Carta Magna en Cuba

 

Finalmente se hace público el texto íntegro del anteproyecto para la nueva Carta Magna de la República de Cuba.

Entre las principales novedades:

  • El concepto de Estado socialista de derecho, a fin de reforzar la institucionalidad y el imperio de la ley, dentro de ello la supremacía de la Constitución.
  • Reformular conceptos económicos y sociales, en particular el de la salud y la educación, los que se mantienen como función del Estado y con carácter gratuito, aunque se prevé que la ley defina otras cuestiones vinculadas a los mismos.
  • El contenido del derecho de igualdad adquiere mayor desarrollo al incorporar a los ya existentes (color de la piel, sexo, etc.) la no discriminación por género, identidad de género, orientación sexual, origen étnico y discapacidad.
  • La posibilidad de que las personas puedan acudir a los tribunales para reclamar la restitución de sus derechos o la reparación o indemnización por los daños o perjuicios generados por la acción u omisión de los órganos, directivos, funcionarios o empleados del Estado, en el ejercicio indebido de sus funciones.
  • Respecto a la ciudadanía el cambio fundamental radica en que se modifica la no admisión de la doble ciudadanía, acogiéndose al concepto de la “ciudadanía efectiva”, que consiste en que “los ciudadanos cubanos, en el territorio nacional, se rigen por esa condición y no pueden hacer uso de una ciudadanía extranjera”.
  • Modifica la actual concepción de que el matrimonio solo es posible “entre un hombre y una mujer” y ahora se define que es entre dos personas.

El concepto del estado de derecho (socialista) es un avance con respeto a todas las constituciones anteriores, enfatizando la prevalencia del Derecho, de la Ley, en las relaciones sociales, económicas y culturales de todos los ciudadanos. Un principio básico del Estado democrático universal: nadie está por encima de la Ley.

Más allá de estos cambios conceptuales de la teoría del derecho constitucional tres de los cambios más trascendentes para los cubanos serán;

Primero, reconocer basado en el principio del Esatdo de Derecho, la capacidad constituyente y legal de los ciudadanos de demandar a los órganos, directivos, funcionarios o empleados del Estado en el ejercicio indebido de sus funciones. Habrá de definir en las normas complementaras que se entiende por ejercicio indebido y si per se constituye por igual hecho penal punible. O el alcance de órganos, empleados o funcionarios del Estado. ¿Son los médicos y funcionarios del Partido funcionarios o empleados del Estado? Uno de las modificaciones (según mi criterio) más importantes de la nueva constitución cubana.

Segundo, lo relacionado con la ciudadanía solo se modifica en un sentido práctico acorde con el derecho positivo la perdida de la ciudadanía cubana.

En la práctica ningún cubano perdió la nacionalidad por acogerse a otra ciudadanía. (Haciendo “letra muerta” lo que establecía la anterior Constitución de 1976 cuando exigía: “No se admitirá la doble ciudadanía. En consecuencia, cuando se adquiera una ciudadanía extranjera, se perderá la cubana”). Los cubanos siempre regresaron a Cuba como ciudadanos cubanos aunque tuvieran otra ciudadanía.   Ahora esta realidad se reconoce con el concepto de “ciudadanía efectiva” la que consiste en que “los ciudadanos cubanos, en el territorio nacional, se rigen por esa condición y no pueden hacer uso de una ciudadanía extranjera”. Lo contrario en el extranjero deberás acogerte a la otra ciudadanía y no a la cubana. Cuando es el deseo de muchos cubanos residentes en el extranjero de mantener los derechos y deberes de su nacionalidad aun residiendo fuera de Cuba.

Tercero, pero sin dudas el derecho más popular y de seguro el más debatido será el del “matrimonio igualitario” modificando el concepto de la anterior Carta Magna que lo concebía solo entre hombre y mujer. Claro que en el Articulo No. 68 no se menciona la base del matrimonio, de la vida en unión común, de la unión civil, de la familia que debe ser el: amor. El Derecho como madre de la Justicia a veces es ciego al fundamento de toda relación humana, el amor.

La igualdad de derechos individuales, sociales y economicos para todos las personas sin distinción alguna es uno de los logros más relevantes de la civilización occidental recogido en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. (Se dice Hombre, y se dice Humanidad, hombres, mujeres, niños, niñas…)

Hoy en día en algunas teocracias modernas (Afganistán, Irán y Arabia Saudita) la homosexualidad puede ser causa, no solo de discriminación, si no de pena de muerte. Hasta hace unas décadas la homosexualidad era considerada una enfermedad. No es de extrañar que en el propio occidente sean las teocracias,   con el Vaticano al frente y su cohorte de iglesias cristinas fundamentalistas y su jerga de neo agustinianismo político, las que se opongan a la igualdad plena de derechos para las mujeres, los homosexuales, el control de la natalidad, el sexo por amor y placer y al matrimonio igualitario.  

Ahora queda por parte de todos los cubanos debatir y refrendar, estar de acuerdo o no, mejorar o reforzar con nuevas ideas libertarias y humanas su nueva Carta Magna.

Raza…

Una sola de esas pilas de mando a distancia que cualquiera tira por ahí sin el menor apuro basta para envenenar varios miles de litros de agua. Una sola palabra puede envenenar igual de destructivamente una conciencia individual, una multitud, una gran parte de un país entero. Una palabra que nombra algo que no existe basta para convertir en realidad su entelequia y para provocar intoxicaciones colectivas de furia y de crimen. Palabras que designaban abstrusas invenciones teológicas motivaron persecuciones y matanzas de herejes en los primeros siglos de la Iglesia y luego en las guerras de religión que asolaron Europa en el siglo XVI. Por culpa de la facilidad que ofrece el idioma griego para crear palabras compuestas de términos abstractos, la virginidad de María o la naturaleza humana y divina o solo divina o más humana que divina o más divina que humana de Cristo desataron tormentas de crueldad y batalla olvidadas, así como volúmenes ingentes de doctrina teológica que guardan un parecido asombroso con las disquisiciones de teoría “istas” a lo largo del siglo XX. Un genio nos hablaba que hay dos condiciones del infinito, el Universo y la estupidez humana.

Una de las palabras más dañinas que han existido nunca, la palabra raza va a ser eliminada de la Constitución. “Francia es una República indivisible, laica, democrática y social. Garantiza la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos sin distinción de origen, de raza o de religión”. El texto enmendado dirá: “Francia es una República indivisible, laica, democrática y social. Garantiza la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos sin distinción de sexo, de origen o de religión”

Es una palabra tan cargada de historia, de vergüenza, de irracionalidad y de sangre, como desprovista de significado. No hay razas humanas.

No recuerdo cuando y para cual tramite burocrático deje en blanco las preguntas asociadas a mi raza: blanco, negro, mestizo…Lo dejé en blanco a propósito; pero el burócrata de turno era uno bien comprometido con la “causa de la planilla” en cuestión y me increpó si con los títulos que decía poseer en mi planilla no sabia como completar el tema de la raza, me molesté, le expresé que no lo completaba pues la raza a la que yo pertenencia no estaba reflejada en ese formulario, mi raza era la de todos, una sola: la humana…

Hoy somos una sola especie, Homo sapiens sapiens. Hay adaptaciones diversas a los entornos ambientales que implican mínimas diferencias en un patrimonio genético asombrosamente uniforme a través de los grupos homínidos de todo el planeta. Los miles de millones de seres humanos descendemos de un grupo reducido, al parecer unas cuantas decenas de miles de supervivientes de una catástrofe ambiental que habría tenido lugar hará unos 60.000 años. Todos somos parientes próximos, y además primos hermanos de los grandes simios, de los que nos separa poco más del 1% de la secuencia del ADN.

El veneno destructivo de la palabra raza lo asociamos sobre todo con el nazismo alemán y con el supremacismo blanco del sur de Estados Unidos.  Pero hay mas, mucho más. Ese lugar común oculta el hecho histórico de la aceptación universal que tenía el término en Europa y América desde las últimas décadas del XIX, y la toxicidad particular con que infectó la vida y la política en Francia durante toda la Tercera República. Los lectores de Proust estamos familiarizados con su compromiso valeroso en defensa del capitán Dreyfus, condenado sin pruebas por espionaje y traición sin otro motivo que su condición de judío.

El antisemitismo fue religioso mientras predominaba la religión, pero se hizo científico al convertirse la ciencia en el saber más prestigioso. Nos gusta suponer que la religión alimenta prejuicios, y que el conocimiento científico los disipa y nos vacuna contra ellos. Pero hasta el monstruoso escarmiento de la II Guerra Mundial y los campos de exterminio, el racismo se había sostenido sobre argumentos que se aceptaban ampliamente como científicos, y la esclarecida Escandinavia o la propia URSS  puso en práctica políticas de eugenesia muy estudiadas luego por los planificadores alemanes del mejoramiento de la raza. Los médicos de la Alemania nazi viajaban a Suecia con la misma voluntad de aprender con la que viajaban los juristas a los Estados del Sur para estudiar la teoría y la práctica de la segregación racial.

Nacionalismo, racismo, irracionalismo forman un caldo pútrido que empapa durante mucho tiempo la cultura europea, no ya sus márgenes de extremismo sino su atmósfera común, el corazón mismo de lo que para nosotros simboliza la tradición civilizada, la libertad de espíritu. Fue en Francia donde hirvió una parte de la peor negrura de Europa. En Francia proliferó un antisemitismo no menos virulento que el de Alemania o Austria, y el asalto a la racionalidad y a los valores democráticos alcanzaron una furia tal vez más envenenadora todavía porque se investían de brillantez intelectual y altos vuelos literarios. Drieu La Rochelle y Louis-Ferdinand Céline serían tal vez menos repugnantes si no fueran tan excelentes escritores.

Nous sommes tout le temps en train de voyager dans le temps. Seule la grande majorité est laissée émoussée par son histoire personnelle et croit que c’est la seule chose qui existe.

Es una historia del tiempo macabra a la que da miedo asomarse. Yo vuelvo a hacerlo porque estoy leyendo un libro de Frederick Brown, The Embrace of Unreason: France, 1914-1940. Brown cuenta cómo algunos de los escritores franceses más cultos y de mayor prestigio eligieron, literalmente, abrazar la sinrazón: denostar la sensatez y la mesura para celebrar la fuerza bruta, negar el albedrío del individuo soberano para subordinarlo a la presunta pertenencia colectiva de la tierra y la raza, poner el instinto por encima de la racionalidad, defender la monarquía absoluta y la arrogancia aristocrática contra el igualitarismo de la república, la fe católica contra el laicismo.

Viejos reaccionarios olvidados predican un evangelio monótono del patriotismo, la sangre, la búsqueda de chivos expiatorios, la denigración del extranjero y del enemigo, que alimentó las carnicerías de la guerra y que se vuelve a escuchar ahora con muy pocas novedades en cientos de nuevos frentes.

 En bocetos rápidos y precisos Frederick Brown retrata a Maurice Barrès, a Charles Maurras, al tortuoso Drieu La Rochelle. Los tres son hijos de la clase media, beneficiarios del sistema educativo de la Tercera República, herederos de la gran tradición culta de la lengua francesa; los tres se vieron instalados muy pronto en esa incomparable solidez de las instituciones culturales en Francia, los periódicos, las revistas literarias, las editoriales.

Los tres optaron sin vacilación por la barbarie. Sus biografías se encadenan en un devenir de medio siglo que va del caso Dreyfus al colaboracionismo con los invasores alemanes, de una guerra a otra guerra, a través del ambiente político cada vez más irrespirable de los años veinte y treinta. Maurice Barrès era muy viejo para ir a las trincheras en 1914, pero no para segregar todo tipo de basura literaria patriótica en celebración de la matanza. Charles Maurras compaginó la toxicidad de la propaganda racista con el activismo violento de sus seguidores, que circulaban en broncas pandillas armadas antes de que lo hicieran en Alemania los matones de las SA. Drieu La Rochelle publicó artículos y libros de un antisemitismo feroz y novelas morbosas y muy bien escritas, y casi siempre banales. Tanto a él como a Maurras, y como a una gran parte de la derecha francesa, la ocupación alemana les parecía preferible a la normalidad mediocre de la democracia, y además los libraba del peor enemigo, curaba el contagio, extirpaba el peligro de la raza judía.

Tanta riqueza de palabras que manejaban, y bastaba una sola para comprimir todo el odio del que eran capaces.

10 libros que te hacen despertar…

¿La existencia humana tiene propósito? Desde una perspectiva muy elemental, esta pregunta admite una de dos respuestas: sí o no. El “no” en cierto modo es tajante, y nos conduce a experimentar la vida sin mayor sentido ni plan ulterior, como cualquier otro ser vivo de este planeta: nacemos, nos desarrollamos, quizá nos reproducimos y, finalmente, esperamos el momento azaroso de nuestra muerte.

Es posible, sin embargo, que esta perspectiva no nos satisfaga del todo. Sea o no un accidente la evolución, la conciencia que el ser humano desarrolló lo sitúa en una condición paradójica: a la par de ese destino idéntico al de otros seres vivos, percibe otro que si no lo llama, al menos lo interroga: ¿será que estoy aquí por alguna razón más allá del solo hecho de estar vivo?, ¿qué dirección lleva mi existencia?, ¿es posible poner de acuerdo nuestras voluntades individuales en pos de un propósito colectivo?

Estas preguntas han recorrido la historia de nuestra especie desde hace más de 3 mil años, cuando algunos en la civilización del valle del Indo se sentaron a observar su propia conciencia, no en un ánimo ocioso o evasivo, sino con la intención nada desdeñable de comprender la naturaleza humana.

La civilización pudo detenerse ahí, pero por motivos que son a un tiempo evidentes y enigmáticos, continuó. Y desde entonces, el ser humano vive tironeado por fuerzas dispares que por un momento le muestran la luz de la armonía –consigo mismo, con sus semejantes y con su entorno– pero que, por otro lado, lo llevan a las sombras de la confusión.

¿La existencia humana tiene propósito? Si los sabios de la India y otras filosofías tienen razón, el único propósito de la existencia es despertar, darse cuenta. Pero como escribiera Walt Withman, este es un camino que cada persona debe recorrer por sí misma, nadie más puede hacerlo por otra. Y esa también es una paradoja de la existencia humana.

Los libros que compilamos a continuación tienen la característica común de contribuir a dicho crecimiento. Cabe aclarar que la lista no es modo alguno definitiva ni exhaustiva, ni los títulos se muestran con algún orden jerárquico en particular. Si acaso, su elaboración intentó cubrir diversos ámbitos: el pensamiento religioso o espiritual, la vida interior del ser humano, los problemas derivados de la vida en sociedad. Sin duda, las carencias serán varias, pero al mismo tiempo creemos que en esta lista se encuentran 10 buenos libros, capaces de suscitar la curiosidad, la duda y el ánimo de preguntar más.

Arquetipos e inconsciente colectivo, Carl Gustav Jung

Las ideas que Carl Gustav Jung comenzó a sostener después de su rompimiento con Sigmund Freud causaron polémica en el ámbito psicoanalítico. Si bien su maestro siempre intentó fundar una disciplina teórica y práctica asentada en el método científico, Jung, por el contrario, se decantó por otras vías, optando por la exploración en el pasado remoto del ser humano que encontró expresión en los símbolos, las mitologías, el pensamiento esotérico y otras tradiciones afines. 

Más allá de qué tan de acuerdo podamos estar o no con estas ideas, las investigaciones de Jung fueron serias, documentadas, y por ello mismo dan cuenta de algunos hechos fehacientes: durante mucho tiempo el ser humano comprendió el mundo a través del pensamiento mágico, experimentó la realidad a través de rituales, cifró su conocimiento en símbolos e historias, y un estudio atento de esas épocas de la historia de nuestra especie nos hace ver que ciertas constantes se repiten, como una corriente de saber que ahora permanece oculta, por más que en otras épocas acaso fuera evidente.

La obra de Jung nos abre los ojos a la posibilidad de esas otras formas de conocimiento que el racionalismo ha intentado sepultar desde que se convirtió en el modelo dominante de pensamiento. 

Memorias de la casa muerta, Fiódor Dostoyevski

Aunque se trata de un relato “ficticio”, esta obra está basada ampliamente en los años que Dostoyevski pasó en Siberia, donde fue encarcelado por sostener públicamente ideas afines al socialismo y el utopismo de su época. El encierro le mostró al gran maestro ruso los límites de la condición humana, tanto en su mejor como en su peor cara. Dostoyevski demuestra aquí una de sus mejores cualidades literarias: su pesimismo no exento de esperanza.

Cándido o el optimismo, Voltaire

Este relato breve de Voltaire sigue las aventuras de “Cándido”, un personaje que como su nombre anuncia, vive la vida con cierta inocencia que resulta paradójica ante todas las atrocidades que le rodean. En parte, Voltaire escribió esta obra como una suerte de refutación satírica del famoso dicho de Leibniz según el cual vivimos en “el mejor de los mundos posibles”. 

Además de la brevedad, el ingenio y la ligereza con que está contada la historia, cabe resaltar también su conclusión, la cual nos ayuda a pensar de otra manera esa búsqueda del “propósito” o el “sentido” de la vida que a veces emprendemos.

Retrato del artista adolescente, James Joyce

La primera novela de James Joyce anunció al genio literario que se consagraría después con el Ulysses, pero más allá de la importancia histórica, mostró a un autor capaz de entender y transmitir la intensa vida interior que se agita en todo ser humano y que en la juventud se presenta como una primera llamada de urgencia que conmina al sujeto a hacerse cargo de su deseo, de eso que siente como una vocación para su vida o que quizá experimenta incluso como una forma de destino. 

Conferencias de introducción al psicoanálisis, Sigmund Freud

Freud es una figura central en el desarrollo del pensamiento humano. Junto con Karl Marx y Friedrich Nietzsche formó la tríada que el historiador de las ideas Paul Ricœur llamó “los maestros de la sospecha”. Como Marx y Nietzsche, Freud sostuvo a lo largo de su trayectoria intelectual un escepticismo frente a toda idea heredada o en boga, e igual que ellos, a base de estudio, reflexión y una aguda capacidad de observación, fue capaz de formar juicios propios que a la larga sentaron las bases de una nueva disciplina. 

En ese sentido, la labor de Freud es equiparable a la de Marx, pues así como éste reflexionó sobre una realidad social que casi todo el mundo considera dada e inmutable, como si formara parte de la “naturaleza” humana (y no, como es, producto de las relaciones que sostenemos entre nosotros), Freud realizó una tarea casi idéntica con la psique, el “alma” que desde tiempos remotos se consideraba igualmente una suerte de “esencia” propia del hombre y la mujer, como si llegáramos a este mundo dotados ya de todas nuestras cualidades espirituales, anímicas, mentales, etc. Metódicamente, Freud demostró lo contrario: que la mente, como todo lo que atañe al ser humano, es resultado de las circunstancias en que se desarrolla, y en modo alguno se trata de la concesión de un dios, de la herencia de una vida pasada o del “destino” que a una persona le toca en suerte. 

El libro que sugerimos compendia una serie de conferencias (28 en total) que Freud concibió como un curso amplio sobre la disciplina en la cual tenía ya 10 años de trabajo en el momento en que comenzó a dictarlas (1915). Aunque el desarrollo de sus ideas conocería aún otras etapas, aquí se encuentran ya los fundamentos necesarios para entender el impacto profundo que tuvo la labor de investigación de Freud en la historia de la comprensión del ser humano sobre sí mismo. 

Dado el carácter de las conferencias y el público al cual estaban dirigidas, Freud fue sumamente pedagógico en la manera de exponer los temas elegidos, una cualidad que no siempre se encuentra en sus obras, pues aun cuando su estilo argumentativo y literario fue ampliamente reconocido, Freud se consideró siempre un hombre de ciencia, y en ese sentido algunas otras obras suyas, aunque tengan títulos seductores (La interpretación de los sueños, Duelo y melancolía, Tres ensayos de teoría sexual, entre otros), suelen tener también algunos momentos áridos, capaces de hacer desistir aun al lector más entusiasta.

El ocaso de los ídolos, Friedrich Nietzsche

En cierto sentido, Nietzsche es imprescindible en una lista como esta. Si bien su filosofía germinó en tierras preparadas ya por el pesimismo de Arthur Schopenhauer o el ardor con que el espíritu romántico combatió la andanada racionalista, Nietzsche supo cristalizar de manera original un filón del espíritu de su época que animaba a ver aquello de lo cual otros aconsejaban apartar la mirada, una forma de pensar que se preguntaba si acaso no era posible pensar distinto a la mayoría, si quizá el entusiasmo general no estaba mal dirigido. A su manera y con las limitaciones propias de su época, la filosofía de Nietzsche nos invita a descubrir la vida auténtica, a experimentarla y dejarnos embriagar por ella, y a aprender que ningún artificio del ser humano puede compararse al éxtasis de sentirse inundados por ella.

La sociedad del cansancio, Byung-Chul Han

Byung-Chul Han es un filósofo que en los últimos años ha ganado fama mundial, en buena medida, gracias a la lucidez con que ha sido capaz de comprender la sociedad de este tiempo. Y, mejor que comprenderla, ha hecho algo que otros filósofos hace tiempo no hacían: plantear las preguntas precisas para reflexionar sobre el curso que le estamos dando a nuestra existencia, tanto personal como colectivamente. Han, además, dialoga con algunas de los pensadores más notables de las últimas décadas, de Heidegger a Foucault, llevándonos a interrogar el lugar que tienen, por ejemplo, el amor o el ocio en el mundo contemporáneo, la fatiga, el deseo, la voluntad de vivir y más. 

Discurso de la servidumbre voluntaria, Étienne de La Boétie

Étienne de La Boétie fue el amigo más querido de Michel de Montaigne, e incluso Borges llegó a decir que cuando falleció, Montaigne comenzó a buscar entre los libros las conversaciones que había perdido por la muerte de su amigo, y fue así como terminó inventando el género del ensayo. Como buen renacentista, La Boétie fue un hombre en el que se mezclaron la erudición y el amor por la libertad, lo que en su caso dio un resultado muy singular: un espíritu incendiario, ansioso por avivar el fuego que todas las personas necesitan para sacudirse las cadenas que les impiden tomar control de su vida. 

Este texto es quizá uno de los mejores en la historia de los panfletos políticos, que bien puede situarse junto al Elogio a la pereza de Paul Lafargue o Del deber de la desobediencia civil de Henry David Thoreau.

El miedo a la libertad, Erich Fromm

Desde otra perspectiva psicológica, Erich Fromm explora en este libro uno de los problemas fundamentales de la condición humana: el miedo a ser libres. Por circunstancias a veces propias de la manera en que nos desarrollamos, el ser humano adquiere un miedo atávico a tomar sus propias decisiones, a seguir los dictados de su voluntad, a vivir espontáneamente y hacer caso a su deseo. Fromm examina todo ese cuadro y con la sensibilidad que le fue propia, expone algunas de las condiciones y alternativas con que puede encararse este dilema.

Ensayos sobre budismo zen, D. T. Suzuki

Del budismo zen puede decirse, con cierta lasitud, que más que una religión es un sistema de pensamiento. La austeridad con que usualmente se le identifica, ese “minimalismo” que ahora tanto se busca, es justamente la cualidad por la que es difícil definirlo como un sistema religioso. Junto con otros pensadores como Alan Watts o el mismo Erich Fromm, Daisetz Teitaro Suzuki fue uno de los principales responsables de acercar el zen al pensamiento occidental, con lo cual mostró otra forma de experimentar la vida. Lejos de la prisa con que usualmente corre nuestra existencia, del control que pretendemos ejercer sobre ésta, de la desesperación que nos asalta cuando vemos frustrados nuestros deseos o nuestros planes, el zen en cambio enseña la disciplina de la concentración y la calma, de la paciencia y el entendimiento de los ritmos del mundo.

Si tienes alguna otra sugerencia (y no dudamos de que así es), puedes compartirla con nosotros y con esta comunidad en la sección de comentarios de esta nota o a través de nuestras redes sociales. ¡Que disfrutes tu lectura!

Delito vs Pecado.

El CDC (Código de Derecho Canónico) no contempla la posibilidad de que las víctimas o testigos de un abuso sexual presenten una denuncia a la autoridad civil y, en cuanto al delito contra las leyes eclesiales o la fe católica, las sentencias pueden ir desde la privación de derechos y privilegios hasta la suspensión del estado clerical, pero ninguna sanción implica un resarcimiento de tipo material para la víctima, como tampoco privación de libertad para quien cometió algún tipo de abuso.

Es decir, cuando un sacerdote comete un abuso sexual se considera que es un pecado, y no un delito civil. Como en otras muchas religiones y/o sectas.  Por ejemplo…Leer…

En el esquema de la Iglesia Católica lo usual es la práctica de una política de encubrimiento, hasta ahora, con el caso de los obispos de Chile obligados a renunciar y en Australia con el enjuiciamiento al otrora poderoso jefe de las finanzas del Vaticano Cardenal Pell; antes con los escándalos en Irlanda, Boston (EE.UU.), Mexica, Republica Dominicana, España, Italia, etc…

Práctica común era… cuando un sacerdote es acusado de cometer un delito de abuso sexual sobre un menor, el mismo suele ser trasladado “de territorio” a fin de que la justicia ordinaria del territorio en donde ocurrió el hecho no pueda accionar sobre ese sacerdote.

Por otra parte, el Vaticano se rehúsa a brindar información sobre cualquiera de sus integrantes, o sobre el resultado de sus investigaciones internas respecto del tema de abusos sexuales, muy aparte del “secreto de confesión” que equivale al “secreto bancario“. Una política puesta en duda por la Comisión Real de Australia que investigo el tema.

Por ello la importancia en los casos actuales (Chile y Australia) cuando las autoridades judiciales de esos Estados le exigen a la Santa Sede, como otro Estado, acceso a las investigaciones de conductas delictivas de sus “nacionales” que están tipificadas como delitos en sus códigos penales vigentes. Veremos la respuesta Vaticana, hasta ahora se ha hecho silencio y no se ha permitido el acceso a esas actas e informes sobre violaciones y abusos a menores.

El tema de la pedofilia  (como lo fue el lavado de dinero y activos revelado por los libros “Avaricia” y “Cuervos del Vaticano”) estriba que el principal problema para trasladar el conflicto de lo canónico al sistema judicial civil es principalmente económico, del derecho administrativo y penal. La Iglesia Católica corre el riesgo de ser considerada una “empresa” que debe asumir el costo económico de los delitos cometidos por sus funcionarios, en tanto encubridora de los mismos, o como partícipe indirecta al no establecer sistemas efectivos que hagan imposibles los abusos sexuales.

Tras enfrentar el pago de millones de dólares, varias diócesis y archidiócesis se declararon en quiebra para que las demandas por abuso sexual se resuelvan en las cortes de bancarrota. Así fue surgiendo la idea de enjuiciar al propio papa.

Pero el tema va más allá del tema económico. Incluye además del tema penal la ética y consideraciones morales, para una institución religiosa que asume ser defensora de la integridad física, moral y espiritual de la persona humana, y al mismo tiempo encubre a su interior actos que denigran esa integridad de la persona.

Además la vitalidad desde el Concilio Vaticano II del discurso moralizante que tiene como base la sexualidad humana, su oposición a todo lo referente a la liberación sexual y de los derechos civiles: matrimonio igualitario, control de la natalidad, la sexualidad como placer y no como reproductivo, los anticonceptivos, etc…

En cuanto a las víctimas, los menores primero deben “procesar” el daño que están recibiendo de una “autoridad moral y religiosa“, de alguien que muchas veces fue su “gran amigo“, armarse de valor para estar en condiciones de realizar la denuncia y luego encontrar dónde, cómo y a quién presentarla. Es decir, cada caso denunciado representa a muchos más que permanecen en silencio y en una proporción que varía dependiendo de lugar y época. Así como también cada denuncia que llega a juicio representa a muchas otras que son desestimadas o que acaban en un acuerdo conciliatorio entre partes.

El proceso de “duelo” para la víctima se torna mucho más difícil cuando quien causa el daño permanece impune, y todavía peor, gozando del privilegio de exhibir autoridad moral y religiosa ante el resto de la comunidad regional como internacional. La situación se vuelve más adversa cuando una buena parte de la sociedad tiende a creer que detrás de las denuncias priman tan “sólo un interés monetario“, o un “afán por desacreditar a un personaje público“. Muy “extrañamente“, pese a la gravedad y dimensión de estos hechos, no son muchas las naciones que, como Australia, investigaron a fondo sobre el tema.

Los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica necesariamente llevan a cuestionarnos de si el celibato tiene alguna influencia en el asunto. Justamente, la investigación llevada a cabo en Australia, y que demoró cinco años, arroja como resultado el hecho de que si bien el celibato no es causa directa, sí es una condición que permite que los abusos a menores sean más factibles. Y aquí se vuelve a lo económico, porque una cosa es el mantenimiento de un sacerdote soltero, y otra cosa el costo de mantener a un sacerdote, a su esposa, y a todos sus hijos.

Que la Iglesia Católica permita a sus sacerdotes casarse le significaría un aumento en el gasto, porque al costo del sacerdote, tendría que sumársele el costo de los hijos (educación y salud). Cabría analizar si los hijos de los sacerdotes optarían por una educación privada o pública, igualmente, si accederían a un sistema de salud estatal o privado. En un aparte se evidenciaría si los hombres de sotana están capacitados para vivir, en lo que vida de familia se refiere, lo valores que profesan, o si se verán impulsados a adoptar las causales de divorcio estipuladas en las leyes civiles habituales.

Cine e Ideas…

La editorial Gedisa se ha convertido en una de mis favoritas, no por que se haya dignado a publicarme, sino pues sorprende con cada nueva entrega o colección a sus lectores…
 
Cine: 100 años de filosofía…es una lectura refrescante para la playa, para las vacaciones, el cine mas las ideas junto a esos cuerpos semi-desnudos que se adornan de sal y sol.
 
Julio Cabrera aúna en este libro sus dos grandes pasiones: el cine y la filosofía.
 
Partiendo de la base de que la filosofía no debe presuponerse como algo perfectamente definido antes del surgimiento del cine, sino como algo que puede modificarse a través de ese mismo nacimiento, Cabrera analiza en cada capítulo una o más películas, elegidas cuidadosamente para reflexionar sobre una cuestión filosófica central: Aristóteles y los ladrones de bicicletas, Bacon y Steven Spielberg, Descartes y los fotógrafos indiscretos, Schopenhauer, Buñuel y Frank Capra, Nietzsche, Clint Eastwood y los asesinos por naturaleza o Wittgenstein, el cine mudo y la diligencia son algunos de los ejercicios propuestos.
 
Los comentarios de películas que el lector encontrará destacan aquellos puntos del filme que deben contribuir a la instauración de la experiencia vivida de un problema filosófico. «Esta experiencia en sí es insustituible y nadie podrá tenerla por uno. Tan sólo señalo los lugares en donde el film duele, en donde puede aprenderse alguna cosa padeciéndolo», expresa el autor.
 
Al final de la lectura te estremece ese complejo enramado de ideas e imágenes, sonidos y expresiones del intelecto, un libro ameno e inteligente, dos combinaciones difíciles de anudar.
 
Entramos ante el encuentro no programado y mutuamente esclarecedor entre una actividad milenaria del ser humano y uno de los más fascinantes lenguajes emergentes de los últimos tiempos: 100 años de imágenes tratando de repensar 2.500 años de reflexión.

 

“2001”

 “2001” es una de las películas de ciencia ficción más conocidas y reconocidas de la historia; en ella se planteaban varios hilos argumentales cargados de filosofía, religión y temática new age entorno al origen y la evolución de la especie y del mundo y que hacían tambalear los cimientos de la fé, la ciencia y del cine tal y como los conocíamos hasta ese momento.

Miles de fans de esta obra maestra han elaborado teorías e interpretaciones diversas sobre el final de la película y su significado global, pero sólo Kubrick sabe que quería contarnos y resolvió la duda en una entrevista que concedió en 1980.

Cuando el presentador de televisión japonés Jun´ichi Yaoi le preguntó, en una entrevista telefónica, a Stanley por ese final inolvidable en el que veíamos una habitación de hotel con un anciano en una cama y un embrión frente al mundo con esa épica banda sonora de fondo, ésto es lo que el genio contestó:

“El protagonista es abducido por varias entidades, seres de energía, misticismo y divinidad que no conocen forma alguna. Lo estudian y él se despoja de cualquier posible apreciación del paso del tiempo. Cuando terminan con él, emerge como super ser trascendiendo de lo humano a lo divino volviendo a la tierra como tal. Lo que acontece a continuación debemos adivinarlo”.

Esta respuesta abre nuestras mentes a nuevas interpretaciones; quizás el origen del mundo fue producto de inteligencias alienígenas, quizas estas inteligencias artificiales crearon al Dios que creó el mundo, no sabemos, quizás el propio Kubrick es ese Dios que vino a la tierra para hacernos esas masturbaciones  mentales e invitarnos a amar el cine en todas sus divinas formas.

 

Caminos polvorientos…

Después de los miles de casos de abusos a menores documentados desde Irlanda hasta Australia desde los EE.UU. hasta Chile, la Iglesia Católica, se enfrenta a una de sus peores crisis de credibilidad desde el aperturista y modernizador Concilio Vaticano II.

Hechos inéditos recorren a la poderosa curia cercana y lejana al Papa; desde el enjuiciamiento en Australia del Cardenal Pell, hombre fuerte,  poderoso y  de confianza de Francisco; hasta la ¿renuncia? en pleno del episcopado de un país Católico como Chile.

Se trata de un hecho inédito en la historia de la Iglesia Romana.

Nunca había ocurrido que el episcopado entero de un país presentara su renuncia ante el Papa. Así lo hizo el episcopado chileno el 18 de mayo, por no haber hecho casi nada frente a los casos de abusos sexuales cometidos por el clero o personal de la Iglesia.

Después de duras negaciones durante la visita de Francisco a Chile, una de las vistas pastorales más controvertidas en la historia reciente de la Santa Sede, la creación de comisiones e informes  y una verdadera batalla en las redes sociales, finalmente el Vaticano reconoce el encubrimiento y la violación de menores entre la curia chilena.

Aunque, en honor a la verdad, hay que decir que sí hicieron algo. (En la era de las comunicaciones globales resulta difícil encubrir crímenes y criminales). A saber, pusieron grandes esfuerzos en encubrir lo que era evidente, en presionar a los abogados para que busquen una reducción de las acusaciones, en ignorar o desacreditar a las víctimas, en fin, en ver la manera de sacar el c… del asunto y quedar limpios de polvo y paja ante la opinión pública. Incluso llamar a las víctimas, algunos católicos laicos, “salteadores, lobos y serpientes”.

Sin embargo, lo que ha sido un hecho espectacular podría desinflarse en los siguientes meses. Pues difícilmente el Papa aceptará todas las renuncias y menos aún sustituirá a los 31 obispos en activo de Chile. El número de obispos que serán relevados será probablemente muy reducido.

Pues el problema que hay actualmente en la Iglesia católica no se circunscribe a las eminencias episcopales, sino que abarca también al clero, a los religiosos y al personal pastoral de Iglesia.

El problema el mensaje “moralizante”  de la Iglesia en cuanto a la libertad sexual y en definitiva a todas las libertades humanas: ahí está su oposición al sexo por placer, a la homosexualidad, al control de la natalidad dentro de las parejas, al aborto, al matrimonio sin distinción de género, etc…Por otro lado de acuerdo a filtraciones dentro de la burocracia vaticana existe un “poderoso lobby gay” que se mueve en las más altas esferas del Poder y de la curia multimillonaria en el negocio de Dios que intenta ocultar esos actos y las conductas sexuales de los sacerdotes.  Según estudios el 7% de los sacerdotes son pedófilos activos. Al mismo tiempo existen miles de mujeres que reclaman la paternidad de sus hijos con sacerdotes, otros miles han abandonado el celibato para contraer matrimonio y disfrutar del sacramento y de la experiencia de la familia, otros reciben herencias millonarias de sus amantes ya sean homo o heterosexuales, etc. Resultado, un doble discurso sin ninguna credibilidad en la feligresía.

Entonces, como consecuencias de estas actitudes y acciones en el mismo Chile, un país tradicionalmente católico, la feligresía ha disminuido del 70% al 40%.

No hay suficientes curas dignos de asumir una función pastoral que esté en consonancia con la imagen de Jesús que presentan los Evangelios, la de un profeta comprometido con los marginados y desposeídos, y crítico de las clases pudientes y las autoridades religiosas de su tiempo. Todo lo contrario de la imagen burguesa de todos estos obispos que andan en Mercedes Benz y mientras ¿renuncian? dibuja una maquiavélica sonrisa en sus labios.

La de las eminencias con trajes negros o grises, de buenos modales y actuar diplomático, que busca siempre guardar las apariencias y quedar bien con todos, salvo con quienes sean activistas pro derechos humanos, feministas comprometidas, homosexuales confesos, lesbianas divorciadas o víctimas de abusos eclesiales que han dado a conocer públicamente los atropellos padecidos.

Pues éste es el perfil conservador que se ha hecho moneda corriente entre el clero en las últimas décadas, no sólo en Chile sino también en toda América y en toda la Iglesia Universal, con un Juan Pablo (el polaco) y un Benedicto (el alemán) a la cabeza de la cruzada neo conservadora.

Ahora le llega el turno al jesuita argentino. Una recomposición de las alianzas y del Espíritu d Corp. Se entiende que alguien como el jesuita chileno Felipe Berríos —una de las pocas luminarias clericales en el país sudamericano— resulte incómodo al plantear las cosas con claridad, como hizo en una entrevista a El País de España en enero de este año:

«Siento que la Iglesia Católica chilena está muy alejada de la gente, tremendamente cuestionada y con una jerarquía que no llega a los fieles. Se han acabado las comunidades de base y la pastoral se organizó en torno a grupos religiosos conservadores».

Y no solo en Chile. Y describe a esta Iglesia como: «callada, metida para adentro y que no va a la vanguardia de los cambios de la sociedad chilena».

Su análisis es doloroso:

«Una Iglesia que basó toda su doctrina en la moral sexual —señalando a los divorciados, etcétera—, de pronto aparece como la que debiera pedir perdón. Fue un golpe fuerte y, aunque el espíritu religioso sigue vivo, la gente no ve que sea la Iglesia la que ayude a encontrarse con Jesucristo. Más bien la Iglesia se presenta como un estorbo, sobre todo para los jóvenes».

Por supuesto Eminencia si tienes 90 años, eres pedófilo, o protector de los mismos, y te opones a los derechos básicos de la libertad individual, eres cómplice de las elites que por décadas martirizaron a la juventud, etcétera… claro que los jóvenes buscaran a Alah, a Cristo o cualquier otro dios o experiencia trascendente en otro sitio, pero lejos de Ustedes que son vistos como los modernos fariseos…

Tal como están las cosas, no parece que vaya a haber cambios importantes, pues no existe una generación clerical de recambio que tenga la misma claridad de ideas que Berríos, a quien el cardenal Ricardo Ezzati, arzobispo de Santiago de Chile, buscó que se le abriera un proceso canónico en el año 2014 supuestamente por oponerse doctrinalmente al Magisterio de la Iglesia, según consta en un e-mail suyo dirigido al cardenal Francisco Javier Errázuriz, arzobispo emérito de Santiago, que se filtró a la opinión pública.

Asimismo, Ezzati saboteó la posible designación del Berrios como capellán de La Moneda (el palacio presidencial chileno) y la designación de Juan Carlos Cruz, víctima del Padre Karadima, el cura que desató todo el escandalo,  como miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores. Una lucha de poderes más parecida a las luchas ideológicas de la política chilena que al mensaje cristiano de amor y reconciliación.

Juan Carlos Cruz una de las victimas más visibles de esos “lobos vestidos de ovejas” ha declarado en un reciente mensaje en sus redes sociales. ”Quienes hemos sido víctimas de abuso en la Iglesia católica y aun mantenemos la fe, tendremos que seguir buscando a Jesús no en sus “representantes”, sino en los caminos polvorientos de nuestro día a día”.

Doris Lessing

“Esta es una época en que da miedo estar vivo, en que es difícil pensar en los seres humanos como criaturas racionales. Dondequiera que uno mire solo ve brutalidad y estupidez. Pero yo creo que, si bien es cierto que en líneas generales vamos a peor, es justo porque las cosas son tan aterradoras que nos quedamos como hipnotizados y no advertimos -o, si las advertimos, les restamos importancia- fuerzas igualmente poderosas en el sentido contrario, las fuerzas de la razón, la cordura y la civilización”.

Así comienza Doris su recopilatorio de ensayos.

En los ensayos inéditos que conforman Las cárceles que elegimos, la Nobel de Literatura Doris Lessing (Kermanshah, Irán,1919 – Londres, 2013) nos contagia la necesidad de cuestionar las convicciones políticas y morales que marcaron el siglo XX y nos emplaza a cultivar un pensamiento crítico individual como única manera de hacer frente a los axiomas heredados del pasado. La autora estructura así una honda reflexión sobre las posibilidades de la racionalidad frente al totalitarismo. En un mundo globalizado e insensibilizado, Lessing nos recuerda que el futuro de la humanidad no es la democracia en sí misma ni los grandes movimientos revolucionarios, sino la capacidad del ser humano de analizarse, estudiar su propio comportamiento y aprender del ayer.

Nuestra época será recordada por su mucha información y su poca capacidad para poner en práctica ese saber. Sin embargo, ante la crueldad, los dogmas, la mercadotecnia, las modas caprichosas de la opinión pública, las estrategias con las que el entorno ejerce su presión sobre la individualidad, Lessing contrapone una tenue pero segura confianza: ahora la humanidad es, al menos, capaz de observarse a sí misma con objetividad y en esa capacidad está cifrado su futuro.

De amor y de odio.

De amor y de odio es una indiscreta antología de cartas alocadas, celosas, apasionadas, atormentadas, coquetas, conquistadoras, cínicas, destructivas, tiernas, nostálgicas, obsesivas, sumisas, perseguidoras, despechadas, dubitativas, románticas, odiosas, desesperadas….Durante siglos, los amantes se han comunicado con encendidas misivas destinadas a provocar las más diversas sensaciones, impresiones y sentimientos en sus destinatarios. Son cartas que muestran las esquinas del amor y que conforman un fascinante diccionario de pasiones. Los sentimientos, en este libro, llevan nombres y apellidos conocidos: Fernando Pessoa, Benito Pérez Galdós, Gabriela Mistral, Sigmund Freud o Edgar Allan Poe.

 Alicia Misrahi, la recopiladora, nace en junio de 1967,es licenciada en periodismo .

Actualmente colabora con la revista Que Leer y con la revista Adiós, donde escribe en la sección Tanatolibros. También ha escrito en el suplemento de libros de La Vanguardia; la revista Teletodo (suplemento de televisión de El Periódico); El Observador; El Diari de Barcelona, Playboy  y la revista del Círculo de Lectores.

Sus pasiones son la literatura. Se ha ido dedicando exclusivamente a escribir libros: antologías, guías prácticas, ensayos, novelas, etc. Los cuatro grandes temas que me le interesan son el amor, el sexo, las relaciones humanas y la muerte, y sobre ellos tratan la mayoría de sus obras.