‘I’d love to turn you on’

 

Todos los Beatles-maniáticos tenemos un tema preferido.   No soy la excepción.  ‘Revolver’ es mi disco preferido, y tres de sus temas ‘Eleanor Rigby’,  ‘Love You To’ y “Tomorrow Never Knows” son temas que no solo han impactado en la música que escucho, si no en mi cosmogonía personal.  

Pero el 2017 es el año del ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’. Las premoniciones del Revolver si hicieron realidad en éste larga duración.  El rock definitivamente había lanzado su mensaje al mundo. Un mensaje liberador, lisérgico, emancipador, ácido y dulce. Para muchos –entre los que me incluyo-  obra maestra de los cuatro chicos de Liverpool y compañía.  Un LP que introdujo a la música popular y al rock and roll  en especial a la categoría de obra de arte.  

El ingeniero de sonido del disco Geoff Emerick en sus memorias consideró  que ‘Revolver’ y ‘Rubber Soul’ eran como dos caras de la misma moneda. Y es cierto, se percibe que un disco es continuación del otro.  Pienso igual, también creo que el último tema de ‘Revolver’  ‘Tomorrow Never Knows’  funciona como introducción al ‘Sgt. Pepper’s’.

Nunca antes nada sonó igual en la historia de la música occidental como ‘Mañana nadie sabe’. “Tomorrow Never Knows”. El alucinado tema de Lennon puede ser el primero del ‘Sgt. Pepper’s’. Contiene lisérgicos solos de guitarras reproducidos al revés mezclado con una voz en extasis. Efectos de una “gaviota” con la voz de McCartney gritando/riendo, el acorde orquestal en si bemol mayor de una sinfonía de Sibelius, el sonido de mellotrón reproducido junto al sonido de una flauta, citara ascendente eléctrica, grabado con una gran saturación y aceleración. Una mezcla psicodélica con una letra surrealista. ‘Cuando tengas dudas, relájate, apaga tu mente, y déjate ir río abajo’.

That love is all and love is everyone
It is knowing, it is knowing
And ignorance and hate may mourn the dead
It is believing, it is believing
But listen to the colour of your dreams
It is not leaving, it is not leaving.
 
 
Eso es lo que nos propone ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ un viaje río abajo. Y río arriba.  Una idea de amor. 
 

El octavo disco de los Beatles fue grabado en un momento especialmente dulce de su carrera acababan de decidir todos abandonar las giras y centrarse en grabar discos; podían entrar en los estudios de Abbey Road a grabar lo que quisieran y cuando quisieran; aún vivía Brian Epstein, verdadero amigo e impulsor de su carrera, que los mantenía unidos, y se hallaban, en definitiva, inmersos en un universo pleno de éxito, fiestas, sexo, drogas alucinógenas y reconocimiento casi unánime por parte de todos los sectores que, aunque no podía terminar de otra manera que haciendo implosión en cualquier momento, todavía les brindó unos años álgidos de inspiración y de concentración disciplinada en su trabajo.

En estas circunstancias se grabó uno de los discos más geniales e influyentes que ha dado la música popular, cuya estela perdura y tiene visos de seguir perdurando indefinidamente, de generación en generación.

Se ha dicho toneladas de cosas sobre su formato vagamente conceptual, su portada, los disfraces y demás, así que todo eso lo dejo para los eruditos que los hay a millares. Simplemente dejar claro que, quizá por primera vez, los miembros del grupo se implicaron en gran medida y con enorme ilusión en todo lo que rodeaba al disco. Estamos en ese momento mágico en que los LPs dejan de ser una colección de singles recopilados por la compañía de discos y pasan a convertirse en un trabajo del propio artista, que cada vez en mayor medida toma las riendas de la producción, el arte de la portada, el orden de los temas.

Por lo tanto no voy a repetir lo mucho que se ha escrito. Además casi todo está dicho sobre ‘la banda del Club de Corazones Solitarios del Sargento Pimienta’ desde el collage del LP hasta la monstruosidad de ‘A day in the life’ con acorde final resonancias mistérica,  vibración y su definitivo silencio. Se debate si funciona como una referencia a las drogas o a un político petrificado detenido en medio del tráfico.

 Personalmente si me dieran a escoger un tema del disco seleccionaría ‘Within You Without You’. Que funciona como complemento de ‘Love You To’ del anterior disco ‘Revolver’.
 
When you’ve seen beyond yourself-then you may find, peace of mind,
is waiting there-And the time will come when you see
we’re all one, and life flows on within you and without you.
 
 

 

Esa canción me abrió muchas puertas. La vida que fluye. Ascendente. Incesante. Afinó la percepción que tenia de mí y de todo lo que me rodeaba. George Harrison es una sombra majestuosa entre las estridencias de Lennon/McCartney. No me convencieron nunca sus rivalidades, al no ser las creativas. Harrison fue el punto de equilibrio. Sus temas influenciados por la mística hindú hablan de ello.

We were talking-about the space between us all
And the people-who hide themselves behind a wall of illusion
Never glimpse the truth-then it’s far too late-when they pass away. 
We were talking-about the love we all could share-when we find it
To try our best to hold it there-with our love
With our love-we could save the world-if they only knew.
 
Hay instantes en la existencia cuando el azar, la conjunción de  personas, un  libro, un par de  lugares,  sentimientos y liberaciones  y otras pequeñas casualidades definen tu vida para siempre.  Un punto de equilibrio pero  en inflexión.  Me ocurrió con Within You Without You’  (“Contigo o sin ti’). Ese momento en la vida en la que escuchar un sonido a una persona, una conversación tu segunda naturaleza, pueden hacer de ti un esclavo o un ser libre. Escuchar ‘Lucy  in the sky with diamonds’ y ‘Within You Without You’, leyendo junto a mi  hija  ‘Alicia en el país de las maravillas’  pudo confluir en un misterio. Pero este párrafo es injusto. Es demasiado personal.
 
Each day just goes so fast
I turn around – it’s past
You don’t get time to hang a sign on me
Love me while you can
before I’m dead old man
A lifetime is so short
A new one can’t be bought
And what you’ve got means such a lot to me
Make love all day long
Make love singing songs
There’s people standing round
Who screw you in the ground
They’ll fill your head with all the things you see
I’ll make love to youIf you want me too.
 

A sus cincuenta años el  Sgt. Pepper’s Lonely…todavía nos emociona y sorprende.

Hay que escucharlo completo, como se lee una novela o se escucha una sinfonía. Allí están condensados todos los Beatles, Paul, George, Ringo, Lennon, todos los años sesentas, toda una generación que sonó con revolver y revolucionar a las personas y a la sociedad. Suena pretensioso, claro. Al menos lograron desdibujar los límites entre esa realidad y la ficción.  Expandir la ficción dentro de la realidad para hacerla nuevamente ficción.  

No es de extrañar que la última línea del disco, justo antes de ese descomunal acorde de toda la orquesta como si de un un canto gregoriano cantado por mil monjes tibetanos sea: ‘I’d love to turn you on’.  Me gustaría excitarte.

No es mala idea.  

**

Nota:

Del ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ quedaron fuera dos temas que cualquier otro grupo se disputaría.  Strawberry fields forever (del Lennon más lisérgico) y Penny Lane, del McCartney más “Willy Fog”. Que se publicaron como sencillos.  Imprescindibles también. Quien sea músico trate de sacar los acordes que se va a echar unas risas.

Papa y los creyentes hipócritas…

El papa Francisco criticó a los cristianos hipócritas y dijo que es mejor que sean ateos y no se llamen creyentes. El papa criticó a los cristianos que no le pagan lo justo a sus empleados, que hacen negocios sucios o blanquean dinero. El sermón de este jueves es, hasta ahora, la primera vez que Francisco se ha dirigido a los cristianos hipócritas.

Imagino que para Bergoglio ser ateo es sinonimo de ser malo, de hacer negocios sucios, de no pagar o no cobrar lo suficiente. No entiendo la post teologia de Francisco. Si eres un cristiano que explota a otras personas, llevas una doble vida o manejas un negocio “sucio”, tal vez es mejor que no te identifiques como un “creyente”, sugirió el papa Francisco este jueves, en una homilía en Roma.

Entoces vis a vis ser no creyente tiene que ser malo. Pero el argentino se explica. 

“Tantos católicos son así. Y escandalizan”, dijo el pontífice durante una misa matinal en Casa Santa Marta, según reporta Radio Vaticana. “Cuántas veces hemos oído, todos nosotros, en el barrio y en otras partes, ‘pero, para ser católico como aquel, es mejor ser ateo’. Ese es el escándalo. Te destruye. Te derriba. Y esto sucede todos los días”.

Continua: “Pero, ¿qué cosa es el escándalo? El escándalo es decir una cosa y hacer otra; es la doble vida”, dijo el papa Francisco. En la Iglesia católica, es una ofensa grave. El pontífice citó varios ejemplos de cómo llevar una doble vida:

“Yo soy muy católico, yo voy siempre a misa, pertenezco a esta asociación y a esta otra; pero mi vida no es cristiana, no pago lo justo a mis empleados, exploto a la gente, soy sucio en los negocios, hago blanqueo de dinero… doble vida”, señaló el papa, según Radio Vaticana. El sermón del papa Francisco, como es costumbre, fue una extendida improvisación sobre las lecturas bíblicas que incluyeron un pasaje del Evangelio de San Marcos. En él, Jesús dice que es mejor ahogarse que hacer que otros pequen. Basándose en ese pasaje, el catecismo católico dice que los escándalos incluyen a líderes empresariales que alientan el fraude, profesores que agitan a estudiantes y manipuladores que alejan a la gente de valores morales.

En otras palabras, cualquiera que lleve a otro a hacer el mal, directa o indirectamente, es responsable por el mal que ha alentado, dice la Iglesia. Así que cuando el papa Francisco compara a los cristianos con ateos, no es que haya perdido la razón, sino que está tratando de proteger a su rebaño, que lo sabe es uno de los rebaños mas inmorales del mundo.  

Falsos cristianos

Mientras muchos de los pronunciamientos del pontífice son usualmente asumidos como interpretaciones novedosas de las doctrinas cristianas, el papa Francisco también estaba tocando un debate antiguo: ¿Es la salvación abierta a todos los creyentes o solo a aquellos que hacen el bien en la tierra? El papa sugirió esto último en un lenguaje característicamente contundente: imaginó a un cristiano rico tocando las puertas del cielo diciendo: “‘¡Soy yo, Señor! ¿No te acuerdas? Yo iba a la iglesia, estaba cerca de ti, pertenecía a tal asociación, hago esto… ¿no te acuerdas de todas las ofrendas que hice?”

A lo que Jesús podría responder, según el papa:

“Sí, recuerdo. Las ofrendas, aquellas las recuerdo: todas sucias. Todas robadas a los pobres. No te conozco”.

El sermón de este jueves es, hasta ahora, la primera vez que Francisco se ha dirigido a los cristianos hipócritas. En un sermón del pasado mes de febrero, el papa desafió la “falsedad” de los cristianos que hablan de piedad, pero que hacen poco por ayudar a los otros. Tampoco es la primera vez que el papa ha mencionado a los ateos. En 2013, planteó preguntas para decir que el cielo estaba abierto, potencialmente, para todos.

“El señor nos ha redimido a todos nosotros con la sangre de Cristo: todos nosotros, no solo los católicos. Todos”, dijo a los creyentes en una misa. “‘Padre, ¿y los ateos?’ Incluso los ateos. ¡Todos!”. El papa continuó: “Debemos encontrarnos el uno al otro haciendo el bien. ‘¡Pero no creo, padre, soy ateo!’ Pero haz el bien: todos nos encontraremos allá”.

Entonces, falsos no creyentes…

El Vaticano aclaró más adelante, en una nota, que el papa Francisco simplemente estaba hablando de la gracia de Dios, incluso a los ateos, y estaba urgiendo a creyentes y no creyentes a trabajar juntos.

Entendieron algo. Pues yo ni hostia. 

Noches de ficción. 7.

Desconocía la música de Cian Nugent. Pero prefiero que los libros, la música y las mujeres me sorprendan. Y, en libros, música y mujeres no tengo prejuicios establecidos. Me gusta la sorpresa. Indagar en lo nuevo. Me sucedió con el último disco de Cian Nugent. Nigth Fiction.

Noches de ficción. Excelente título. Me gustaría contar una historia de una noche de ficción, pues la ficción puede ser al mismo tiempo real e irreal, buena y mala, bendita y pecadora. Compré  el CD por el título. Y encontré mucho más. Una música ecléctica, actual, joven con esteroides. Lo escuché un par de veces y se lo regalé  a mi esposa por San Valentín. Noche de ficción.

Son apenas siete temas. Actualmente los CD suelen contener doce y hasta catorce cortes para hacerlos más radiales, mas comerciales, este tiene siete. Número de ficción. Siete pecados, siete leyes, notas, secretos, maravillas, siete noches de ficción. 7.

Abre con Lost you way. Un tema que tiene el mismo tempo adagio imagino del italiano perdido en medio de su vida media antes de iniciar su personal viaje entre  Infierno y Paraíso. Y termina con Year of the Snake un tranquilo  tema instrumental entre lo acústico y eléctrico, de regreso al pecado. En el medio podemos encontrar un sonido mezcla de los Stones con Dylan, de Johnson con Lennon, de Nick Drake con Cat Stevens, de Country y Rock. Shadows funciona como una mezcla folk con blues y Nugent lo canta al estilo  Fogelberg o Tracy Chapman. Lucy mujer acústica con un color como Delta de aguas dulces y salobres, puedes sentir el sabor del sexo de Lucy, su sudor, su mirada, su piel y su cabello empapado con el agua salobre del Mississippi. Nigthlife es mi preferida, al confluir magistralmente angustia y  nostalgia al tiempo que la sutil esperanza de un alba se te cuela por la ventana con su color naranja que todo lo cubre de mañanas. Things Don’t Change That Fast, no por ser una verdad no deja de sorprendernos. Los cambios son a veces imperceptibles, una noche te acuestas y ya eres Otro, una noche de ficción.

La Biblia Humanista…

La bendición de la amistad, del respeto y la generosidad son armas contra la que no existen defensas u ofensas posibles, no mientras exista humanidad. Una amiga leyó uno de mis comentarios -o lo que sea-  por cualquier perdido lugar dentro de la red y me contactó  de inmediato para hablar de los viejos y los nuevos tiempos. Del pasado y del presente que se nos hace futuro a los dos. La conversación terminó parcialmente enviándome este precioso libro,  compilación al estilo de la más sublime tradición humanista y libertaria The Good Book. A Humanist bible. Escrito por A.C.Grayling uno de los pensadores más interesantes y gentiles de la actualidad. Un humanista entre los postmodernos, un orador al estilo griego, un renacentista, al estilo toscano, un hereje, como los ateos de Burgos, un brujo, al estilo de Salem, un hombre, al estilo de todos nosotros. A.C.Grayling en construye su propio Antiguo y Nuevo Testamento, para ello reune miles y miles de citas, ideas, párrafos, pensamientos de más de mil hombres y mujeres a través de la historia, citas folclóricas y anónimas de los cinco continentes, conversaciones en bares e iglesias, y, en un esfuerzo humano,  nos confecciona otro Libro, otra historia de la humanidad, una versión de esa humanidad igual de posible y deseada. Hace meses no leía la Biblia. Esta versión me emocionó, como mi primera lectura de la Torah, o los Evangelios, ya que la generosidad, el respeto y la amistad junto al amor son signos esenciales de lo que somos, una especie única. Hay un Árbol que en primavera brinda flores…Les dejo con los primeros versos, del Primer Capítulo del  Libro del Génesis.

In the garden stands a tree. In springtime it bears flowers; in the autumn, fruit.

Its fruit is knowledge, teaching the good gardener how to understand the world.

From it he learns how the tree grows from seed to sapling, from sapling to maturity, at last ready to offer more life;

And from maturity to age and sleep, whence it returns to the elements of things. 

The elements in turn feed new births; such is nature’s method, and its parallel with the course of humankind. 

It was from the fall of a fruit from such a tree that new inspiration came for inquiry into the nature of things,

When Newton sat in his garden, and saw what no one had seen before: that an apple draws the earth to itself,and the earth the apple,

Through a mutual force of nature that holds all things, from the planets to the stars, in unifying embrace.

So all things are gathered into one thing: the universe of nature, in which there are many worlds: the orbs of light in an immensity of space and time,

And among them their satellites, on one of which is a part of nature that mirrors nature in itself, 

And can ponder its beauty and significance, and seek to understand it: this is humankind.

All other things, in their cycles and rhythms, exist in and of themselves;

But in humankind there is experience also, which is what makes good and its opposite…

 

 

En la era del artificio.

‘Vindicación del arte en la era del artificio’

 

ATALANTA

Vindicación del arte en la era del artificio es un brillante y meditado alegato contra el estado actual del arte, sometido a las tramposas leyes del mercado, la banalización de la cultura del espectáculo, y la perniciosa influencia del progreso tecnológico, donde ya no es la tecnología la que se adapta a nuestros deseos y necesidades sino nuestros deseos y necesidades los que se adaptan a la tecnología. Así, este joven escritor y premiado director de cine canadiense reclama buscar salidas a la honda decepción que produce este panorama decadente, que equipara con el estado de la biosfera, como algo que también está en peligro de extinción.

Tomando ejemplos, que van de las pinturas del Paleolítico a la música pop, J. F. Martel va construyendo las bases de su pensamiento crítico a través de oportunas referencias a las reflexiones de Joyce, Wilde, Deleuze y Jung, entre otros, para hacernos recordar de nuevo que el arte y la emoción estética son un fenómeno humano innato que precede a la formación de las culturas y sociedades humanas, y expresa una realidad mucho más profunda y compleja que la que cualquier artificio ideológico o consumista pueda transmitirnos.

Aunque los medios que utilizan son equiparables, el arte y el artificio difieren en sus objetivos. Más allá del mero deseo o repulsión que suscita el objeto, o lo que representa, toda experiencia artística capaz de conmovernos sobrepasa con creces la obviedad de cualquier discurso o de cualquier guiño del mercado. El arte no es un panfleto ni un objeto de consumo. Si lo dejamos actuar en libertad, es capaz de iluminar nuestro campo de visión o de sumergirnos tanto en nuestro propio misterio como en los misterios del mundo que nos rodea. 

«La completa colonización de la mente humana es la última frontera del dominio capitalista. Como Martel bien sabe, esta clase de dominación conduce a una aceleración cada vez mayor y a un reduccionismo de la imaginación mediante lo predecible y controlable. Lejos de ser una mera mercantilización de la estética, es una ingeniería para eliminar lo inefable y único de la existencia humana.» Joshua Ramey, autor de The Hermetic Deleuze

«Vindicación del arte en la era del artificio argumenta en favor de la belleza de la experiencia trascendente del arte en contraste con el mundo discordante del artificio moderno. Moviéndose con confianza y esfuerzo entre el cine, la literatura y la pintura, J. F. Martel nos muestra -en una cuidadosa progresión razonada- que todo gran arte, en última instancia, se enraíza en el poderoso misterio de la vida.» David Staines, profesor de la Universidad de Ottawa 

«Un ensayo luminoso que explora “la naturaleza del arte en el momento histórico actual”, un viaje personal hacia un arte que “trabaja con la propia conciencia, con el material del que están hechos nuestros sueños.”» Santos Domínguez

«He aquí un lúcido y oportuno recordatorio sobre aquellas cosas que tan a menudo parecen haber sido olvidadas en las consideraciones artísticas, como la importancia de la belleza, el misterio o la profundidad. Tras décadas de hipocresía y pretenciosidad -al margen de la trivialidad- que ha rodeado al mundo del arte, la lectura de este libro resulta un grave y a la vez refrescante despertar.» Patrick Harpur, autor de
El fuego secreto de los filósofos 

 PREFACIO

Piense en una de esas raras salidas al cine que resultan realmente excepcionales. Tras la proyección, ya en el vestíbulo, la experiencia suscita en usted una expresión de anonadamiento y ausencia. Es como si pudiera decir: «Me había olvidado de todo… Y podría haber seguido así para siempre». Al salir a la calle tiene la impresión de que nada es igual que antes. Los automóviles, el cielo nocturno por encima de los elevados edificios acristalados, las luces reflejadas en el húmedo pavimento… Todo brilla con una extraña inmediatez y novedad. Es como si la película que acaba de ver hubiera tenido algún efecto sobre el mundo. Algo muy parecido a lo que ocurre cuando terminamos de leer una gran novela o nos sumergimos en una pieza musical impactante.

     Hay una línea memorable del Apocalipsis que dice: «Mirad, yo hago nuevas todas las cosas». Reflexionando sobre este antiguo texto, el crítico Northrop Frye ha definido el Libro de las Revelaciones como «la manera de ver el mundo tras la desaparición del ego». Y es que toda gran obra de arte es un apocalipsis silencioso. Desgarra el velo del ego y reemplaza las viejas impresiones por otras nuevas que son a un tiempo inexorablemente ajenas y profundamente significativas. Las grandes obras de arte tienen la capacidad única de arrebatar la mente discursiva para llevarla a un nivel de realidad más expansivo que la dimensión del ego en la que habitamos normalmente. En este sentido, el arte es la transfiguración del mundo.

      Este libro es un intento de explorar la naturaleza del arte en el momento histórico actual. No es la última palabra ni propone una teoría estética; es más bien un viaje hacia el mundo del arte, un viaje personal. No obstante, tengo la esperanza de llegar a inspirar en el lector una apreciación más profunda de la fuerza única del arte, y también de lo urgente que es para todos hacer que el arte sea una parte fundamental de nuestras vidas y de nuestra sociedad. Creo que ello es esencial si queremos hallar solución a los graves problemas a los que nos enfrentamos en el presente, ya sean políticos, medioambientales, económicos o espirituales.

El Joven Papa.

 

Desnudo frente al espejo, Pío XIII (Jude Law) se repite a sí mismo: “Soy el Papa”. Soy el Papa”. Así comienza la serie El Joven Papa. Pero este Santo Padre no es hebreo, tampoco es alemán ni tan siquiera es argentino. Es uno norteamericano, interpretado por un inglés y ficcionado por el italiano Paulo Sorrentino para la trasnacional audiovisual HBO.

Muchos de los fanáticos de siempre han declarado que es una serie que nos muestra toda la corrupción y putrefacción de la Iglesia Romana. Otros que es una apología a la Iglesia  y al Santo Padre. Algunos han opinado sin tan siquiera haberla visto. No sé qué serie han visto, al menos no es la que he visto yo. Uno nunca sabe, cuándo se trata de Dios, o Poder, o Riqueza, los hombres casi siempre terminan enfrentados y contradiciéndose los unos a los otros. El Joven Papa es un canto al cristianismo, aunque más que al cristianismo podemos decir al amor, a la compasión, a la reflexión, a la crítica y la libertad. ¿El Papa debe creer en Dios? Pues no. Y no por ello debe ser juzgado porque al fin y al cabo… ¿Quién es Dios? ¿Qué es Dios?

Un poeta español nos dejó escrito que la vida es sueño y los sueños casi siempre concluyen enmarcados en la majestuosidad del poder. Prisioneros en el despliegue total de la ficción del poder. Una de las posibilidades del arte es librarnos de esos sueños, o al menos la posibilidad de señalar esas barreras.  Quien si no la Iglesia inventó la teatralidad del mundo, la mitra, los trajes, las luces y la pirotecnia de las máscaras, la opulencia y el resplandor del oro. La Iglesia es la irresoluble contradicción entre lo material y lo espiritual. El propio actor protagónico Jude Law (Lenny Belardo-Pio XIII) responde a la pregunta: ¿Reconoce en el Papa a un compañero de profesión? Sin duda. La primera escena de la película es la de un hombre que se prepara para interpretar el papel de su vida. Está desnudo delante de su traje. Fuma mientras toma té. Y se repite a sí mismo: «Yo soy el Papa, yo soy el Papa…». Tiene que interpretar un papel. Es un actor, sin duda. Y, en este sentido, lo encuentro muy cercano. Imagino que cualquier Papa, vivo o muerto, se ha visto en un trance similar. Es puro teatro.

Es puro cine. Aunque se trate de una serie para HBO, Paulo Sorrentino no deja de deslumbrarnos visualmente al mejor estilo italiano, pues Paulo es heredero de Federico Fellini, Bernardo Bertolucci o la propia majestuosidad del Vaticano y su arte incomparable. El joven Papa es la continuación lógica de La Grande Belleza o Il Divo. Creada por un cineasta ya inclasificable y de estilo muy personal además de un artista con ideas despolarizadas en un mundo cada vez más paranoico donde la libertad de pensamiento, de ideas y creación parece ser un estilo de vida en perpetua desaparición.  Algunos críticos han querido ver la llegada de un ficticio Papa norteamericano al Vaticano con el arribo de un real Trump a la Casa Blanca. Un conocido diplomático afincado desde décadas en la Santa Sede nos ilustra.  “La política, tal como la conocemos, es un juego de niños comparado con las maniobras y equilibrios de poder en el Vaticano”.

Como ya he escrito anteriormente la contradicción de la ficción lo engloba todo. ¿Y no es el cristianismo una contradicción en sí mismo? Donde María es una virgen que da a luz, Dios es a la vez padre, hijo y espíritu santo. Con tales contrapuntos no es extraño que haya un canguro en los jardines del Vaticano a través del que se manifieste el invisible Espíritu Santo. A ello parece apuntar la serie de Sorrentino. A un festín de ideas relevantes a un humor provocador a una ovación visual por la libertad humana. A reflejar la vida íntima dentro de un Estado y como se maneja el poder cuando su dogma e imperativo moral es la renuncia de ese poder y el amor desinteresado hacia el prójimo.

La serie nos recorre por una pléyade de personajes son de lo mejor que he visto en mucho tiempo tanto en el cine como la TV.  Partiendo de Lenny Belardo Pio XIII (interpretado por Jude Law), un Papa que no llega a los 50 años, que fuma, que se salta todos los protocolos de la iglesia, que tiene una visión ultraconservadora, que tiene un pasado que le atormenta y una búsqueda que le tiene cegado, que desayuna Coca Cola Cherry Zero, que tiene visiones sexuales y es la persona más inteligente del mundo pero a la vez es el más estúpido, una contradicción tras otra.  La normalidad dentro de la Iglesia.

Otro personaje fundamental es Sister Mary (Dianne Keaton) una monja que juega al baloncesto y duerme en camiseta. Voiello (Silvio Orlando) un personaje lleno de matices y que supuestamente es el personaje antagonista al principio. Pero que al final se nos descubre en su condición humana; pues; aunque la propaganda santoral nos quiera hacer creer estupideces el Vaticano está habitado y gobernado como toda institución por hombres y mujeres.

El Joven Papa evita la crítica superficial, por el contrario nos adentra en una íntima introspección del laberinto de la fe. La posibilidad de hacer o no hacer. Al final toda ficción termina siendo una conspiración de palacios no importa estemos en Roma, Moscú, Washington o Dinamarca. Algo siempre huele a podrido escribía Shakespeare. El Rey alguna vez se tiene que preguntar al mismo tiempo que responderse: se es o no se es. Para dictar un dogma que nos alivie la pesada carga existencial que todos soportamos. El Joven Papa es una bellísima mirada en profundidad a la espiritualidad humana, al amor, a la infancia, a la compasión, a la aceptación, a los sueños, las ficciones y el uso del poder.

Lenny Belardo se levanta todos los días con la mirada de Dios sobre él. No parece algo tan duro, hasta que un plano picado a un Cristo crucificado nos obliga a contemplarla: los ojos de todos le observan en todo momento, atentos a cualquier decisión que decida tomar. El ambiente religioso, tranquilo y diáfano, espera con regia serenidad su salida al balcón. La población mundial aguarda horas al calor, frío y lluvia para verle proclamar bondades. La prensa se afana para conseguir un primer plano, una gran declaración, otra gran verdad irrebatible de boca del Santo Pontífice.
Entre todo este majestuoso despliegue, parece alzarse la pregunta de Sorrentino: ¿cómo es posible que una sola persona decida el devenir espiritual del mundo?

El oficio del Papa es casi ciencia ficción, pero por alguna razón es algo que existe y permanece, que muchos conocen y muchos otros veneran. Por lo tanto, Sorrentino no se corta: un Papa joven, fumador e impredecible parece la perfecta figura para hablar acerca de esta ficción existente. Lenny se echa sin mucha dificultad la capa de Pío XIII sobre los hombros, y al hacerlo también se proclama salvador espiritual de la humanidad, por mucho que no pueda parecerlo. Pero en la ficción todo es posible. ¿Quién es la cara visible de una de las mayores instituciones religiosas de la Historia?

Lo primero que encuentra el Papa Pío XIII es una entidad caduca y corrupta, anclada en casi dos mil años de dogmas y contradicciones, en santos y asesinos. Apenas un despreocupado museo de ese dogma que todos parecen conocer pero nadie lleva a la práctica. Los personajes se debaten en sus pequeñeces humanas pero al mismo tiempo están inmersos en la titánica tarea de buscar el verdadero sentido de la Cristiandad que Sorrentino retrata en escenas deslumbrantes de belleza e intimidad, casi siempre con un difuso Papa como un vago espectador.

Más allá de la extraordinaria visualidad de la serie no puedo dejar de mencionar su banda sonora. Encabezada por el brave new Premio Nobel Bob Dylan en una versión instrumental de All along the watchtower, además de temas como “Life is life”, “Sexy and I know it”  (un escena al estilo video clip más fascinantes que he visto nunca), “Changes”. Y por último, los diálogos, sobre todo los diálogos finales de los capítulos tres, cinco y siete,  conversaciones densas pero con un exquisito sentido del humor que te conducen por caminos insospechados.

Una serie de las mejores que puedas disfrutar, un verdadero Juego de Tronos. Pero como siempre la vida es mucho más exuberante que el arte.

En una reciente entrevista para el diario español El País, el Papa Verdadero, Francisco, nos confirma que la ficción de El joven Papa es solo una infinitesimal normalidad dentro de la caja blanca que ocultan las decoradas paredes de San Pedro. Donde según el propio Bergoglio -el Papa Real- conviven santos y pecadores, vírgenes y putas.

Pregunta Antonio Caño director de El País en compañía del corresponsal Pablo Ordaz en la Santa Sede:

Aquellos problemas que tuvo Benedicto XVI al final de su pontificado y que estaban en aquella caja blanca que le entregó en Castel Gandolfo. ¿Qué había allí dentro?

Respode Jorge Mario Bergoglio:

La normalidad de la vida de la Iglesia: santos y pecadores, decentes y corruptos. ¡Estaba todo ahí! Había gente que había sido interrogada y está limpia, trabajadores… Porque aquí en la Curia hay santos, ¿eh? Hay santos. Eso me gusta decirlo. Porque se habla con facilidad de la corrupción de la Curia. Hay gente corrupta en la Curia. Pero muchos santos. Hombres que han pasado toda su vida sirviendo a la gente de manera anónima, detrás de un escritorio, o en un diálogo, o en un estudio para lograr… O sea, ahí adentro hay santos y pecadores. A mí ese día lo que más me impresionó es la memoria del santo Benedicto. Que me dijo: “Mirá, acá están las actas, en la caja. Acá está la sentencia, de todos los personajes”. Y acá “fulano, tanto”. ¡Todo en la cabeza! Una memoria extraordinaria. Y la conserva, la conserva.

Es bueno igual que el arte conserve esa memoria.

Poemas prohibidos

1

Ya soy un viejo. Aunque las nuevas tecnologías me han convertido en un lector digital. (Tal vez al día todo lo que leo sea un 90 por 100 en esté en formato). Pero sigo siendo esencialmente un tipo del siglo XIX.

Amo los libros impresos. En papel. La Hoja en Blanco sobre la Tinta en Negro. Así aprendí a leer.

Aunque hoy por hoy no me molesta la lectura en cualquier dispositivo electrónico. Si siento la necesidad de comprar de vez en vez un libro en el antiguo formato de Gutenberg. Un libro como obra de arte, objeto de culto y espacio de veneración. En papel. Por ejemplo acabo de adquirir una exquisita edición de Los Poemas Prohibidos de Charles Baudelaire, con ilustraciones de Gustav Klimt. Editada por MALDOROR en el 2007, en una cuidada edición en francés y español.

A la polémica si la literatura o el libro digital terminarían por desplazar a los libros impresos, Poemes Interdits tiene una respuesta posible y muy probable. Nunca. Pues el tacto del papel-poema de Baudelaire y las estilizadas y provocativas mujeres de Klimt tienen en el libro de papel una textura, un olor, una profundidad que no puede tener jamás el libro digital o electrónico. Solo lo pueden superar los originales de Charles o Gustav. Un regalo para los sentidos. El libro se organiza en seis capítulos. Las alhajas, Lesbos, El leteo, A la mujer demasiado alegre, Mujeres Malditas, La Metamorfosis del Vampiro. Cualquiera que conozca algo de poesía sabe que esos poemas fueron excluidos de Las Flores del Mal, censurados por décadas. Solo se incluyeron ya muy entrado el siglo XX.

Comienza el libro:

Desnuda estaba mi amante,
y leyendo en mi corazón.
2
Igualmente les podría hacer la historia de la noche en que me convertí en vampiro.
*
La femme cepedant, da sa boueche de fraise
En se trodant ainsi qu un serpent sur la braise,
Et pétrissant ses seins sur le fer de son busc
Laissait couler ces mot tout imprégnés de music
Moi jail la levre humide, et je sais la science
De perdre au found de un lit l Antique conscience.

*

La mujer hacia ofrenda de su cuerpo
Con un movimiento de serpiente cercada por el fuego,
y mientras acariciaba sus senos prisioneros del corsé,
Su boca de fresa decía con almizclado sabor:
Tengo el labio húmedo, y conozco el arte
De hacer perder la conciencia sobre un lecho.

¿Quién es Slenderman?

 

Una de las principales características de mi genética es mi voraz curiosidad. Sé que esa genética se las he trasmitido a mis hijas. La menor de ellas, a la tarde temprano, cuando regresaba del trabajo me preguntó, papi… ¿Quién es Slenderman…Fue como si un misil impactara entre mi pecho y mi cerebro. Amo a mis hijas. Me hacen permanecer feliz y vivo, alerta y amoroso. Su curiosidad innata es mi curiosidad innata. La mayor de mis herencias.

¿Quién es Slenderman, preguntó? Who is slender man?

Mi hija es muy pequeña para entender la complejidad del mundo, pero ya se imagina cómo es.

¿Quién es Slenderman para ti?, hada.

Aren t daddy! A slender man without eyes or mouth.

Eso mismo una ficción. Un hombre sin ojos no ve. Sin boca no se alimenta. Slender Man es una ficción de terror. Lo contrario a las ficciones de Disney. Más cercana a las historias de los hermanos Grimm que tanto te gustan. Sonrió. Y continuó con otra ask-solicitude.

Read me Der Rattenfänger von Hameln.

Perfecto, hada. Pero…¿Quién es Slenderman… ?

Una nena tenía un dibujo de él: delgado, sin rostro, vestido de negro y con tentáculos como pulpo gigante. Slender Man es simplemente eso que me explicas, una versión-digital de la fábula alemana del Flautista de Hamelin. Que a su vez es una versión de otra fábula, de otra fábula. No hay nada nuevo en el internet. Solo el reflejo de la enorme capacidad de asombro e imaginación de la humanidad. Todo reciclado. Una y otra vez.

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La pregunta de mi hija me hizo recordar viejos debates surgidos de la masacre de la Escuela Secundaria de Columbine en Colorado, Estados Unidos. Sus responsables, Eric Harris y Dylan Klebold, habían escuchado poco antes de asesinar a sus amigos al cantante Marilyn Manson. Pronto los medios le echaron la culpa a la música de Manson. Algo irresponsable.

Michael Moore en su reconocido documental sobre el asesinato le preguntó a Manson sobre lo que les hubiera dicho a los adolescentes asesinos de la Secundaria Columbine, él excéntrico cantante le contestó:

«No hubiera dicho una sola palabra. Más bien, me hubiera gustado escuchar lo que tenían que decir y eso es lo que nadie hizo»

La respuesta de Manson lo dice casi todo: la sociedad estadounidense -y contemporánea en general- es especialista en la búsqueda de enemigos y chivos expiatorios externos en vez de aceptar y afrontar sus problemáticas sociales e individuales. Es un hecho que América ama las armas y la violencia, tiene un gusto enfermizo por la pólvora y por lo salvaje, por la competencia, la rentabilidad, la riqueza. La soledad en la que viven algunos de sus individuos es terrible. Su incansable capacidad de trabajo les impide pasar el tiempo necesario con sus seres queridos, escuchar y hablar. Como dice Manson, si alguien hubiera escuchado a esos niños y niñas quizá hoy no fueran asesinos.

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«El caso de Slender Man» se hizo notorio cuando dos niñas estadounidenses intentaron matar a una amiga en una pijamada. Terminaron apuñalándola 19 veces en un bosque cercano a sus hogares. La victima sobrevivió por milímetros.

Todo en la historia es espeluznante aunque, quizás, lo más turbador sea las razones para el intento de asesinato: ser proxies de Slender Man. Una de las chicas asegura que tiene comunicación con Slenderman a través de sueños; y, que él puede leer su mente y tele-transportarse. El contacto que tenían las niñas con la cultura de Slender Man era por medio del sitio web creepypasta.wikia.com. Un sitio cooperativo para desarrollar ideas mas o menos de terror entre sus usuarios.

Las niñas planeaban matar a su amiga para demostrar su lealtad al Slenderman y después huirían a la mansión de esta criatura en el cercano Parque Nacional Nicolet de Wisconsin.

Slenderman se ha convertido en la representación del miedo y de esas ideas instintivas que nos hacen considerar que no somos nosotros, sino algo más lo que nos roba la vida. Seguramente se trata de algo que nos ata y no nos deja ser libres. Slenderman transformó la manera de lidiar con el dolor de la pérdida, la enfermedad y la soledad de estas niñas hasta el punto de convertirlas en potenciales asesinas, pero también representa la homogenización y pérdida de individualidad de amplios sectores en sociedades cada vez más alejadas de los individuos y su psicología para encerrarlos en meta-construcciones económicas, políticas, ideológicas o religiosas. No es de extrañar que Slender Man sea un hombre sin rostro. Y, no sólo por su nulo rostro, o el vacío de su personalidad, sino por el fenómeno que provocó.

¿Acaso nos transformamos en seres que sólo digieren la información sin analizar lo que hay detrás? Cientos de noticias virales circulan sin un atisbo de certidumbre o veracidad. No nos preocupamos siquiera por abrir un enlace y nos guiamos por lo que nuestros amigos o colegas saben al respecto. Y cuando se trata de ignorancia, ante el cúmulo de información que existe, tal vez el ejemplo de las niñas que intentaron matar a su amiga por creer en Slenderman, sea el punto para considerar lo irracionales que somos, la disfuncionalidad de las familias y nuestras sociedades post-modernas y globales. Desvirtuada la percepción, un recuerdo desconcertante de cómo Internet, al igual que el revolucionario invento de Johannes Gutenberg, puede ofrecer herramientas poderosas a los individuos de escasa capacidad de empatía y nulo comportamiento ético.

En un reciente filme documental para la cadena HBO la realizadora Irene Taylor Brodsky nos expone el caso con todos sus detalles, con sus protagonistas, sus víctimas y victimarias, las niñas, sus padres, las autoridades policiales, expertos, maestros, escenas de la presentación en los tribunales. Todo el que estuvo directamente relacionado con el intento de homicidio  el 31 de mayo de 2014 en Waukesha, Wisconsin, en las cercanías del Parque Nacional Nicolet.

Lo primero que uno puede concluir como espectador al escuchar los pormenores de la historia es que los principales responsables son y fueron los padres de las adolescentes, por no escuchar a sus hijas. El amor a veces no basta. Uno tiene que afinar los cinco sentidos. Escuchar. Observar. Estar en alerta constante.

El padre de Morgan Geyser padecía esquizofrenia desde su adolescencia, enfermedad que bien diagnosticada y medicada permite a los que la padecen llevar una vida social y personal estable aun dentro de los límites de un padecimiento tan devastador. Para sobrellevarla el apoyo familiar es esencial. En el caso de Morgan sus padres no hicieron nada por ayudar a su propia hija la cual desde los tres años padecía  evidentes síntomas de la enfermedad.

Los primeros responsables de la salud física y mental de los niños y adolescentes somos nosotros, sus padres. Que crezcan sanos y se fortalezcan de carácter y sentimientos para que puedan enfrentar la variedad de la vida es nuestra responsabilidad. Que sean felices en un ambiente sano y saludable, de amor y confianza. Es nuestra responsabilidad. Escucharlos es mucho mejor que imponerles o castigarles.

Pero definitivamente, hada… ¿Qué o quién es “Slender Man”?

Para los que no estén muy enterados, Slender Man es una criatura resbaladiza que ha ganado fama en la cultura pop estadounidense. Se le describe con frecuencia como una criatura humanoide alargada que se roba a los niños, una especie de roba-chicos sobrenatural. Según Slate, el origen de Slender Man es ubicable. Fue en junio del 2009 que un aspirante a maestro de escuela llamado Eric Knudsen publicó dos fotografías en blanco y negro en un foro web llamado Something Awful con el pseudónimo Victor Surge. En una foto aparecía una figura alargada al acecho de una tropa de niños en un parque infantil. Pronto la mitología explotó y todo el mundo reportaba haber visto a Slender Man. Y aunque ha variado mucho lo que se dice de él, parece que hay elementos que permanecen, por ejemplo, tiene la habilidad de cambiar de forma y cuando lo ves, te obliga a mantener la vista fija en él (además, a medida que lo busques y sigas en su caza, todo comenzará a volverse peor para ti).

«La mayoría de la gente que ve Hannibal no se convierte en asesina». Esta es una cita de los administradores de la wiki creepypasta… y tienen razón. Así como cuando ves al Guasón en Batman no te conviertes en un sociópata. No vas al teatro a ver Hamlet y terminas siendo un parricida. Pensamientos así son tan ridículos como pensar que por ver a Pikachu en la tele todos los días y jugar en el iPhone nos podemos convertir en un pokemon.

Lo que uno hace con lo que ve es su responsabilidad y siempre se puede responder de manera distinta a la que se espera.

La censura de las caricaturas violentas, los videojuegos, la música, la pornografía, etcétera, no quitará los males sociales del mundo o de los individuos. Que un niño o niña quiera imitar a un asesino o a un monstruo de la TV o internet habla más de nosotros como sociedad que del producto cultural en cuestión, o dice más de las dinámicas disfuncionales de las familias o de la salud mental del sujeto, que de sus gustos o preferencias estéticas. Son efecto no causa. Existe un interesante debate académico sobre el asunto. Los medios reproducen la violencia de la sociedad, no la producen.

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Como sociedades e individuos nos encanta prohibir y censurar antes de hacernos responsables o de entender las causas complejas de nuestros problemas individuales y sociales.

Un ejemplo, los problemas económicos. Cada vez que hay una crisis lo primero que se hace es echar la culpa a un sector: los nazis culparon a los judíos, los europeos culpan a los inmigrantes del Magreb, los estadounidenses a los mexicanos ilegales, los mexicanos a los centroamericanos ilegales, los cubanos a los estadounidenses, etcétera. Es más fácil decirle a la gente que no hay trabajo por culpa de un sector de la compleja vida social o económica que arreglar la economía y admitir que la culpa en ocasiones es de un aliado y no de un enemigo.

Pero ni el racismo va a solucionar la economía en crisis, ni censurar una página o prohibir a los niños ver historias de terror como las de Slender o Hamelin va a terminar con los asesinos en el mundo. Ni negarle a mi hija que en el internet existe una ficción llamada Slender Man, como otros miles de millones de imbéciles y unos pocos genios, hombres malos y hombres buenos, amor y odio, como reflejo de la vida.

Todorov, los enemigos y el futuro.

Antes de morir vimos a un Todorov más implicado con el presente, en la línea de El miedo a los bárbaros.

Los enemigos íntimos de la democracia denuncia que los peligros que acechan a las democracias occidentales no son tanto externos, como se nos ha querido hacer creer invocando el terrorismo islamista, los extremismos religiosos o los regímenes dictatoriales, sino internos.

Todorov argumenta que nadie pone tanto en peligro la democracia como tres tendencias crecientes en el mundo occidental, empezando por los Estados Unidos: el mesianismo (que dio lugar a la invasión de Irak y a otros intentos de imponer por la fuerza la democracia en el mundo), el ultraliberalismo (el imperio de la economía por encima de la política, el poder de los medios de comunicación, el desmantelamiento del estado del bienestar) y el populismo y la xenofobia (el miedo al extranjero, el aumento del nacionalismo excluyente).

Así pues, el enemigo está en nosotros mismos. Todorov llama a resistir y propone la necesidad de una «primavera europea» que ponga fin a estas derivas desde el convencimiento de que quien decide nuestro destino no es sino la suma de nuestras voluntades.

En el último párrafo podemos leer:

Todos nosotros, habitantes de la Tierra, estamos hoy implicados en esta aventura, condenados a salir adelante o a fracasar juntos. Aunque todo individuo sea impotente ante la enormidad de los desafíos, no deja de ser cierto que la historia no obedece a leyes inmutables, que la Providencia no decide nuestro destino y que el futuro depende de las voluntades humanas.

 

Matilda y la censura…

Los cineastas rusos han salido en defensa de la libertad de expresión y contra los intentos de prohibir la película Matilda, sobre la romántica relación juvenil que mantuvieron a fines del siglo XIX el futuro emperador ruso Nikolai II y Matilda Kschessinskaia, la gran bailarina del teatro Marinski, muerta en el exilio en París en 1971 poco antes de cumplir 100 años. Las violentas amenazas contra las salas de cine que se atrevan a proyectar la cinta, proferidas por sectores ortodoxos ultras, autodenominados “Estado Cristiano-Santa Rusia”, obligaron a tomar cartas en el asunto al secretario de Prensa del presidente ruso, Dmitri Peskov.

El miércoles, el alto funcionario calificó de “intolerables” los ataques contra Alekséi Uchítel, el director de la cinta, por parte de “extremistas”.

La película debe estrenarse el 25 de octubre en San Petersburgo en el marco de los acontecimientos dedicadas al centenario de la Revolución de 1917, pero ya ahora, sin haberla visto, sectores cristianos ortodoxos conservadores comenzaron una campaña contra la cinta, que consideran calumniosa para la imagen del último zar ruso, asesinado junto con su familia en 1918 y canonizado posteriormente por la Iglesia Ortodoxa.

Abanderada de la campaña contra Matilda es la diputada de la Duma Estatal (parlamento ruso), Natalia Poklónskaia, una fiscal ucraniana que fue nombrada fiscal de Crimea tras la anexión de la península por Rusia y, en calidad de tal, que se dio a conocer por su rigor en la persecución de los tártaros.

Poklónskaia, que hoy es diputada del partido gubernamental Rusia Unida (RU), se ha dirigido en dos ocasiones a la Fiscalía estatal para que esta entidad verifique si Matilda transgrede la legislación que penaliza las “ofensas contra los sentimientos de los creyentes”. La fiscalía ya consideró improcedente la primera denuncia de la diputada, quien, no obstante, ha vuelto a insistir, por considerar que Matilda tiene por fin “desacreditar” y “calumniar” a “uno de los santos más adorados de nuestra iglesia”.

Uchítel, a su vez, se ha dirigido esta semana a la físcalía para pedir protección para él y su equipo cinematográfico ante “las amenazas y otras acciones ilegales de carácter extremista” de las que son objeto por parte de la organización “Estado Cristiano-Santa Rusia”. Uchítel ha pedido además a la fiscalía que de su valoración jurídica sobre la forma particular de interpretar la ley de Poklónskaia, dado que ésta “carece de formación jurídica rusa”.

“No queremos que nuestra cultura sea oprimida por una nueva censura, por muy influyentes que sean las fuerzas que la hayan iniciado. Queremos vivir en un Estado laico y democrático, donde la censura esté prohibida no solo por la constitución, sino en la realidad”, señala la carta abierta difundida el martes por una cincuentena de cineastas y profesionales del mundo del cine ruso.

Los cineastas subrayan que en algunos cines del país se han recibido cartas en nombre de una organización autodenominada “El Estado Ortodoxo-la Santa Rusia”, en la que se amenaza a las salas que se atrevan a exhibir la película y se exhorta a incendiar estos locales y a la violencia. La situación en torno a la película Matilda, señalan, se parece a la que se ha dio en torno a otros productos culturales que han sido combatidos por los sectores conservadores, como la puesta en escena de la ópera Tanhauser (en Novosibirsk), el ataque a la exhibición de esculturas de Vadim Sidur (en Moscú) o en contra de la política de exposiciones del museo Ermitage de San Petersburgo. “Nosotros los cineastas, especialmente los de la vieja generación, sabemos bien lo que es la censura que durante algunas décadas de la época soviética golpeó el destino de artistas e impidió el desarrollo del arte”. Poklónskaia ha pedido a la fiscalía que investigue además el uso de los fondos oficiales dados a la película de Uchitel, que ha costado 25 millones de dólares.

En el punto de mira de los grupos cristianos ultraconservadores está el director del Ermitage, Mijail Piotrovski, quien recientemente se ha negado a dar permiso a un grupo de cristianos ortodoxos para una rogativa en territorio del museo. Piotrovski declaró a Interfax que la rogativa estaba dedicada a un santo desconocido y advirtió que los rezos públicos en el museo solo pueden tener lugar con el permiso del director de la institución y la bendición del metropolita, aunque la gente “tiene derecho a rezar en voz baja”. Piotrovski ha pedido retrasar la transferencia de la catedral de san Isaac, un tema que ha encendido la polémica entre partidarios y detractores de que el actual museo pase a ser administrado por la iglesia. Mientras tanto, un grupo de altos funcionarios de Rusia Unida de San Petersburgo han pedido que se acelere la transferencia del templo.