en la red social del pajarito.

Cuando ya crees que has visto toda la imbecilidad posible en envoltura humana, en todas sus facetas posibles y variadas manifestaciones, llega un imbécil nuevo y te desmiente en tu propia fragilidad… humana.

Hay siempre alguien allá afuera que nos supera, y no es precisamente Dios, es un humano que se cree puede interpretar las señales de Dios.

 

 

5 opiniones en “El hombre religioso”

  1. Y estás seguro que es religioso? No será uno de los tantos fundamentalistas, extremistas y otros “istas” que abundan por ahí? Creo que el verdadero hombre religioso no diría eso, me huele a otra cosa.
    Si es verdad que la Tierra tiene 7000 millones de habitantes y casi 5000 millones pertenecen a alguna de las tres grandes religiones (Cristiana, Islámica y Budista). ¿Entonces? ¿Vivimos en un mundo lleno de imbéciles? Aunque, bueno, pudiera ser que los restantes 2000 millones sean los que creen en facebook, esa sí es una categoría superior de imbecilidad.

    Saludos…

    1. Religioso de los que se creen pueden interpretar los signos de Dios. Creo que se explica la diferencia entre creyentes y los «ismos» extremos y variados, esos mensajes los he visto en docenas de lugares y miles de ocasiones, como una aberrante expresión de religiosidad. Lo vi cuando Katrina afectó New Orleans. Y la combinación de ese pensamiento con las redes sociales, ya sea Facebook o Twitter, es un cóctel molotov de cretinos e idiotas. He visto por suerte, otros cientos de creyentes o no, que en vez de escribir estas imbecilidades han llevado un plato de sopa, unas sabanas, un poco de pan, a los que se quedaron sin nada.

      1. Igual de acuerdo contigo. Me recuerda aquello que dijo un ilustre indio, que Dios se manifiesta a través de una holganza de pan para los hambrientos. Y de amor para los que odian, digo yo.

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