Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story

Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story es una de las películas de Martin Scorsese más frustrantes, así como una de las más extraordinarias, es un relato atractivo pero desorganizado y algo largo (dos horas, veinte minutos, al estilo de los filmes de Martin) de la época en 1975 en que Bob Dylan, nueve años después de su accidente de motocicleta, convocó una caravana de músicos vagabundos, poetas, reporteros, fotógrafos, hombres de dinero, y personas que viajan por ahí para recorrer los Estados Unidos antes de la celebración del Bicentenario del país.

La gira fue un fracaso, financieramente y en términos de impacto cultural, o al menos así lo recuerda Dylan, de 78 años en el momento del estreno de esta película en el 2019, mientras advirtió a Scorsese y al espectador que “apenas recuerda nada”. Sin embargo, la Rolling Thunder Revue rejuveneció a Dylan como músico, a la manera del especial de “regreso” de Elvis Presley en 1968. Y generó enormes cantidades de imágenes de la gira, algunas de las cuales se reproducen aquí, en un marco altamente conceptual, visual y nostálgico con la mirada de un Scorsese magistral…

El tema de la “autoría” es casi tan central en esta película como la historia de Dylan vagando por los Estados Unidos, conduciendo su propio autobús turístico y actuando en salas pequeñas y medianas, acompañado de artistas como Joan Baez, Ramblin ‘Jack Elliot, Roger McGuinn, Scarlet Rivera, Joni Mitchell, Ronnie Hawkins y (en una de sus apariciones finales filmadas) Sam Shepard. Scorsese, quien a lo largo de su larga carrera esencialmente ha estampado ciertos actos de rock estadounidense, como Dylan, The Rolling Stones y The Band con “Property of Martin Scorsese”, es el director acreditado, naturalmente. Y tal como fue editado por Damian Rodriguez y David Tedeschi, la película tiene muchos sellos distintivos del director italo-americano que incluyen transiciones sorprendentes de una idea a otra, y secuencias que se han editado para provocar preguntas o crear sensaciones; en lugar propiciar significados o establecer respuestas

Una vez que concluyes las dos horas de metraje, y conoces la obra de Dylan, descubres lo que realmente es…

La película está rodeada de imágenes filmadas durante la gira 75-76 por el camarógrafo Howard Alk  (1930-1982), quien fue contratado por Dylan para realizar un proyecto que de alguna manera nunca se convirtió en una película real. El video ha sido recontextualizado por Scorsese y presentado como el trabajo del cineasta europeo Stefan Van Dorp, una persona inexistente interpretada por el artista de performance argentino Martin von Haselberg (esposo de Bette Midler, vislumbrado brevemente en la filmación de 1975).

En las entrevistas, Van Dorp habla en suaves cadencias de “alta cultura” americana, de una WASP adinerada y drogada de mediados del siglo XX, habla ante sus amigos y colaboradores (excluyendo a Dylan y algunos otros) de una manera exasperada, siempre severa. Un hipertexto fílmico al estilo propio de las citas de autores y textos ficticios glosados en su obra por un Jorge Luis Borges…se diluyen lo real de lo irreal. 

Otros personajes ficticios, o cuestionables también, participan en la narrativa, incluido el CEO de Paramount Pictures, James Gianopulos, como el promotor de la gira; el actor Michael Murphy como el congresista inexistente Jack Tanner y Sharon Stone, coprotagonista del “Casino” de Scorsese, contando la historia de cómo asistió a uno de los conciertos de Rolling Thunder Revue cuando tenía 17 años en compañía de su madre y fue invitada a unirse a la caravana.

¿Scorsese está tratando de crear su propia respuesta, de escala épica, para “This is Spinal Tap” o “Zelig”, un documental simulado que integra lo real con lo ficticio, lo que incita a las audiencias a cuestionar las distinciones entre ellos? Tal vez. “The Rolling Thunder Revue” comienza con un fragmento de una película de la época muda de George Melies de un truco de magia y regresa más tarde, como para indicar que un aspecto de la ilusión está integrado en el proyecto. La colisión de eventos verificados y anécdotas nunca antes discutidas (algunas de las cuales, como la amistad del congresista Tanner con el presidente Jimmy Carter, son obviamente inventadas) socava la veracidad de toda la historia, como la anécdota sobre que Rivera supuestamente llevó a Dylan a ver a KISS inspirándolo a pintarse el rostro al estilo Kabuki.

¿Y con qué fin? Lo que estás viendo, en su mayor parte, son eventos reales que sucedieron en lugares reales a personas reales y que, por lo tanto, tienen valor de archivo. Incluso si se tratara de unir imágenes no editadas al azar, las imágenes y los sonidos nos dirían mucho sobre la cultura y la vida social y emocional de los Estados Unidos alrededor de 1975. Las imágenes del concierto (muchas de las cuales se centran exclusivamente en Dylan, independientemente de las garantías de que la gira fue un esfuerzo abierto y democrático) es fascinante, mostrando arreglos casi mágicos de muchos clásicos de Dylan, como “Simple Twist of Fate”, “A Hard Rain’s Gonna Fall” y “The Lonesome Death of Hattie Carroll”.

Este es un documental real pero al mismo tiempo irreal, no tiene nada que ver con las recientes puestas en escena sobre Mercury o Sir Elton John  y al mismo tiempo, también es una broma o mejor una broma dentro de otra broma “irreal”. 

El héroe anónimo en todo esto es la fotografía de Alk, cuyas imágenes dan a la película su núcleo artístico e histórico, Alk fue amigo de Dylan a partir de 1963, y trabajó con él en varias de sus películas, entre ellas “Eat the Document”, “Hard Rain” (también sobre la gira de Rolling Thunder) y en propio trabajo fílmico de Dylan “Renaldo and Clara  (de donde vienen muchas de las imágenes).

El discreto arte de Alk brilla a través del filme de todos modos, como en ese momento encantador cuando los poetas Dylan y Ginsberg visitan el cementerio donde está enterrado Jack Kerouac, y la cámara se aleja brevemente de los dos hombres que intercambian citas de Kerouac para vagar al lugar de la tumba del escritor

Quiero ver el filme como una crítica de Dylan y el propio Martin al momento actual, de las “Deep fakes” y “fake news”.

Utilizar el material de otro artista y borrar su crédito es una broma entre creadores, pero es un peligro en la era de Google, incluso al sofisticado servicio de la sátira y el arte conceptual.  Y se puede ver como una respuesta al malestar global en el que los “hechos son provisionales” y ya no se puede “confiar en nada”. Con esa lectura el proyecto “Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story” es una película conmovedora sobre un artista anónimo cuyos logros no se reconocen, incluso por personas que están en una posición ideal para destacarlos, junto a los genios que han configurado la historia cultural del siglo XX y XXI.

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