Acumulación de Piedras…

 

 

En un excelente artículo en el “The Washington Post”  Jason Bittel expone y explica a un amplio publico lo que muchos evolucionistas conocen desde hace siglo y medio, sustento de las ideas que Darwin publicará como “la evolución de las especies mediante la selección natural”. El impacto de la selección natural en «el comportamiento de los individuos y en sus comunidades».

Explica Bittel, “Each population, each community, each generation is different,” she said. “In the rush to conserve the species, we also need to remember the individual.” (Cada población, cada comunidad, cada generación es diferente. En el camino de conservar las especies, necesitamos recordar a los individuos”).

Es una idea revolucionaria.

El articulista recorre los últimos avances de los biólogos evolucionistas desde que en 1960 Jane Goodall fuera la primera en observar la utilización de instrumentos para “cazar” o “pescar” termitas en algunos grupos de chimpancés.  Una conducta que hasta entonces se creía propia sola de los “homos sapiens”, la utilización de herramientas.

Lo interesante es que desde entonces otros científicos han determinado que cada comunidad de chimpancés tiene sus propias habilidades en la utilización de estas herramientas para “pescar” insectos o extraer miel de los panales de abejas silvestres.

Estos y otros comportamientos recientemente estudiados ha propiciado que los especialistas describan estos comportamientos como “culturales”cada comunidad aprende de su tradición local. El estudio también muestra la interacción de estas comunidades de homínidos con los hombres y la influencia que tienen estos últimos tienen en las variaciones de los comportamiento de los grandes simios al destruir sus ecosistemas.

Para llegar a esta conclusión mas de 75 científicos han compilado datos de 144 comunidades de chimpancés encontradas en 15 naciones de África comprando el comportamiento de cada comunidad teniendo en cuenta el impacto de los hombres sobre ellos. El resultado es bien polémico. Los chimpancés que viven en áreas con mayor influencia humana presentan menos variedad adaptativa y de comportamiento de acuerdo a la académica  Ammie Kalan, una antropóloga del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania.

Por su parte Cat Hobaiter, de la Universidad de St. Andrews, alega que la escala de los datos es insipiente para llegar a conclusiones definitivas.

La idea de un comportamiento “cultural” de los parientes evolutivos similar  a los humanos es relativamente reciente, a penas desde el 1999.

La observación prolongada de sus actitudes, vocalizaciones, utilización de instrumentos, puede aportar nuevas evidencias, pero aquí nos encontramos con otra dificultad mayor las pocas capacidades para comprender las actitudes y comportamientos complejos de otras especies de los humanos.  Por ejemplo, ocurre con el comportamiento conocido como “acumulación de piedras” que Kalan y sus colegas describen desde el 2016, pero para el que no tienen una respuesta de su significado real, aunque señalan que de la observación prolongada el comportamiento puede poseer algún significado “simbólico y comunicacional”,   que igual se creía  único de los “homos sapiens”.

Desde el darwinismo hasta Lulu y Nana.

 

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Hace un par de días visitando una de estas “cajas replicadoras” ahora de modas por el uso masivo de la internet en Cuba, donde variados intereses desde los tecnológicos a los religiosos, postean (cortan y pegan) noticias acríticas y muchas veces sin confirmar o lo peor titulares con faltas de ortografía para mensajes con una simplificación de la realidad (científica) rayana en la estulticia cuando no en su completa falsedad, como este sobre el “darwinismo” .

Las teorías de Darwin siempre han sido un campo de batalla para los espíritus religiosos. ¿No sé el por qué? Aunque intuyo las causas. Pero lo más falaz son los argumentos que se utilizan en contra de la teoría de la evolución y de la biología evolutiva. El debate científico ya terminó hace más de ciento cincuenta años, incluso una religión tan jerárquica y tradicionalista como la católica reconoce la validez científica de la evolución de las especies mediante la selección natural. No obstante, existe un sector desde el cristianismo fundamentalista mayoritariamente evangélico asentado en el cinturón bíblico de EE..UU., (igual desde el judaísmo tradicionalista o el fanatismo islámico) que intentan mantener vivo un debate,  o resucitar más bien un falso debate,  contra la evolución darwinista, lo cual científicamente hablando está muerto y enterrado desde los tiempo de Huxley.

La genética y la biología evolucionista van a siglos luz de estos intentos desesperados de mantener a sus feligreses en un “oscurantismo victoriano y decimonónico” con estas burdas simplificaciones que recuerdan la era pre-científica de la Edad Media.  Desaprovechando la oportunidad de informar y debatir entre los suyos sobre los aspectos más novedosos de la genética evolutiva y sus consecuencias con la vida tal y como la conocemos, debatir sobre los temas éticos y morales que del uso del evolucionismo hace la tecnología actual para modificar la propia vida.

Comparto una nota de prensa y análisis con temas de mucha actualidad publicados por mi amiga Aura Cecilia Jiménez Moreno.

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A finales del año pasado (noviembre 2018) el doctor He Jiankui, especialista en edición de genoma en China, anuncio vía la red social YouTube el nacimiento de dos niñas gemelas a las que presume haberles realizado edición genética (o como él dice: “cirugía genética”).

Aunque al momento no se ha reportado ningún estudio decodificando el ADN de estas gemelas para comprobar si esto es verdad o no, la noticia dio la vuelta al mundo causando revuelo inmediato entre la comunidad de investigadores y genetistas. El “experimento” de Jiankui no sólo se saltó principios éticos y morales que siguen en debate entre investigadores, filósofos, médicos y religiosos del mundo entero, sino que se consideró violatorio de las leyes chinas. Contra lo esperado, el ministro de la Industria y de la Tecnología de la Información, Huai Jinpeng, dijo que el gobierno chino no tolerará el comportamiento “deshonroso” en la investigación y sacarán a Jiankui de la contienda por un premio nacional a la investigación al que estaba nominado.

La profesora Jennifer Doudna de la Universidad de Beckly, una de las pioneras en el uso de la tecnología CRISPR, se dijo “horrorizada y decepcionada” porque el experimento no respetó los parámetros internacionales. “El procedimiento no era necesario médicamente y la motivación [de He Jiankui] fue ser el primero en hacer algo así”, agregó. Por su parte, el director del NIH (Instituto de Salud Nacional en Estados Unidos) rechazó públicamente la práctica y la definió como “profundamente perturbadora porque pisotea las normas éticas”.

Para entender un poco más la controversia que ha provocado este video, así como las posibles consecuencias de la noticia, primero hay que entender un poco sobre la ciencia detrás de esta “cirugía de genes”.

La tecnología CRISPR se refiere a la forma de “cortar” los genes en puntos específicos y editar o parchar las secciones eliminadas. Es importante aclarar que la posibilidad de este procedimiento no se descubrió porque se buscara activamente modificar los genes, sino entender cómo es que las bacterias combaten infecciones virales (y porqué son más eficientes haciéndolo que nosotros, los humanos). Sin embargo, como en otros descubrimientos importantes de la historia, la exploración constante llevó a descubrir posibilidades inimaginadas en el campo de estudio. Se vio que éstas bacterias tienen un sistema de tijeras (en específico una “súper proteína”) que puede buscar, encontrar, cortar y eventualmente degradar el ADN del virus atacante en cuestión de minutos. Esta “súper proteína” se llama Cas9 y se logró replicar en laboratorio demostrando ser la tecnología maestra capaz de editar genes de manera precisa, y la única hasta el momento. Antes del anuncio de He Jiankui ya se habían demostrado las posibilidades del Cas9 en células, modelos animales y plantas, e incluso en embriones humanos, pero sin ser implantados.

Antes del anuncio, la doctora Doudna había convocado a una mesa redonda con expertos a nivel mundial para discutir el dilema ético que rodea las posibilidades resultantes del uso de esta tecnología. Los potenciales curativos o de prevención de enfermedades parecen más obvios y relativamente justificables, pero preguntémonos: ¿qué pasaría si se usa en embriones humanos para influir en factores como lograr hacer huesos más fuertes, ojos azules o ser menos susceptible a contraer enfermedades no predominantemente genéticas? En otras palabras, usarla para hacer “bebes de diseñador”.

Esto aún no es del todo posible porque CRISPR corta secciones de genes y puede editarlos pero los tiene que remplazar con otros que no existen en el material genetico en cuestión; hasta ahora, eso no se presumía posible en humanos. Pero Lulu y Nana, los nombres de las gemelas que nacieron en China, parecen haber sido editadas en el momento de la fecundación in vitro con el objetivo de hacerlas inmunes al virus del sida. Doudna y sus colegas genetistas llamaron a una “pausa” mundial en cualquier aplicación clínica de CRISPR en embriones humanos. Argumentan que debemos considerar no sólo las consecuencias científicas que podrían ser benéficas, sino también las no deseadas, y que esto es responsabilidad de todos.

Entre las razones de controversia que fundamentan esta preocupación está el hecho de que el material genético de Lulu y Nana será heredado por todas sus futuras generaciones sin que sepamos los efectos secundarios que esto puede traer. Además, lo que hizo Dr. Jiankui tiene una dosis de ambigüedad que vuelve injustificable su experimento: manipuló embriones saludables para hacerlos resistentes al virus del VIH que padece el padre donador del esperma. Sin embargo, hasta donde sabemos, el virus del VIH se pasa de madre a hijo durante el parto. ¿Era, pues, necesario hacer esto para evitar el contagio de las niñas? Tampoco sabemos si los padres fueron propiamente informados sobre los riesgos (aún existe la probabilidad de efectos off-target, como las mutaciones) ni nos hemos preguntado por la posibilidad futura de que alguna de las gemelas esté en desacuerdo con tener material genético manipulado.

Históricamente, quienes defienden la creencia y búsqueda activa por mejorar la calidad genética del ser humano se conocen como eugenésicos. La vieja escuela de eugenésicos asumía que ciertas razas y etnias tenían posibilidades de heredar rasgos “superiores” de ser humano. Y sabemos la historia que estas creencias desataron. Sin embargo, en los cincuenta surgió una nueva corriente eugenésica que defendía que los rasgos de “súper ser humano” en realidad se pueden encontrar en los genes de todas las razas, sólo que en unas personas están “activados” y en otras “desactivados” o con mayor riesgo de “desactivarse” (por ponerlo en palabras simples). “La nueva eugenesia en principio permitiría la conversión de todo aquel no apto a un nivel máximo de cualidades” dijo una vez el renombrado biólogo Robert Sinsheimer (1936-2017).

Dr. Francis Collins, uno de los lideres del Proyecto del Genoma Humano se pregunta cuándo fue que cambiamos del modelo de curar al modelo de “mejorar”, y cuándo habría de considerarse aceptable o inaceptable dicha mejora. Pone el ejemplo del famoso Ritalin, un medicamento que amplia los niveles de alerta y atención, y que ciertamente puede ser aceptable para tratar condiciones como el déficit de atención. ¿Pero es válido su uso cuando los adolescentes lo consumen para que les vaya mejor en los exámenes?, se pregunta. Ésta se podría calificar como una “mejora” no aceptable. Ahora transportemos este ejemplo al tema de edición genética: editar el ADN para prevenir una enfermedad que viene determinada en los genes y para la que no existe otro tipo de cura puede ser válido, pero si se usa para dar una habilidad “extra” (como ser más resistentes que el resto a un virus) surgen temores basados en la desigualdad de acceso a estos tratamientos.

Mi critica a la “nueva eugenesia” y al “experimento” del Dr. Jiankui no tiene ningún fundamento religioso ni cercano a los cuestionamientos sobre el “jugar a ser Dios”. Soy una ferviente admiradora de la ciencia y apoyo la idea de abrirnos a tecnologías y opciones que pueden ayudarnos como sociedad a reducir cargas económicas, de educación, o de salud. El ejemplo de las gemelas Lulu y Nana, sin embargo, no entra en mis cartas de defensa. Al contrario, da razones de sobra a los que se oponen totalmente a la manipulación genética en cualquiera de sus formas pues la justificación del “experimento” no sobrepasa los riesgos posibles. Si uno se somete a controversias de esta magnitud, el fundamento tendría que ser más fuerte y humano que el del simple hecho de experimentar, y sobre todo, de hacerlo antes que nadie.

El Dr. Jiankui presume haber embarazado ya a 7 mujeres con esta técnica así que la controversia está lejos de terminar.

Por Aura Cecilia Jiménez Moreno

Investigadora de la Universidad de Newcastle en el Reino Unido. Se especializa en enfermedades neuromusculares.

Bibliografía

  • Hwang, Woong Y., et al. «Efficientgenomeediting in zebrafishusing a CRISPR-Cas system.» Naturebiotechnology, Vol. 31. No.3, 2013.
  • Tool, Maps, et al. «CRISPR/Cas9 & TargetedGenomeEditing: New Era in Molecular Biology.», New EnglandBioLabs, no. 1,2014.