Ren Hang (1987 – 2017)

Ren Hang, controvertido y reconocido artista y una de las grandes figuras de la nueva generación de fotógrafos chinos, a pesar de haber tenido que soportar la censura y la intimidación por parte de los autoridades a largo de su carrera, ha fallecido a la edad de 29 años, presuntamente por suicidio. 

Las fotografías de Ren Hang (1987 – 2017) fueron siempre explícitas, eróticas, crudas, muchos dirían que sucias e incluso delirantes. Su obra ha sido permanentemente censurada en China, pero tiene una lista nutrida lista de exposiciones internacionales. 

Ren Hang fue detenido por la policía china en infinidad de ocasiones por su contenido sexual explícito de su obra fotográfica. Aunque era conocido a nivel mundial, nunca obtuvo el reconocimiento que se merecía en su país de origen, en parte porque le era negada sistemáticamente la oportunidad de mostrar su obra en Beijing y en toda China.

Defendido por Ai Wei Wei, y con la reputación de ser la respuesta de China a la fotografía de Ryan McGinley, la obra de Ren Hang es dura y sin concesiones para lo políticamente correcto. No trabajaba con modelos, sino con amigos, ya que, decía, los extraños le ponían nervioso.

Hang batalló toda su vida contra la depresión, una experiencia que marcó su existencia y precipitó su fallecimiento. En una entrada de su blog encontramos estas palabras suyas:

    Life is indeed a
    Precious gift
    But I often feel
    It seems to send the wrong man

 

 

Nunca es silencio. Audi nos.

 

Audi nos

Pero nadie parece escuchar, solo el cíclico silencioso de las olas en avalancha, la marea cada doce horas y la vida que se te va en una sucesión de tragos salobres.

Audi nos…

Silencio, silencio, silencio y el ciclo perpetuo e interminable de la naturaleza humana que se deja matar o morir por cualquier causa: Dios, Poder, Patria, Dinero, Ego.

En uno de los pasajes más conmovedores del libro “Silencio” de  Shusaku Endo el escritor japonés describe:

Audi nos (Escúchanos, Señor…).

 Era una voz sin angustia y sin ira, que se apagaba al perderse la negra cabellera entre las olas.

 Los oficiales sacaban el cuerpo por la borda, se les veía la blanca dentadura al reír. Uno de ellos, jugando con la lanza, le hostigaba cada vez que quería llegarse al bote. La cabeza se hundió en el mar, la voz se apagó. Después saltó otra vez la cabeza a la superficie, un bloque negro de basura zarandeada por las olas. La misma voz apagada, mucho más apagada, seguía gritando algo a ráfagas…

El horror de unos hombres martirizados, asesinados, por otros hombres.

Al regresar camino a casa después de ver la versión de Martin Scorsese de la novela de Shusaku Endo aún nos conmueve la escena de aquellos tres hombres martirizados, crucificados y expuestos a las mareas, a la muerte. Un Gólgota Marino.

El cine de Scorsese no necesita presentación, “Taxi Drive”, “Toro Salvaje”, “Pandillas en Nueva York” y “La última tentación de Cristo” son clásicas del cine universal.  ‘Silence’ no es una excepción. Tampoco es sorpresa que fuera filmada tras 30 años de espera por el director italiano norteamericano y de fe católica. Tampoco que su primer espectador fuera el actual Papa Francisco al cual el propio Martin Scorsese y su equipo le organizaron una exhibición privada en el Vaticano.

He leído algunas reseñas en los principales espacios de críticas cinematográficas, desde la perspectiva católica, desde la japonesa o la occidental. No me conmueven. Todas se diluyen frente al contexto. Lo que no es el caso ni de la novela de Endo o el filme de Scorsese. Ambos autores intentan contextualizar esa complejidad del mundo en el siglo XVI en la que se sumerge la trama y el desenlace de sus personajes.  Novela y filme no solo hablan de la fe,  la santidad o la apostasía. No muestran el esfuerzo del cristianismo mesiánico y martirologio  institucionalizado como religión de Estado para llevar su ‘verdad’ a toda la recién descubierta circunferencia del Orbe.  Y a los emperadores del Sol Naciente asesinando a sus propias gentes en nombre del inmovilismo y el Imperio.  

Además funcionan como un esfuerzo desde el arte por mostrar nuestra naturaleza pero también el contexto histórico en la que nuestra individualidad se manifiesta.  

El Hombre y el individuo frente a la Historia y la sociedad.

En “Silencio” encontramos las acciones de los individuos en nombre de la Compañía de Jesús y el Vaticano: «Militar para Dios bajo la bandera de la cruz y servir sólo al Señor y a la Iglesia, su Esposa, bajo el Romano Pontífice, Vicario de Cristo en la tierra». No es de extrañar que un extraordinario dialogo de la novela el Inquisidor Inoue se refiera a las cuatro “concubinas estériles”. “Las concubinas se llaman aquí España, Portugal, Holanda e Inglaterra, y cuando les llega su turno de noche, le cargan el oído de chismes a su marido el Japón”.

En ese contexto de desprecio por la vida humana por parte del  feudalismo japonés o los mercaderes occidentales. De la expansión de España, Portugal, Holanda e Inglaterra, para cristianizar   -ya sea en su versión protestante o católica-  para conquistar y elevar sus instituciones y valores como verdades universales, entre ellas el cristianismo. Ese es el trasfondo de “Silencio” y de su tragedia humana. Y, en esa historia de enfrentamientos, los hombres sufren. Apostatan. Traicionan. Matan. Mueren.

Audi nos…Pero mientras llegan la respuesta a sus plegarias continúa el festín de muerte y tortura en nombre de sus dioses, sus creencias ’verdaderas’, por sus  divinidades ‘verdaderas’, por sus egos, por sus frustraciones, por sus ‘verdades verdaderas’.

Los novelistas o cineastas deciden basados en su creatividad, la vida lo hace basado en la realidad.  En una larga entrevista con los protagonistas y el equipo de ‘Silence’ el crítico Paul Elie nos revela otro de los temas de la película y novela, la “transculturación”. Tan cercana y arraigada en nuestra religiosidad nacional. La trasmutación de uno valores con otros, de unas creencias con otras. En el caso cubano no existía un contrapoder capaz de enfrentar a la religiosidad del conquistador como si la hubo con las civilizaciones y pueblos prehispánicos del continente, que a pesar del sistemático esfuerzo por ‘cristianizar’  encontraron en la transculturación la forma de conservar creencias, tradiciones y valores.

El catolicismo cubano se enriqueció transculturalizado de tradiciones africanas, como lo está el peruano de tradiciones incaicas, o el mexicano de tradiciones mexicas. Según la entrevista de Paul Elie, la opción de Ferreira, “una fe interna, disimulada, camuflada, que pacta con el poder, es una forma de inculturación, eficaz y aceptable”.

En un alarde de militancia extrema y de voz discordante el Mons. Robert Barron de la Arquidiócesis de Los Ángeles,  en un artículo publicado en español en el sitio católico ACIPRENSA,  compara la experiencia de la Compañía de Jesús en el Japón de los Shogunes con la de los pequeños grupos de tropas elites norteamericanos que operan en los ‘lugares más oscuros del mundo’. En su mezquino y paranoico análisis al Mons. Robert Barron no le falta credibilidad, al menos desde el punto de vista de los poderes terrenales.  

Pero la esencia del arte no es develar esa estatua de mármol o de sal, es reconocernos como lo que somos: humanos. Nuestra contradictoria esencia humana con sus matices espirítales e ideológicos, psicológicos y sociales. El arte -como la vida-  te permite una visión multilateral y variada de la existencia y nuestros conflictos. Nunca es silencio.

Audi nos…

All the lost souls.

*
Espera que el viento fluya a tu favor,
como la memoria de la mañana.
Despliegas lentamente las alas del arcoíris contra las volátiles noches,
contra el espejo que forman tus apetecibles ojos marinos.
Adoro aquel color cristalino
como de los rompientes sobre caracolas,
peces aureros sobre las playas de Agrigento.
Entonces estalla el viento solar contra mis nueve planetas.
El arco completo de una encarnación, oro-pez. 
Deja que la noche pronuncie una palabra de silencio entre luciérnagas.
Tu pelo alucinado encendido en antorchas de fuego
Kamikaze de las mil batallas aladas.
Después, llega la calma de los rostros y las tenues sonrisas de arlequín,
Los sueños de samuráis penetrando el afilado acero en los lotos de abril.
Siéntate desnuda esperando por tus ensangrentadas píldoras nocturnas.
Entonces pintemos tu rostro de sombras
y luces para que se asemejen a los faros
de aquellos náufragos que entonan
olvidadas canciones de invisibles sirenas.
Pronuncia tú mágico sonido zodiacal.
Desata aquella lluvia en el desierto.
o el mismo error de noviembre.
Obsérvame…
Ahora resucitar en una ola,
embarrado de espumas y mandarinas,
con mi azotada espalda agrietada por las ballenas,
gemidos de almas perdidas.
Traicionado por las algas que intentan apaciguar tu nombre.
Vencido por la luz de los acantilados celestes y las corrientes de nubes.
Aúllan cinco lobos tirado el trineo de escarcha hacia el abismo.
 
Es la hora de declinar el Rey por los amantes ausentes,
Vencidos, derrotados, muertos.
De voltear a ver a Dios para pedirle
que tire su mierda en otro sitio.
Ahora tengo que irme tarde,
Para volver, como siempre,
Envuelto en el sol de la noche.
 
**
 

Lejana mañana de hace diez años cuando escuchamos las almas solas y en pena y me mostraste lo fuerte que sueles ser cuando se trata de recuerdos y música. De problemas y memoria, de la esperanza que se derrama por tus labios. No sé qué pecado cometí para merecer tu paraíso perdido. O la diminuta esperanza que le sobra al silencio.

 
 

 

 

El juicio a Lutero en Nueva York.

Las actuales circunstancias políticas en Occidente -también en Oriente, pero ese es otro tema- han hecho que las celebraciones y conmemoraciones por los 500 años de las Reforma Luterana tomen nuevos impulsos mucho más variados de los que algunos  se esperaban al comenzar el año.

Por ejemplo, el nuevo impulso al “ecumenismo” patrocinado desde el Vaticano II y ahora por el actual inquilino de las colinas vaticanas el Papa Francisco. Caliente. Caliente el 2017. Y eso que todavía no le llega el turno a la Revolución Bolchevique.

En Nueva York un grupo de teatro, muy joven y talentoso, pero igual de iconoclasta e irreverente ha estrenado obra de teatro, una de las mejores puestas de la temporada.

El grupo “Fellowship for Performing Arts” (FPA) de raíces cristianas ha llevado el tema de la Reforma Luterana y la figura de Martin a los escenarios con una inusitada buena acogida tanto por el público y la crítica. La obra funciona como una especie de juicio teológico a la figura de Martin Lutero para “juzgar” las razones teológicas, políticas, económicas y existenciales que lo llevaron a colgar el 31 de octubre de 1517 sus 95 tesis en las puertas de la Iglesia de Wittenberg.

“Martín Lutero en juicio” fue estrenada en el teatro “Teatro Pearl”  de Manhattan, NY,  por el “Fellowship for Performing Arts” (FPA) una organización que tiene entre sus objetivos promover “una visión del mundo cristiano para una audiencia diversa”.

La trama se nos presenta nada más y nada menos que el Limbo ese lugar distopico donde los cristianos apocalípticos esperan el día del Juicio Final.

El arduo objetivo entonces es adelantar los relojes para juzgar a Lutero en su 500 aniversario del cisma propiciado.

El tribunal, lo conforman un severo San Pedro de ascendencia afroamericana con desmanes propios de jugador de la NBA, el acusador un señor vestido con traje Armani conocido como Mr. Lucifer. La defensa la asume por supuesto Catalina de Bora la esposa de Lutero. Testigos, una larga lista de figuras históricas y artísticas: Friedrich Nietzsche, Fidel Castro, Mozart, Sigmund Freud, Hitler o Martin Luther King.

“¡No podemos traerlos a todos!”, exclama escandalizado San Pedro. Eso si acepta traer al actual Papa Francisco desde la Tierra al Limbo como último testigo solicitado por la defensa de Catalina. En un escenario con puertas góticas a semejanza de la iglesia de Wittenberg y una pila de libros de la autoría de Lutero, Catalina le pregunta al pontífice qué habría hecho si hubiese sido Papa en 1517.

“No creo que la Iglesia medieval me hubiera hecho Papa”, responde el personaje que encarna a Francisco para señalar que Lutero estuvo correcto en “algunas cosas”.

Lucifer se encoleriza con el pontífice argentino: “¡No eres un diplomático, eres el Papa!”. Sosteniendo que Lutero fue el “enemigo máximo” de la iglesia. “Ese en realidad serías tú”, le contesta otro encolerizado Francisco. “Yo no dividí a la iglesia”, se defiende Lucifer.

En el transcurso del falso juicio se nos muestra a un Lutero que con el paso del tiempo se abruma de las consecuencias de su Revolución, la Guerra de los 30 años, las persecuciones religiosas, el antisemitismo, el nacimiento del capitalismo. Los autores Cragin-Day y McLean se confiesan protestantes pero buscaron evitar la obra lo fuera, su objetivo invitar a católicos, judíos e incluso ateos a reflexionar sobre el impacto que Lutero tuvo y tiene en el mundo.

La cáscara de nuez.

 

Existen laberintos por los que da gusto perderse. El que viene construyendo McEwan con conflictos morales convertidos en frondosos setos es uno de ellos. La cáscara de nuez que mencionó Shakespeare en Hamlet es el útero materno desde el que un feto se siente en efecto rey del espacio infinito de la conciencia desde el que ejerce de narrador de esta historia sombría de adulterio y falsedad en la que con frecuencia luce el sol del humor y de los guiños con los que McEwan ilumina sus extraordinarias marañas éticas.

Como en Hamlet, Claudio asesina a su hermano, padre del protagonista; el feto narrador de Sterne asoma la cabeza, y a lo mejor también el de Marsé en Rabos de lagartija; “manuscritos apilados, lápices afilados, dos ceniceros llenos, una botella de whisky, aspirinas sobre un pañuelo de papel” parodian el escritorio de un editor. Ese feto que se ovilla en la u de Nutshell en la cubierta de la edición original de Jonathan Cape, un hijo no deseado que lee a Joyce y puntúa como Robert Parker la calidad de los vinos, descubre el adulterio de su desapegada madre Trudy (el lector advertirá que en una página se ha convertido en lolita embarazada), describe al pusilánime de su padre John y repudia la banalidad de su tío Claude (cuyas estúpidas frases concluyen con la conjunción “pero”), a quienes enjuicia con la misma vehemencia con la que denuncia la suciedad de nuestra sociedad sin escrúpulos.

Zygmunt Bauman 1925-2017

Tomado de El Cultural.

Nacido en Poznan en 1925, ha fallecido el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman, una de las mentes que mejor ha explicado la sociedad posterior a la Segunda Guerra Mundial. Cuando el ejército alemán invadió Polonia en 1939 sus padres, judíos no practicantes, huyeron al Este buscando refugio en la Unión Soviética. Alistado en el Primer Ejercito Polaco, combatió en la caída de Berlín. En 1945 fue condecorado con la medalla Cruz al Valor. En 1948 conoció a Janina, una joven estudiante de periodismo y ciencias sociales que será su “sólido apoyo para toda la vida” y autora del libro, Winter in the Morning (1986), un estremecedor relato autobiográfico del gueto de Varsovia.

Sin confirmación segura, parece ser que hasta 1953 formó parte de la inteligencia militar de una unidad de combate dedicada a combatir a restos de los ejércitos ucranianos y polacos antiestalinistas. En una entrevista a The Guardian, el pensador lo admitió como un error que achacó a su juventud.

Todavía trabajaba para la inteligencia militar como capitán cuando comenzó a estudiar sociología en Varsovia con maestros de la talla de Ossowski y de Hochfeld. En 1953, su padre fue descubierto tratando de que la embajada de Israel le facilitase el traslado al país. Interpretado este hecho por el gobierno polaco como algo impropio, su hijo fue expulsado del Ejército. La imprevista consecuencia de esta arbitrariedad fue la dedicación total de Bauman a la sociología y su incorporación como docente e investigador a la Universidad de Varsovia.

La Guerra de los Seis Días, entre Israel y Egipto en 1967, desencadenó una virulenta campaña antisemita en Polonia. Bauman y otros cinco profesores fueron expulsados, como se relata en la espléndida biografía de Dennis Smith Zygmunt Bauman: Prophet of Postmodernity (Polity Press, 1999). En 1968, purgado y desposeído de su nacionalidad, encuentra refugio en la Universidad de Tel Aviv (Israel). Atrás quedan los años de plomo del estalinismo y su pertenencia al Partido Comunista Polaco.

En 1971, la Universidad de Leeds (Reino Unido) le ofrece un puesto de profesor permanente. Deja de publicar en polaco y comienza a escribir en inglés. Director del Departamento de Sociología sus textos pasan desapercibido en el difícil y exclusivo contexto académico británico (Otro judío, un gigante intelectual del siglo XX, Norbert Elias (1987-1990), “sólo” pudo ser catedrático de sociología en la Universidad de Leicester, también en la periferia universitaria).

Hasta 1989 Bauman no comienza a ser reconocido. Ese año aparece Modernity and the Holocaust. La edición en español aparecerá a cargo del sello Sequitur en 1997. Un año después recibe por esa obra el prestigioso Premio Amalfi y es entonces, cumplidos los sesenta y cinco años, cuando comienza a publicar la obra que le ha dado fama y notoriedad mundial. Títulos como Modernidad y ambivalencia (1991), Modernidad liquida (2000), Amor líquido (2003) o Vida de consumo (2007) convierten a Bauman en un intelectual traducido y aclamado en todo el mundo.

Como dejó escrito Bauman, Gramsci me dijo “qué”, Simmel, “cómo” y Janina “para qué”. Su obra está construida de tal modo que cada libro sirve de base al siguiente. Contempla la sociedad actual sumergida en un estado fluido. El paso de la modernidad a la postmodernidad se caracteriza por una profunda crisis que provoca fuertes zozobras institucionales y personales y la sensación de que la vida es un tiempo desperdiciado. El Estado era en el pasado una referencia, una sólida estructura, que ha sido sustituida por unas fuerzas globales que parecen surgidas de lado oscuro de la vida.

Bauman supo adelantarse a su tiempo al plantear conceptos como “modernidad líquida” o “amor líquido”. La realidad social, el “mundo líquido” que presenta en sus textos está caracterizado por la volatilidad, por el cambio rápido. En una sociedad de consumo y fluidez los hábitos estables, las costumbres arraigadas, los marcos cognitivos sólidos o los valores estables, se transforman en impedimentos, en carga pesada que debe abandonarse.

La postmodernidad o en palabras de Bauman, la “modernidad líquida”, se caracteriza por ser una sociedad de consumidores individualizada y con escasas regulaciones. Su ambivalencia deriva de trastocar el orden, la pureza, la disciplina y las regulaciones normativas del viejo orden en procesos de seducción. Procesos cuyo fin es pasar de las políticas públicas a las relaciones públicas.

Indeterminación y contingencia se han apoderado del imaginario social de la “modernidad líquida”. La identidad válida es, para Bauman, aquella que está en un esfuerzo constante de autoconstrucción frente a los demás, utilizando el consumo como herramienta principal de expresión. La vida organizada alrededor del rol productor ha pasado a girar en torno al rol del consumidor y al bienestar de su cuerpo. De ahí que el último estante abierto en las grandes superficies comerciales no sea el del amor sino el del narcisismo.

Descanse en paz un pensador austero y lúcido al que tocó vivir las tragedias del siglo XX y las transformaciones que nos han conducido hasta la actualidad.

Fatima Mernissi

La primera gran manifestación después de que asumiera como presidente de los Estados Unidos de América el magnate inmobiliario Donald J. Trump fue una colorida, ruidosa y excéntrica manifestación de mujeres. El feminismo fue la última gran revolución del siglo XX y al parecer es la primera revolución del siglo XXI.

Pero la revolución feminista norteamericana parece un carnaval veneciano comparado con el feminismo en el mundo islámico. Ser mujer libertaria en el cerrado mundo machista islámico te puede costar una violación, la lapidación o la muerte.

La socióloga marroquí Fatima Mernissi creció en una gran casa familiar en Fez durante la ocupación francesa, como relata en su Sueños en el umbral. Memorias de una niña del harén. Desde el punto de vista del feminismo musulmán, su obra más influyente ha sido Le Harem politique (El harén político), que comienza con una discusión que tuvo con un tendero y un vecino, sobre un hadiz según el cual «jamás conocerá la prosperidad el pueblo que confía sus asuntos a una mujer».

La autora nos explica que dicho hadiz salió a la luz tras la Batalla del Camello, en la que Aisha, esposa favorita de Mahoma, lideró un ejército contra Alí, sobrino del profeta, al que no aceptaba como califa por considerarlo responsable del asesinato de su predecesor, Ozmán. Su narrador, Abu Bakra, había rechazado tomar partido en esta guerra civil entre musulmanes, y «recordó» las palabras del profeta tras la derrota de Aisha. Mernissi señala que ese hadiz tan oportuno parece un intento de Abu Bakra de reconciliarse con el bando victorioso. Apunta, asimismo, que el narrador había sido azotado por falso testimonio en un caso de fornicación, por lo cual debe cuestionarse su honestidad. Todo ello pone en tela de juicio la autenticidad del misógino hadiz.

Pero el protagonista indiscutible de Le Harem politique es el velo, y más concretamente las circunstancias que hicieron que Mahoma lo impusiera a las musulmanas libres.

Mernissi afirma que no era lo que el profeta hubiese querido; en realidad, insiste, su deseo era que el islam promoviese una sociedad más justa e igualitaria a todos los niveles. Por ello intentó eliminar costumbres preislámicas, como la esclavitud y la poligamia, aunque en las circunstancias de la Arabia del siglo VII sólo pudo restringirlas, prohibiendo esclavizar a otros musulmanes y limitando el número de esposas a cuatro.

Y en un principio se mostró muy receptivo a las peticiones de una de sus esposas, la noble y bella Umm Salma, a la que las mujeres de la comunidad acudían con sus quejas. Así, cuando Umm Salma objetó a que los versos del Corán se refiriesen sólo a «los creyentes», Dios empezó a dirigirse a «los creyentes y las creyentes».

Mernissi también le atribuye que las mujeres disfrutaran del derecho a heredar (por aquel entonces, era relativamente frecuente que fuesen pasadas en herencia). Como era de esperar, tales cambios enojaron a los hombres, que tenían a su representante en Omar Ibn al-Khattab.

Omar era uno de los colaboradores más cercanos de Mahoma y el padre de una de sus esposas; tras su muerte, se convertiría en el segundo califa. Conocido por su carácter impaciente y temperamental, Omar se sentía irritado ante los derechos sin precedentes que estaban adquiriendo las mujeres, y supo explotar la situación para conseguir que el profeta diese marcha atrás. Mahoma rondaba la sesentena, y ya no era el hombre lleno de energía y optimismo de antaño. Por otra parte, el desaliento reinaba entre la comunidad musulmana de Medina, que había perdido muchos hombres en la batalla de Uhud y poco después había sufrido un asedio. Además, un número significativo de medineses, los llamados «Hipócritas», se habían convertido al islam con poco entusiasmo y nunca habían estado totalmente de acuerdo con la elección de Mahoma como líder, y aprovecharon su debilidad para atacarlo. Circulaban rumores sobre sus esposas, como el conocido «asunto del collar», sobre una supuesta infidelidad de Aisha; o especulaban en su presencia sobre cuál de ellas desposarían tras su muerte. En estas circunstancias, el profeta necesitaba más que nunca el apoyo de Omar.

Entonces fueron revelados los versos coránicos que devolvieron a los hombres la autoridad sobre las mujeres. En primer lugar, la siguiente aleya de la azora de Las Mujeres, que justifica dicha autoridad y autoriza el castigo corporal de las esposas «desobedientes»:

Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Allah ha dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, en ausencia de sus maridos, lo que Allah manda que cuiden. ¡Amonestad a aquéllas de quienes temáis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadlas! Si os obedecen, no os metáis más con ellas. Allah es excelso, grande (Corán 4:34).

En segundo lugar, la aleya de la azora de La Coalición que exhorta a los musulmanes a velar a sus mujeres para distinguirlas de las esclavas y así protegerlas del acoso de los Hipócritas:

¡Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con el manto. Es lo mejor para que se las distinga y no sean molestadas. Allah es indulgente, misericordioso (Corán 33:59).

Finalmente, en la misma azora hay otra aleya que protege la intimidad del profeta, impone el aislamiento de sus esposas y prohíbe explícitamente casarse con ellas tras su muerte:

¡Creyentes! No entréis en las habitaciones del Profeta a menos que se os autorice a ello para una comida. No entréis hasta que sea hora. Cuando se os llame, entrad y, cuando hayáis comido, retiraos sin poneros a hablar como si fuerais de la familia. Esto molestaría al Profeta y, por vosotros, le daría vergüenza. Allah, en cambio, no se avergüenza de la verdad. Cuando les pidáis un objeto hacedlo desde detrás de una cortina. Es más decoroso para vosotros y para ellas. No debéis molestar al Enviado de Allah, ni casaros jamás con las que hayan sido sus esposas. Esto, para Allah, sería grave (Corán 33:53).

Dado que Mahoma es considerado un ejemplo a seguir, los ulemas decidieron imponer el velo y la reclusión a todas las musulmanas.

Mernissi retrata al profeta como un personaje con buenas intenciones, pero también un hábil político que tenía en cuenta el equilibrio de fuerzas y las limitaciones impuestas por los acontecimientos. Y ante quienes han glorificado su figura a lo largo de los siglos, destaca su dimensión humana, que comporta las debilidades propias de los seres humanos. Por ello cedió ante Omar, y el Corán restauró y legitimó el control de los hombres sobre las mujeres. Mernissi razona que tal control sería, pues, fruto de las circunstancias, no un mandato eterno divino. Pero podría argumentarse que su lectura tiene repercusiones más allá de apoyar una interpretación feminista de las fuentes de la religión musulmana. Su relato muestra hasta qué punto el islam estuvo marcado por las condiciones en que apareció, y nos conduce a la peligrosa conclusión de que su misoginia es, en el fondo, resultado de la derrota del profeta y, por extensión, del propio Dios.

 

‘I’d love to turn you on’

 

Todos los Beatles-maniáticos tenemos un tema preferido.   No soy la excepción.  ‘Revolver’ es mi disco preferido, y tres de sus temas ‘Eleanor Rigby’,  ‘Love You To’ y “Tomorrow Never Knows” son temas que no solo han impactado en la música que escucho, si no en mi cosmogonía personal.  

Pero el 2017 es el año del ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’. Las premoniciones del Revolver si hicieron realidad en éste larga duración.  El rock definitivamente había lanzado su mensaje al mundo. Un mensaje liberador, lisérgico, emancipador, ácido y dulce. Para muchos –entre los que me incluyo-  obra maestra de los cuatro chicos de Liverpool y compañía.  Un LP que introdujo a la música popular y al rock and roll  en especial a la categoría de obra de arte.  

El ingeniero de sonido del disco Geoff Emerick en sus memorias consideró  que ‘Revolver’ y ‘Rubber Soul’ eran como dos caras de la misma moneda. Y es cierto, se percibe que un disco es continuación del otro.  Pienso igual, también creo que el último tema de ‘Revolver’  ‘Tomorrow Never Knows’  funciona como introducción al ‘Sgt. Pepper’s’.

Nunca antes nada sonó igual en la historia de la música occidental como ‘Mañana nadie sabe’. “Tomorrow Never Knows”. El alucinado tema de Lennon puede ser el primero del ‘Sgt. Pepper’s’. Contiene lisérgicos solos de guitarras reproducidos al revés mezclado con una voz en extasis. Efectos de una “gaviota” con la voz de McCartney gritando/riendo, el acorde orquestal en si bemol mayor de una sinfonía de Sibelius, el sonido de mellotrón reproducido junto al sonido de una flauta, citara ascendente eléctrica, grabado con una gran saturación y aceleración. Una mezcla psicodélica con una letra surrealista. ‘Cuando tengas dudas, relájate, apaga tu mente, y déjate ir río abajo’.

That love is all and love is everyone
It is knowing, it is knowing
And ignorance and hate may mourn the dead
It is believing, it is believing
But listen to the colour of your dreams
It is not leaving, it is not leaving.
 
 
Eso es lo que nos propone ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ un viaje río abajo. Y río arriba.  Una idea de amor. 
 

El octavo disco de los Beatles fue grabado en un momento especialmente dulce de su carrera acababan de decidir todos abandonar las giras y centrarse en grabar discos; podían entrar en los estudios de Abbey Road a grabar lo que quisieran y cuando quisieran; aún vivía Brian Epstein, verdadero amigo e impulsor de su carrera, que los mantenía unidos, y se hallaban, en definitiva, inmersos en un universo pleno de éxito, fiestas, sexo, drogas alucinógenas y reconocimiento casi unánime por parte de todos los sectores que, aunque no podía terminar de otra manera que haciendo implosión en cualquier momento, todavía les brindó unos años álgidos de inspiración y de concentración disciplinada en su trabajo.

En estas circunstancias se grabó uno de los discos más geniales e influyentes que ha dado la música popular, cuya estela perdura y tiene visos de seguir perdurando indefinidamente, de generación en generación.

Se ha dicho toneladas de cosas sobre su formato vagamente conceptual, su portada, los disfraces y demás, así que todo eso lo dejo para los eruditos que los hay a millares. Simplemente dejar claro que, quizá por primera vez, los miembros del grupo se implicaron en gran medida y con enorme ilusión en todo lo que rodeaba al disco. Estamos en ese momento mágico en que los LPs dejan de ser una colección de singles recopilados por la compañía de discos y pasan a convertirse en un trabajo del propio artista, que cada vez en mayor medida toma las riendas de la producción, el arte de la portada, el orden de los temas.

Por lo tanto no voy a repetir lo mucho que se ha escrito. Además casi todo está dicho sobre ‘la banda del Club de Corazones Solitarios del Sargento Pimienta’ desde el collage del LP hasta la monstruosidad de ‘A day in the life’ con acorde final resonancias mistérica,  vibración y su definitivo silencio. Se debate si funciona como una referencia a las drogas o a un político petrificado detenido en medio del tráfico.

 Personalmente si me dieran a escoger un tema del disco seleccionaría ‘Within You Without You’. Que funciona como complemento de ‘Love You To’ del anterior disco ‘Revolver’.
 
When you’ve seen beyond yourself-then you may find, peace of mind,
is waiting there-And the time will come when you see
we’re all one, and life flows on within you and without you.
 
 

 

Esa canción me abrió muchas puertas. La vida que fluye. Ascendente. Incesante. Afinó la percepción que tenia de mí y de todo lo que me rodeaba. George Harrison es una sombra majestuosa entre las estridencias de Lennon/McCartney. No me convencieron nunca sus rivalidades, al no ser las creativas. Harrison fue el punto de equilibrio. Sus temas influenciados por la mística hindú hablan de ello.

We were talking-about the space between us all
And the people-who hide themselves behind a wall of illusion
Never glimpse the truth-then it’s far too late-when they pass away. 
We were talking-about the love we all could share-when we find it
To try our best to hold it there-with our love
With our love-we could save the world-if they only knew.
 
Hay instantes en la existencia cuando el azar, la conjunción de  personas, un  libro, un par de  lugares,  sentimientos y liberaciones  y otras pequeñas casualidades definen tu vida para siempre.  Un punto de equilibrio pero  en inflexión.  Me ocurrió con Within You Without You’  (“Contigo o sin ti’). Ese momento en la vida en la que escuchar un sonido a una persona, una conversación tu segunda naturaleza, pueden hacer de ti un esclavo o un ser libre. Escuchar ‘Lucy  in the sky with diamonds’ y ‘Within You Without You’, leyendo junto a mi  hija  ‘Alicia en el país de las maravillas’  pudo confluir en un misterio. Pero este párrafo es injusto. Es demasiado personal.
 
Each day just goes so fast
I turn around – it’s past
You don’t get time to hang a sign on me
Love me while you can
before I’m dead old man
A lifetime is so short
A new one can’t be bought
And what you’ve got means such a lot to me
Make love all day long
Make love singing songs
There’s people standing round
Who screw you in the ground
They’ll fill your head with all the things you see
I’ll make love to youIf you want me too.
 

A sus cincuenta años el  Sgt. Pepper’s Lonely…todavía nos emociona y sorprende.

Hay que escucharlo completo, como se lee una novela o se escucha una sinfonía. Allí están condensados todos los Beatles, Paul, George, Ringo, Lennon, todos los años sesentas, toda una generación que sonó con revolver y revolucionar a las personas y a la sociedad. Suena pretensioso, claro. Al menos lograron desdibujar los límites entre esa realidad y la ficción.  Expandir la ficción dentro de la realidad para hacerla nuevamente ficción.  

No es de extrañar que la última línea del disco, justo antes de ese descomunal acorde de toda la orquesta como si de un un canto gregoriano cantado por mil monjes tibetanos sea: ‘I’d love to turn you on’.  Me gustaría excitarte.

No es mala idea.  

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Nota:

Del ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ quedaron fuera dos temas que cualquier otro grupo se disputaría.  Strawberry fields forever (del Lennon más lisérgico) y Penny Lane, del McCartney más “Willy Fog”. Que se publicaron como sencillos.  Imprescindibles también. Quien sea músico trate de sacar los acordes que se va a echar unas risas.

Papa y los creyentes hipócritas…

El papa Francisco criticó a los cristianos hipócritas y dijo que es mejor que sean ateos y no se llamen creyentes. El papa criticó a los cristianos que no le pagan lo justo a sus empleados, que hacen negocios sucios o blanquean dinero. El sermón de este jueves es, hasta ahora, la primera vez que Francisco se ha dirigido a los cristianos hipócritas.

Imagino que para Bergoglio ser ateo es sinonimo de ser malo, de hacer negocios sucios, de no pagar o no cobrar lo suficiente. No entiendo la post teologia de Francisco. Si eres un cristiano que explota a otras personas, llevas una doble vida o manejas un negocio “sucio”, tal vez es mejor que no te identifiques como un “creyente”, sugirió el papa Francisco este jueves, en una homilía en Roma.

Entoces vis a vis ser no creyente tiene que ser malo. Pero el argentino se explica. 

“Tantos católicos son así. Y escandalizan”, dijo el pontífice durante una misa matinal en Casa Santa Marta, según reporta Radio Vaticana. “Cuántas veces hemos oído, todos nosotros, en el barrio y en otras partes, ‘pero, para ser católico como aquel, es mejor ser ateo’. Ese es el escándalo. Te destruye. Te derriba. Y esto sucede todos los días”.

Continua: “Pero, ¿qué cosa es el escándalo? El escándalo es decir una cosa y hacer otra; es la doble vida”, dijo el papa Francisco. En la Iglesia católica, es una ofensa grave. El pontífice citó varios ejemplos de cómo llevar una doble vida:

“Yo soy muy católico, yo voy siempre a misa, pertenezco a esta asociación y a esta otra; pero mi vida no es cristiana, no pago lo justo a mis empleados, exploto a la gente, soy sucio en los negocios, hago blanqueo de dinero… doble vida”, señaló el papa, según Radio Vaticana. El sermón del papa Francisco, como es costumbre, fue una extendida improvisación sobre las lecturas bíblicas que incluyeron un pasaje del Evangelio de San Marcos. En él, Jesús dice que es mejor ahogarse que hacer que otros pequen. Basándose en ese pasaje, el catecismo católico dice que los escándalos incluyen a líderes empresariales que alientan el fraude, profesores que agitan a estudiantes y manipuladores que alejan a la gente de valores morales.

En otras palabras, cualquiera que lleve a otro a hacer el mal, directa o indirectamente, es responsable por el mal que ha alentado, dice la Iglesia. Así que cuando el papa Francisco compara a los cristianos con ateos, no es que haya perdido la razón, sino que está tratando de proteger a su rebaño, que lo sabe es uno de los rebaños mas inmorales del mundo.  

Falsos cristianos

Mientras muchos de los pronunciamientos del pontífice son usualmente asumidos como interpretaciones novedosas de las doctrinas cristianas, el papa Francisco también estaba tocando un debate antiguo: ¿Es la salvación abierta a todos los creyentes o solo a aquellos que hacen el bien en la tierra? El papa sugirió esto último en un lenguaje característicamente contundente: imaginó a un cristiano rico tocando las puertas del cielo diciendo: “‘¡Soy yo, Señor! ¿No te acuerdas? Yo iba a la iglesia, estaba cerca de ti, pertenecía a tal asociación, hago esto… ¿no te acuerdas de todas las ofrendas que hice?”

A lo que Jesús podría responder, según el papa:

“Sí, recuerdo. Las ofrendas, aquellas las recuerdo: todas sucias. Todas robadas a los pobres. No te conozco”.

El sermón de este jueves es, hasta ahora, la primera vez que Francisco se ha dirigido a los cristianos hipócritas. En un sermón del pasado mes de febrero, el papa desafió la “falsedad” de los cristianos que hablan de piedad, pero que hacen poco por ayudar a los otros. Tampoco es la primera vez que el papa ha mencionado a los ateos. En 2013, planteó preguntas para decir que el cielo estaba abierto, potencialmente, para todos.

“El señor nos ha redimido a todos nosotros con la sangre de Cristo: todos nosotros, no solo los católicos. Todos”, dijo a los creyentes en una misa. “‘Padre, ¿y los ateos?’ Incluso los ateos. ¡Todos!”. El papa continuó: “Debemos encontrarnos el uno al otro haciendo el bien. ‘¡Pero no creo, padre, soy ateo!’ Pero haz el bien: todos nos encontraremos allá”.

Entonces, falsos no creyentes…

El Vaticano aclaró más adelante, en una nota, que el papa Francisco simplemente estaba hablando de la gracia de Dios, incluso a los ateos, y estaba urgiendo a creyentes y no creyentes a trabajar juntos.

Entendieron algo. Pues yo ni hostia. 

Noches de ficción. 7.

Desconocía la música de Cian Nugent. Pero prefiero que los libros, la música y las mujeres me sorprendan. Y, en libros, música y mujeres no tengo prejuicios establecidos. Me gusta la sorpresa. Indagar en lo nuevo. Me sucedió con el último disco de Cian Nugent. Nigth Fiction.

Noches de ficción. Excelente título. Me gustaría contar una historia de una noche de ficción, pues la ficción puede ser al mismo tiempo real e irreal, buena y mala, bendita y pecadora. Compré  el CD por el título. Y encontré mucho más. Una música ecléctica, actual, joven con esteroides. Lo escuché un par de veces y se lo regalé  a mi esposa por San Valentín. Noche de ficción.

Son apenas siete temas. Actualmente los CD suelen contener doce y hasta catorce cortes para hacerlos más radiales, mas comerciales, este tiene siete. Número de ficción. Siete pecados, siete leyes, notas, secretos, maravillas, siete noches de ficción. 7.

Abre con Lost you way. Un tema que tiene el mismo tempo adagio imagino del italiano perdido en medio de su vida media antes de iniciar su personal viaje entre  Infierno y Paraíso. Y termina con Year of the Snake un tranquilo  tema instrumental entre lo acústico y eléctrico, de regreso al pecado. En el medio podemos encontrar un sonido mezcla de los Stones con Dylan, de Johnson con Lennon, de Nick Drake con Cat Stevens, de Country y Rock. Shadows funciona como una mezcla folk con blues y Nugent lo canta al estilo  Fogelberg o Tracy Chapman. Lucy mujer acústica con un color como Delta de aguas dulces y salobres, puedes sentir el sabor del sexo de Lucy, su sudor, su mirada, su piel y su cabello empapado con el agua salobre del Mississippi. Nigthlife es mi preferida, al confluir magistralmente angustia y  nostalgia al tiempo que la sutil esperanza de un alba se te cuela por la ventana con su color naranja que todo lo cubre de mañanas. Things Don’t Change That Fast, no por ser una verdad no deja de sorprendernos. Los cambios son a veces imperceptibles, una noche te acuestas y ya eres Otro, una noche de ficción.