Los óvulos humanos in vitro.

Científicos de Edimburgo (Reino Unido) y de Nueva York (EE UU) han logrado por primera vez cultivar fuera del cuerpo óvulos humanos inmaduros hasta su última fase de desarrollo, el momento en el que están listos para la fecundación con un espermatozoide. Los autores sugieren que esta técnica podría utilizarse para preservar la fertilidad de niñas antes de que reciban tratamientos que podrían dañar sus óvulos, como quimioterapia o radioterapia.

“El cultivo es complicado, porque las estructuras cambian muchísimo su tamaño”, explica a Materia Richard Anderson, uno de los autores del estudio de la Universidad de Edimburgo. “Los folículos primordiales solo miden unas micras de diámetro, mientras que el folículo maduro puede llegar a medir dos centímetros de lado a lado”, señala el biólogo. Para sortear estos cambios morfológicos, los investigadores realizaron el proceso en varias fases: empezaron desarrollando folículos completos, pero cuando estos se volvieron demasiado grandes para las técnicas de cultivo, extrajeron los óvulos y descartaron el tejido accesorio.

Mientras que en un ovario sano la maduración del óvulo suele llevar tres meses, en el laboratorio solo tardó tres semanas. Anteriormente, varios centros de investigación habían logrado replicar partes del proceso de desarrollo, pero esta es la primera vez que se lleva a cabo por completo. Mientras que en un ovario sano la maduración del óvulo suele llevar tres meses, en el laboratorio solo tardó tres semanas. Anderson sostiene que “el hecho de que suceda más rápido en cultivo no significa que hay ocurrido algo malo, simplemente que el desarrollo es posible en menos tiempo”.

Requejo advierte que “debemos ser muy cautos” antes de proceder con técnicas de preservación de fertilidad, pero felicita a los investigadores por el potencial que tiene su logro para la clínica. Normalmente, los médicos pueden extraer tejido ovárico de pacientes oncológicos para reimplantarlo después del tratamiento. Sin embargo, esa intervención conlleva el riesgo de reintroducir células cancerosas al organismo. Con la nueva técnica, los óvulos inmaduros que se extraen del tejido ovárico se pueden desarrollar y almacenar en el laboratorio para su posterior fecundación. Cada óvulo aislado estaría libre de células contaminantes: “podríamos fecundarlos [in vitro] y obtener embriones, que es lo que se implantaría”, explica el doctor.

Aunque han demostrado que desarrollar óvulos en el laboratorio es posible, los autores reconocen que el proceso no es exactamente eficiente: de los 87 folículos que cultivaron, lograron extraer nueve óvulos maduros. Además, las células que obtuvieron no son idénticas a las que produce el cuerpo. Cuando el óvulo madura por completo, debe expulsar la mitad de su material genético en una estructura secundaria llamada el cuerpo polar. Todos los óvulos de laboratorio, ya sean de ratón o de humano, muestran cuerpos polares más grandes de lo normal. “No sabemos si el tamaño del cuerpo polar es relevante, pero en ratones la fecundación de los óvulos de laboratorio no es tan eficiente como cuando crecen en el cuerpo”, dice Anderson. A pesar de estas limitaciones, el estudio también ha clarificado el proceso de desarrollo del óvulo humano en sus distintas etapas, lo cual podría facilitar la investigación de otros tratamientos de infertilidad y de nuevas técnicas en medicina regenerativa.

Tomado de El Pais. 

Carmen Boullosa

Poema del día: “El pez que no dormía nunca…”, de Carmen Boullosa (México, 1954)

Antes que nada, cuando uno puede salir herido de las armas del mundo, de los hombres, no queda menos que refugiarnos en la mirada de una mujer y en los hechos de su poesía, de su música, de su ser….

el pez que no dormía nunca,
el sueño del lobo y del zorro,
el ámbar del laurel,
las joyas de oro en el pecho del cadáver,
los escarabajos y la hiedra
escucharán las órdenes del sol:
Piedra, sé piedra.
Lobo, sueña crueldades.
Ámbar, fluye por la corteza, mata al laurel.
Que a la mujer la entierren.
Que el hombre tome el camino.
Que el río se apresure.
Que el zorro sueñe ardides.
Que nadie vea hombres en las piedras de río,
que nadie las crea flexibles,
que nadie escarbe, horade, desentierre o ría.
Que la niebla se disuelva y deje espacio a la luz.
Que el pez duerma.

Pero no hay oído que escuche el dictado del sol.
Simple, el retardo de la niebla es dueño de todo.
Ha detenido al tiempo, ha escondido al día.
Él será emperador, ella habitará palacio.
Caminará, aprenderá las formas,
será joya del tesoro imperial brillando con la memoria del entierro,
y de beso en beso irán los dos puliendo un lecho de carbón para cuentos y lágrimas,
un lecho de agua y de tierra,
de cobijas de tierra,
un lecho enterrado.
Y volveré a nacer de ti, de tu leche beberé.
Observaré los escarabajos sin peinarme nunca,
con tus besos haré crecer mi cuerpo, seré tu hijo alacrán, serás el mío,
nos comeremos los dos retardando aún más la atmósfera.
Nunca llegarán a desenterrarnos.
Nuestros huesos hablarán con el nido del mirlo.
Oirán volar las hojas, prohibirán que se abran las semillas,
retoñarán nuestras carnes para que volvamos a comérnoslas.
No habrá tiempo. No seremos viejos. No moriremos. No dejaremos nunca de besarnos.
No te veré a ti, ni tú a mí, fascinados por el rito negro de los escarabajos.
El lobo soñará con la niebla.
El sueño del zorro será suave pausa retardando.

Habrá en el aire el retardo de la niebla,
en los árboles la tersura de la niebla, la suavidad,
y en el río la pausa de la niebla.

Carmen Boullosa en La Delirios (fragmento) (1998), incluido en Casa de luciérnagas. Antología de poetas hispanoamericanas de hoy (Ediciones Bruguera, Barcelona, 2007, ed. de Mario Campaña).

Otros poemas de Carmen Boullosa
Hay en el aire el retardo de la niebla…

Abuso a menores. Informe Final.

El abuso sexual a los menores es un crimen execrable.

Una violación terrible a la persona, a su integridad física, emocional y psicológica, esos tres niveles en los que la persona humana se realiza y complementa.

El abuso a los menores es un crimen de lesa humanidad contra los miembros más desprotegidos de las sociedades, las comunidades y las familias. Una de las experiencias más desbastadoras y traumáticas que afectan a los individuos con graves consecuencias físicas, emocionales y psicológicas a corto y largo plazo.

Nunca conoceremos las reales cifras de los niños abusados.  Solo sabemos que es una pandemia. Al menos 15% de la población mundial han sufrido abusos en su niñez. Y esa violación se hace en silencio, muchos – demasiados- son cómplices de ese silencio.

El abuso se realiza en todos los ámbitos de la vida: las escuelas, las instituciones culturales, los hospitales, las iglesias y en la familia. Instituciones, familia y  sociedad en su conjunto han fallado en proteger a la niñez. No solo en Australia. Las políticas de los Estados igual han sido erráticas, fallidas y con demasiados interés políticos que enmascaran el abuso bajo el manto del silencio.

La Real Comisión de Australia acaba de publicar su Informe Final, resultado de más de cinco años de investigaciones desde el 2013 al 2018. El Informe Final sobrepasa las cinco mil páginas. Se  escuchó el demoledor testimonio de 7 981 sobrevivientes en más de 8 000 mil secciones privadas. Se le tomaron declaraciones a más de 16 953.

Los testimonios transcritos son desgarradores.

El dolor de los abusados funciona a favor del reconocimiento del asunto, y la Comisión Real funciona como uno de los esfuerzos más razonables para hacerle frente al abuso y la violación.  Las repercusiones en la prensa internacional han sido inmediatas.

Una de las instituciones más afectadas, según el Informe han sido las instituciones religiosas,  las reacciones de estas han recorrido los extremos, desde las más receptivas a las más cerradas. La Iglesia Católica a declarado que es un esfuerzo valido que merece ser “estudiado”. Otras sectas han sido menos receptivas, como es de esperar, por ejemplo los Testigos de Jehová.

El Informe es claro, no necesita ser estudiado cuidadosamente, como expresó un comunicado de prensa del  Vaticano  (que misteriosamente ya no se encuentra en línea), el informe necesita que se implementen las políticas expuestas y las recomendaciones adecuadas para la protección a los menores y el enjuiciamiento y el control de los depredadores sexuales en todos los ámbitos.

El primer ministro de Australia, Sr. Malcolm Turnbull  escribe en su cuenta de Twiter que todo australinao debe leer el informe. Yo, agrego, que culaquier hombre o mujer del planeta deberia hacerlo.

“I want to thank and honor the courage of the survivors and their families who’ve told, often for the first time, the dreadful stories of abuse that they received from people who actually owed them love and protection”

Sobre la libertad

 

El presente libro reúne los principales escritos de Isaiah Berlin sobre la libertad, incluidos sus “Cuatro ensayos sobre la libertad” que el autor consideraba su texto más importante.

Henry Hardy explica en la introducción la génesis del este clásico del liberalismo político, que ahora se publica con un quinto ensayo que Berlin deseaba haber incluido inicialmente y con algunos otros escritos menores relacionados; además apéndices autobiográficos hallados entre los inéditos de Berlin nos ayudan a comprender el núcleo de convicciones personales del que surgieron estas obras. Completan el volumen una guía de Ian Harris sobre la vasta literatura que han estimulado las ideas de Berlin y un exhaustivo índice analítico. Isaiah Berlin nacido en Letonia en 1909 y fallecido en Londres en 1997 de origen judío, estudió en Oxford como el primer hombre hebreo becado por la centenaria universidad británica, donde más tarde ejerció como profesor de filosofía.

Sus obras están marcadas por dos preocupaciones: el pluralismo y la libertad, y aunque poco conocido fuera del mundo académico, si su pensamiento ha tenido una profunda influencia en la noción de libertad desde la política, las ciencias sociales, o la experiencia de los individuos. Considerado una de los pensadores fundamentales del liberalismo en el siglo XX.

Su obra es inmensa pero al mismo tiempo muy dispersa escrita entre conferencias y artículos para revistas especializadas. Junto a su ya citado “Four Essays on Liberty”, escrito en 1969 en plena época hippie y revolucionaria, podemos citar “Vico and Herder: dos estudios sobre la historia de las ideas” publicada en 1976 y otros textos fundamentales para entender el “drama” existencial del siglo XX y los venideros: “Contra la corriente: ensayos sobre historia de las ideas”, “Impresiones personales”, “La traición de la libertad. Seis enemigos de la libertad humana” y “Historical Inevitability”.

Berlin desarrolla en el siglo XX los conceptos de la libertad positiva y libertad negativa de larga tradición en el pensamiento occidental, Hobbes en fecha tan temprana como el 1651  escribió: “Libertad significa, propiamente, ausencia de oposición; por oposición quiero decir impedimentos externos del movimiento. Un hombre libre es aquel que, en aquellas cosas que puede hacer en virtud de su propia fuerza e ingenio, no se ve impedido en la realización de lo que tiene voluntad de llevar a cabo”.

 Berlin en sus ensayos entiende por libertad “positiva” la capacidad de hacer algo, no tanto porque nadie lo impida, sino porque el individuo puede hacerlo. Siempre y cuando su acción no vaya en detrimento de otro individuo.  Delimita además que el orden social debe propiciar la protección de esos individuos como ciudadanos con el deber y derecho fundamental de defender ¨la ley de igual libertad¨  (…) que todo hombre puede reclamar plena libertad para el ejercicio de sus facultades compatible con la posesión de libertad de cualquier otro hombre. La felicidad,  la igualdad en todos los otros ámbitos, son completamente voluntarios y por lo tanto su responsabilidad individual.

Leer a Berlin  (leer su libro “Sobre la Libertad” editado por Alianza Editorial en su colección Ensayo en 2004)  en los tiempos que vivimos resulta por igual un acto de fe y de absoluta conciencia y libertad individual.

Vida artificial.

*

El anuncio que los humanos habían sintetizado vida “artificial” por primera vez recorrió la prensa internacional hace ya 10 años.

Muchas novedades han ocurrido desde entonces, pero como suele suceder con los descubrimientos relacionados con la genética y la biotecnología los principales laboratorios del mundo y/o las universidades, además de los propios gobiernos, que patrocinan y ejecutan las más avanzadas investigaciones en dichos campos intentan mantener sus investigaciones y logros con un bajo perfil; por lo general sus publicaciones solo se mantienen en el ámbito académico o el circulo secreto de los especialistas y burócratas del complejo militar-estado-industria.

Cuando Craig Venter publicó sus primeros resultados hace ya una década,  diez años de trabajo de un grupo compuesto por más de 20 genetistas, incluyendo un Premio Nobel y a un costo de 40 millones de dólares, quedó claro que los humanos no solo pueden comprender la teoría de la relatividad general o la física cuántica sino que pueden desentrañar la evolución de la vida a través de la biología evolutiva y la genética.

Dr Venter es un genetista, empresario y visionario fundador de la empresa  Celera Genomics, una de las primeras empresas privadas en secuenciar el genoma humano bajo el Human Genome Project.

Con sus investigaciones y la de otra docena de laboratorios y empresas, la biología está a punto de dar un salto comparable a la apropiación por parte de la humanidad del fuego, el lenguaje, la rueda, el cálculo infinitesimal, la música, la ley de la gravitación o la evolución de las especias mediante la selección natural; ahora es el turno de apropiarnos de la genética, la biología…de la vida.

Al propio Craig Venter un periodista le preguntó si estaba jugando a ser Dios, a lo que respondió de forma muy autosuficientemente estadounidense que  “no estaba jugando”.

Las aplicaciones de la ‘vida sintética” de Craig no se han hecho esperar.  Sus bacterias son cien veces más poderosas en degradar los combustibles fósiles o absorber la energía solar. Incluso pueden manufacturar sustancias farmacológicamente activas útiles para combatir centenares de enfermedades.

Aun sin entender muy bien  importantes grupos religiosos han continuado atacando a Venter y a otros tantos que están a la vanguardia con los gastados argumentos de la época victoriana, sin comprender que el debate ya no está en si la evolución mediante la selección natural es  “ciencia” o no; el debate actual es si nosotros los homos sapiens podemos intervenir en la propia selección natural y por lo tanto en la vida y la evolución, de nosotros como especie y la del resto de la biosfera. ¿Incluso ¨implantar¨ vida en Marte o las lunas de Saturno, para ver cómo evoluciona? Y, no, no es ciencia ficción.

La frontera se hace difusa. Una nueva era esta comenzando. Y esa era está más allá de la ciencia biológica, la genética evolutiva, o las tecnologías biológicas.  Tiene que ver con nuestra propia visión como especie, el lugar y la capacidad de explorar todas nuestras capacidades humanas, ciencia, sentido e intelecto, con un trasfondo de responsabilidad ética y moral.

Existen docenas de grupos “post-humanos” en los países más desarrollados que se implantan chips con información genética, o lo análisis genéticos in vitro para determinar enfermedades congénitas, o simplemente escoger el color de los ojos o la estatura de nuestra descendencia.

Las posibilidades son infinitas. Una nueva era en la que el propio homo sapiens puede “crear” vida para su propio beneficio. O para el beneficio de otras especies. De todo el sistema ecológico y la biosfera donde habitamos.

La revolución iniciada por Darwin es indetenible, la misma siempre fue más allá de la propia ciencia, la biología, trasmite idea y derrumba dogmas y preocupaciones que son esencialmente humanas. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? El darwinismo, la biología evolutiva, es ciencia pura y al mismo tiempo ciencia experimental y aplicada y por lo tanto su conocimiento o praxis encierra un profundo sentido humano, nos trasmite conocimiento verificable, experimentación tangible, pero también la subjetividad de nuestro pasado y los dogmas de la creencias seudocientíficas, es en esencia ideas con un profundo carácter filosófico que renueva valores, la ética y la moral, que promueve sentimientos y espiritualidad; en una palabra: humanismo. Además de preocupaciones y temores por daños ecológicos, los límites de lo humano,  o incluso la posible fabricación de armas biológicas con vida creada artificialmente. Demás de asuntos de que el acceso a dicha ciencia se vea afectada por temas de exclusión social, racial o económica.

Desde estudiante me llamaba la atención el porqué de los grupos religiosos, aquellos que tienen institucionalizada la creencia en un Dios, mediante normas y dogmas y hacen de ello una forma de vida, además de un negocio multimillonario tienen la vocación de enfrentar al darwinismo con un celo que circula lo patológico. Y, es que el darwinismo, ontológicamente traspaso la vida, del ámbito teológico y metafísico, al ámbito donde realmente pertenece, a la propia Vida. Que por demás no es exclusiva de nuestra especie, ni de nuestro planeta, ni de nuestro sistema solar.

Nuestra posibilidad de entrelazar vida con filosofía y teología, pero tambieon con ciencia, biología, ética, responsabilidad existencial que señalan nuestro destino como “sapiens”.

El propio Venter le declaró al diario británico The Guardian: “it has certainly changed my views of definitions of life and how life works.”

Estamos cambiando nuestras propias definiciones de vida y como funciona.  Por su parte Julian Savulescu, profesor de ética de la Oxford University, declara: “Venter is creaking open the most profound door in humanity’s history, potentially peeking into its destiny. He is not merely copying life artificially … or modifying it radically by genetic engineering. He is going towards the role of a god: creating artificial life that could never have existed naturally.”

En esa oración última se encierra todo lo que está por suceder en los próximos 100 años.

“Little Foot”

La Universidad del Witwatersrand en Johannesburgo ha presentado en el 2017 a “Little Foot” el antepasado humano fosilizado prácticamente completo y más antiguo de Sudáfrica, según la Wits University.

Little Foot es el único fósil conocido de Australopithecus completo.

El profesor Ron Clarke, de la Wits University, descubrió en los años noventa cuatro pequeños huesos del pie, de ahí el apodo de Little Foot, en el conjunto de cuevas de Sterkfontein, cerca del poblado de Krugersdorp y al noroeste de Johannesburgo. Little Foot es, con diferencia, el esqueleto más completo que se ha descubierto de un antepasado nuestro de hace más de 1,5 millones de años.

El homínido fosilizado más antiguo del sur de África, más de tres millones de años de antigüedad.

“Mis asistentes y yo hemos trabajado cuidadosamente limpiando los huesos en bloques de brecha [una roca sedimentaria detrítica] y reconstruyendo el esqueleto completo hasta hoy”, afirma Clarke, para National Geography.  En los 20 años transcurridos desde el descubrimiento, en julio de 1997, los investigadores han trabajado minuciosamente para excavar y preparar el fósil. Es la primera vez que se excava un esqueleto prácticamente completo, de un ancestro humano procedente de una cueva de Sudáfrica.

El descubrimiento trae muchas respuestas, pero otras tantas interrogantes de la evolución humana. Los resultados de los estudios que se están llevando a cabo se publicarán “en una serie de artículos científicos de gran impacto, en revistas científicas internacionales y en un futuro cercano”, según comunicado de la Wits University.

Lo que sabemos o lo que ignoramos.

Gonzalo Rojas.

Uno

Gonzalo Rojas nos describe un ataque de asfixia que lo atrapó por la madrugada empujándolo al abismo de la casi muerte. Él, el poeta del aire, no había hecho otra cosa que adorar el aire desde que fue amputado de su madre, sentía que la vida se le escapaba, muerto y ya transparente, dejándolo solo y seco, vacío, atrapado en sí mismo, en el “no-aire”.  Escribe…“Me moría, adiós vieja fragua: un minuto y soy piedra para siempre, oh voz, única voz. Hasta que vino alguien—tiene que haber sido alguna hermosa—y me dijo: después. Por ahora, mortal mío, respira, respira.”

Rojas sabe del aire como sinónimo de vida, de poesía y de resurrección.  Para vivir beber aire. Para escribir hacer aire. Gonzalo Rojas abre y cierra las cortinas al cráneo, ventila el esqueleto, besa por dentro la medula de la locura, lo hace obra, lo hace vida, aire…

Un aire, un aire, un aire,
un aire,
un aire nuevo:
no para respirarlo
sino para vivirlo.

El aliento del aire es el ritmo del verso, del cuerpo, del mundo. Por eso hay que leer su poesía respirando. Espirando profundo, inspirando hondo.

Alguien me recordaba, su curiosa superstición o, tal vez, su rito. La ceremonia de su escritura le exigía una prueba a la suerte. Lanzaba un cuchillo a la mesa de madera. Sólo si se clavaba en la tabla, se sentaba a escribir. En el zumbido de ese cuchillo vibraban los espíritus de Ovidio y de Huidobro; de Celan y Safo; los sueños del surrealismo y la dicción perfecta del Siglo de Oro. Mil tradiciones fundidas en su desconcertante sintaxis. 

Más que la lealtad al pasado era su audacia lo que lo condujo a la apropiación de esas y todas las voces. Su pensamiento es soplo, aire de huracán, descarga súbita, sorpresiva, violenta que penetra la verdad por aproximación. No la verdad revelada  o definitiva de un loco o un texto, si no la otra, la verdad verdadera de Huxley. La que se hace por tramos y con mucho sudor.  Escribir poesía es un pensar desrazonando. Rondar el mundo con “la certeza de no alcanzar a decir lo que quiero decir.”

    Y cuando escribas no mires lo que escribas, piensa en el sol
    que arde y no ve y lame el Mundo con un agua
    de zafiro para que el ser 
    sea y durmamos en el asombro
    sin el cual no hay tabla donde fluir, no hay pensamiento
    ni encantamiento de muchachas
    frescas desde la antigüedad de las orquídeas de donde 
    vinieron las sílabas que saben más que la música, más, mucho más que el parto.

Acostumbraba Rojas a hablar con su cuerpo. Los poetas son raros como los grandes amantes, decía. No bastan los sueños: “hay que tener también testículos duros.” La clave de su sistema poético (dijo Enrique Lihn) es el cruce de lo animal y lo sagrado. El placer y Dios; el paraíso y los muslos; lo lascivo y lo venerable. Al final, todo existe “para que el hombre vuelva a su morada.”

   Dame otra vez tu cuerpo, sus racimos oscuros para que de ellos mane
la luz, deja que muerda tus estrellas, tus nubes olorosas,
único cielo que conozco, permíteme
recorrerte y tocarte como un nuevo David todas las cuerdas,
para que el mismo Dios vaya con mi semilla
como un latido múltiple por tus venas preciosas
y te estalle en los pechos de mármol y destruya
tu armónica cintura, mi cítara, y te baje a la belleza
de la vida mortal.

Místico turbulento. Con esa fórmula se definió él mismo.

 Dos

Charles Bukowski

Charles Bukowski dedicó su poesía a darle voz a una bestia. La bestia que fue.

Una bestia alcoholizada de uñas negras, panza blanca y pies peludos; una bestia atrapada en una jaula sucia y pegada a una botella de cerveza; una bestia iracunda y misógina.

Mientras otros trabajan ocho horas o sacan fotos en Facebook para dejar de pensar, la bestia se permite pensar en ella, en la muerte, en la demencia y el miedo; en flores secas, en decadencias y en el hedor de la tormenta ruinosa. La bestia habla de la violencia de su padre, del reloj que registra el tedio, del hambre y las cucarachas, del paso de sus amantes. Bukowski escribe, siempre borracho, mientras mata moscas, decidido a arrebatarle todo arte a la poesía.

Todo es una farsa, escribe en un poema: los grandes actores, los grandes poetas, los grandes estadistas, los grandes pintores, los grandes compositores, los grandes amores. La historia y su recuerdo son también un fraude. Sólo existe uno mismo con el ahora. Entre vagos y prostitutas, Bukowski alardea y se lamenta. Su misantropía es sórdida y vulgar pero, al mismo tiempo, perceptiva.

Narrativa autobiográfica en la que suele aparecer un bar, alguna amante, un coche y música de jazz. Una columna de desplantes, declaraciones y anécdotas. Pero también hay poemas como “El genio de la multitud” del que capturo unas líneas, de la versión de Bravo Varela:

cuidado con los predicadores
cuidado con los conocedores
cuidado con aquellos que siempre están leyendo libros

cuidado con aquellos que
odian la pobreza
o los enorgullece
cuidado con aquellos que elogian de buenas a primera
porque a la vuelta buscan el elogio
cuidado con aquellos que censuran de buenas a primeras
le tienen miedo a lo que desconocen
cuidado con aquellos que están en busca de fieles multitudes porque
solos son nada.

La Bestia, muerta en 1994, ha encontrado a su Bella más de veinte años después, en Ute Lemper, quien dedica a su poesía su puesta en escena The Bukowski Project, la reina del cabaret de Weimar, intérprete de Brecht y Kurt Weill, de Michael Nyman y Tom Waits, lo lee, lo canta, lo personifica, ahora en New York, muy cerca de la incendiada y nevada Torre Trump.

Podría decirse que la brusquedad de las palabras sin ritmo y sin rima contrasta con el glamour, con la helada elegancia de la exotica cantante alemana, pero, en realidad, hay una conexión natural entre su repertorio y la escritura de la Bestia Musa. Ute Lemper se ha concentrado en la tradición sombría del cabaret francés y alemán. No la canción hermosa y armónica, sino esa que está llena de veneno y disonancias. Ese arte que puritanos, nazis y bolcheviques llamaron “degenerado” y que si se atrevió a mostrar toda la hipocresía burguesa y proletaria. Así se acerca teatralmente a Bukowski y a sus demonios. No, no es para todos leer o escribir poesía, decía él: hace falta mucha desesperación, mucha insatisfacción y mucha desilusión.

 Tres

Seamus Heaney 

Después de participar en un aburrido programa de la BBC, el poeta Seamus Heaney fue con el actor Stephen Thorne a un pub y luego a cenar. Afuera del restaurante encontró, tirado en la banqueta, un zapato rojo de tacón alto. Heaney lo recogió. Durante la cena, entre la sopa, el pescado y los postres, escribió un poema dentro del zapato. Thorne le pidió leer lo que había inscrito ahí. “No–respondió Heaney–es para la mujer del zapato.” Al salir, Heaney regresó el zapato al lugar exacto donde lo había encontrado un par de horas antes. Cada vez que Thorne reencontraba al poeta le preguntaba si había tenido noticias de la mujer del zapato rojo. “Todavía no”, le respondía una y otra vez. “Pero uno nunca sabe…”

Las palabras de la poesía eran para Heaney provisiones de memoria y de misterio. Historia y enigma. Escribir fue, para el poeta irlandés, cavar en la tierra. Como su padre y su abuelo cavaban con la pala hundiendo el acero en la arena, él escribió para exhumar. Sujetar la pluma como sus ancestros empuñaban la pala. El nombre con que bautizó la colección más amplia de su poesía no pudo ser más justo: Tierra abierta.

Densa textura de lo subterráneo: huesos y maderas viejas, utensilios limados por los siglos, polvo, piedras, raíces, caracoles. Desenterrar las vasijas del neolítico y dar nueva vida a las palabras olvidadas. Somos lombrices: efímeras envolturas de tierra. La ciénaga es el sitio al que va y regresa su poesía: paraje lodoso que protege el pasado bajo tierra húmeda; densa composta de los tiempos; mezcla de lo inerte y lo orgánico, del horror y la esperanza.

En sus poemas del pantano, Heaney encontró la metáfora del tiempo, la imagen de la resurrección. Fosas de la Edad de Hierro que dejan testimonio de la violencia, la “íntima venganza tribal”. Escribe en “Estirpe”:

Amo esta faz de hierba,
sus negras incisiones,
los secretos recónditos
de procesos y ritos;

Amo la primavera
que brota de la tierra,
de cada terraplén pende una horca
cada charca

La desatada lengua
de una urna, bebo de la luna,
no para ser sondada
por el ojo desnudo.

(Traducción propia)

El poeta de la tierra, esa “mantequilla negra” donde viven los mitos, era un convencido del poder del arte, del influjo de la poesía, es decir, de su responsabilidad. La poesía no cambia las cosas pero puede cambiar la forma en que vemos las cosas. “Cuando un poema rima, cuando una forma se genera a sí misma, cuando la métrica provoca que la consciencia adquiera una nueva postura, se coloca ya del lado de la vida. Cuando una rima sorprende y extiende los relaciones fijas entre las palabras, eso, en sí mismo, es una rebelión contra la necesidad”.

Mark Twain me dijo que la Historia no se repite, pero a veces rima. Es por ello que en la poesía radica una esperanza: una metáfora, es una posibilidad de paz en tiempos violentos. Como Cristo impidió el linchamiento de su amada Magdalena escribiendo en la arena del desierto, dice Heaney, el poeta nos salva de la obsesión del momento. Uno nunca sabe. La poesía es asombro y pausa, un reflector a la totalidad de lo que sabemos o lo que ignoramos.

Yuliana Avdeeva

A veces uno no tiene la oportunidad de conocer un genio en toda su vida. A veces nonoces a media docena en solo par de horas.

Casi siempre tienes que conformarte con la minúscula genialidad de cada persona, de a poco a poco. Todos te pueden sorprender con un gesto, una palabra, una mirada, un suspiro que provoca un poema o una sonata. .

Pero conocer una persona genial, de esas que solo de mirar a sus ojos, sabes que en su interior habita Homero y Durero, Shakespeare y Dante, Mozart, y Chopin. Además si ese genio es mujer, es algo excepcional, todo el universo gira.

Yuliana Avdeeva es un genio. Solo tienes que mirarle a los ojos, ver los gestos de sus manos. De su cuerpo. No hay nada en el mundo superior… escuchas a una mujer ejecutar las sonatas Mozart, Chopin y Liszt, todo es diferente. Poco más que decir.

Si pueden vayan a un concierto de Avdeeva. Compren un disco con su interpretación de la Sonata No.6  Op.49. Respiren par de veces, expiren par de veces,  tomen a su hija de la mano y escuchen el segundo movimiento Rondeau en Polonaise, Andante de la sonata No.6 de WAM. Miren como se mueven las manos de Yuliana, de Mozart, de todos nosotros…

All I really…

 

(

(now) right through

you are your hands on my pocket,

thanks India, thanks horizon, thanks people).  

 1 

 

Gracias al silencio de aquellos árboles caídos.

Derribados por torrentes de vientos plateados,

luces que se diluyen en sombras de piedras.

Gracias al despertar de los ancianos irónicos.

A sus versos iracundos.

A todos los sabios de inútiles ideas.

Gracias al doctor de la medianoche.

Gracias al don del Dios misericordioso,

por descreer de la mala o la buena fe.

Nadia Murad

Nadia Murad por Fred R. Conrad Redux Pictures LLC.

Nadia Murad por Fred R. Conrad Redux Pictures LLC.FRED R. CONRAD REDUX PICTURES LLC.

28 ENE 2018 PAKA DÍAZ

Tomado de  Mujerhoy

El 16 de diciembre de 2015, Nadia Murad se hizo célebre al conmover hasta las lágrimas a los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Su discurso, que se puede ver en YouTube, dura apenas nueve minutos, en los que la joven de entonces 22 años cuenta cómo en agosto de 2014 el Estado Islámico (ISIS) atacó Sinjar, una región del noreste iraquí. Miles de mujeres y niños fueron secuestrados y, en los primeros días, los terroristas asesinaron a más de 2.000 civiles. “El objetivo era eliminarnos porque ellos creían que éramos infieles… Pero a las mujeres jóvenes y a los niños y niñas nos tomaron como botín de guerra“, puntualizó ante una sala que enmudeció según la joven hablaba.

Murad explicó que a los niños los captaron como soldados, mientras que las mujeres y niñas fueron violadas, vendidas, subastadas… Después explicó como, aterrada por “un hombre gigante y monstruoso” que quería llevársela, acabó huyendo de él y ofreciéndose a otro que la violó. Luego fueron abusando de ella más hombres. Se la pasaban unos a otros. Se convirtió en una esclava sexual del ISIS, una de tantas.

Mataron a su madre y a seis de sus hermanos y la violaron cada día.

Nadia logró escapar de su cautiverio gracias a que un iraquí se jugó el pellejo y la sacó enfundada en un niqab negro de la zona de influencia de los terroristas. Más tarde, encontró refugio en Alemania, gracias a la política de puertas abiertas de Angela Merkel. Esas puertas que ya se han cerrado…

El lugar dónde voy a encontrarme con ella en Alemania es un secreto hasta dos horas antes de la cita. Me piden que no haga fotos ni ponga nada en las redes para preservar su seguridad. Murad está amenazada de muerte por los yihadistas. La contemplo mientras tomamos una infusión en un hotel. Una joven delgada de ojos oscuros y rostro serio e impenetrable. Murad reconoce que el ISIS quiso destrozarla a ella y a todas las mujeres yazidíes, pero no contaban con algo que disimula su aparente fragilidad, una determinación absoluta. Para que se haga justicia, ella misma se ha convertido en lo que menos deseaba, el foco de atención; y para llegar a más gente ha publicado su autobiografía, ‘Yo seré la última’ (Plaza&Janés), un libro que narra la historia atroz de su cautiverio y del genocidio de su pueblo. Uno de los grupos étnicos más antiguos de Irak, los yazidíes, minoría religiosa kurda, que bebe del zoroastrismo persa y cree en un dios y en siete ángeles sagrados. Motivo por que el Estado Islámico les considera adoradores del diablo.

Mujerhoy: ¿Qué significa para usted ser yazidí?

Nadia Murad: Para mí es muy importante serlo, pero no porque no esté de acuerdo con otras religiones, sino porque es mi identidad. Me gustan mi gente, nuestras costumbres y cómo nos comportamos con el resto del mundo: en paz.

Mujerhoy: En su libro describe cómo era la vida cotidiana, antes de ISIS, en esa aldea pequeña y sencilla.

Nadia Murad: Para mí fue duro recordar cómo era mi vida antes del ataque d`el ISIS, pero también me ayudó hacerlo. Echo mucho de menos aquella época. Era una vida tranquila y feliz, rodeada de personas queridas y, de repente, lo perdí todo.

Mujerhoy: ¿Por qué se acercó a Amal Clooney para pedirle ayuda?

Nadia Murad: Porque es una de las mejores especialistas en derechos humanos del mundo. Es una abogada con mucho talento y necesitábamos a alguien como ella, con su experiencia.

Mujerhoy: ¿Le pareció importante que además fuera mujer?

Nadia Murad: Sí. Para nosotras las supervivientes era un plus, porque nos hacía más fácil hablar con ella. Amal es muy fuerte, pero también es una mujer.

Mujerhoy: Da la impresión de que su conexión trasciende lo profesional.

Nadia Murad: [Sonríe por primera vez]. Amal está muy implicada en nuestra causa y tiene relación, no solo conmigo, sino con todas las supervivientes. Nos ayuda más allá de lo penal, siendo nuestra mentora y consejera. Tiene un corazón enorme. Cuando la miro, no veo solo a nuestra abogada sino a un ser humano maravilloso y muy humilde.

Perseguidos, humillados, exterminados

  • El verano de 2014, durante los primeros días del ataque del ejército del Estado Islámico a las comunidades yazidíes de Irak, más de 2.000 civiles fueron asesinados.
  • En la región de Sinjar se han encontrado 31 fosas comunes, una con 1.650 ejecutados, niños incluidos.
  • Se calcula que unos 6.000 yazidíes fueron secuestrado y más de 3.000 podrían estar aún en manos del ISIS, la mayoría mujeres y menores.
  • Muchas murieron tratando de huir o sufrieron torturas.
  • A otras las llevaron a Siria y su pista se ha perdido
  • En 2017, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó una resolución para abrir una investigación sobre los crímenes de guerra del ISIS contra este pueblo.

Gracias a su labor como activista, Nadia es Embajadora de Buena Voluntad de Naciones Unidas y ha sido reconocida con premios como el Sajarov del Parlamento Europeo. Además, cuenta con una fundación llamada Nadia’s Initiative, desde la que ayuda a los yazidíes supervivientes. Gracias a ella, han conseguido que, el pasado septiembre, el Consejo de Naciones Unidas abriera una investigación sobre los crímenes del guerra cometidos contra su comunidad. Hoy, los bastiones más importantes del ISIS vuelven a ser libres, entre ellos ciudades clave de Irak, como Mosul y el área donde vivía la comunidad yazidí iraquí, aunque no han sido reconstruidas las casas y la mayoría de la población, los hermanos de Nadia incluidos, sigue viviendo en campos de refugiados. “Dependemos de la voluntad de Francia o Alemania, que es el país que más yazidíes ha acogido”, denuncia Murad. Ella piensa que, aunque los medios les han prestado atención, “hablan de los detalles no del genocidio”.

Mujerhoy: ¿De dónde saca fuerzas para continuar?

Nadia Murad: Cada familia de mi comunidad ha perdido al menos a un miembro. Han arrasado nuestras casas y nos han hecho mucho daño, pero no nos hemos rendido y estamos logrando que el mundo nos escuche. De ahí saco mi fuerza.

Mujerhoy: ¿Cómo se ve a sí misma?

Nadia Murad: Como aquella chica de los viejos tiempos, la de antes del terror. Así me veo por dentro.

Mujerhoy: ¿Qué le gustaría hacer ahora?

Nadia Murad: Vivir como la gente normal. Dejar de estar siempre en un avión, establecerme y poder estudiar maquillaje. Mi sueño es estudiar y tener mi propio centro de belleza. Me gustaría que algún día se me conociese y se me recordase como maquilladora, no como una víctima del ISIS.

Le digo que me encanta verla al fin con el pelo teñido, bien cortado, y un poco de maquillaje. Se ruboriza. Le comento que, cuando una mujer se vuelve a arreglar, es que quizá comienza a sanar. “Gracias. Antes del ISIS, yo amaba maquillar y arreglar el pelo pero dejé de hacerlo. Ahora, a veces, me pinto un poco. Ojalá sea un buen síntoma, sí”, dice y añade: “De todas las entrevistas que me han hecho, esta es en la que más cómoda me he sentido. Me gustan tus preguntas“. Nadia no habla en vano, ni por halagar. Lo dice porque ha tenido que pedir que dejen de preguntarle sobre las partes más duras del libro. La mayoría de las cuestiones de periodistas de medio mundo se recreaban en las violaciones, lo que le hacía revivir una y otra vez el trauma. “Está todo en el libro. Con eso debería bastar, ¿no?”, pregunta.

Pienso en la violación como arma de guerra y en la importancia de denunciarlo, pero también en el uso del morbo que provoca como herramienta para conseguir clics en internet. Tantos reportajes sobre abusos que casi excitan por la manera que tienen de describir las violaciones. No hay morbo en el libro de Nadia Murad. Por el contrario, explica todo con una precisión casi quirúrgica. Las llevaron a Mosul. Las intercambiaban como regalos. Una espiral de violencia sexual en la que ella -y todas- era un objeto que pasaba de mano en mano. La miro y pienso que Nadia podría ser tu hermana. O tu hija. O tu sobrina. Y, sin duda, podría ser tu amiga. Le digo que podría pasar por una chica española. Sonríe. “Me siento cómoda allí, la gente me recuerda a la mía. También sois muy ruidosos, como nosotros“.

Muchos yazidíes se han ahogado porque Europa está paralizada por la burocracia.

Mujerhoy: ¿Cómo fue su experiencia en nuestro país?

Nuria Murad: Estuve en Madrid y en Barcelona. Me dijeron buenas palabras aunque luego no las hayan cumplido. Sigue sin haber programas específicos para el pueblo yazidí. Pero fueron muy cariñosos. Cuando estuve en Barcelona, conocí a [Leo] Messi y a [Luis] Suárez, que fueron muy amables conmigo. Y cuando mi comunidad se enteró, estaban emocionados y felices, muchísimo más que cuando supieron que había conocido a algún político importante.

Mujerhoy: ¿Le gustaba el fútbol?

Nuria Murad: No, pero ahora sí [risas] y soy seguidora del Barça, aunque alguno de mis hermanos es hincha del Real Madrid.

Mujerhoy: ¿Han sentido el apoyo de los ciudadanos más que el de los políticos?

Nuria Murad: Sí, cuando nos atacó el ISIS, nuestros mensajes de socorro llegaban gracias al trabajo de los voluntarios. Nos ayudaron más rápido que los políticos. La política está atrapada por la burocracia. Muchos de los yazidíes que trataban de llegar a Europa huyendo del ISIS han muerto en el mar debido a esa lentitud de respuesta política. Para la mayoría, Europa es un sueño de paz.

Mujerhoy: ¿Cree que estamos haciendo lo suficiente?

Nuria Murad: Hacen falta protocolos especiales para supervivientes de un genocidio. Las mujeres yazidíes llegan rotas, hay que reconstruirlas. Muchas han perdido a sus maridos y tienen que cuidar de sus hijos y familiares. Hay chicas que no tienen a nadie. Pero, pese a todo, vamos a salir adelante.

Mujerhoy: ¿Cómo pueden ayudar a su comunidad los lectores?

Nuria Murad: Hay muchas cosas que pueden hacer. Por ejemplo, presionar a su Gobierno para que acepte refugiados y adopte un protocolo especial para víctimas de genocidio. Trabajar como voluntarios con asociaciones de apoyo, mandar ayuda o escribir cartas… O acoger a yazidíes en sus propias casas, si pueden.

Mujerhoy: ¿Qué le pide a este año?

Nadia Murad: Primero, asegurarme de que el presidente Macron [con quien se reunió a finales de 2017] me acompaña a visitar a los yazidíes en Irak, para garantizar su seguridad y que se reconstruyan nuestras casas y nuestras vidas. Y, para mí, aprender inglés, poder estudiar maquillaje y tener un pequeño salón de belleza.

Hacen falta protocolos. Las mujeres llegan rotas y hay que reconstruirlas.

Cuando acabamos, se sienta y me agarra del brazo. “Espera, que te voy a enseñar una fiesta yazidí de las de antes“, dice y me enseña en su teléfono móvil un vídeo de la boda de su hermano. Desde el móvil suena una música alegre. “¡Esta soy yo!”, dice señalando una figura estilizada con un vestido verde. Por un momento se queda absorta, mientras mira unas imágenes que para ella suponen un tesoro de recuerdos no mancillados por el dolor y la barbarie que les llevó el ISIS. “Esta es Katherine, mi sobrina y mejor amiga”, comenta señalando a una joven alegre y bellísima que aparece en el círculo de baile. “Las dos soñábamos con tener una centro de estética. En las bodas solíamos maquillar a las mujeres”. Las chicas parecen princesas de cuento, con la piel muy pálida, los ojos perfilados con khol y el cabello arreglado en complejos recogidos. “Esta es mi hermana”, musita acariciando la pantalla. Nadia es la más pequeña de 11 hermanos, seis de los cuales están muertos. También Katherine y su madre, con quien Nadia había dormido siempre desde niña. En el libro recuerda cómo la echa de menos, describe su olor y cuenta que siempre le decía: “Sin ti, estoy ciega”.

Nadia ha tenido que aprender a vivir sin su madre en las peores condiciones. Además, sabe que no podrá volver a su hogar en mucho tiempo, porque es un objetivo prioritario para los terroristas que han visto como, tras escapar de sus garras, se convertía en un símbolo de lucha, fuerza y libertad para su pueblo. Nadia Murad es un ejemplo de dignidad. El ISIS quiso despojarle de ella, pero consiguió lo contrario. La frágil joven se ha convertido en una mujer indoblegable, una activista cuyo nombre se ha hecho famoso, que es respetada por la comunidad internacional y admirada por su gente. Antes de despedirnos, le pregunto si tiene algún mensaje para el ISIS. Su dulce voz se torna de hielo mientras sus ojos se oscurecen opacos como la hulla. “No tengo nada que decirles. No son nada, solo terroristas“, concluye.

Nadia Murad por Amal Clooney
Nadia Murad por Amal Clooney

“Nadia Murad no es solo mi clienta, es mi amiga”. Así de directa comienza la abogada Amal Clooney, su prólogo del libro Yo seré la última, la autobiografía de la activista yazidí. Cuando se conocieron, Nadia le pidió que llevara la defensa de su pueblo. Le advirtió que no podría pagarle, pero le pidió que, antes de decidirse, escuchara su historia. Le contó cómo ella había sido una de las miles de yazidíes secuestradas por el ISIS. Cómo la obligaron a vestirse y maquillarse antes de ser violada. Que un grupo de hombres abusó de ella hasta dejarla inconsciente. Que se la pasaban de mano en mano. Le contó que su madre fue una de las 80 mujeres mayores asesinadas y enterradas en una fosa común. Que a seis de sus hermanos también los mataron. Y le dijo que la suya era una más entre las historias de las jóvenes de su pueblo. A muchas las vendían por Facebook al mejor postor. Miles de ellas siguen en poder de los terroristas. “Lo que Nadia me relataba era un genocidio -explica Amal Clooney-, y, por supuesto, acepté el caso”. La complicidad entre ambas son evidentes en sus apariciones públicas. Si Nadia dice de Amal que es “un ser humano maravilloso”, la abogada no se queda corta: “Los que creyeron que con su crueldad podrían silenciarla, se equivocaron. El espíritu de Nadia Murad no está roto, y su voz no será acallada. Todo lo contrario: gracias a este libro su voz se oye con más fuerza que nunca”.


up to dated 7  2  2018

Gracias Lenia y familia por hacerme llegar el libro. Realmente doloroso en la perplejidad de la maldad. Conmovedor.