El juicio a Lutero en Nueva York.

Las actuales circunstancias políticas en Occidente -también en Oriente, pero ese es otro tema- han hecho que las celebraciones y conmemoraciones por los 500 años de las Reforma Luterana tomen nuevos impulsos mucho más variados de los que algunos  se esperaban al comenzar el año.

Por ejemplo, el nuevo impulso al “ecumenismo” patrocinado desde el Vaticano II y ahora por el actual inquilino de las colinas vaticanas el Papa Francisco. Caliente. Caliente el 2017. Y eso que todavía no le llega el turno a la Revolución Bolchevique.

En Nueva York un grupo de teatro, muy joven y talentoso, pero igual de iconoclasta e irreverente ha estrenado obra de teatro, una de las mejores puestas de la temporada.

El grupo “Fellowship for Performing Arts” (FPA) de raíces cristianas ha llevado el tema de la Reforma Luterana y la figura de Martin a los escenarios con una inusitada buena acogida tanto por el público y la crítica. La obra funciona como una especie de juicio teológico a la figura de Martin Lutero para “juzgar” las razones teológicas, políticas, económicas y existenciales que lo llevaron a colgar el 31 de octubre de 1517 sus 95 tesis en las puertas de la Iglesia de Wittenberg.

“Martín Lutero en juicio” fue estrenada en el teatro “Teatro Pearl”  de Manhattan, NY,  por el “Fellowship for Performing Arts” (FPA) una organización que tiene entre sus objetivos promover “una visión del mundo cristiano para una audiencia diversa”.

La trama se nos presenta nada más y nada menos que el Limbo ese lugar distopico donde los cristianos apocalípticos esperan el día del Juicio Final.

El arduo objetivo entonces es adelantar los relojes para juzgar a Lutero en su 500 aniversario del cisma propiciado.

El tribunal, lo conforman un severo San Pedro de ascendencia afroamericana con desmanes propios de jugador de la NBA, el acusador un señor vestido con traje Armani conocido como Mr. Lucifer. La defensa la asume por supuesto Catalina de Bora la esposa de Lutero. Testigos, una larga lista de figuras históricas y artísticas: Friedrich Nietzsche, Fidel Castro, Mozart, Sigmund Freud, Hitler o Martin Luther King.

“¡No podemos traerlos a todos!”, exclama escandalizado San Pedro. Eso si acepta traer al actual Papa Francisco desde la Tierra al Limbo como último testigo solicitado por la defensa de Catalina. En un escenario con puertas góticas a semejanza de la iglesia de Wittenberg y una pila de libros de la autoría de Lutero, Catalina le pregunta al pontífice qué habría hecho si hubiese sido Papa en 1517.

“No creo que la Iglesia medieval me hubiera hecho Papa”, responde el personaje que encarna a Francisco para señalar que Lutero estuvo correcto en “algunas cosas”.

Lucifer se encoleriza con el pontífice argentino: “¡No eres un diplomático, eres el Papa!”. Sosteniendo que Lutero fue el “enemigo máximo” de la iglesia. “Ese en realidad serías tú”, le contesta otro encolerizado Francisco. “Yo no dividí a la iglesia”, se defiende Lucifer.

En el transcurso del falso juicio se nos muestra a un Lutero que con el paso del tiempo se abruma de las consecuencias de su Revolución, la Guerra de los 30 años, las persecuciones religiosas, el antisemitismo, el nacimiento del capitalismo. Los autores Cragin-Day y McLean se confiesan protestantes pero buscaron evitar la obra lo fuera, su objetivo invitar a católicos, judíos e incluso ateos a reflexionar sobre el impacto que Lutero tuvo y tiene en el mundo.

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