SUPERMAN cumple 40 años.

Cuando me tocas con tus ojos todo se desvanece, canta  Barbra Streisand  en el tema que le da título a su  larga duración.

Canta una mujer enamorada. En época, como todas, en donde todo parece desvanecerse la voz de la estadounidense, bueno de la mujer nacida en Brooklyn, Nueva York, pues la ciudad de la ‘Gran Manzana’ es un estado mental. Como ella misma nos revela en el noveno tema: ‘New York State of Mind’, el amor es un estado de la mente que  permanece. 

Cuarenta años es una edad preciosa. Un vino se hace adulto, un disco se hace clásico.

Un hombre, perdón quise decir una mujer, se hace Superman.

Fósiles Nuvvuagittuq

 Estos podrían ser los fósiles de algunas de las primeras formas de vida que existieron sobre la Tierra. Pueden tener unos 4.280 millones de años de antigüedad.

De ser cierto, habrían aparecido poco después de la formación del planeta y cientos de millones de años antes de lo que hasta ahora se consideraba como las evidencias más antiguas de vida sobre la tierra.

Estos diminutos filamentos con forma de nuez y tubos fueron hallados encerrados en capas de cuarzo en el denominado Cinturón Supracrostal Nuvvuagittuq (NSB, por sus siglas en inglés), un trozo suelo oceánico ubicado al norte de Quebec (Canadá) que contiene algunas de las rocas volcánicas y sedimentarias de mayor antigüedad conocidas hasta ahora.

El hallazgo, publicado en la revista Nature, fue recibido con escepticismo por una parte de la comunidad científica.

Sin embargo, los investigadores responsables del estudio afirman que sus resultados arrojan nuevas luces sobre el origen de la vida y creen disponer de argumentos para despejar las dudas. «Este descubrimiento responde algunas de las mayores preguntas que la humanidad se ha hecho: ¿de dónde venimos y por qué estamos aquí», dijo Matthew Dodd, encargado de analizar las estructuras en el University College de Londres.

El ancho de los supuestos microbios es equivalente a una décima parte de un cabello humano y poseen cantidades significativas de hematita, una forma de óxido de hierro. Los fósiles fueron descubiertos por Dominic Papineau, del University College de Londres, en una zona de Quebec que hace miles de millones de años estaba en las profundidades del mar. Este material muestra restos de estromatolitos, montículos de sedimento formados de granos minerales pegados entre sí por bacterias antiguas.

Papineau reconoce que la idea de la existencia de microorganismo metabolizando oxígeno en una época tan inicial en la formación del planeta sorprenderá a muchos geólogos.

«Ellosno considerarían que había organismos respirando oxígeno en ese tiempo. Esto ubica la producción de oxígeno sobre la superficie terrestre, aunque en cantidades muy pequeñas, al inicio del registro de sedimentación», dijo.

La profesora Nicola McLoughlin, de la Universidad Rhodes de Suráfrica, valoró el estudio pero considera que los datos presentados por los investigadores son insuficientes.  «La morfología de estos supuestos filamentos oxidantes de hierro del norte de Canadá no es convincente», dijo McLoughlin. 

Agregó que el tema de la antigüedad de las rocas ha resultado ser muy controvertido y que es más probable que tengan en torno a 3.770 millones de años.

Parte del interés en los orígenes de la vida sobre la Tierra, tiene que ver con sus implicaciones para los organismos en otras partes del Sistema Solar. «Estos organismos provienen de una época en la que creemos que Marte tenía agua líquida en su superficie y una atmósfera similar a la Tierra en ese momento», dijo Dodd.

«Por lo tanto, si tenemos formas de vida que se originan y evolucionan en la Tierra en este momento, también las podemos haber tenido comenzando en Marte», agregó. Si ese fuera el caso, las recientes misiones de la NASA en la superficie marciana podrían haber estado buscando signos de vida en los lugares equivocados, según señaló Papineau.

Destacó que las misiones de exploración de ese planeta -con los vehículos Spirit, Opportunity y Curiosity- han omitido las áreas que podían haber tenido rocas producidas por fuentes hidrotermales, que fueron justo en las que los investigadores encontraron en Quebec los fósiles.

«En la superficie de Marte se han perdido oportunidades. El vehículo Opportunity encontró formaciones prometedoras, pero no fueron analizadas, mientras el vehículo Spirit pasó cerca de otra formación del afloramiento Comanche en el cráter Gusev, pero siguió de largo». La posibilidad de que la vida haya aparecido «apenas» unos cientos de millones de años después de la formación de la Tierra puede ser un elemento fundamental en el debate sobre si la vida sobre el planeta fue solo un accidente raro o si es el resultado normal cuando se dan las condiciones adecuadas.

El juicio a Lutero en Nueva York.

Las actuales circunstancias políticas en Occidente -también en Oriente, pero ese es otro tema- han hecho que las celebraciones y conmemoraciones por los 500 años de las Reforma Luterana tomen nuevos impulsos mucho más variados de los que algunos  se esperaban al comenzar el año.

Por ejemplo, el nuevo impulso al “ecumenismo” patrocinado desde el Vaticano II y ahora por el actual inquilino de las colinas vaticanas el Papa Francisco. Caliente. Caliente el 2017. Y eso que todavía no le llega el turno a la Revolución Bolchevique.

En Nueva York un grupo de teatro, muy joven y talentoso, pero igual de iconoclasta e irreverente ha estrenado obra de teatro, una de las mejores puestas de la temporada.

El grupo “Fellowship for Performing Arts” (FPA) de raíces cristianas ha llevado el tema de la Reforma Luterana y la figura de Martin a los escenarios con una inusitada buena acogida tanto por el público y la crítica. La obra funciona como una especie de juicio teológico a la figura de Martin Lutero para “juzgar” las razones teológicas, políticas, económicas y existenciales que lo llevaron a colgar el 31 de octubre de 1517 sus 95 tesis en las puertas de la Iglesia de Wittenberg.

«Martín Lutero en juicio» fue estrenada en el teatro «Teatro Pearl»  de Manhattan, NY,  por el “Fellowship for Performing Arts” (FPA) una organización que tiene entre sus objetivos promover «una visión del mundo cristiano para una audiencia diversa».

La trama se nos presenta nada más y nada menos que el Limbo ese lugar distopico donde los cristianos apocalípticos esperan el día del Juicio Final.

El arduo objetivo entonces es adelantar los relojes para juzgar a Lutero en su 500 aniversario del cisma propiciado.

El tribunal, lo conforman un severo San Pedro de ascendencia afroamericana con desmanes propios de jugador de la NBA, el acusador un señor vestido con traje Armani conocido como Mr. Lucifer. La defensa la asume por supuesto Catalina de Bora la esposa de Lutero. Testigos, una larga lista de figuras históricas y artísticas: Friedrich Nietzsche, Fidel Castro, Mozart, Sigmund Freud, Hitler o Martin Luther King.

«¡No podemos traerlos a todos!», exclama escandalizado San Pedro. Eso si acepta traer al actual Papa Francisco desde la Tierra al Limbo como último testigo solicitado por la defensa de Catalina. En un escenario con puertas góticas a semejanza de la iglesia de Wittenberg y una pila de libros de la autoría de Lutero, Catalina le pregunta al pontífice qué habría hecho si hubiese sido Papa en 1517.

«No creo que la Iglesia medieval me hubiera hecho Papa», responde el personaje que encarna a Francisco para señalar que Lutero estuvo correcto en “algunas cosas”.

Lucifer se encoleriza con el pontífice argentino: «¡No eres un diplomático, eres el Papa!». Sosteniendo que Lutero fue el «enemigo máximo» de la iglesia. «Ese en realidad serías tú», le contesta otro encolerizado Francisco. «Yo no dividí a la iglesia», se defiende Lucifer.

En el transcurso del falso juicio se nos muestra a un Lutero que con el paso del tiempo se abruma de las consecuencias de su Revolución, la Guerra de los 30 años, las persecuciones religiosas, el antisemitismo, el nacimiento del capitalismo. Los autores Cragin-Day y McLean se confiesan protestantes pero buscaron evitar la obra lo fuera, su objetivo invitar a católicos, judíos e incluso ateos a reflexionar sobre el impacto que Lutero tuvo y tiene en el mundo.

La cáscara de nuez.

 

Existen laberintos por los que da gusto perderse. El que viene construyendo McEwan con conflictos morales convertidos en frondosos setos es uno de ellos. La cáscara de nuez que mencionó Shakespeare en Hamlet es el útero materno desde el que un feto se siente en efecto rey del espacio infinito de la conciencia desde el que ejerce de narrador de esta historia sombría de adulterio y falsedad en la que con frecuencia luce el sol del humor y de los guiños con los que McEwan ilumina sus extraordinarias marañas éticas.

Como en Hamlet, Claudio asesina a su hermano, padre del protagonista; el feto narrador de Sterne asoma la cabeza, y a lo mejor también el de Marsé en Rabos de lagartija; “manuscritos apilados, lápices afilados, dos ceniceros llenos, una botella de whisky, aspirinas sobre un pañuelo de papel” parodian el escritorio de un editor. Ese feto que se ovilla en la u de Nutshell en la cubierta de la edición original de Jonathan Cape, un hijo no deseado que lee a Joyce y puntúa como Robert Parker la calidad de los vinos, descubre el adulterio de su desapegada madre Trudy (el lector advertirá que en una página se ha convertido en lolita embarazada), describe al pusilánime de su padre John y repudia la banalidad de su tío Claude (cuyas estúpidas frases concluyen con la conjunción “pero”), a quienes enjuicia con la misma vehemencia con la que denuncia la suciedad de nuestra sociedad sin escrúpulos.

Zygmunt Bauman 1925-2017

Tomado de El Cultural.

Nacido en Poznan en 1925, ha fallecido el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman, una de las mentes que mejor ha explicado la sociedad posterior a la Segunda Guerra Mundial. Cuando el ejército alemán invadió Polonia en 1939 sus padres, judíos no practicantes, huyeron al Este buscando refugio en la Unión Soviética. Alistado en el Primer Ejercito Polaco, combatió en la caída de Berlín. En 1945 fue condecorado con la medalla Cruz al Valor. En 1948 conoció a Janina, una joven estudiante de periodismo y ciencias sociales que será su “sólido apoyo para toda la vida” y autora del libro, Winter in the Morning (1986), un estremecedor relato autobiográfico del gueto de Varsovia.

Sin confirmación segura, parece ser que hasta 1953 formó parte de la inteligencia militar de una unidad de combate dedicada a combatir a restos de los ejércitos ucranianos y polacos antiestalinistas. En una entrevista a The Guardian, el pensador lo admitió como un error que achacó a su juventud.

Todavía trabajaba para la inteligencia militar como capitán cuando comenzó a estudiar sociología en Varsovia con maestros de la talla de Ossowski y de Hochfeld. En 1953, su padre fue descubierto tratando de que la embajada de Israel le facilitase el traslado al país. Interpretado este hecho por el gobierno polaco como algo impropio, su hijo fue expulsado del Ejército. La imprevista consecuencia de esta arbitrariedad fue la dedicación total de Bauman a la sociología y su incorporación como docente e investigador a la Universidad de Varsovia.

La Guerra de los Seis Días, entre Israel y Egipto en 1967, desencadenó una virulenta campaña antisemita en Polonia. Bauman y otros cinco profesores fueron expulsados, como se relata en la espléndida biografía de Dennis Smith Zygmunt Bauman: Prophet of Postmodernity (Polity Press, 1999). En 1968, purgado y desposeído de su nacionalidad, encuentra refugio en la Universidad de Tel Aviv (Israel). Atrás quedan los años de plomo del estalinismo y su pertenencia al Partido Comunista Polaco.

En 1971, la Universidad de Leeds (Reino Unido) le ofrece un puesto de profesor permanente. Deja de publicar en polaco y comienza a escribir en inglés. Director del Departamento de Sociología sus textos pasan desapercibido en el difícil y exclusivo contexto académico británico (Otro judío, un gigante intelectual del siglo XX, Norbert Elias (1987-1990), “sólo” pudo ser catedrático de sociología en la Universidad de Leicester, también en la periferia universitaria).

Hasta 1989 Bauman no comienza a ser reconocido. Ese año aparece Modernity and the Holocaust. La edición en español aparecerá a cargo del sello Sequitur en 1997. Un año después recibe por esa obra el prestigioso Premio Amalfi y es entonces, cumplidos los sesenta y cinco años, cuando comienza a publicar la obra que le ha dado fama y notoriedad mundial. Títulos como Modernidad y ambivalencia (1991), Modernidad liquida (2000), Amor líquido (2003) o Vida de consumo (2007) convierten a Bauman en un intelectual traducido y aclamado en todo el mundo.

Como dejó escrito Bauman, Gramsci me dijo “qué”, Simmel, “cómo” y Janina “para qué”. Su obra está construida de tal modo que cada libro sirve de base al siguiente. Contempla la sociedad actual sumergida en un estado fluido. El paso de la modernidad a la postmodernidad se caracteriza por una profunda crisis que provoca fuertes zozobras institucionales y personales y la sensación de que la vida es un tiempo desperdiciado. El Estado era en el pasado una referencia, una sólida estructura, que ha sido sustituida por unas fuerzas globales que parecen surgidas de lado oscuro de la vida.

Bauman supo adelantarse a su tiempo al plantear conceptos como “modernidad líquida” o “amor líquido”. La realidad social, el “mundo líquido” que presenta en sus textos está caracterizado por la volatilidad, por el cambio rápido. En una sociedad de consumo y fluidez los hábitos estables, las costumbres arraigadas, los marcos cognitivos sólidos o los valores estables, se transforman en impedimentos, en carga pesada que debe abandonarse.

La postmodernidad o en palabras de Bauman, la “modernidad líquida”, se caracteriza por ser una sociedad de consumidores individualizada y con escasas regulaciones. Su ambivalencia deriva de trastocar el orden, la pureza, la disciplina y las regulaciones normativas del viejo orden en procesos de seducción. Procesos cuyo fin es pasar de las políticas públicas a las relaciones públicas.

Indeterminación y contingencia se han apoderado del imaginario social de la “modernidad líquida”. La identidad válida es, para Bauman, aquella que está en un esfuerzo constante de autoconstrucción frente a los demás, utilizando el consumo como herramienta principal de expresión. La vida organizada alrededor del rol productor ha pasado a girar en torno al rol del consumidor y al bienestar de su cuerpo. De ahí que el último estante abierto en las grandes superficies comerciales no sea el del amor sino el del narcisismo.

Descanse en paz un pensador austero y lúcido al que tocó vivir las tragedias del siglo XX y las transformaciones que nos han conducido hasta la actualidad.

Fatima Mernissi

La primera gran manifestación después de que asumiera como presidente de los Estados Unidos de América el magnate inmobiliario Donald J. Trump fue una colorida, ruidosa y excéntrica manifestación de mujeres. El feminismo fue la última gran revolución del siglo XX y al parecer es la primera revolución del siglo XXI.

Pero la revolución feminista norteamericana parece un carnaval veneciano comparado con el feminismo en el mundo islámico. Ser mujer libertaria en el cerrado mundo machista islámico te puede costar una violación, la lapidación o la muerte.

La socióloga marroquí Fatima Mernissi creció en una gran casa familiar en Fez durante la ocupación francesa, como relata en su Sueños en el umbral. Memorias de una niña del harén. Desde el punto de vista del feminismo musulmán, su obra más influyente ha sido Le Harem politique (El harén político), que comienza con una discusión que tuvo con un tendero y un vecino, sobre un hadiz según el cual «jamás conocerá la prosperidad el pueblo que confía sus asuntos a una mujer».

La autora nos explica que dicho hadiz salió a la luz tras la Batalla del Camello, en la que Aisha, esposa favorita de Mahoma, lideró un ejército contra Alí, sobrino del profeta, al que no aceptaba como califa por considerarlo responsable del asesinato de su predecesor, Ozmán. Su narrador, Abu Bakra, había rechazado tomar partido en esta guerra civil entre musulmanes, y «recordó» las palabras del profeta tras la derrota de Aisha. Mernissi señala que ese hadiz tan oportuno parece un intento de Abu Bakra de reconciliarse con el bando victorioso. Apunta, asimismo, que el narrador había sido azotado por falso testimonio en un caso de fornicación, por lo cual debe cuestionarse su honestidad. Todo ello pone en tela de juicio la autenticidad del misógino hadiz.

Pero el protagonista indiscutible de Le Harem politique es el velo, y más concretamente las circunstancias que hicieron que Mahoma lo impusiera a las musulmanas libres.

Mernissi afirma que no era lo que el profeta hubiese querido; en realidad, insiste, su deseo era que el islam promoviese una sociedad más justa e igualitaria a todos los niveles. Por ello intentó eliminar costumbres preislámicas, como la esclavitud y la poligamia, aunque en las circunstancias de la Arabia del siglo VII sólo pudo restringirlas, prohibiendo esclavizar a otros musulmanes y limitando el número de esposas a cuatro.

Y en un principio se mostró muy receptivo a las peticiones de una de sus esposas, la noble y bella Umm Salma, a la que las mujeres de la comunidad acudían con sus quejas. Así, cuando Umm Salma objetó a que los versos del Corán se refiriesen sólo a «los creyentes», Dios empezó a dirigirse a «los creyentes y las creyentes».

Mernissi también le atribuye que las mujeres disfrutaran del derecho a heredar (por aquel entonces, era relativamente frecuente que fuesen pasadas en herencia). Como era de esperar, tales cambios enojaron a los hombres, que tenían a su representante en Omar Ibn al-Khattab.

Omar era uno de los colaboradores más cercanos de Mahoma y el padre de una de sus esposas; tras su muerte, se convertiría en el segundo califa. Conocido por su carácter impaciente y temperamental, Omar se sentía irritado ante los derechos sin precedentes que estaban adquiriendo las mujeres, y supo explotar la situación para conseguir que el profeta diese marcha atrás. Mahoma rondaba la sesentena, y ya no era el hombre lleno de energía y optimismo de antaño. Por otra parte, el desaliento reinaba entre la comunidad musulmana de Medina, que había perdido muchos hombres en la batalla de Uhud y poco después había sufrido un asedio. Además, un número significativo de medineses, los llamados «Hipócritas», se habían convertido al islam con poco entusiasmo y nunca habían estado totalmente de acuerdo con la elección de Mahoma como líder, y aprovecharon su debilidad para atacarlo. Circulaban rumores sobre sus esposas, como el conocido «asunto del collar», sobre una supuesta infidelidad de Aisha; o especulaban en su presencia sobre cuál de ellas desposarían tras su muerte. En estas circunstancias, el profeta necesitaba más que nunca el apoyo de Omar.

Entonces fueron revelados los versos coránicos que devolvieron a los hombres la autoridad sobre las mujeres. En primer lugar, la siguiente aleya de la azora de Las Mujeres, que justifica dicha autoridad y autoriza el castigo corporal de las esposas «desobedientes»:

Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Allah ha dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, en ausencia de sus maridos, lo que Allah manda que cuiden. ¡Amonestad a aquéllas de quienes temáis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadlas! Si os obedecen, no os metáis más con ellas. Allah es excelso, grande (Corán 4:34).

En segundo lugar, la aleya de la azora de La Coalición que exhorta a los musulmanes a velar a sus mujeres para distinguirlas de las esclavas y así protegerlas del acoso de los Hipócritas:

¡Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con el manto. Es lo mejor para que se las distinga y no sean molestadas. Allah es indulgente, misericordioso (Corán 33:59).

Finalmente, en la misma azora hay otra aleya que protege la intimidad del profeta, impone el aislamiento de sus esposas y prohíbe explícitamente casarse con ellas tras su muerte:

¡Creyentes! No entréis en las habitaciones del Profeta a menos que se os autorice a ello para una comida. No entréis hasta que sea hora. Cuando se os llame, entrad y, cuando hayáis comido, retiraos sin poneros a hablar como si fuerais de la familia. Esto molestaría al Profeta y, por vosotros, le daría vergüenza. Allah, en cambio, no se avergüenza de la verdad. Cuando les pidáis un objeto hacedlo desde detrás de una cortina. Es más decoroso para vosotros y para ellas. No debéis molestar al Enviado de Allah, ni casaros jamás con las que hayan sido sus esposas. Esto, para Allah, sería grave (Corán 33:53).

Dado que Mahoma es considerado un ejemplo a seguir, los ulemas decidieron imponer el velo y la reclusión a todas las musulmanas.

Mernissi retrata al profeta como un personaje con buenas intenciones, pero también un hábil político que tenía en cuenta el equilibrio de fuerzas y las limitaciones impuestas por los acontecimientos. Y ante quienes han glorificado su figura a lo largo de los siglos, destaca su dimensión humana, que comporta las debilidades propias de los seres humanos. Por ello cedió ante Omar, y el Corán restauró y legitimó el control de los hombres sobre las mujeres. Mernissi razona que tal control sería, pues, fruto de las circunstancias, no un mandato eterno divino. Pero podría argumentarse que su lectura tiene repercusiones más allá de apoyar una interpretación feminista de las fuentes de la religión musulmana. Su relato muestra hasta qué punto el islam estuvo marcado por las condiciones en que apareció, y nos conduce a la peligrosa conclusión de que su misoginia es, en el fondo, resultado de la derrota del profeta y, por extensión, del propio Dios.