Verdugo del amor…

Diez pacientes que se volvieron hacia la psicoterapia, y en el curso de sus sesiones se debatieron con el dolor de la existencia. Esta no era la razón por la cual acudieron a mí en busca de ayuda; por el contrario, los diez padecían de los problemas comunes de la vida cotidiana: soledad, auto desprecio, impotencia, migrañas, compulsividad sexual, obesidad, hipertensión, pena, un amor obsesivo que los consumía, estados cambiantes de ánimo, depresión.

Escribe Irvin David Yalom (Washington D. C. Estados Unidos, 13 de junio de 1931) es catedrático de Psiquiatría en la Universidad de Stanford y psicoterapeuta.

 Y, sin embargo (un sin embargo que se desarrolla de forma distinta en cada historia), la terapia sacó a la superficie las raíces profundas de estos problemas diarios, raíces que se remontaban al lecho de roca de la existencia. […] Aunque en estos relatos de psicoterapia abundan las palabras paciente y terapeuta, no se deje confundir el lector, con estos términos: estos son relatos referidos a todos los hombres y a todas las mujeres. La calidad de paciente es ubicua. La asignación de tal etiqueta es en gran parte arbitraria y con frecuencia depende más de factores culturales, educacionales y económicos que de la severidad de la patología.”.

“Estas historias maravillosas y conmovedoras nos hacen comprender que en cada ser humano yacen el dolor y la belleza que dan sentido a la vida.”

 

 

Las morales…de Todorov.


Este libro constituye en primer lugar una reflexión sobre las formas que toma el conocimiento de lo humano, puesto que Tzvetan Todorov plantea la relación existente entre hechos y valores, verdad y ficción, interpretación y elocuencia, y a la vez examina la función del intelectual contemporáneo. Pero la obra es al mismo tiempo una puesta en práctica de la “ciencia moral y política”: ¿cómo vivir la libertad en el interior de una sociedad? ¿Cómo practicar la igualdad entre sociedades distintas? Si a Sócrates le gustaba describirse como un tábano pegado al lado de la ciudad, aguijoneándola sin tregua, ¿cómo imitarle hoy en día, cuando las ciencias humanas y la historia parten de un sueño totalmente distinto, tomar los hechos sin ofrecer ningún juicio, tratar de lo humano como si no fuera tal? Para criticar lo que es, ¿no hace falta creer en lo que debería ser? El texto trae así a la memoria hechos e interpretaciones -como la colonización o la conquista de América vista por los aztecas-, resucita debates de épocas muy variadas -entre Sócrates y los sofistas, Montaigne y Montesquieu, Spinoza y Locke, el vizconde de Bonald y Benjamin, Constant, Léo Strauss y Raymond Aron-, y, sobre todo, a lo largo de estos recorridos, procura no perder de vista lo esencial: las morales de la historia.
Tzvetan Tódorov  nace en Sofía, el 1 de marzo de 1939 y muere París, 7 de febrero de 2017, fue un lingüista, filósofo, historiador, crítico y teórico literario de expresión. De nacionalidad búlgara-francesa.
Fue hijo de bibliotecarios de Sofía, y se educó en la Bulgaria comunista. A partir de 1963 residió en Francia, adonde fue a estudiar en principio por un año,​ pero se quedó definitivamente en ese país, apoyado luego por Roland Barthes.Todorov fue profesor y director del Centro de Investigaciones sobre las Artes y el Lenguaje, en el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), en París. También dio clases en Yale, Harvard y Berkeley.

MAMÍFEROS….

Yo veo mamíferos.
Mamíferos con nombres extrañísimos.
Han olvidado que son mamíferos
y se creen obispos, fontaneros,
lecheros, diputados. ¿Diputados?
Yo veo mamíferos.

Policías, médicos, conserjes,
profesores, sastres, cantautores.
¿Cantautores?
Yo veo mamíferos…

Alcaldes, camareros, oficinistas, aparejadores
¡Aparejadores!
¡Cómo puede creerse aparejador un mamífero!
Miembros, sí, miembros, se creen miembros
del comité central, del colegio oficial de médicos…
académicos, reyes, coroneles.
Yo veo mamíferos.

Actrices, putas, asistentas, secretarias,
directoras, lesbianas, puericultoras…
La verdad, yo veo mamíferos.
Nadie ve mamíferos,
nadie, al parecer, recuerda que es mamífero.
¿Seré yo el último mamífero?
Demócratas, comunistas, ajedrecistas,
periodistas, soldados, campesinos.
Yo veo mamíferos.

Marqueses, ejecutivos, socios,
italianos, ingleses, catalanes.
¿Catalanes?
Yo veo mamíferos.

Cristianos, musulmanes, coptos,
inspectores, técnicos, benedictinos,
empresarios, cajeros, cosmonautas…
Yo veo mamíferos.

Desobediencia…

 

¿Quién? El chileno Sebastián Lelio da el salto al cine anglosajón después de arrasar entre el circuito de festivales y la crítica con ‘Gloria’, la sensacional película que le dio el Oso de Plata del Festival de Berlín a la actriz Paulina García en 2013. Este mismo año, el cineasta regresó al certamen alemán con ‘Una mujer fantástica’, una historia sobre una mujer transexual que debe enfrentarse a la muerte de su pareja. Lelio recibió el premio al mejor director de la Berlinale. El chileno está siendo uno de los grandes protagonistas del Festival de Toronto, donde ha presentado sus dos últimos largometrajes.

Se incia con la muerte de un Padre, un importante Rabino, lleva a Ronit (Rachel Weisz) a volver a Hendon, el barrio judío ortodoxo del noroeste Londres en el que se crió. Allí se reencontrará con Esti (Rachel McAdams), la amiga de la infancia que decidió quedarse en el barrio pese a no encajar, y al esposo de esta, Dovid (Alessandro Nivola), el heredero natural en la comunidad religiosa. El reencuentro entre los tres hará que salten chispas. 

‘Disobedience’ es una adaptación libre de la celebrada novela homónima de Naomi Alderman.

Desde que Hollywood se creó en los albores del siglo XX, la industria de cine estadounidense siempre se ha mostrado ávida a la hora de contratar talento internacional, pero no todo el mundo está preparado para sobrevivir a la peligrosa jungla de Hollywood.

Por cada director que consigue dar el salto sin renunciar a su sello personal, hay diez que son atrapados por el sistema. Florian Henckel von Donnersmarck, el oscarizado director de ‘La vida de los otros’, no ha vuelto a ponerse detrás de las cámaras desde que se estrellara con ‘The Tourist’, el infame thriller protagonizado por Angelina Jolie y Johnny Depp.

La premiere mundial de ‘Disobedience’ en el Festival de Toronto ha dejado claro que Sebastián Lelio forma parte del selecto grupo de cineastas que han sabido adaptarse a un mercado más amplio y mantener su voz al mismo tiempo. Para asegurarse un mayor control creativo en el proyecto, el chileno contó con el respaldo total de la también productora hermosa y talentosa Rachel Weisz, principal impulsora del proyecto, y se aseguró de que podría escribir el guion del filme junto a Rebecca Lenkiewicz, la autora del libreto de ‘Ida’.

Si en sus anteriores trabajos hablaba de la marginación social a la que se enfrentan las mujeres al pasar de los cincuenta o de la lucha de una mujer transexual por ser tratada con dignidad, en su último trabajo Lelio dibuja a dos mujeres que deben elegir entre la vida que quieren llevar o las que su comunidad judía ha elegido para ellas. No es una elección sencilla. En ‘Disobedience’ toda elección a la que se enfrenta una mujer incluye el sacrificio que aceptar por tomarla. Uno de los grandes aciertos del relato es nunca atreverse a juzgar a sus protagonistas, desde el rabino que no puede hacer nada ante el reencuentro de su esposa con un fantasma del pasado a la mujer que dejó atrás todo lo que conocía para poder ser libre. La película también muestra una empática y accesible mirada a la familia judía, aunque se echa de menos que el libreto profundice más en la idiosincrasia del sugerente universo que plantea la propuesta de la mujer hebrea en el Londres del siglo XXI.

En un acto de inmensa generosidad Weisz cedió el papel más jugoso del relato, una mujer atrapada entre el deber y el deseo, a una Rachel McAdams que jamás ha estado mejor. La nominada al Oscar por ‘Spotlight’ crea una mujer fascinante a la que su vida le resulta insuficiente. La química entre las actrices explota en una de las escenas de sexo más sensuales y mejor rodadas del 2017, un clímax emocional que nunca cae en el morbo fácil. Con ‘Disobedience’, Sebastián Lelio se consagra internacionalmente como un maestro en la creación de personajes femeninos poderosos y llenos de capas que prefieren pedir perdón antes que permiso.

Tantra Ardhanariswara.

 

Desde la cultura occidental resulta muy difícil comprender la del subcontinente indostánico. Esa mezcla de castas, intocables, sanscrito y religión del perdón que puede anular los hechos del pasado y el futuro.

Mas, sometidos a cientos de años de catolicismo, de diferencia entre espíritu y carne, cuerpo y alma, sexo y pecado, atender a una cultura donde la sexualidad forma parte no solo de la vida cotidiana sino de la pretensión liberadora de las fuerzas del espíritu.

Eso es lo que nos muestra Prem Saran en su excelente libro “Tantra. Hedonismo in India Culture”.

Ese hombre. Esa mujer. Lejos de invocar el pecado, inducen la libre voluntad de los sentidos que la maxima del ardhanariswara. El libro funciona como un estudio antropólogo que recorre la centralidad del sexo, mejor dicho de la sexualidad, como vehículo entre el hombre-mujer hembra-macho y las fuerzas ocultas y liberadoras del universo.

El camino de una cultura hedonista que abre las puertas para ser mejores seres humanos, mostrar nuestras libertades intimas y universales. La parampara que implica lo ascético, la liberación mediante la moral y la ética del sexo y la sexualidad del Tantra.

En su prólogo, Mattison Mines Profesor and Chair Department of Anthropology, de la University of California Santa Barbara, anuncia…

In this short book, Prem Saran, himself a tantric initiate, offers a concise and sympathetic introduction to tantrism, its place in Bengali and Assamese culture, and to a lesser extent, its place as a pervasive non- Vedic system of thought and ritual in Hinduism. But what the book is really and ambitiously about is a cultural critique of modem Indian values and life-ways. The reader should not look here to learn about specific tantric practices or beliefs. As cultural critique, the book is sure to offend many because Mr. Saran takes on cultural heroes such as Vivekananda and M.K. Gandhi; he also is critical of Gandhi’s advocacy of the Bhagavad Gita, which he sees as a by-product of Gandhi’s acceptance of a Victorian valuation of work as worship.

Una antropología entre Oriente y Occidente, mediante la sexualidad del Tantra. Por su parte el propio autor nos recuerda sus intenciones con el texto.

This book is a cultural-anthropological study of some aspects of the phenomenon of Tantrism, which has been a systematic, esoteric and hedonistic element in Indian culture from the very early Middle Ages. Tantrism is a genuine and important parampara, with widespread and well-articulated ramifications throughout the social and cultural life of the pan-Indian civilization.