Boy’s reguetón…

Una reciente entrada acerca del disco “ The Joshua Tree” de U2 propició que un entrañable amigo me escribiera un esplendoroso correo electrónico para discrepar conmigo, el mejor disco de la banda irlandesa para él es su LP debut: “Boy”.

Uno puede estar de acuerdo o no,  en cuestión de preferencias sexuales y musicales, todo es posible.

El sonido de “Boy” todavía no es el sonido U2.  Incluso el segundo disco “Octuber” aún no es el sonido de U2. En los dos la banda suena punk, áspera, con un mensaje cercano al cristianismo pagano y primogénito, contestatario y agresivo, al estilo del éxito “I will follow”…

El disco se publicó en 1980.  Un año decadente. Inicio de una década decadente.  Pero  los sonidos no necesariamente deben ser irrelevantes e intrascendentes cuando todo se derrumba. Venecia se hacia polvo pero Vivaldi  estaba enamorado de sus cuatro estaciones o el sonido del mar,  ese sonido trascendió la caida de su impresionante ciudad maritima…

Y eso fue precisamente lo que ocurrió con “Boy” y Bono millones de amantes de la música siguieron a los irlandeses como los nuevos profetas del rock. Los ochentas fueron una década perdida, pero el sonido U2 la  trascendió.

1980. Una época de disco, de chapucería y mal gusto, como la actual lo es de reguetón. La banda sonora de La Habana post siglo XX son los bicitaxis, los bares, los restaurantes, las guaguas, los hospitales, los cementerios con sonidos incorporados, el reguetón. Bueno en realidad no sé si identificar esa música urbana con un sonido. Puede ser el balbuceo de los que no tienen nada que cantar, menos que decir. Pero sí  estoy de acuerdo que es el sonido de la decadencia. Entonces si seguimos la lógica de “Boy” con “los ojos que hacen círculos”, o la historia y los ochentas, la fórmula más segura es ocultar la decadencia con la censura.

Censurar o silenciar nunca será la solución.

La otra opción sería como en la Gran Lubianka esconder la decadencia, enmendar el error con los convulsos eléctricos. “The Electric Co.” “electric convulsion therapy” es mi tema preferido de “Boy”. Fuerte, agresivo, en contra de la tortura médica, en contra de la decadencia.

Fuera de la ley…

*

Norman Mailer es uno de mis escritores preferidos. Recuerdan el performance de Lennon, en la cama desnudo, un cuarto de hotel con Yoko, todos colocados cantando  aquello de “give a peace a chance”…

Ev’rybody’s talking about
John and Yoko, Timmy Leary, Rosemary,
Tommy Smothers, Bobby Dylan,
Tommy Cooper,
Derek Taylor, Norman Mailer,
Alan Ginsberg, Hare Krishna,
Hare
Krishna.

**

Hare…Quién es Mailer. Un jodido genio de los de verdad, no de los que se disfrazan para andar por la vida en mascaras de oropel. Norman iba desnudo. Se jugó la vida. O mejor iba por el mundo en ‘passing time’  -como dicen los americanos del norte nevado y brutal. Mailer era de esos tipos brutales, de esos que pueden desarmar la belleza y la intemperie de la que se cobijan los tontos, los censores, las estrellas del pop y el porno.

No es de extrañar que Lennon lo citara, junto a Dylan, Leary, Ginsberg, Ono…

El sábado me leí de un tirón “Fuera de la Ley. Los mejores ensayos”. Es como leer la Wikipedia pero colocada con LSD. Mailer nos habla del feminismo y Marilyn Monroe, del terrorismo y la plusvalía, de Reagan y el clan Bush, de los escritores americanos, los hipsters y Freud, la pena de muerte y las corridas de toros. Un intenso recorrido por una de las mentes más prodigiosas del siglo XX. Todo en América  no es banalidad o la simpleza de los multimillonarios en sus mansiones con ferretería de oro, existen  igual sutilezas y mentes provocadores a contracorriente.

La recopilación va desde ensayos con fecha de 1948 hasta el 2007.  Beligerantes y poderosos. “Parte de la mejor prosa de Norteamérica se encuentra  sobre las paredes de los baños para hombres. Es prosa escrita en hueso, mordida por el ácido, es la prosa de la verdad áspera,  la virulencia del criminal que nunca encontró sus paredes de piedra y se conforma con las paredes del baño, es el lenguaje del odio sin el estorbo de la culpa, la vacilación o el escrúpulo o la complejidad”. Escribe Mailer para referirse a Burroughs.

Un Norman profético. Escribía en el 2003 “Ganar un imperio. Perder la democracia”. “En realidad, la democracia es la condición especial: una condición que seremos llamados a defender en los años que vienen. Eso será enormemente difícil debido a la combinación de corporación, militarismo y la investidura completa de la bandera con los deportes para los espectadores masivos ya  han plantado una atmosfera pre fascista en Norteamérica”.

Y Norman sabía lo que era el fascismo, luchó contra él en la Guerra del Pacifico. Escribió dos de los libros fundamentales para entender la guerra y los hombres que las engendran: Los desnudos y los muertos” y El Castillo en el Bosque”. Dos libros tan distintos pero estremecedores pues narran eso que la filósofa judía Hannah Arendt describía como la  “banalidad del mal”.

“La gran esperanza no tiene un asidero real a menos que uno esté dispuesto a enfrentar el destino funesto que también puede estar en camino”.  

 

Epístolas a Venus…

Un tema de Venus, unas palabras, una poeta, poemas y prosas de las que sabes – o acaso intuyes levemente-  provienen de esos lugares profundos y oscuros de los corazones habitados por sentidos de pieles desnudas como si se trataran de las inmensas dunas de Venus. Uno que siempre se reconoce como un simple mortal se piensa entonces demonio azul. Demonio dominado por el amor. Veo los detalles que nadie observa. El color de la lluvia. El sabor de las ostras de Orión. Un ser con alas multicolores de sonidos desorientados, ojos azules que ven a través del cristal gris de los catalejos invisibles, sombras que configuran costas y corales, un paladar con sabor a vodka, cremas y jugo de naranja, la costumbre adquirida de los poetas franceses, una memoria de una mañana pintando orbes con polvos de diamantes, cuartetos de espuma en tu espalda y piernas desnudas. Me puedes decir que eres extraterrestre igual te lo creo. Y, si te digo que soy el aprendiz del aire, puede que  todavía me creas…
Por Andrés Recasens.
 *
Epístola primera
Aquí el amor
se vive simplemente
no se halla cautivo
en la trampa de un concepto
se prodiga franco
cuando entibia las manos
para un ritual
de pieles
cuando incuba besos
en su nidal
de ardores
el amor
silba una nota en cada poro
y hace danzar al cuerpo
como hierba
apremiada por el viento
Mi amor
guía mis pasos
en las noches
al lecho de mi amada
y conmueve sus senos
con mis labios
semejando lunas
sorprendidas
por dos brasas
No vengas
aprendiz del aire
no estás maduro todavía
para festejar a las alas
y al viento
Mi amor
es un gitano
que hurta gozos
en el temblor
de terciopelos
de mi amada
y juega el éxtasis
sus vértigos
hasta que suplica
ser prisionera
de mi pecho
No vengas
aprendiz del aire
no estás maduro todavía

Miedo

Raymond Carver

Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.
Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.
Ya dije eso.

Karen Alkalay-Gut y los demonios azules…

Karen Alkalay-Gut,  sorprende con su vida conjetural, el Tánger, el hachís, la bohemia de la costa sur mediterránea. Hay personas que nos les gusta el mundo y se esconden otras no les gusta el mundo y se exponen, es asunto de visiones e imaginarios. Diluidos y sanguinarios. Hoy tome un café con una amiga, una mujer preciosa e inteligente, el mundo pierde no solo credibilidad, pierde sentido, cuando se inicia una conversación de esas que pueden resultar infinitas e indeterminadas, hablas de los atentados en San Petersburgo y los Chechenos, de la menstruación en el Islam y de las antípodas de Hitler y Lenin en el infierno imaginado por los tibetanos. Las palabras pueden ser infinitas, como lo son la milimétrica distancia que separan los incisivos de mi amiga rusa, que vive en los EE.UU.y habla castellano con asento bonaerense. Hablaba, hablabas; y yo, mientras tanto,  imaginaba el dolor que pueden infligir esos dientes en una piel desnuda, entonces el jodido mundo vuelve a perder toda credibilidad y sentido. Karen Alkalay-Gut, nos habla de su existencia psicográfica, paranormal, demonológica, nos habla de los demonios azules y de la simpatía; y, yo… perdiendo el tiempo miserablemente en el meridiano del medio día carnívoro hablando de la Internet en Cuba. Al menos la jornada  concluyó sobre el amor, acerca de los demonios azules  y con Karen Alkalay-Gut de protagonista.

Incluso tú, Príncipe, algunas veces estás ciego,
viviendo tan profundamente en la oscuridad;
sin duda la maldad es fácil como el egoísmo,
y que alguien como yo saborearía
tu especie de soledad, paladeando
aquellos días seductores, noches en lechos vacíos.
¿Qué puedo decir? Tu manera es tan masculina…
Y cuando nos encontramos esa noche en el cruce de caminos
marché un poco contigo, observando cómo se torcía
tu bastón, deseando poder aplacar
todas las congojas de tu mundo. Pensé
acunarte, como un discípulo agónico,
en mi dadivoso regazo; incluso no escuché
todas las ofertas de sabiduría que me hiciste
a cambio de mi alma.
Incluso cuando enarbolaste el contrato,
seguro de mi firma, no estaba prestando
atención, embrujada por ese dolor
en tus ojos, esa necesidad de algo bueno,
¿me atreveré a llamarlo… amor?

 

El Chevy del 58 y el platillo volador…

El Chevy del 58 y el platillo volador…o cuando la credibilidad se queda sin combustible. Un camión Chevy del 1958 puede recoger un Ovni en Varadero y los medios oficiales ni se enteran. Existe un magistral corto de Nicanor protagonista en una redacción que discute bizantinamente cual será la portada titular del diario oficial  en medio de una invasión alienígena que destruye la Capital. La mania del Avestruz.

La desaparición de la gasolina de alto octanaje y el silencio de la prensa oficial demuestra la torpeza de la dirección de los medios de comunicación  la que se desacredita ante la población cubana ocultando lo que ya todos los cubanos conocen. No asimilan y siguen chocando con la misma piedra dos y tres y hasta n+1 veces, la realidad que los desprestigió cuando murieron 30 pacientes del hospital psiquiátrico, cuando se descubrió la corrupción en la aviación civil o cuando un apagón dejó sin luz a la mitad de la isla; se observaba desde la estación espacial pero no desde la redacción de esos medios.

Quienes por estos días investigan por qué crecen tanto los nuevos espacios informativos (plataformas, medios, blogs, etc), deberían dar un vistazo a los medios oficiales porque muchos cubanos llegan a los primeros en busca de la información que no encuentran en los segundos.

Que me dejen.

Tengo la suerte de llegar a la poesía desde la ciencia. De adolescente deploraba los sintagmas, los complementos circunstanciales. Las maestras siempre eran ancianas que tenían algo de Salem.  Por suerte soy Booleano por genética. Creo en los unos y ceros, en Fibonacci, en los algoritmos, en la genética. Pero la vida tiene intrincados caminos, el “boolismo”  (no sé si existe el ‘ismo’) y las mujeres me hicieron escribir poesía. Y, ahora, muchos años después comprendo, que no hay actividad humana más sublime que sentarse a solas a intentar construir un planeta o encontrar una fórmula contra el odio:  tú a solas… con una hoja en blanco. Hacerlo me salva del tedio. De las legiones de estúpidos. De las batallas de los hombres.

Poesía, música y mujeres, hadas y algoritmos, rock’n’roll, libros, ojos verdes y 0,1,1, 2,3,5,8,13,21,34,55,89,144…Se necesita poco menos para ser feliz.

Describes el punto de no retorno de todas aquellas viejas canciones.
Todo lo que no sé es solo un relámpago en el ahora.
Mar que corre por mis ojos con tus mieles, arrecifes, corales y sales para el mundo.
Ardió el bosque iluminado de tus ojos.
Tus hermanos desangrando el murmullo.
Todo el momento desaparece en un segundo.
Que me dejen con el mar blanco y amarillo,
con su cala de arena y su banco de sal, con su tropel austero y su voz ronca,
agua dormida con su cuerda de tiempo.
Su cordel y sus conchas,
sus largos arrecifes para la paz y el silencio y su tea de tiempo
y su altar de tiempo.
Su fétido olor a tiempo.
Que me dejen solo, maldito y bendito, por el murmullo de la mar dorada y apacible
y su espectro acolchado, tus párpados de mitra,
y la fecha de muerte para mi hijo no nacido.
Que me dejen.
Y, así puedo continuar por horas y horas, páginas y páginas.