Manipuladores y simplificadores de la realidad.

 

Manipuladores y simplificadores de la realidad.

Si usted no conoce el trabajo de Adam Curtis su último documental “HyperNormalization” es un buen inicio para perder su virginidad.

“HyperNormalization” fue estrenado en la plataforma iPlayer de la BBC el pasado 16 de octubre del 2016.  Acabo de ver las casi tres horas del metraje en mi laptop mientras volaba a veinte mil pies de altura; y, sentí quizá por primera vez en mi existencia un vértigo intenso y real. No el vértigo ficticio del maestre del suspense si no el otro vértigo, el  poderoso que te impulsa como instinto de conservación animal al deseo de tener los pies sobre la tierra.

El propio Adam Curtis nos lo explica en su blog de la BBC: “The film has been made specially for iplayer – and is a giant narrative spanning forty years, with an extraordinary cast of characters. They include the Assad dynasty, Donald Trump, Henry Kissinger, Patti Smith, the early performance artists in New York, President Putin, intelligent machines, Japanese gangsters, suicide bombers – and the extraordinary untold story of the rise, fall, rise again, and finally the assassination of Colonel Gaddafi”.

Todo el trabajo documentalistico de Adam Curtis resulta de ese inquietante intento de desentrañar las “fuerzas ocultas detrás del caos político” con un estilo propio entre el periodismo de investigación y el cine de autor, una mezcla potente de ideas intelectuales y académicas junto a la cultura y la comunicación de  masas. Hypernormalisation es un término desarrollado por el profesor y escritor de origen ruso Anton Yurchak para describir los últimos años de la Unión Soviética, cuando gobierno y población acordaran tácitamente que el sistema funcionaba perfectamente a pesar de sus evidentes síntomas de deterioro. La falsedad hipernormal.

La híper normalización de Adam Curtis se inicia entonces en dos lugares bien distantes y diferentes del mundo. Damasco. New York. Con la bancarrota de la ciudad el sistema financiero se hizo con el control de la ciudad de Nueva York por primera vez en la historia de los Estados Unidos, la clase politica era remplazada por Wall Street. La otra cara del mundo: el comienzo de la dinastía de Hafaz al-Assad bajo la geopolítica de Kissinger en el Medio Oriente que a la larga asesinó a millones de vidas humanas.  Dos ciudades que nos revelan el hilo conductor y dramatúrgico de las ideas de Adam Curtis.

En Damasco y New York comienza la “paralyzing complexity” (”complejidad paralizada”) o la “constructive ambiguity” (“ambigüedad constructiva”). Frente a unas sociedades cada vez más complejas e interconectadas las narrativas políticas y financieras optan por la simplificación, entonces -como era de esperar-   se (re)construyen sus propias alternativas a esa realidad, y la adaptan a sus visiones mediante la propaganda o la mercadotecnia con el objetivo en primer lugar de poder legitimar esa confusión y la ansiedad frente a esas realidades para en segundo lugar canalizar el descontento de esas mayorías hacia sus propios intereses: hacerse del control económico y el poder político.

El propio Adam Curtis nos explica en su blog: “All these stories are woven together to show how today’s fake and hollow world was created. Part of it was done by those in power – politicians, financiers and technological utopians. Rather than face up to the real complexities of the world, they retreated. And instead constructed a simpler version of the world in order to hang onto power. But it wasn’t just those in power. This strange world was built by all of us. We all went along with it because the simplicity was reassuring. And that included the left and the radicals who thought they were attacking the system. The film shows how they too retreated into this make-believe world – which is why their opposition today has no effect, and nothing ever changes”.

Curtis nos expone esa “caída y temor de todas esas historias”. Desde el islamismo fundamentalista de la guerra santa hasta el neoconservadurismo en los Estados Unidos de América (ahora ya instalado en la Oficina Oval). Desde la cultura pop y los “ocupas” hasta la nueva Rusia Zarista de Vladimir Putin. Desde la narcisista globalización de la internet al censurado socialismo de mercado de Pekín; al uso indiscriminado de las neurosis individuales y colectivas que reproducen el temor al Otro. El poder desplegar la mejor mercadotecnia con el objetivo de controlar,  vigilar y manipular -no ya a disidentes o criminales-  sino a toda la ciudadanía a escala planetaria. El uso y la concentración de los medios masivos de comunicación, las redes de información y el big data como instrumentos de poder político y económico. Curtis expone hechos tras hechos. Detalle tras detalle. Son irrebatibles. Uno puede sentirse abrumado. O incluso no estar de acuerdo con sus conclusiones. Pero su documental y sus ideas nos deja indefensos frente al vértigo de las alturas, ante la impotencia y la indiferencia que en cualquier momento podemos estar frente a un nuevo 1914 o 1933.

Incluso podemos considerar que el propio Curtis hecha manos a la falsificación de  las teorías conspirativas que tratan de explicar la urdimbre del entramado del complejo militar-industrial-político.

O en su carencia de soluciones o visiones alternativas a las ya expuestas. Pero “HyperNormalization” es un resumen desolador de un mundo cada vez más abocado al caos o a la simplificación mediática de la realidad, a la ansiedad de nuestra percepción como individuos y sociedades que los poderes que controlan nuestras vidas son cada vez más opacos, indiferentes y distantes. A la psicosis propias del poder político. A las neurosis generadas por la inutilidad de los argumentos o los debates políticos cuando estos se abocan con una marcada intensidad a generar solo impresiones verbales para que circulan en las redes sociales. Ya no hay críticas o valoración de ideas,  solo enunciados muchas veces falaces o sobrevalorados, de dudosa parcialidad. Como antes lo hicieran Mussolini, Hitler y Stalin en el pasado siglo XX en el presente la trama política la escenifican otros protagónicos pero que igualmente son maestros en la construcción de ficciones convertidas en realidades. Una puesta en escena mezcla de nacionalismo, egocentrismo, armamentismo, narcicismo y desprecio por la enorme variedad y complejidad de los individuos y las sociedades humanas que implosionan desde esa realidad “controlada” para perpetuar el statu quo pues la simplicidad tiene el efecto de ser conciliadora o retraer falsas esperanza de estabilidad y conciliación. Mientras se alimentan a las fuerzas más oscuras de la historia, el odio, la avaricia, el racismo, la xenofobia, el fundamentalismo religioso y la radicalización ideológica. La parálisis de la complejidad.

Mientras tanto la única alternativa que nos ofrece Adam Curtis es la simplificación extrema de esa complejidad. La híper normalización.